Las Meninas es una serie de 58 pinturas que Pablo Picasso pintó en el año 1957, y en las que realizó un análisis exhaustivo, reinterpretando y recreando varias veces Las meninas de Diego Velázquez. Parte de la obra se encuentra en el Museo Picasso de Barcelona. Se sabe que llegó a vender la primera y segunda interpretación de Las meninas a la coleccionista estadounidense de arte Peggy Guggenheim, dueña de la galería Art of this Century. Se trata de un estudio de obra muy extenso, que consta de 58 interpretaciones de la obra, nueve escenas de un palomar, tres paisajes y un Retrato de Jacqueline.
El mismo Picasso entendía toda esta serie como un conjunto, y como tal la donó al museo barcelonés en mayo de 1968, en memoria de Jaime Sabartés, fallecido el mismo año. Es famosa la frase de Picasso dicha a Sabartés en 1950:La frase fue dicha durante una conversación sobre arte y fue recogida en el libro L'Atelier de Picasso, publicado en 1952
Picasso y Velázquez miniaturadeimagen|Las meninas del pintor del Siglo de Oro español Diego Velázquez. Picasso fue un gran admirador de la obra de Velázquez durante toda su vida. A finales del , Velázquez era considerado un pintor de referencia. A la entrada del Museo del Prado se colocó una escultura con motivo del tercer centenario del nacimiento de Velázquez en implícita respuesta a la estatua realizada por Emmanuel Frémiet y colocada delante de la fachada oriental del Museo del Louvre en 1892. En aquella época, pintores como Ramón Casas y revistas como Pèl & PlomaUna obra de la infanta Margarita apareció en el número 99 del volumen 4 de Pèl & Ploma(noviembre de 1903) reivindicaban públicamente la figura del maestro. En 1895 Picasso realizó algunos esbozos con versiones o detalles de obras del maestro, actualmente conservados en el Museo de Barcelona.
La primera vez que Picasso vio una obra de Velázquez cara a cara fue durante el verano de 1895, cuando visitó el Museo del Prado con trece años, en un viaje entre La Coruña y Málaga. Según dijo el mismo Picasso: «Tuve la oportunidad de enfrentarme, por primera vez, a mis ídolos. Me esperaban en el Museo del Prado. Desde entonces me quedó fijado en las retinas, de una manera obsesionante, el cuadro de Velázquez Las meninas. Creo que ya tomé, aunque fuera en el subconsciente, la decisión de realizar mi versión de Las meninas. Que son las que ahora se encuentran, como donación, en Barcelona». El artista aprovecharía la visita para dibujar un par de bocetos de las cabezas de los personajes de El bufón Calabacillas y El niño de Vallecas. Una vez en Barcelona también pintaría obras basadas o inspiradas en la pintura de tradición española, como La cena de Emaús y el Cristo crucificado.
Dos años más tarde, en octubre de 1897, Picasso se instaló en Madrid y se registró en el libro de copias del Museo del Prado, pidiendo copiar a Velázquez, de quien hizo varios dibujos y bocetos, como Copia de un retrato de Felipe IV, pintado por Velázquez en 1652-1653, o un pequeño esbozo de Las meninas titulado Apuntes de obras de Velázquez, todos conservados en el Museo Picasso de Barcelona. Incluso, en la esquina de uno de sus croquis, conocido como Senaller, croquis y caricatures, aparece un esbozo del famoso Autorretrato de Velázquez de 1650.
Los años posteriores Picasso continuaría realizando obras donde se puede ver claramente la huella de Velázquez y de El Greco, como por ejemplo en Vieja sentada, Muy parecido al personaje que aparece en el Cristo en casa de Marta y María de Velázquez, conservado en la National Gallery de Londres. Cabeza de mujer joven, Muy parecido a Busto de muchacha de Velázquez, conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid. o el dibujo que lleva el título Greco, Velázquez, INSPIRARME (diversos tipos de hortelanos). La influencia se alargaría durante gran parte de la trayectoria artística de Picasso. Se puede notar en obras muy posteriores como Retrato de Jaime Sabartés con gorguera y sombrero, de 1939, o en la litografía Retrato de Góngora de 1947. Incluso después de finalizar la serie de Las Meninas, la influencia de Velázquez todavía se observa en otras obras como Hombre sentado, o en numerosos grabados donde aparecen personajes similares.
Durante la guerra civil española Picasso, que entonces era director honorífico del Museo del Prado, volvería a ver Las meninas por última vez. Sería en Ginebra, revisando el convoy de obras evacuadas desde España.
Historia Durante toda su carrera artística, Picasso se inspiró en sus artistas referentes: Goya, Toulouse-Lautrec, Degas, Ramón Casas y Velázquez. Interpretar las obras maestras de sus pintores de referencia era una muestra más de la tensión que el artista mantenía entre el primitivismo y el clasicismo. Entre 1954 y 1963 Picasso realizó varias interpretaciones de obras de grandes artistas como Cranach, Courbet, Grünewald, El Greco, Rembrandt, Delacroix, Manet, Poussin, mezclando el apropiacionismo con la voluntad de una revisión plástica de la historia del arte. Además de Las Meninas, también versionó obras como De vuelta del bautizo de Le Nain en el año 1917, Mujeres de Argel de Delacroix, Le Déjeuner sur l'Herbe de Manet o El rapto de las Sabinas, entre otros, produciendo diversas series o suites.
El 17 de agosto de 1957 Picasso comenzó una serie con 58 interpretaciones de Las Meninas de Velázquez en su casa de veraneo, «La Californie», ubicada en las afueras de Cannes. En vez de hacerlo en su taller habitual, habilitó un nuevo estudio en la segunda planta de la casa, donde buscó el aislamiento para la producción de esta serie. Un día antes, el 16 de agosto, había hecho el único dibujo preparatorio que se conoce donado por su hija Catherine Hutin al Museo Picasso de Barcelona en el 2009.
Para realizar esta serie, Picasso encargó a Sabartés que le consiguiera una ampliación fotográfica en blanco y negro de la obra de Velázquez, así como documentación diversa.
Entre agosto y octubre no invitó a nadie a su taller. Las personas que lo contactaron durante ese tiempo le recuerdan con un humor inquieto, como si fuera una persona poseída. Varios estudiosos señalan que, cuando Picasso pintó la primera obra de la serie, tenía el cuadro de Guernica en mente. El ritmo de producción fue muy intenso, pero irregular. Podía estar varios días sin pintar y de repente realizar tres cuadros en una sola jornada, datando minuciosamente cada una de las obras. Picasso tardó cuatro meses en pintar las 58 obras que componen la serie, la última fue realizada el 30 de diciembre de 1957.
Un año después, en septiembre de 1958, su amigo Jaime Sabartés publicaría el libro Las Meninas et la vie, explicando el proceso de creación de la serie. Entre el 22 de mayo y el 27 de junio de 1959 la serie completa se expuso por primera vez en la Galería Louise Leiris de París, propiedad de Daniel-Henry Kahnweiler.
Más adelante, la serie se expuso en diversas galerías y museos de todo el mundo: en 1960, el British Art Council organizó una retrospectiva sobre Picasso en la Tate Gallery de Londres donde, entre el 6 de julio y el 18 de septiembre, se mostró la serie completa, junto con otras obras del pintor malagueño. El conjunto de pinturas viajó a Japón, donde se expuso en diversas ciudades. En el año 1966 volvió a exponerse en París, en una retrospectiva sobre Picasso presentada en el Grand Palais.
Donación al Museo Picasso de Barcelona miniatura|derecha|La serie se encuentra expuesta en el Museo Picasso de Barcelona. El 13 de febrero de 1968 falleció Sabartés. Tres meses después, Picasso quiso rendirle homenaje donando al Museo Picasso de Barcelona, la serie completa de Las Meninas, así como el Retrato azul de Jaime Sabartés. Igualmente, prometió enviar una copia de cada grabado que hiciera desde entonces, dedicándolo a su amigo, como ya venía haciendo desde hacía años.
La noche del 2 de mayo de 1968, Joan Ainaud de Lasarte, entonces director general técnico de los Museos de Barcelona, recibió una llamada en la que se le citaba a una entrevista urgente con Picasso en Mougins. Enseguida partió hacia Francia, acompañado de Josep Lluis de Sicart, para hablar con Picasso y hacer efectiva la entrega. La suite salió en ferrocarril de la estación de Cannes el 8 de mayo y llegó al día siguiente a la Estación de Francia de Barcelona, desde donde las obras fueron trasladadas al museo de la calle de Montcada. El traslado, como la descarga, fueron tema de interés de la prensa y televisión. Incluso el entonces alcalde de la ciudad, José María de Porcioles hizo una rueda de prensa el día 28 explicando la llegada de las obras a la ciudad. Se trataba, según Ainaud de Lasarte, de «la donación más grande hecha nunca por un artista de renombre en vida».
Las obras, colocadas en diversas salas del Palacio Aguilar —sede del Museo—, se pudieron ver públicamente el martes 4 de junio de 1970. Días antes, el 31 de mayo, tuvo lugar la presentación oficial, donde asistieron miembros de la Junta de Museos de Cataluña, representantes del gobierno, críticos de arte y periodistas.
En 2003 se remodelaron y adaptaron los espacios interiores de la exposición permanente, creando nuevos espacios expositivos que permitieran la presencia de luz natural. Se creó la Gran Sala, cubriendo y recuperando el espacio de una terraza del Palacio Aguilar que estaba en desuso. En este nuevo espacio se instaló la serie de Las Meninas.
En 2008 se presentó la exposición temporal Olvidando a Velázquez, donde se pudo comparar las obras de Picasso con las de otros artistas también influenciados por Velázquez. Al poco de finalizar esta exposición, algunas de Las Meninas más representativas de la serie viajaron para formar parte de dos grandes exposiciones sobre el maestro malagueño: Picasso et les Maîtres, en el Grand Palais de París, y Picasso: Challenging the Past, en la National Gallery de Londres, respectivamente.
En junio de 2009, cuando las obras volvieron, se aprovechó para presentar una nueva ordenación de la colección. Se reubicaron algunas obras con un criterio cronológico y se incorporó el boceto del 16 de agosto donado recientemente por Catherine Hutin al museo. Se aprovechó para incorporar una nueva rotulación y nuevos enmarcados de las obras. La intención inicial era presentar toda la serie siguiendo un criterio exclusivamente cronológico, pero las particularidades físicas del espacio obligaron a que el Retrato de Jacqueline, los paisajes y el tema del palomar se expusieran por separado.
Disposición y recorrido Las Meninas de Picasso se exhiben en diferentes salas del Palacio Aguilar. En la Sala 12 se puede ver el boceto hecho el día 16 de agosto y la primera y más grande obra de la serie. En la Sala 13 se muestran los diversos análisis de la infanta Margarita. La Sala 14, conocida como la «Gran Sala», es donde se presenta la mayoría de las obras del conjunto. Los pichones, los tres paisajes y el Retrato de Jacqueline se pueden ver en la Sala 16, junto con el apartado Picasso Ceramista.
Según Malén Gual el sistema actual de presentación «permite ver cómo el artista hace una introducción progresiva del color, al tiempo que se simplifica la forma». También permite observar el uso por Picasso de la técnica de la grisalla, como hizo en sus obras Pintor y su modelo, actualmente en el Museo Picasso de París, y El taller de la Modista, conservado en el Centro Georges Pompidou.