Los hititas fueron un pueblo indoeuropeo anatolio que formó una de las primeras civilizaciones importantes de Asia Occidental durante la Edad del Bronce. Posiblemente originario de más allá del mar Negro, se establecieron en la actual Turquía a principios del II milenio a. C. y absorbieron gradualmente a la cultura nativa de los hatianos, un antiguo pueblo con lengua propia que no era semítica ni indoeuropea. Los hititas indoeuropeos conservaron el nombre original del país («país de Hatti»), que también se convirtió en la designación principal del Estado hitita: Ḫattuša (). Los hititas se organizaron en una serie de entidades políticas en el centro-norte de Anatolia, entre ellos el reino de Kussara (antes de ), el reino de Kaneš o Nesa () y un imperio centrado en Hattusa (alrededor de ). Este último conocido en tiempos modernos como el Imperio hitita, alcanzó su apogeo a mediados del bajo el reinado de Suppiluliuma I, en el momento en que abarcaba la mayor parte de Anatolia y regiones del norte de Levante mediterráneo y la Mesopotamia superior.
Entre los siglos y , los hititas fueron una de las potencias dominantes del Oriente Próximo, entró en conflicto con el Imperio Nuevo de Egipto, el Imperio Asirio Medio y el imperio de Mitani. En el , gran parte del Imperio hitita fue anexado por el Imperio Asirio Medio y el resto fue saqueado por los frigios recién llegados a la región. Desde finales del , durante el colapso de la Edad del Bronce Final, los hititas se dividieron en varios pequeños reinos independientes, algunos de los cuales sobrevivieron hasta el antes de sucumbir al Imperio neoasirio; al carecer de una continuidad unificadora, sus descendientes se dispersaron y finalmente se fusionaron en las poblaciones modernas del Levante y Mesopotamia.Ancient History Encyclopedia. "Sea Peoples." September 2009. Sea Peoples
La lengua hitita, a la que sus hablantes se referían como nešili, «la lengua de Nesa», era un miembro distinto de la rama anatolia de la familia de lenguas indoeuropeas; junto con la lengua luvita, estrechamente relacionada, es la lengua indoeuropea más antigua históricamente atestiguada. La historia de la civilización hitita se conoce principalmente a partir de textos cuneiformes encontrados en sus antiguos territorios y de la correspondencia diplomática y comercial encontrada en los diversos archivos de Asiria, Babilonia, Egipto y el Oriente Medio en general; el desciframiento de estos textos fue un acontecimiento clave en la historia de los estudios indoeuropeos. También se han sugerido vínculos culturales con la Escandinavia prehistórica.
Los eruditos alguna vez atribuyeron el desarrollo de la fundición de hierro a los hititas, quienes se creía que habían monopolizado la siderurgia durante la Edad del Bronce. Esta teoría ha sido cada vez más cuestionada en el , con el colapso de la Edad del Bronce Final y la posterior Edad del Hierro, al constatarse la expansión lenta y comparativamente continua de la tecnología de siderurgia en toda la región. Si bien hay algunos objetos de hierro de Anatolia de la Edad del Bronce, el número es comparable al de objetos de hierro encontrados en Egipto y en otros lugares del mismo período; sólo una pequeña cantidad de estos objetos son armas.Waldbaum, Jane C. From Bronze to Iron. Gothenburg: Paul Astöms Förlag (1978): 56–58. La espectrometría de fluorescencia de rayos X sugiere «que la mayoría o todos los hierros de la Edad del Bronce se derivan de» meteoritos. El ejército hitita también utilizó con éxito los carros de guerra.
El interés moderno por los hititas aumentó con la fundación de la República de Turquía en 1923. Los hititas atrajeron la atención de arqueólogos turcos como Halet Çambel y Tahsin Özgüç. Durante este período, el nuevo campo de la hititología también influyó en la denominación de las instituciones públicas turcas, como el Etibank («banco hitita»),Erimtan, Can. (2008). Hittites, Ottomans and Turks: Ağaoğlu Ahmed Bey and the Kemalist Construction of Turkish Nationhood in Anatolia , Anatolian Studies, 58, 141–171 y la fundación del Museo de las Civilizaciones de Anatolia en Ankara, construido a 200 kilómetros al oeste de la capital hitita de Hattusa, que alberga la exposición más completa del mundo de arte y artefactos hititas.
Arqueología thumb|Un rhyton hitita del Museo Metropolitano de Arte. Gracias a numerosas excavaciones, algunas tan importantes como el descubrimiento de lo que sería similar a un «archivo nacional» en Hattusa, y muchas referencias en textos de origen asirio y egipcio, se ha podido reconstruir su historia y llegar a descifrar su escritura.
El nombre de Hatti No se sabe a ciencia cierta cómo se llamaban a sí mismos. El nombre de Hatti proviene de las crónicas asirias que lo identificaban como «Khati» (el país de Hatti), y por otra parte los egipcios los denominaban «Heta», que es la transcripción más común del jeroglífico «Ht» (la escritura egipcia carecía de vocales).
En idioma asirio o acadio .
Por otra parte, los hatti eran un pueblo no indoeuropeo que vivía en la misma región que los hititas, antes del primer imperio hitita, y cuya conquista por parte de los segundos provocó que los asirios y demás estados vecinos siguieran usando el nombre de hatti para denominar a los nuevos ocupantes, pasando a significar 'la tierra de la ciudad de Hattusa'.En inglés: http://www.historyfiles.co.uk/KingListsMiddEast/AnatoliaHittites.htm La lengua hática de los hatti siguió siendo usada ocasionalmente y para ciertos propósitos dentro de las inscripciones en hitita.
El término «hititas» proviene de las referencias en la Biblia. En esta se utilizaba Hittim, que Lutero traduciría al alemán como Hethiter, que los ingleses convirtieron en Hittites, mientras los franceses los denominaron primero Héthéens para acabar llamándolos del mismo modo que los ingleses, Hittites. «Hititas» es el término general que se emplea en español (también se ha utilizado el de «heteos» pero es poco frecuente y está en desuso). Aparecen referencias en la Biblia a los hititas en Génesis (15:19-21 y 23:3), Números (13:29), Josué (3:10) y Libro II de los Reyes (7:6).
En el libro 2 de Samuel (11:1-21) se hace referencia a Urías el hitita, combatiente de los ejércitos del rey David y esposo de Betsabé. Tras tomarla como concubina mientras Urías peleaba con los amonitas, David, después de embarazar a Betsabé, provocó su muerte.
El descubrimiento de los hititas A diferencia de los reinos contemporáneos de Babilonia, Asiria o Egipto, cuya memoria ha estado presente en las sucesivas civilizaciones, el Reino hitita forma parte de los olvidados por la historia antigua de Oriente Próximo. Al igual que sumerios, elamitas o urartianos, no dejaron apenas rastro en la memoria de los pueblos que posteriormente ocuparon sus tierras. Los bajorrelieves de los hititas y de sus vasallos, como el del paso de Karabel en Kemalpaşa, son bien conocidos desde la época antigua y medieval, pero su atribución fue problemática hasta finales del .Collins, B. J. (2007) The Hittites and their world. Atlanta, Society of Biblical Literature, coll. «Archaeological and Biblical Series» pp. 1-4
En 1834 Charles Texier descubre las ruinas de una antigua ciudad cerca de la aldea turca de Bogazköy (después identificada como su antigua capital, Hattusa). En 1839, en su libro Description de l'Asie Mineure, afirma que aquellas ruinas pertenecían a una civilización desconocida.
En 1822, en Viajes por Siria y Tierra Santa, Johann Ludwig Burckhardt habla del hallazgo de una lápida con jeroglíficos desconocidos, algo que pasó en su momento inadvertido. Pero en 1863 los estadounidenses Augustus Johnson y el director Jessup seguirían las huellas de Burckhardt en Hama hasta reencontrarla.
Entre 1870 y 1880 son investigados diversos restos por el misionero irlandés Willian Wright, que traslada algunas piedras a Estambul, y H. Skeene y George Smith, que descubren Karkemish y encuentran restos de la «escritura desconocida», la misma que encontraría en 1879 Henry Sayce en Esmirna.
En 1880 Sayce afirma en una conferencia ante la Society for Biblical Archaeology que todos esos restos pertenecen a los «hititas» que menciona la Biblia. Cuatro años más tarde, William Wright aporta nuevas pruebas a la tesis de Sayce y publica un polémico y atrevido tratado: El gran Imperio de los Hititas, con el desciframiento de las inscripciones hititas por el profesor A. H. Sayce.
Hacia el año 1887 se descubre en Amarna numerosa documentación egipcia de la época de Akenatón, que incluye abundante correspondencia con las primeras alusiones directas a los hititas y a los jebuseos. En 1888 Karl Humann y Felix von Luschan dirigen unas excavaciones en Sendjirli y descubren una fortaleza hitita con numerosos bajorrelieves y toneladas de esculturas y vasijas de barro cocido. Entre 1891 y 1892 William Flinders Petrie encuentra tablillas en la misma «lengua desconocida», que se le llamaría primeramente «lengua Arzawa», debido a las alusiones que se hacían al territorio de Arzawa. En 1893 el arqueólogo francés Ernest Chantre descubre en Bogazköy fragmentos de tablillas en la misma lengua.
Pero el mayor descubrimiento lo hace Hugo Winckler entre 1905 y 1909 en una expedición a Bogazköy, donde encuentra más de 10 000 tablillas de lo que parecía ser un «archivo nacional», entre las cuales había textos bilingües, lo que permite descifrar numerosos documentos. Winckler afirma que esas ruinas pertenecen a la capital, la cual acaba denominando Hattusa. A partir de entonces, la investigación entre los años 1911 y 1952 se centra en descifrar la lengua hitita, cuyas mayores aportaciones las hace Johannes Friedrich que, en 1946, publica un Manual hitita y entre 1952 y 1954 un Diccionario de lengua hitita.
El punto culminante del descubrimiento de los hititas se produce durante las excavaciones dirigidas por Kurt Bittel en Bogazköy y las de Helmut Bossert en Karatepe, donde se encuentran nuevos textos bilingües que han ayudado a descifrar definitivamente la escritura hitita y la fijación de fechas.
Historia
La historia hitita abarca aproximadamente quinientos años, desde el reinado de Labarna a comienzos del hasta el colapso del reino a finales del o comienzos del La historia del reino se divide en dos grandes periodos: Reino Antiguo (comenzando con el reinado de Labarna) y Reino Nuevo (comenzando con el reinado de ). Otras divisiones adaptan la historia de los hititas al esquema de la historiografía de los reinos del Antiguo Oriente Próximo y establece tres periodos: antiguo, medio y nuevo. Sin embargo, en este caso, no hay unidad para definir cuándo termina uno y comienza el siguiente.
Orígenes El origen de los hititas y sus «parientes» luvitas y palaítas —todos hablantes de lenguas indoeuropeas—, establecidos en Anatolia en el segundo milenio a. C., es objeto de un debate que se halla unido a los orígenes de los pueblos indoeuropeos. Una hipótesis propone un origen autóctono, por lo que los hititas serían un pueblo indígena de Anatolia. Sin embargo, la opinión predominante es que el origen de los indoeuropeos está en las estepas del sur de Rusia de donde migraron los hititas: cruzaron los Balcanes, atravesaron los estrechos que separan Asia de Europa y se asentaron en Anatolia Central. El conocimiento actual no permite determinar si los hititas, luvitas y palaítas llegaron en oleadas sucesivas o al mismo tiempo, o si quizá un pueblo que sería su ancestro común se dividió en varios grupos tras su llegada a Anatolia. La datación de estas migraciones sigue siendo controvertida y algunos estudiosos proponen periodos que se remontan hasta el tercer milenio a. C.
Primeros reinos