La Semana Santa de Écija en la provincia de Sevilla, España, es una de las festividades locales más importantes de la ciudad, dedicada a conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

En 1998 fue declarada de Interés Turístico Nacional, destacándose como una de las principales celebraciones de primavera en la región. Además, es notable por ser la Semana Santa con mayor número de hermandades después de la capital provincial.

Las procesiones, conocidas como estaciones de penitencia, son el evento principal donde las hermandades realizan cultos externos. Además, a lo largo del año, realizan diversos cultos internos como novenas, septenarios, quinarios, triduos y besamanos.

El Consejo General de Hermandades y Cofradías de Écija es el organismo responsable de regular todas las procesiones, así como de coordinar con las autoridades para garantizar el buen desarrollo de las actividades, incluyendo la gestión de horarios a lo largo de la ruta oficial en el centro de la ciudad conocida como carrera oficial.

Historia De la información documentada que existe sobre el mundo de las Hermandades y Cofradías en Écija, se acepta que estas surgen en la segunda mitad del siglo XIII, poco después de haber sido reconquistada la ciudad. El término cofradía englobó una gran variedad de agrupaciones, teniendo en un principio un marcado cariz benéfico-asistencial. Encontramos cofradías hospitalarias, cultuales y gremiales, como la Cofradía Hospitalaria de San Marcos (1429),Martín Ojeda, Marina. "Los hospitales de Écija en los siglos XIII-XVI. Estudio introductorio". Actas del VII Congreso de Historia "Écija, economía y sociedad". Écija: Ayuntamiento, 2005, tomo I Cofradía de Ánimas Benditas (1559) o Cofradía de San José (1545)Sánchez Herrero, José (ed). CXIX Reglas de Hermandades y Cofradías Andaluzas. Siglos XIV, XV y XVI. Huelva: Universidad, 2002 (Transcripción y estudio introductorio de las Reglas de Ánimas Benditas de la parroquia de Santa Cruz y de la Hermandad de San José realizada por Marina Martín Ojeda).

La contemplación y devoción de los padecimientos del Redentor en una cofradía se empieza a dar en Écija en el siglo XVI. La influencia sobre todo de monjes franciscanos, dominicos y agustinos introduce en las cofradías la flagelación como imitación de la Pasión y Muerte de Jesús. Así se desprende de las reglas de sus cofradías, como la de la Vera Cruz (extinguida en el siglo XIX y con sede canónica en el Convento de San Francisco), en la que se observa la existencia de dos tipos de cofrades: de luz «que no han de ser obligados a la disciplina» y de sangre.Sánchez Herrero, José (ed). CXIX Reglas de Hermandades y Cofradías Andaluzas. Siglos XIV, XV y XVI. Huelva: Universidad, 2002 (Transcripción y estudio introductorio de la Regla de la Vera Cruz realizada por Marina Martín Ojeda). Si bien estas reglas son de 1573, hacen referencia a otras anteriores, siendo la referencia más antigua hallada hasta el momento sobre la incorporación de flagelantes en una cofradía ecijana.

Poco después se dejaría sentir en Écija el espíritu de Trento. Las doctrinas de este concilio tuvieron una amplia resonancia en las cofradías. La revalorización del sacramento de la penitencia y de la veneración a las reliquias e imágenesJedin, Hubert. Historia del Concilio de Trento. 5 vol. Pamplona: Universidad de Navarra, 1981 confirmó el uso de la penitencia pública y promovió la presencia en los desfiles procesionales de las Imágenes y misterios más significativos de la Pasión de Cristo, lo que es considerado como el principio de la celebración de la Semana Santa tal y como hoy la entendemos. El Concilio de Trento (1545-63) también conminó a los obispos diocesanos a realizar visitas periódicas a las cofradías. Como consecuencia de esta orden papal, y concretándonos al mundo cofrade ecijano, las hermandades y cofradías se vieron obligadas a remitir sus correspondientes reglas fundacionales o estatutos al Arzobispado Hispalense, encargado de velar por el cumplimiento de aquella orden. Esto y el cambio en el sistema hospitalario promovido por Felipe II favoreció que en el último tercio del siglo XVI y principios del siglo XVII se formalizaran (o renovaran sus reglas) numerosas cofradías Martín Ojeda, Marina. "Reseña histórica de la Semana Santa ecijana". Manifiesto para el Santo Entierro Magno de 1999. Écija: Consejo de Hermandades y Cofradías, 1999. Hermandad de la Sagrada Columna y Azotes de Nuestro Señor Jesucristo (1570). Hermandad del Santísimo Crucifijo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo (1571). Hermandad de la Santa Vera-Cruz y preciosa Sangre de Jesucristo (1573). Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad (1573). Hermandad del Dulce Nombre de Jesús (1575). Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad (1577). Hermandad de Nuestra Señora de la Encarnación (1579). Hermandad de la Purísima Concepción de Nuestra Señora, Oración en el Huerto y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo (1579). Hermandad de la Coronación de Jesucristo, San Marcos y San Roque (1581). Hermandad de la Santa Cruz de Jerusalén (1582). Hermandad del Santo Ángel de la Guarda y Ecce Homo (1589). Hermandad del Santísimo Descendimiento de la Cruz, Entierro y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo (1601).

A estas 12 cofradías hay que agregar la del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora del Rosario (1551), del Convento de San Pablo y Santo Domingo. A fines del siglo XVIII, su tradicional rivalidad con la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad le acarreó la prohibición Real de efectuar estación de penitencia, subsistiendo desde entonces como hermandad puramente cultual.

En los siglos XVII y XVIII estas 13 cofradías ecijanas vivieron su época de máximo apogeo. Sin embargo, los efectos de la desamortización propició la crisis económica e ideológica de las cofradías. Algunas de ellas acabaron por disolverse, tal es el caso de las Hermandades de la Vera-Cruz; la del Dulce Nombre de Jesús; de la Purísima Concepción de Nuestra Señora, Oración en el Huerto y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo; del Santo Ángel de la Guarda y Ecce Homo; y del Santísimo Descendimiento de la Cruz, Entierro y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.Ibidem.

El siglo XX es nuevamente prolífico en fundaciones o reorganizaciones de hermandades en Écija. Estas hermandades han contribuido al realce y esplendor de la Semana Santa, así como a fomentar el espíritu cristiano gracias a los cultos internos y al constante ejercicio de la caridad que desarrollan a lo largo de todo el año. Herederas de una secular devoción, son catorce las cofradías que se dan hoy cita en la Semana Santa ecijana. Algunas de ellas derivan de otras antiguas: Santiago de la Encarnación, la Yedra del Santo Ángel de la Guarda; el Resucitado de la Santísimo Descendimiento, Entierro y Resurrección.

Es una de las fiesta más importante de Écija, declarada de “Interés Turístico Nacional” en el año 1998. Cada año, llegan con fervor ecijanos y visitantes de todas las latitudes, ansiosos de ver procesionar sus imágenes de siempre. Entre ellas destacan el Cristo de la Salud, talla de hacia 1550, el Cristo de la Yedra (obra de 1630 atribuida a Alonso de Mena), el Cristo de la Expiración (de Pedro Roldán, 1680), Nuestro Padre Jesús sin Soga (de Montes de Oca, 1733), el Cristo de la Sangre (de Gaspar del Águila, 1567), o el paso del Santo Entierro, cuya urna está realizada en madera y recubierta por finas láminas de carey con incrustaciones de plata de ley, realizada en 1711.

Otro de los acontecimientos más relevantes de la historia reciente de la Semana Santa de Écija fue la celebración el Sábado Santo 3 de abril de 1999 del Santo Entierro Magno, el tercero de este tipo celebrado en la historia de la Semana Santa de Écija. En el mismo cada una de las hermandades saco a uno de sus pasos, los cuales realizaron el recorrido oficial de dicho evento, siguiendo el orden cronológico de las escenas pasionales de los mismos.

En el año 2017 se ha reconocido como hermandad y podrá hacer su estación de penitencia a la anteriormente conocida como Agrupación Parroquial del Olivo.

Carrera Oficial La Carrera Oficial es el recorrido común para todas las hermandades que procesionan durante la Semana Santa. Hasta 2006, comenzaba en la Plaza de España para discurrir frente al Ayuntamiento y seguir por las calles Más y Prat y Santa Cruz. En 2007, la Semana Santa estuvo ausente de Carrera Oficial por las obras que se estaban llevando a cabo en la Plaza de España.

A partir de 2008, el Consejo General de Hermandad y Cofradías diseña una nueva Carrera Oficial. Se mantiene el comienzo en la Plaza de España, desde el flanco adyacente a la Iglesia de Santa Bárbara, para cruzar dicho enclave, donde está instalado el palquillo de la Tribuna del Consejo de Hermandades y el resto de palcos para el público abonado (actualmente hay unos 300 palcos). Continúa por calle Más y Prat, calle Santa Cruz y Plaza de Nuestra Señora del Valle. Ya en 2024 se amplía la carrera oficial para hacer estación de penitencia en la Parroquia Mayor de Santa Cruz, situada en la Plaza de Nuestra Señora del Valle, donde se instala un altar dedicado al Santísimo Sacramento.

El cortejo procesional Las procesiones de la Semana Santa se abren con la cruz de guía, que suele ir acompañada de una pareja de nazarenos con faroles. Tras la cruz de guía comienza el cortejo de nazarenos, que portan cirios o cruces como penitencia. Los tramos de nazarenos van intercalados por un conjunto de insignias.

Las insignias más habituales son: el senatus, en memoria del ejército romano que custodiaba a Cristo; las banderas que acompañan a cada paso, que suelen tener colores pasionarios o marianos; el simpecado, en defensa del dogma de la inmaculada concepción; el libro de reglas; y el estandarte. El cortejo de nazarenos suele finalizar con las bocinas que anunciaban el paso, con la presidencia y, tras esta, los acólitos y los pasos.

Cruz de guía

La cruz de guía es la insignia que abre las procesiones. Es portada por uno de los hermanos nazarenos en la cabecera del cortejo. En algunas hermandades constituye por sí misma una espléndida obra de arte.

Libro de reglas

El libro de reglas es una de las insignias fundamentales de las cofradías. Consiste en un libro con las reglas o estatutos de la hermandad. Es portado por un hermano con la túnica de nazareno, generalmente situado en los últimos tramos del segundo paso. Suele estar ricamente decorado con cantoneras de plata y el escudo de la corporación en el centro. Se conservan algunos muy antiguos, del siglo XVIII.VV.AA.: Las cofradías de Sevilla: Historia, antropología, arte. Secretariado de publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1985.

Estandarte Los estandartes usados en el cortejo procesional son trozos de tela que tienen bordado el escudo de la hermandad o alguna imagen religiosa. Cuando tiene bordado el escudo de la hermandad se conoce como bacalao por la forma de la tela. Cuando tiene bordada una imagen de la Virgen se conoce como simpecado (por ser "sin pecado concebida"). El estandarte está sostenido por un mástil de orfebrería coronado por una cruz.

Senatus

Es un estandarte en el cual están las letras SPQR bordadas. Estas letras significan Senatus Populusque Romanus (el Senado y el pueblo de Roma). Está inspirado en el estandarte que utilizaba ejército romano, que se llamaba signum.

Bocinas