Las Fuerzas Terrestres del Ejército Popular de Liberación () son el ejército de tierra de la República Popular China, componente del Ejército Popular de Liberación. El PLAGF puede rastrear su linaje desde 1927 como el Ejército Rojo Chino; sin embargo, no se estableció oficialmente hasta 1948.
Historia thumb|280px|Soldados del Ejército Popular de Liberación desfilando en Pekín. Fundado el 1 de agosto de 1927 como Ejército Rojo durante la Revuelta de Nanchang, adoptó el nombre actual en junio de 1946. Su fundador fue Zhu De, quien comandó a dicha fuerza en la guerra contra Japón y fue el artífice de la victoria comunista en la guerra civil china. Desde la proclamación de la República Popular, se ha mantenido subordinado fundamentalmente al partido más que al gobierno del Estado.
Ejército Rojo Chino: 1927-1949
Orígenes En 1921, se fundó en Shanghái, el PCCh, con apoyo del Komintern y, por consiguiente, de la Rusia bolchevique (núcleo de la futura Unión Soviética), liderada en ese entonces por Lenin. Inicialmente con poco apoyo, este minúsculo partido, por recomendación del Komintern se alió con el mayoritario KMT de Sun Yat-Sen, con el cual compartían muchos postulados. En el ejército del KMT, comenzaron al llegar numerosos asesores militares soviéticos para instruir a la oficialidad y la tropa. Este hecho marcaría posteriormente una importancia capital en la futura formación del EPL.
En 1925, a la muerte de Sun, asumió la facción conservadora del KMT encabezada por el joven general Chiang Kai-shek. A pesar de ello los comunistas lo apoyaron en su Expedición del Norte.
En 1927, Chiang rompió con los soviéticos y por consiguiente con el PCCh.
El 1 de agosto, tropas del KMT en Nanchang llevaron a cabo un alzamiento de tendencia comunista. Esta fuerzas eran comandadas por He Long y Zhou Enlai en un intento por hacerse con el control de la ciudad una vez finiquitada la primera alianza entre el KMT y los comunistas. Otros jefes de importancia son Zhu De, Ye Ting y Liu Bocheng.
Las fuerzas comunistas ocuparon Nanchang y escaparon del sitio impuesto por las tropas del KMT el 5 de agosto, retirándose a las montañas de Jinggang en Jiangxi. Este hecho marco el comienzo del brazo armado del PCCh, con la denominación de Ejército Rojo Chino a dicha fuerza.
Como se puede ver, el naciente Ejército Rojo se nutrió en un principio de desertores del ejército de Chiang Kai-shek.
En 1928, uno de los antiguos comandantes del ejército nacionalista, Peng Dehuai se unían ya, junto a algunos de sus hombres, al nuevo ejército. De esta manera, el enfrentamiento ideológico entre el Partido Comunista y el KMT se tornaba en un conflicto bélico.
República Soviética de China
Con el establecimiento del Sóviet de Jiangxi en 1931 con Mao Zedong como presidente del Comité Ejecutivo Central, el Ejército Rojo se formó como una importante fuerza guerrillera liderada por el comandante Zhu De. Esto se debió a la gran afluencia de oficiales y soldados desertores del Ejército de KMT, aparte de numerosos campesinos, a dicha zona montañosa. Para esa época ya comenzaban a despuntar en la zona comunista un claro enfrentamiento entre los dirigentes, apoyados por la Unión Soviética, con Mao y los seguidores de este.
Entre 1930 y 1934, Chiang Kai-shek lanzó cuatro grandes campañas militares contra el PCCh, que pusieron al partido en una situación de gran debilidad, aunque sin llegar a derrotarlo.
El ejército del KMT preparaba ya el ataque a la zona comunista, la quinta de las campañas de cerco y aniquilación dirigidas por Chiang Kai-shek, y la disparidad de fuerzas hacía imposible que el reducido ejército comunista pudiera resistir el ataque de las tropas nacionalistas. Ante la inminencia de la operación, los dirigentes comunistas decidieron que la única salida era huir de Jiangxi hacia el oeste, atravesando el territorio controlado por los nacionalistas, y buscando reunirse con otros grupos de guerrilleros comunistas en zonas interiores y aisladas del país. La decisión de abandonar Ruijin (capital del Soviet), tras siete años de gobierno comunista, fue tomada conjuntamente por Zhu De, los dirigentes del Partido, Bo Gu y Zhou Enlai, y el agente alemán de la Komintern, Otto Braun.
Debido a la presencia de tropas nacionalistas en todas direcciones en torno a la zona comunista, el momento y la manera de la huida se mantuvieron en secreto hasta última hora. Las tropas del Ejército Rojo se concentraron en la localidad de Yudu, junto al río homónimo, desde donde daría comienzo la Larga Marcha. Allí lo cruzarían para desplazarse hacia el suroeste, en dirección a la provincia de Guangdong.
Al grupo del Ejército Rojo que abandonó el sóviet de Jiangxi se le conoce como Ejército Rojo. En el momento de la salida de Jiangxi, otros dos grupos importantes del Ejército Rojo, conocidos como 2.º y 4.º Ejército Rojo, vagaban ya por el interior de China. El 4.º Ejército Rojo estaba bajo el mando de Zhang Guotao, mientras que el 2.º Ejército Rojo, liderado por He Long, estaba asentado en la provincia suroccidental de Guizhou. Las comunicaciones entre estos grupos divididos del Ejército Rojo eran inexistentes y, en el momento de salir de Jiangxi, el Ejército Rojo buscaba unirse con estas otras unidades desperdigadas de las fuerzas armadas comunistas. En aquel momento, no existía aún una idea clara de cuál iba a ser el destino final del viaje.
Larga Marcha
La salida de las tropas comunistas desde Yudu comenzó en la madrugada del 16 de octubre de 1934. En este momento inicial estaban integradas por unos 86.000 hombres. El grupo avanzaba dividido en varias unidades. A la vanguardia, dos cuerpos de tropas armadas, comandados respectivamente por Lin Biao y Peng Dehuai, lo hacían abriéndose paso a través de las líneas defensivas del ejército del KMT, mientras que por detrás de estas dos columnas armadas seguía, dividido en dos unidades, el grueso de la expedición, con los líderes del partido sobre el terreno: Zhou Enlai, Bo Gu y Otto Braun. Otros tres grupos más reducidos de tropas controlaban los flancos y la retaguardia de la expedición. Alrededor de 28.000 hombres, viejos o enfermos, permanecieron en Ruijin como retaguardia.
Debido al bloqueo nacionalista, el equipamiento y armamento de los comunistas eran bastante escasos, a pesar de lo cual conseguirían atravesar las cuatro líneas de defensa que el ejército del KMT. Estas líneas defensivas habían sido formadas para mantener un bloqueo comercial y no para luchar contra la totalidad del Ejército Rojo, por lo que los comunistas lograrían aprovechar su superioridad numérica para vencer en las primeras batallas con relativa facilidad. Tras superar la tercera línea de defensa en el río Xinfeng, el Ejército Rojo entró brevemente en la provincia de Guangdong para continuar hacia el oeste, pasando por el sur de Hunan y después por Guangxi. En esta última habrían de afrontar la que fue la batalla más dura de toda la Larga Marcha, en torno al río Xiang. Allí se encontraba la cuarta de las líneas defensivas de los nacionalistas, pero Chiang Kai-shek conocedor ya de la salida de los comunistas, había tenido tiempo de enviar refuerzos a la zona, de modo que el Ejército Rojo tuvo que enfrentarse a una batalla más encarnizada que las anteriores. Los combates más duros tuvieron lugar entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre de 1934. Las bajas y las deserciones redujeron la fuerza comunista a unos 30.000 hombres, que conseguirían superar finalmente la línea defensiva del KMT y adentrarse en Guizhou.
La intención inicial de los dirigentes comunistas al abandonar el sovit de Jiangxi era lograr encontrarse con el 2.º Ejército Rojo, pero incapaces de encontrar su rastro en un territorio que les resultaba desconocido, la expedición continuó su trayecto por Guizhou. El 7 de enero de 1935, el Ejército Rojo se hacía con el control de la ciudad de Zunyi. Allí, pasaron varios días descansando y planificando el futuro de la operación. Allí fue donde se celebró la histórica reunión de dirigentes del partido que confirmaría el ascenso de Mao Zedong al poder, y que marcaría el futuro del Partido Comunista de China. De esta manera se sellaba la suerte de los dirigentes prosoviéticos del partido, que veían cómo las bases partidarias les daban la espalda.
El 18 de enero, acosados por los nacionalistas, los comunistas abandonaron Zunyi. Desechada la idea de unirse con el 2.º Ejército Rojo, que se encontraba en Hunan, rodeado por demasiados señores de la guerra y unidades militares nacionalistas, Mao propuso la idea de avanzar directamente hacia el norte. El Ejército Rojo se estaba cerca de la provincia de Sichuan, en donde podrían cruzar el río Yangzi para unirse al 4.º Ejército Rojo, la otra gran división de las fuerzas armadas comunistas que se encontraba en el norte de Sichuan. Pero, la zona al sur del Yangzi estaba fuertemente vigilada por unidades del ejército del KMT. Los comunistas intentarían avanzar hacia el norte, pero sufrirían una derrota en la batalla de Tucheng. Tras ese revés en Dahetan, el 7 de febrero, se decidió cancelar el plan de avanzar hacia el norte en línea recta. La imposibilidad de acometer el trayecto hacia el norte llevó a los comunistas a moverse en círculos durante cuatro meses entre Guizhou, Sichuan y un extremo de Yunnan. En las "reuniones de Zhaxi" se tomó la decisión de intentar establecer una base permanente en el norte de Guizhou, en torno a Zunyi. El 27 de febrero, el Ejército Rojo reocupó Zunyi, pero los planes de establecer allí una base permanente se revelarían inviables después de una nueva derrota en la batalla de Luban Chang, el 15 de marzo. Ese fracaso de asegurarse un territorio seguro provocó un nuevo abandono de Zunyi para escapar al norte. Tras una breve incursión en Sichuan, la expedición volvería a reorientar el rumbo hacia el sur para luego doblar al oeste.
La decisión de avanzar hacia el oeste por estas zonas inhóspitas y pobladas por etnias minoritarias sería en última instancia la salvación del Ejército Rojo y el gran éxito estratégico de Mao. Chiang Kai-shek se había desplazado a Guiyang, la capital de Guizhou, para dirigir las operaciones contra los comunistas. Tropas nacionalistas venidas desde otras partes de China, unidas a ejércitos provinciales estaban preparados para enfrentarse a los comunistas en el caso de que estos avanzaran hacia el norte. Una de las decisiones tácticas de más éxito del Ejército Rojo fue su avance hacia Guiyang. Aunque los comunistas no pretendían atacar la ciudad, el movimiento hacia el sur despertó la alarma en Chiang, quien, ordenó el envío de tropas para defender la capital provincial. El avance hacia Guiyang resultó ser un puro movimiento estratégico del Ejército Rojo, que allí provocó la concentración de las tropas del KMT, dejando expedito el camino hacia el oeste.