El volante o volante de acuñación es una prensa o máquina utilizada en las casas de la moneda para acuñar monedas por medio de la presión de dos troqueles. En España también se le conoce como balancín.
Descripción La máquina está compuesta por un husillo o tornillo central, movido por un brazo horizontal llamado balancín, que tiene en sus extremos dos pesadas bolas (generalmente de plomo) que ayudan a aumentar la fuerza e inercia del golpe. El husillo lleva en su extremo inferior una caja donde se aloja uno de los dos troqueles (el «cuño superior»), mientras que el otro troquel permanece fijo en una base llamada maceta o cepo, sobre la que se coloca el cospel (la pieza de metal en blanco) antes de ser acuñado.
Para accionar la prensa, uno o varios operarios tiraban de unas cuerdas atadas a los extremos del balancín, haciendo girar el husillo y golpeando con fuerza el cospel entre ambos troqueles, quedando así impresos el anverso y el reverso de la moneda al mismo tiempo. Según el tamaño de la prensa, esta podía ser operada por un solo trabajador (los volantes «de medio cuerpo») o requerir hasta tres o cuatro hombres para las prensas más grandes («de cuerpo entero»), que llegaban a acuñar unas 20 monedas por minuto entre varios operarios bien coordinados.
Historia Los primeros bocetos conocidos de una prensa de este tipo se atribuyen a Leonardo da Vinci (1452-1519). La primera prensa de volante construida realmente para acuñar piezas fue obra del arquitecto Bramante, en 1508, empleada inicialmente para acuñar medallas de plomo; unos años más tarde, el orfebre florentino Benvenuto Cellini utilizó también esta técnica.
La primera ceca en mecanizarse con esta tecnología fue la de Augsburgo, en 1550. Durante los siglos y la técnica se perfeccionó y se extendió a cecas de Austria, París, Londres y Madrid, y en España se utilizó en cecas como la de Segovia (activa desde 1586) y la de Barcelona, donde se introdujo durante la Guerra de Sucesión.
A finales del siglo XVIII, el ingeniero suizo Jean Pierre Droz perfeccionó la prensa dotándola de una virola partida, que permitió acuñar la moneda con el canto grabado y, junto con el mecánico Philip Gengembre en la Casa de la Moneda de París, desarrolló sistemas de alimentación y retirada automática de las piezas. A raíz de estas mejoras, la acuñación con canto labrado mediante prensa de volante se hizo obligatoria en España para todos los metales.
El volante fue reemplazado progresivamente durante el siglo XIX por prensas mecánicas más modernas, como la prensa de fricción.
Referencias
Bibliografía Diccionario castellano, 1788
Categoría:Máquinas Categoría:Producción de moneda