El Templo Expiatorio de la Sagrada Familia (), conocido simplemente como la Sagrada Familia, es una basílica católica de Barcelona (España), diseñada por el arquitecto Antoni Gaudí. Iniciada en 1882, todavía está en construcción. Es la obra maestra de Gaudí y el máximo exponente de la arquitectura modernista catalana. Es el monumento más visitado de España, y es la iglesia más visitada de Europa tras la basílica de San Pedro del Vaticano. El 30 de octubre de 2025 se convirtió en la iglesia más alta del mundo.
La Sagrada Familia es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí: trabajó en ella durante la mayor parte de su carrera profesional, pero especialmente en los últimos años de su carrera, donde llegó a la culminación de su estilo naturalista, en la que logró una síntesis de todas las soluciones y estilos probados hasta aquel entonces. Gaudí logró una perfecta armonía en la interrelación entre los elementos estructurales y los ornamentales, entre plástica y estética, entre función y forma, entre contenido y continente, logrando la integración de todas las artes en un todo estructurado y lógico.
Desde 1915, Gaudí se dedicó prácticamente en exclusiva a la Sagrada Familia, que supone la síntesis de toda la evolución arquitectónica del arquitecto. Después de la realización de la cripta y el ábside, todavía en estilo neogótico, el resto del templo lo concibió en un estilo orgánico, que imita las formas de la naturaleza, donde abundan las formas geométricas regladas. El interior debía semejar un bosque, con un conjunto de columnas arborescentes inclinadas, de forma helicoidal, que crean una estructura a la vez simple y resistente. Gaudí aplicó en la Sagrada Familia todos sus hallazgos experimentados anteriormente en obras como el parque Güell o la cripta de la Colonia Güell y consiguió elaborar un templo estructuralmente perfecto a la vez que armónico y estético.
La Sagrada Familia tiene planta de cruz latina, de cinco naves centrales y transepto de tres naves, y ábside con siete capillas. Ostenta tres fachadas dedicadas al Nacimiento, Pasión y Gloria de Jesús y, cuando esté concluida, tendrá dieciocho torres: cuatro en cada portal, haciendo un total de doce por los apóstoles; cuatro sobre el crucero, invocando a los evangelistas; una sobre el ábside, dedicada a la Virgen; y la torre-cimborrio central, en honor a Jesús, que alcanza los de altura. El templo dispondrá de dos sacristías junto al ábside y de tres grandes capillas: la de la Asunción, en el ábside; y las del Bautismo y la Penitencia, junto a la fachada principal. Asimismo, estará rodeado de un claustro pensado para las procesiones y para aislar el templo del exterior. Gaudí aplicó a la Sagrada Familia un alto contenido simbólico, tanto en arquitectura como en escultura, ya que dedicó a cada parte del templo un significado religioso.
Durante la vida de Gaudí solo se completaron la cripta, el ábside y, parcialmente, la fachada del Nacimiento, de la que Gaudí solo vio coronada la torre de san Bernabé. A su muerte, se hizo cargo de la construcción su ayudante, Domingo Sugrañes; posteriormente, ha estado bajo la dirección de diversos arquitectos, siendo Jordi Faulí i Oller director de las obras desde 2012. En la decoración escultórica trabajaron artistas como Llorenç y Joan Matamala, Carles Mani, Jaume Busquets, Joaquim Ros i Bofarull, Etsuro Sotoo y Josep Maria Subirachs, autor este último de la decoración de la fachada de la Pasión.
La obra que realizó Gaudí, es decir, la fachada del Nacimiento y la cripta, fue incluida en 2005 por la Unesco en el sitio del Patrimonio de la Humanidad Obras de Antoni Gaudí. Es un monumento declarado en el registro de Bienes Culturales de Interés Nacional del patrimonio catalán y en el registro de Bienes de Interés Cultural del patrimonio español con el código RI-51-0003813. Es además, desde 2007, uno de los 12 Tesoros de España. También, en 2007, fue elegida una de las Siete Maravillas de Cataluña. El templo fue declarado basílica menor el 7 de noviembre de 2010 por el papa Benedicto XVI. Ese año, la recién construida nave principal del templo recibió el Premio Ciudad de Barcelona de Arquitectura y Urbanismo. La Sagrada Familia es también conocida popularmente como la «Catedral de los pobres», a causa del cuadro homónimo del pintor modernista Joaquín Mir. También ha sido denominada en alguna ocasión como la «Catedral de Europa».
Historia miniatura|Las obras de la Sagrada Familia en 1883. En la foto aparece el primer arquitecto, Francisco del Villar
La idea de construir un templo expiatorio dedicado a la Sagrada Familia fue del librero Josep Maria Bocabella, inspirado por el sacerdote Josep Manyanet —canonizado en 2004—, fundador de las congregaciones religiosas Congregación de Hijos de la Sagrada Familia y Congregación de Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret, encargadas de promover el culto a la Sagrada Familia y fomentar la educación cristiana de niños y jóvenes. En 1869, Manyanet publicó El espíritu de la Sagrada Familia, donde lanzaba la idea de un templo en Barcelona dedicado a su culto. Para tal fin, Bocabella fundó en 1866 la Asociación Espiritual de Devotos de San José, con el objetivo de recaudar fondos. En 1871, Bocabella visitó al papa Pío IX en Roma y, en el seno de ese viaje, visitó el santuario de Loreto (Ancona), que se supone guarda la que fue la casa de José y María en Nazaret, templo que le sirvió de inspiración para la proyectada iglesia barcelonesa.
En 1881, Bocabella compró un solar para la construcción del templo en un lugar conocido como El Poblet, cerca del Camp de l'Arpa, en San Martín de Provensals —por aquel entonces un municipio independiente que sería agregado a Barcelona en 1897—, entre las calles Provenza, Mallorca, Marina y Cerdeña. Este terreno estaba incluido en el Plan Cerdá de Ensanche de Barcelona. El solar, de , era un poco más grande que las manzanas normales del Ensanche —normalmente de —, porque en el Plan Cerdá estaba reservado para un hipódromo, que finalmente no se construyó. Costó 172 000 pesetas de la época.
miniatura|izquierda|Las obras de la Sagrada Familia en 1889. Se ve la parte superior de la cripta y el inicio del ábside Para la difusión de su labor, la Asociación de Devotos editó desde 1867 una revista, llamada inicialmente El Propagador de la Devoción a San José, dirigida por el sacerdote mercedario José María Rodríguez Bori; en 1948 pasó a llamarse Templo y, desde 1981, Temple (en catalán). Desde 1895, la gestión del proyecto corrió a cargo de la Junta Constructora del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, una fundación canónica creada para promover la construcción del templo a través de donativos e iniciativas privadas. Su presidente nato es el arzobispo de Barcelona, actualmente Juan José Omella. En 2001, la Junta recibió el premio Creu de Sant Jordi que otorga la Generalidad de Cataluña.
miniatura|Proyectos sucesivos de Francisco del Villar para la Sagrada Familia. El definitivo fue el de la derecha, que se empezó a construir y se interrumpió con la dimisión de Villar miniatura|Proyecto de Villar: fachada principal y lateral
Desde sus inicios, la Sagrada Familia se sufragó con limosnas y donativos, lo que originó que en diversas ocasiones las obras se ralentizasen o incluso parasen debido a la falta de aportaciones. En 1891, por ejemplo, un importante donativo, de algo más de medio millón de pesetas —abonado en mensualidades entre 1891 y 1898—, proveniente de la última voluntad de la viuda Isabel Bolet, permitió iniciar la construcción de la fachada del Nacimiento. De igual manera, en 1905, en otro momento en que las obras estaban casi paradas, el poeta Joan Maragall escribió un artículo titulado Una gracia de caridad, para llamar a la opinión pública a colaborar con la construcción del templo.
miniatura|izquierda|Retrato de militares delante de la Sagrada Familia (1896), fotografía de Pau Audouard El proyecto fue encargado en primer lugar al arquitecto diocesano Francisco de Paula del Villar y Lozano, quien tras varios proyectos sucesivos ideó un conjunto neogótico y desechó la idea de Bocabella de hacer una réplica del santuario de Loreto. El proyecto de Villar consistía en una iglesia de tres naves, de , con los elementos típicos del gótico, como los ventanales alveolados, los contrafuertes exteriores y un alto campanario en forma de aguja, que habría llegado a los de altura.
La primera piedra se colocó el 19 de marzo de 1882 (día de san José), con la presencia del entonces obispo de Barcelona, José María Urquinaona. Gaudí asistió a la ceremonia, ya que había trabajado como ayudante de Villar en algún proyecto; en ese momento, no se podía imaginar que él pasaría a ser el arquitecto de dicha obra. Para conmemorar el hecho, se colocó un pilar en la puerta de entrada de la calle Mallorca con la fecha, el escudo pontificio y una cruz. Las obras no se iniciaron hasta el 25 de agosto de 1883 y fueron adjudicadas al contratista Macari Planella i Roura.
En 1883, Villar renunció por desavenencias con Bocabella, quien contaba con el asesoramiento del célebre arquitecto Joan Martorell. El proyecto se ofreció al propio Martorell, pero, al rehusar este, fue ofrecido a un joven Gaudí de treinta y un años. El arquitecto reusense se hizo cargo de las obras el 3 de noviembre de 1883. Gaudí había sido ayudante de Martorell en varias construcciones, hecho que motivó la recomendación del recién licenciado arquitecto, que aún no había ejecutado grandes obras. Al hacerse cargo Gaudí del proyecto, lo modificó por entero —salvo la parte ya construida de la cripta— y le imprimió su estilo peculiar. Sin embargo, no pudo cambiar la orientación del edificio, al estar ya realizados los cimientos. Gaudí habría preferido situar el eje del edificio diagonalmente a la manzana, para situar el ábside orientado hacia levante y para disponer de mayor longitud en planta.
Durante los restantes cuarenta y tres años de su vida trabajó intensamente en la obra, los últimos quince de forma exclusiva. Además, los últimos ocho meses antes de fallecer, vivió en el taller del templo. Esta dedicación tan intensa puede explicarse, además de por la magnitud de la obra, por el hecho de que Gaudí definía muchos aspectos a medida que la construcción avanzaba, en lugar de haberlos concretado previamente en sus planos e instrucciones. Por ello, su presencia personal en la obra era de gran importancia. Gaudí contó casi desde el inicio con la ayuda de dos de sus más fieles colaboradores, Francisco Berenguer y Juan Rubió. Más tarde, hacia 1909, contó con la colaboración de Josep Maria Jujol. A la muerte de Berenguer, en 1914, pasó a ser su primer ayudante Domingo Sugrañes, hasta entonces segundo auxiliar; y, en 1918, entró Francesc Quintana como segundo.
Gaudí estimaba que la construcción duraría siglos. Por ello, propuso a la Junta Constructora construir en vertical en vez de horizontalmente, por lo que levantó y terminó la fachada del ábside, primero, y del Nacimiento, después, al objeto de que la generación que había comenzado la obra viese algo acabado y, simultáneamente, esa fachada terminada pudiera servir de estímulo a futuras generaciones para continuar el templo. Su propuesta fue aceptada.
miniaturadeimagen|La catedral de los pobres (1898), obra de Joaquín Mir