La Armada de México es la rama marítima de las Fuerzas Armadas de México y depende de la Secretaría de Marina. Se encarga de la vigilancia y salvaguardia de las costas, las islas, cayos y arrecifes, el mar territorial, la zona económica exclusiva, la plataforma continental y el espacio aéreo marítimo, con el fin de garantizar la defensa naval de la independencia, integridad territorial, soberanía nacional y seguridad interior; también tiene a su cargo la inspección de las aguas interiores, vías fluviales y lacustres navegables, instrumentar el Plan Marina en caso de desastres y, realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país.
Su mando supremo, y el único facultado para disponer de ella, de forma parcial y total, es la presidenta de México, quien ostenta la denominación de «Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas»; no obstante su administración y operatividad están a cargo del almirante secretario de Marina. Por ello, podrá en todo momento ser coordinada con alguna de las otras tres ramas de las fuerzas armadas, o cualquier autoridad policial, para el cumplimiento de sus misiones generales.
Está distribuida en dos fuerzas navales, una por cada litoral (Fuerza del Pacífico y Fuerza del Golfo de México —que incluye el litoral del mar Caribe—); a la vez divididas en ocho regiones navales (más una en el Cuartel general de la Ciudad de México), y estas por su parte, fraccionadas en diecisiete zonas navales y diecisiete sectores navales. Sus integrantes surgen del servicio naval voluntario y del servicio militar nacional, que es además su fuerza de reserva; para estos casos, en los municipios costeros o de las islas habitadas, la Armada podrá disponer del número efectivos del SMN que requiera, para que se incorporen en sus filas o se adiestren en sus sectores navales. La Armada cuenta con un total de marinos.
Fundada el 4 de octubre de 1821 como «Marina de guerra», brazo naval de la entonces «Secretaría de Guerra y Marina», fue la primera rama de las fuerzas armadas mexicanas que participó en acciones bélicas fuera de territorio nacional en un conflicto externo. Esto ocurrió en la Batalla de Mariel el 10 de febrero de 1828, cuando una escuadra de tres bergantines, el Hermon, el Bravo y el Guerrero, trataron de ocupar el mencionado puerto de Cuba, en el contexto de los intentos de reconquista; la operación tenía como objetivo evitar el uso de la entonces capitanía general, como base española para atacar México. Las circunstancias del país durante el , limitaron su desarrollo y careció del protagonismo político de su par terrestre, no obstante fue pieza importante en los conflictos relacionados a las invasiones extranjeras de España (1825 y 1829), Francia (1838) y Estados Unidos (1847 y 1914). El 23 de noviembre de 1915 adquirió su denominación de «Armada de México», y desde el 31 de diciembre de 1940 fue separada de la secretaría de la defensa, con la creación de la Secretaría de Marina. Desde el 21 de septiembre de 1954 forma parte de la Organización Marítima Internacional (OMI) comprometiéndose a garantizar la adopción de medidas para la salvaguarda de personas que se hallan en peligro en la mar.
Historia
La Armada de México fue creada desde la consumación de la independencia, el 4 de octubre de 1821, aunque fue hasta en el que adquirió una mayor importancia y atención por parte de los gobiernos. El 26 de enero de 1912 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ordenanza General de la Armada. El 31 de diciembre de 1940 fue creada la Secretaría de Marina como entidad rectora de la Armada de México, que anteriormente había dependido de la Secretaría de Guerra y Marina.
Antecedentes
La Armada de México como tal, tiene su nacimiento en las actividades marítimas que los pueblos indígenas desarrollaron en el territorio mexicano y en la cultura y conocimientos que se heredaron de España.
Antes de la llegada de las primeras exploraciones españolas en 1521, el territorio mexicano se encontraba habitado por pequeñas naciones diferentes en cuestiones de política y cultura. Se puede llegar a pensar que algunos pueblos costeros podrían haber utilizado pequeñas embarcaciones con el propósito de transportar soldados a un área de batalla o inclusive se podría hablar de los mexicas que, por ser una cultura principalmente guerrera y dependiente de su ejército al que debía su poder, usaba estas embarcaciones para salir a combatir desde Tenochtitlan por el lago de Texcoco.
Los mayas incluso llegaron a ser conocidos como navegantes y artesanos navales, pues fueron estas embarcaciones las que se encontraron por primera vez con los españoles en una de las primeras expediciones en el nuevo continente. No por nada, J. Eric S. Thompson llamó a la cultura maya como "Los Fenicios del Nuevo Mundo".
Cristóbal Colón escribió después de su cuarto viaje, lo que parece ser el encuentro español con una de esas "canoas" que encontró cerca de las llamadas Islas de la Bahía en Honduras, describiéndola del largo de una galera y de unos cinco codos de ancho, lo que hoy sería como de unos 2.5 m aproximadamente. Hoy se sabe que las rutas marítimas de los mayas abarcaban la región de la Huasteca, Centroamérica y algunas islas del Mar Caribe, transportando mercancías de diversos lugares que visitaban para su venta.
Bernal Díaz del Castillo escribe en sus cartas que en Catoche, situado al extremo noreste de Yucatán, habían visto "diez canoas muy grandes llenas de indios que venían a remo y vela". Explica después cómo eran aquellas canoas: "estas son canoas hechas a manera de artesas y son grandes y de maderos gruesos y cavados... y muchas de ellas en que caben cuarenta indios".
Hernán Cortés, después de la derrota del 30 de junio de 1520 conocida como la de la Noche Triste, y su experiencia ganada en la batalla durante la cual muchos de sus caballos y soldados murieron en los cortes de las calzadas, creyó conveniente que la mejor manera para atacar y ganar con éxito la batalla era utilizar una movilidad militar combinada por dos fuerzas, es decir enviar un ataque por agua y otro por tierra. Los indígenas y españoles serían los protagonistas de una de las paradojas más interesantes en la historia de México, pues fue en la región conocida como altiplano, que se encuentra a unos 2200 , que se inició la historia de la construcción naval en el continente de América, cuando Cortés decidió mandar a construir en Tlaxcala trece bergantines que después servirían para poner en sitio a la gran Tenochtitlán, desarrollándose una batalla naval en el propio lago de Texcoco entre las embarcaciones españolas y las canoas aztecas, correspondiendo la victoria a los españoles el 13 de agosto de 1521. miniaturadeimagen|Estado primitivo del lago de Texcoco, lugar donde navegaron los 13 bergantines de Cortés. Parece casi imposible y extraño, la de fabricar en Tlaxcala, que era un poblado muy tierra adentro, a casi 100 km por un terreno montañoso. Esto se debe a que los tlaxcaltecas, en ese entonces, eran el principal y único apoyo que tenían los españoles. Al término de su construcción, los bergantines fueron probados en el río Zahuapan que los indígenas habían represado para cumplir aquel propósito. Al término de estas pruebas, los bergantines fueron desmantelados para así lograr su transporte de Tlaxcala a Texcoco, donde volverían a armarse y serían dotados de artillería. Es así como nacen los inicios de la construcción naval en América con fines eminentemente militares.
Cuando los aztecas perdieron su último reducto de tierra, los bergantines comenzaron a perseguir y destruir las canoas aztecas por los canales del lago. García Olguín, quien era capitán de un bergantín, apresó la embarcación en donde se encontraban los señores de México, Texcoco y Tlacopan: Cuauhtemotzin, Conacochtzin, Tetlepanquetzaltzin vistiendo mantas de maguey ya muy sucias por el hambre y la enfermedad que se había generado en la ciudad debido al sitio. Gonzalo de Sandoval y García Olguín llevaron a los mismos ante Cortés, que se encontraba en el barrio de Amexcac; es ahí donde el tlatoani mexica dice que él ya había hecho todo lo que pudo de su parte para defender a su pueblo, que ahora él hiciera lo que quisiera, poniéndole a Cortés un puñal en la mano para que lo matara.
Los primeros galeones que formaron parte de la Armada de Barlovento, que eran de origen mercante y que el gobierno virreinal compró a 40 ducados la tonelada, fueron el Concepción de 300 t, el Nuestra Señora del Rosario de 230, el San Antonio de 400, una urca de 400 t construida en Jamaica, un patache de 150 y una fragata de 400 que fue construida en Campeche. Los navíos fueron enviados a La Habana, donde serían armados para su uso militar.
Al poco tiempo, unos buques ingleses fueron vistos en el puerto de Alvarado donde se construían dos galeones para uso de la Armada, por lo que al saberse eso en Veracruz, el almirante Antonio de la Plaza se dirigió en busca de ellos. Sería la primera vez que la Armada de Barlovento enfrentaba un combate naval, lo que sucedió el 9 de junio de 1641 cerca de Río de Caña, Veracruz, tomando presa la nave y a 22 prisioneros. Sería la primera vez en que los piratas fueron interceptados en costas mexicanas.
Durante el gobierno del Virrey Payo Enríquez de Rivera se ordenó en 1678 la construcción de las primeras escuelas de artillería en los reinos españoles, siendo construidas en Veracruz, La Habana y Cartagena así como el uso de la Armada de Barlovento contra los piratas en la ciudad de Santa Marta. En 1688 arribó a gobernar Gaspar De la Cerda Sandoval Silva y Mendoza, que envía a Santo Domingo una expedición para derrotar y sacar a los franceses que la habían ocupado, por lo que fue necesaria la ayuda de la Armada de Barlovento compuesta de seis buques de línea y una fragata, transportando a 2600 soldados mexicanos. El Virrey De la Cerda acudió a la misma por el estado de guerra que existía entre España y Francia. La ocupación francesa generó una movilización general por toda la isla, hasta que la Armada llegó el 9 de noviembre.
La flota zarpó de Veracruz el 19 de julio de 1690 y se le ordenó desalojar las tropas francesas por medio de un doble frente, pues mientras el ejército partía de Santo Domingo el 21 de diciembre, pocos días después la Armada se dirigía al puerto de Manzanillo. Allí se concentraron las fuerzas, y las embarcaciones se dirigieron a Guárico y así ocupar el paso de Puerto Paix, y evitar que los franceses se aprovisionaran. En dicha batalla murieron 400 franceses y 47 españoles, logrando la desocupación francesa de Guárico.
El Virrey Juan de Acuña de Casa Fuerte estableció en 1722 la primera fundición de artillería en Orizaba, Veracruz. Durante su mandato generó grandes beneficios en cuestiones militares pues se apresaron una balandra y una fragata inglesas que se encargaban del tráfico de palo de tinte, todo esto entre Cabo Catoche y la isla de Cozumel. El éxito generó que fueran armadas en Campeche varias piraguas que después comandaría Esteban de la Barca sorprendiendo con 24 hombres en el río Belice a una fragata de 24 cañones con cuarenta y cuatro marinos ingleses.
Durante el último cuarto del , se realizaron nuevas expediciones dirigidas por la Nueva España, pues el embajador de España en Moscú informó que los rusos se encontraban por esas tierras, así que se emprendió una campaña de reconocimiento del norte de las Californias para encontrar establecimientos rusos. Fue así que Juan Francisco de la Bodega y Quadra descubrió la desembocadura del río Columbia a la que dio el nombre de entrada de Haceta así como el pico de San Jacinto, hoy conocido como el monte Edgecumb en la ciudad de Sitka, Alaska y el Puerto de Bucareli en la Isla Príncipe de Gales. En 1776 se ordenó una nueva expedición, por lo que se mandaron construir en Guayaquil las corbetas Princesa y Favorita que salieron de San Blas el 11 de febrero de 1779 al mando de Juan Francisco de la Bodega y Quadra e Ignacio Arteaga.