Jean-Baptiste Marc Bourgery (Orléans, Francia, 19 de mayo de 1797-París, junio de 1849) fue un médico y anatomista francés. Se le conoce principalmente como el autor, junto al dibujante Nicolas Henri Jacob, de una obra monumental de anatomía, el Traité complet de l’anatomie de l’homme. Este tratado, editado inicialmente en facsímiles separados, se publicó en varias entregas entre 1831 y 1854, compiladas finalmente en una obra de ocho volúmenes de texto e igual número de tomos del Atlas d'anatomie humaine et de chirugie que contiene los dibujos litografiados. La obra fue el producto de más de veinte años de trabajo en los textos e ilustraciones. Bourgery plasmó aquí el estado del arte de mediados del en casi todas las áreas de la anatomía y técnicas quirúrgicas, describiendo además hallazgos anatómicos originales para los que, en la mayoría de los casos, él mismo confeccionó los modelos tridimensionales a partir de disecciones.
Aunque dedicó muchos años a la investigación en casi todas las ramas de la anatomía, nunca recibió en vida un reconocimiento académico oficial por su trabajo a pesar de que este fuera profusamente utilizado en publicaciones científicas o con fines didácticos. Postuló a diversos puestos académicos, pero aún gozando de la admiración de científicos destacados como Georges Cuvier, Mateo Orfila o Etienne Geoffroy Saint-Hilaire, no logró nunca incorporarse oficialmente a las instituciones académicas, ni ocupar entonces el lugar destacado que la historia de la medicina mucho más tarde le adjudicó. Aparte su valor histórico, el Tratado es uno de los manuales de anatomía más completos, lo que unido a la belleza de sus ilustraciones hace que se le considere entre las obras magníficas de la anatomía, a la vez de ser un ejemplo clásico de la litografía en la historia de la impresión de imágenes.
Biografía thumb|Cerebro, cerebelo, tronco del encéfalo y médula cervical. Bourgery nació en el seno de una familia de comerciantes pequeñoburgueses sin grandes recursos económicos. Su padre, Marc Claude Bourgery, era un distribuidor minorista de artículos de mercería. De su madre, Madeleine Marthe Delaboulaye, no se conocen detalles. Jean Marc creció en Orléans (a unos 120 kilómetros de París en dirección suroeste) donde asistió a la escuela.
Interesado tempranamente en las ciencias naturales, inició sus estudios de medicina en 1811 (según otras fuentes, en 1813) y en 1815 se inscribió además como oyente en los seminaros que dictaba Jean-Baptiste de Lamarck, por aquel entonces, profesor del Museo de Historia Natural en París.
Entre 1817 y 1820 Bourgery hizo su práctica clínica como médico interno y trabajó el primer año bajo la dirección de René Laënnec y luego otros dos años (1818–1820) como médico asistente de Guillaume Dupuytren.
Sin embargo, por razones no del todo conocidas, al finalizar sus estudios de medicina no llegó a completar su formación con el grado de doctor en medicina. En lugar de ello, probablemente debido a falta de recursos para continuar financiando su carrera,Introducción de Jean-Marie Le Minor en: se trasladó a Romilly-sur-Seine para emplearse en una fundición de cobre, donde se desempeñó hasta 1827 como funcionario encargado de salud (officier de santé). Su trabajo en la empresa cuprífera lo acercó a la química, ciencia en la que adquirió conocimientos que más tarde le serían muy útiles para la producción del tratado en cuanto al tratamiento de los colores en las litografías. Por aquellos años participó además de la fundación de una fábrica de sulfato de cobre.
A los 30 años decidió retomar el camino de la anatomía y la medicina y regresó a París. El 27 de agosto de 1827 presentó y defendió su tesis doctoral y comenzó a hacer sus primeras publicaciones en anatomía y cirugía.
La colaboración con el dibujante e ilustrador Nicolas Jacob comenzó en 1829 y desde el principio se planeó elaborar un Tratado y un Atlas exhaustivos, aunque con entregas parciales, engarzadas luego como una obra integral. También queda claro desde el inicio que, por la cobertura ambiciosa y envergadura pretendidas, se requeriría del compromiso de ambos en una colaboración de largo aliento, con dedicación casi exclusiva y planificación precisa del trabajo.
El trabajo recibió tempranamente una buena acogida del paleontólogo y anatomista Georges Cuvier. Bourgery lo admiraba y lo veía como su mentor, de modo que le envió el manuscrito de la introducción en 1830, pidiéndole una opinión sobre lo que había planificado. Según relatará el propio Bourgery (aunque recién en el octavo volumen) Cuvier le respondió lo siguiente:
Este primer plan presentado a Cuvier contemplaba una labor de cinco años para completar todas las disecciones, preparados, modelos, dibujos de las láminas, textos explicativos y descripciones, tras los cuales se podría publicar el último volumen. En realidad, tomó exactamente cuatro veces este tiempo. Cuvier falleció en 1832, de modo que no pudo ver el resultado final, aunque sí llegó a sus manos la publicación del primer volumen.
Existe constancia de los esmeros de Bourgery por obtener un lugar en la academia. Por ejemplo, fue candidato a una plaza de anatomía, como docente e investigador en el Museo de Historia Natural en 1831, pero solo logró obtener un único voto a favor.
Bourgery escribió además otros ensayos científicos, varios de ellos incluían también litografías. A partir de 1840 la Academia de Ciencias de París aceptó algunos de estos trabajos.
Debido a que siempre quiso que una universidad, academia o institución científica contratara sus servicios de investigación y de docencia, participó en muchos procesos de selección y concursos académicos. Aparte de intentar obtener un cargo en el Museo de Historia Natural, también postuló a la membresía en la Academia de Ciencias de París en 1846. Aunque para entonces ya gozaba de algún renombre y su Tratado había alcanzado cierta fama, jamás logró un lugar en el mundo académico. Poco antes de morir, probablemente afectado por la epidemia de cólera cuando tenía 52 años, se refirió con cierta amargura y frustración a este hecho:
Jean Marc Bourgery murió en Passy (la antigua comuna de Sena y Marne, que luego sería incorporada a París en 1860) en junio de 1846 y logró terminar el plan completo de su obra antes de morir, incluidas las reflexiones filosóficas del último tomo, aunque ellas no tuviesen el ambicioso alcance y repercusión pretendidos.
Contexto histórico de la anatomía de los siglos y Los anatomistas europeos publicaron numerosas obras ilustradas, amplios manuales y tratados durante los siglos y , generando un nuevo apogeo de la ciencia anatómica. Los atlas producidos con técnicas novedosas de grabado de imágenes comenzaron a imponer estándares de calidad más exigentes. Este auge también se caracterizó por gran competitividad entre los científicos y dibujantes del área. La obra de Bourgery se enmarca en este contexto.
Por otra parte, no era fácil acceder a la posibilidad de realizar autopsias, ni tampoco existía una normativa legal coherente, razón por la que no eran infrecuentes los robos de cadáveres, tanto los cometidos para comercializarlos, como también aquellos directamente perpetrados por los profesores y estudiantes de medicina con fines científicos. Incluso se registraban casos de asesinato con este propósito. En Inglaterra fue necesario dictar en 1832 una «Ley de la anatomía» para regular las donaciones de cuerpos a las escuelas de medicina. A la legislación británica le siguieron reglamentaciones análogas en los demás países.
En el transcurso del se habían publicado muchas obras de anatomía, en general ilustradas con grabados en planchas de cobre (ya se había comenzado a preferir la utilización de matrices en planchas de metal a la xilografía). La mayoría de estas obras abordaba algún tema anatómico específico. Destacan aquí los trabajos de Jacques Fabien Gautier d'Agoty (1710-1785) y J. F. Duverney dedicados a la miología, la anatomía de la cabeza, de las víceras o del sistema nervioso.
La obra de Bourgery y Jacob, aunque se inscribe dando continuidad a este contexto histórico, abarca en cambio casi todos los temas y destaca por la utilización revolucionaria de la litografía, primeramente solo en blanco y negro (y luego coloreadas con pincel) y a partir de la segunda edición, utilizando la novedosa técnica de litografía a color. Ambas características hacen que se le considere la obra completa más destacada que se publicó en anatomía en el .
Método y estilo de trabajo thumb|200px|Válvulas coronarias y tejido conjuntivo. Para Bourgery era relevante no solo seguir su plan trazado en 1829 y coordinado con Jacob en 1830, sino además mantener sus entregas permanentemente actualizadas, integrando los progresos de otros. Aparte de plasmar en este tratado el estado del arte, iba incorporando además sus propias observaciones originales, realizadas sobre la base de disecciones y preparados que en parte realizaba él mismo. Insistía respecto de los dibujos en que lo más importante era conservar la fidelidad perfecta con el modelo natural.
Aunque también se confeccionaban en algunos casos modelos en papel maché o en una mezcla de yeso y cartón (varios de ellos realizados por el propio Bourgery), casi siempre con fines de estudio o didácticos o para crear modelos anatómicos por encargo del museo de anatomía de Félix Thibert, para elaborar las láminas de su tratado Bourgery siempre insistió en la importancia de copiar desde el órgano natural obtenido por disección o la pieza original preparada para su conservación.
No le hizo el quite a los trabajos laboriosos, por el contrario, se dedicó con particular afán a la descripción de algunos aspectos morfológicos que requerían de muchísima inversión de tiempo, meticulosidad y rigor en las disecciones y que otros habían descuidado por esta misma razón.
Aunque la exhaustividad de por sí ya constituía una tarea titánica, el interés de este anatomista trascendía la creación del tratado como mera colección descriptiva. Bourgery pretendía además contribuir con él activamente a que la anatomía sirviese de modelo estructural para las ciencias sociales, para la filosofía y para otras áreas del saber. Sus esmeros tenían un carácter enciclopedista, por un lado, pero tal vez utópicamente integrador, por otro:
En cuanto a su postura filosófica y epistemológica en la confrontación ideológica de la época, sin embargo, no es mucho lo que se sabe o su rastreo resulta contradictorio. A pesar de ser patentes su espíritu innovador y el énfasis enciclopedista en su manera de trabajar, lo que resulta más acorde a los valores de la ilustración, en el tratado cita (aunque con añadidos propios) a autores que representaban el pensamiento más conservador en aquel momento histórico:
Colaboradores thumb|200px|Litografía de Nicolás Henri Jacob. Del total de 725 láminas (que contienen 3064 dibujos individuales) 512 fueron dibujadas y litografiadas por Nicolas Henri Jacob, mientras que las restantes fueron elaboradas por otros dibujantes. Charlotte Hablier realizó 48 de las láminas, Jean Baptiste Léveille dibujó 44, Edmond Pochet 34 y E. Roussin 32. Aparte de este equipo de 5 dibujantes principales, otros 8 ilustradores colaboraron con la confección de algunas pocas láminas. Entre estos últimos destaca F. Bion, que confeccionó la primera lámina del primer tomo, que muestra en cinco dibujos las proporciones del cuerpo humano como asimismo la primera versión de la portada de la obra, en la primera edición.