La expiación es la eliminación de la culpa o pecado a través de un tercero. El sujeto culpable queda absuelto de cualquier pena por medio de un objeto, animal (ej. chivo expiatorio) u otra persona, "Cristo" en el caso del cristianismo y algunos cultos antiguos que practicaban el sacrificio animal.
Para los judíos, la palabra viene del hebreo kipper, equivalente al arameo de borrar o la raíz de cubrir. Para los cristianos el concepto más adecuado viene del griego hilasterion, que significa aquello que propicia o expía. El concepto básico parece ser eliminar los obstáculos que impiden que determinadas deidades sean favorables o propicias para con el individuo.
En algunas culturas el pago de la deuda o culpa se hacía con alguna forma de dinero. En otras se mataba un animal para apaciguar la ira de un dios o dioses. En la cultura hebrea, de donde nos llega el concepto de chivo expiatorio, la expiación se hacía principalmente por medio de la sangre de una víctima como símbolo del cambio de una vida ajena por el perdón divino.Levítico 17:11 Allí se indica que es Dios mismo quien brinda un medio o condicionamiento para restablecer la relación rota.
Antigua Grecia En la antigua civilización griega, el animal corrientemente utilizado en los sacrificios purificadores y expiatorios (incluidos los casos de asesinato o para quienes iban a iniciarse en los misterios eleusinos) era el cerdo. En otras ocasiones se despedazaba un perro o incluso a un ser humano —en tiempos históricos, un criminal—, utilizando la sangre como elemento lustral.
Es significativo que, en el caso de expiación o limpieza de toda una comunidad humana, la víctima era paseada por la ciudad o territorio, y los hombres marchaban por entre los pedazos de aquella; una vez que había acumulado sobre ella el mal ajeno, era destruida y arrojada fuera (por ejemplo, tirada al mar). La víctima expiatoria era denominada "remedio" (phármakos) o "residuo".
Antiguo Testamento
Las impurezas ceremoniales o morales hacían necesaria la expiación en el Antiguo Testamento. Los motivos de expiación ceremonial incluían el flujo de sangre femenino,Levítico 12:6 la contaminación al tocar o manipular un muerto. También ciertos objetos materiales considerados sagrados, como el altar y el tabernáculo, podían potencialmente contaminarse, y era necesario hacer expiación por ellos. Sin embargo, básicamente la expiación se hace por el pecado que contamina tanto al hombre como a las cosas, y del cual la impureza ceremonial es sólo una ilustración de una real impureza espiritual.
Nuevo Testamento
Cristo con carácter expiatorio fue previsto ya desde la eternidad, anunciado proféticamente para nosotros en el culto ritual del Antiguo Testamento y consumado en la cruz del Calvario. Según la biblia algunas tendencias del cristianismo, el Hijo de Dios, Jesucristo, era consciente de que su sufrimiento y muerte final eran parte de su llamado. Muchas veces durante el curso de su ministerio Jesús se refirió en forma velada y figurada a la forma de su muerte futura, pero poco a poco les fue manifestando a sus discípulos con toda claridad que debía sufrir y morir.Evangelio de Marcos 9:12 y 10:32-34
Crítica
Autores como Christopher Hitchens subrayan que el concepto de expiación es objetivamente inmoral, puesto que la posibilidad de quitar la culpa personal y ponerla en otro individuo o cosa es la ruptura misma con el concepto moral de responsabilidad. Sin embargo, este punto de vista es debatible, debido a que no siempre es inmoral que un segundo individuo asuma la responsabilidad de los actos cometidos por otro ser, ejemplo con los menores de edad o con los animales (cuando un perro muerde a una persona, es el dueño del perro quien debe pagar e incluso ir a la cárcel), por el contrario, es indicativo de una civilización de moral elevada.
Teorías históricas sobre la expiación
Introducción
Satisfacción
Definición
La teoría de la satisfacción sigue el siguiente razonamiento:
San Anselmo de Canterbury, creía que el pecado era básicamente una falla en la manera de rendir a Dios lo que se le debe. Al fallar en dar a Dios lo que es debido, tomamos de Él lo que es legítimamente suyo y lo deshonramos. Nosotros como pecadores debemos restaurarle lo que le debemos. San Anselmo argumentaba de la siguiente manera: Por el pecado, el ser humano ofendió a Dios y su honor manchado requiere necesariamente una satisfacción condigna. Así que tanto la satisfacción como el castigo eran requeridos por la misma naturaleza de Dios. Desde el horizonte de una visión jurídica, se utilizaba un instrumental prestado del derecho romano (“satisfactio”) para expresar la acción redentora de Cristo. En este caso la ofensa era contra la santidad de Dios. San Anselmo enfatizó la necesidad de hacer reparación a Dios por el pecado. Usó analogías del sistema penitencial medieval, y la idea de la satisfacción para describir la manera en que la muerte de Cristo protegía a Dios. La satisfacción de la justicia de Dios requiere que se le brinde a Dios lo que se le debe con exactitud. La humanidad es quien necesita hacer tal ofrecimiento. Sin embargo, los humanos no son capaces de ofrecer tal satisfacción, pues lo que se debe es proporcional a la culpa. Solamente Dios puede dar la satisfacción necesaria. La mente medieval sostenía que la recompensa tenía que ser proporcional a la dignidad de la parte ofendida, en este caso Dios. Consecuentemente las personas finitas no podían hacer una compensación infinita por la ofensa cometida contra el Señor del universo. En cualquier caso los pecadores no tenían nada que ofrecer a Dios porque le deben a El todo. El hombre pecador no puede, para nada, cumplir esta justificación porque un pecador no puede justificar a un pecador. Así que la justificación adecuada debe ser realizada por alguno que sea divino, esto es por Dios mismo. Pero por el otro lado la satisfacción debe ser pagada por alguno que represente a la humanidad. Por lo tanto la satisfacción debe ser hecha por uno que es a la vez Dios y ser humano. Si sólo Dios puede hacer esta satisfacción y sólo un hombre puede hacerla, es necesario que un Dios-hombre la haga. San Anselmo descubre una salida absolutamente racional: el hombre le debe a Dios una satisfacción infinita. Sólo Dios puede proceder a una satisfacción infinita. Luego es necesario que Dios se haga hombre a fin de poder reparar infinitamente. El “Hombre-Dios” realiza lo que la humanidad tenía que realizar: la reparación. El “Dios-hombre” concretiza lo que falta a la reparación humana: su carácter de infinitud. Por consiguiente, en el Hombre-Dios se da la reparación (hombre) condignamente infinita (Dios). La encarnación es necesaria con una lógica irrefutable. Cristo, nació de una virgen, vivió una vida sin pecado, sufrió y murió voluntariamente, y por lo tanto acumuló más méritos que el necesario para pagar la deuda que la humanidad tenía. Dios aceptó la pasión de Cristo y la acreditó en la cuenta de la raza pecadora y por lo tanto está dispuesto a restablecer el compañerismo de aquellos que confían en la provisión salvadora de Cristo. Cristo, siendo Un hombre sin pecado, no merecía la muerte, por lo tanto la ofrenda de su vida a Dios en nombre de la raza humana de la cual Él fue parte, fue más allá de lo que se requirió de El. Por lo tanto, pudo servir como una genuina satisfacción a Dios por los pecados del hombre. Pero ¿fue suficiente para cumplir con lo que se necesitaba? ¿fue el pago suficiente? Si, lo fue. Al sugerir que la muerte de Cristo satisfizo plenamente el poder herido de Dios, los teólogos medioevales estaban movidos por la figura del gran señor feudal, cuya dignidad fue herida o lastimada.
Textos
Juan 10:18.
Autores
Esta teoría también llamada la visión latina, apareció en primer lugar en la Patrística occidental y encontró una expresión concreta en la Edad Media (500-1500), en un entorno cultural, en donde el feudalismo era muy fuerte. San Atanasio y San Ambrosio, ambos se refirieron a Cristo como el que cargó lo que cada uno merece cargar, pero la teoría fue perfeccionada y desarrollada en forma completa por Anselmo, particularmente en su famosa obra “Cur Deus Homo”. Muchos teólogos medievales posteriores trabajaron la teoría de la satisfacción de San Anselmo pero hicieron modificaciones. Hugo de San Víctor, combinó la teoría jurídica de San Anselmo con la teoría clásica del rescate del dominio de Satanás. De acuerdo a esta teoría Cristo cumplió con la satisfacción debida a Dios por el deshonor que los pecadores le causaban a El, pero ahora alineado con las personas, Dios está dispuesto a liberar a los pecadores del dominio de Satanás. Alejandro de Hales y Buenaventura siguieron el esquema anselmiano, pese a que eran reacios a reconocer la misma necesidad absoluta de la muerte como Anselmo había hecho. Juan Wycliffe también siguió las líneas mayores de la satisfacción propuesta por San Anselmo. La tradición reformada compartió mucho del lenguaje anselmiano, y algunas ideas de San Anselmo, focalizándose sobre los temas de la substitución penal y de la eficacia sacrificial de la cruz.
Calvino argumentó que Cristo tomó sobre sí mismo y sufrió el castigo que desde el justo juicio de Dios afligía a todos los pecadores, y que cargó aquellos males que habían conducido a que los pecadores fueran odiosos para Dios. Es decir que por su expiación y por su satisfacción, ofreció el sacrificio a Dios el Padre.
Positivo
1. Intentó tratar seriamente al pecado humano. Stott cree que Anselmo percibía con claridad la gravedad del pecado como una rebelión salvaje en contra de Dios, de su santidad incambiable y en contra de las perfecciones únicas de Cristo.
2. Correlacionó la encarnación y la muerte del Dios-hombre.
3. Colocó su muerte en el primer plano de la reflexión teológica.
4. San Anselmo es uno de los primeros teólogos en tratar el hecho de la culpa.
5. Enfatiza la obediencia hasta la muerte.
Negativo
1. Dios encarna más bien la figura de un señor feudal absoluto, dueño de la vida y de la muerte de sus vasallos.
2. Se pone demasiado énfasis en la divina majestad ofendida, negando el hecho de que Dios puede demostrar misericordia y perdón, sin dañar su honor o majestad. Algunas expresiones tienden a enfatizar la majestad de Dios o el honor por sobre la santidad de Dios o por sobre su amor, y a plantear un conflicto entre la misericordia y la justicia.
3. No indica cómo la satisfacción por parte del Dios-hombre, ha de ser apropiada por los seres humanos individuales. Pero además, no pone en correlación adecuadamente la muerte de Jesús con el resto de la verdad cristiana. No deja lugar para la revelación en la encarnación misma. No enfatiza el papel de la resurrección.
4. Puso demasiado énfasis en la ira divina. Dios asume los rasgos de un juez cruel y sanguinario empeñado en cobrar todas las deudas referentes a la justicia. El Dios de San Anselmo tiene muy poco que ver con el Dios Padre de Jesucristo. Se le impone al mismo Dios un mecanismo atroz, violación-reparación, indicándole lo que necesariamente debe hacer.
5. Énfasis en una interpretación monetaria de la muerte de Cristo. Su teoría está marcada por su contexto cultural y eclesiástico. Estaba empapada de la ley romana con sus conceptos de castigo y deuda. Utilizó el término “satisfactio”, que Tertuliano había introducido al vocabulario cristiano, se valió del sacramento de la penitencia que estaba surgiendo, incluyendo la conmutación de los actos penitenciales por medio del pago de dinero. Hay un foco desproporcionado sobre las analogías comerciales de la Edad Media: rescate, pago, deuda, hasta negar otras analogías morales o familiares.
6. Marca una diferencia entre el Padre (acreedor riguroso) y el Hijo (bienhechor generoso). El énfasis sobre la satisfacción del Padre por el Hijo en algún momento parece exagerada y tiende hacia una separación entre un Padre rudo y un Hijo compasivo.