Yecapixtla es un pueblo mexicano del estado de Morelos, siendo cabecera del municipio homónimo. Es muy famoso por la gran calidad de su cecina de res.
Etimología "Yekapitztla" significa "Promontorio, cerro artificial que oculta alguna pirámide o teocalli". Sus raíces etimológicas son: yeka-tl o eka-tl, "aire"; pitz-auak, "casa delgada", y tla-n, "abundancia", y quiere decir "Lugar de sutiles aires", como así se advierte. El ingeniero Vicente Reyes y el licenciado Cecilio A. Robelo dicen en sus respectivas obras, aludiendo a Orozco y Berra, que debe ser Yekapitztla, de yakatl, "nariz"; pitz-tli, "hueso de mamey", y tla, "abundancia", para indicar que las personas de ese pueblo tienen las "narices aguileñas como hueso de mamey". Su jeroglífico, aparece con un insecto para indicar que produce el aire delgado con sus alas.
Localización Se localiza el municipio en la región oriente del Estado, se ubica geográficamente en los paralelos 18°53′ de latitud norte y a los 98° 52` de latitud oeste del meridiano de Greenwich, a una altitud de 1580 metros sobre el nivel del mar.
Historia El pueblo de Yecapixtla, en el estado de Morelos, tiene un origen muy lejano, existen vestigios que lo llevan hasta el periodo Olmeca como parte de la región Olmeca del Sur, periférico al antiguo sitio de Chalcatzingo. Más tarde, fue lugar de paso de diversos grupos que peregrinaban del centro a la provincia y de esta al centro. Los Mexicas conquistaron la localidad que vino a formar parte de los pueblos tributarios de su Imperio y en el , encabezaba una vasta región de tributarios en el oriente del actual Estado de Morelos, denominado la Tlalnáhuac. En la época colonial, formó parte del marquesado del valle de Oaxaca, conforme a la real cédula de donación de Carlos V al conquistador Hernán Cortés, como una de las cinco villas del marquesado.
Su posición estratégica entre la provincia del sur este y el centro la convirtieron en el lugar de paso durante las gestas independentistas, de reformas y revolucionarias; sus pobladores se vieron envueltos en el torbellino de estas guerras. Actualmente, forma parte del Estado de Morelos como uno de los municipios orientales y polo secundario de desarrollo.
Pueblo rebelde que no reconocía a Moctezuma, también plantó cara y combatió ferozmente a los españoles. Finalmente Yecapixtla fue vencido y saqueado por Gonzalo de Sandoval el 16 de marzo de 1521. Cortés se percata de la estratégica ubicación del pueblo y lo incluye en la propuesta de donación que solicita a Carlos V, como parte del marquesado del Valle.
Se dice que su toponimia refiere a los hombres de narices afiladas o aguzadas. Se cree que los gobernantes tenían unos chalchihuites atravesados en la nariz, como dice Chimalpain: a honra del diablo. Se dice, también, que proviene del Ehecatl el dios del aire, Ahuac la casa delgada y Tlan lugar que quería decir el lugar de los aires sutiles. Se cree que se llamó así porque antiguamente se llamaba Xihuitzacapitztlan y los gobernantes tenían unos chalchihuites en la nariz; según Sahagún, Yecapitzoac era uno de los cinco hermanos del dios de los mercaderes Yacatecutli, lo que parece tener mayor relación con el nombre del lugar y la actividad comercial que se desarrollaba en la comunidad.
Más tarde, Yecapixtla formó parte de una región probablemente relacionada con Chalco, encabezando una organización regional que comprendía gran parte de las poblaciones del oriente del actual Estado de Morelos.
Existen vestigios que muestran la existencia de grupos Olmecas en la región. Fue área de tráfico de grupos Chalcas y Xochimilcas entre el centro y la provincia.
Hacia el año de 1325 arribaron los Xochimilcas, y más tarde el grupo denominado tlahuica proveniente de los grupos mencionados en la tira de la peregrinación.
Chimalpain menciona que los nonoalcas al pasar por Chalco fueron malvistos por su dios Tezcatlipoca, quien maldijo a los Chalcas quienes, por esta ofensa tuvieron que pedir perdón; desde entonces Tezcatlipoca se convirtió en el dios de la región. Chimalpain menciona indistintamente a Yecapixtla como Coyohuacan, dice además, que los pobladores de Coyohuacan eran muchos y que "andaban con aderezo labrados de metal en las narices a honra del diablo", por eso le llamaron a ese lugar Yacapichtlán: como lo menciona Gutiérrez de Lievana en la relación de Acapistla de 1580.
La colocación de la piedra en la nariz era ritual símbolo de poder y gobierno. La religión se desarrolló desde los dioses del Calpulli hasta el dios tutelar de toda la región que junto el poder civil y religioso. Las actividades económicas diversificaron a los surgidos entre los personajes importantes de una actividad cuya eficiencia les permitió adquirir la divinidad; es probable que uno de estos dioses Yecapitzoac, diera el nombre definitivo al lugar, conforme a la actividad importante: el comercio.
El carácter estratégico del sitio, lo convirtió primero en cabeza de la región de la cuenca del río Amatzinac, receptora de los tributos regionales y más tarde, en el centro regional del intercambio comercial, particularmente ganadero. El dios Yecapitzaoc hermano de Yacatecutli, dios de los mercaderes, se apoyaban en el caminar sobre un bastón, muy venerado según decir de Sahagún, al grado de que cuando llegaban a un pueblo a pasar la noche, juntaban las varas en forma ritual.
En la festividad del Panquezalistli, un grupo se dedicaba al comercio relacionado con la captura de esclavos para sacrificar al dios.
El carácter estratégico del sitio y la tradicional enemistad con los Huejotzingas motivaron e impulsaron la conquista de Yecapixtla a manos de Sandoval, un capitán Cortés, el 16 de marzo de 1521; los Yecapixtlas ofrecieron una cerrada resistencia militar, sucumbiendo al final y sometidos a una gran carnicería.
Los primeros frailes que llegaron fueron los franciscanos, después los agustinos; al evangelizar a la población, juntaron a los dioses del bastón Otlati: el Yacatecutli y San Juan el Bautista.
Hernán Cortés ve con especial interés a Yecapixtla; pone casa allí, tomando tierras entre Mexquemeca y Ocuituco y pone huerto de árboles frutales; conserva el sistema de tributación establecido y en 1525 lleva frailes para evangelizar la región.
Cuando fue por primera audiencia, parte hacia España dejando este señorío en manos del encomendero Diego de Olguín.
Cortés volvió de España en 1529 con la cédula de donación del marquesado del valle; Yecapixtla y sus vecinos estaban entre las poblaciones concedidos al conquistador por Carlos V. Al darse cuenta de las dimensiones, el rey permitió que sus representantes limitaran la merced real de Cortés. Primero, le quitaron Totolapan y Atlatlahucan, más tarde desataron una campaña de retasamiento de tributos entre los sujetos de Yecapixtla y finalmente, cuando es enjuiciado el segundo marqués, esta provincia de la Tlalnahuac cuya cabeza era Yecapixtla, fue secuestrada hasta 1586, cuando le fue restituida.
Monasterio Agustino de Yecapixtla. Una vez fundado el monasterio de Cuernavaca, los franciscanos inician la campaña misionera incluyendo como tributarios a pueblos como Tlayacaque, Tetela, Tecpancingo, Tlatlauco, Totolapa y un conjunto en los alrededores de Yecapixtla conocido como Tlalnáhuac, lo cual explica la riqueza de recursos que permitieron la construcción del conjunto conventual.
Entre 1535 y 1540, los monjes agustinos construyeron el monasterio de San Juan el Bautista. Las características de este edificio invitan al viajero y al estudioso a conocer su belleza, apreciada desde tiempos coloniales, como cita la Relación de Cuernavaca de 1743: "...a ocho leguas de esta cabecera (Cuernavaca), está el curato de Yecapixtla, convento de religiosos del Señor San Agustín, uno de los templos más pulidos de este reino, con una iglesia fortísima, labrada con tal curiosidad que hasta las rejas de las ventanas son de piedra, como las barandillas del coro y el púlpito, todo tan pulido que con un buril no se pudiera realzar más sus labores, como los lasos de las bóvedas y escaleras del convento".
Monasterio Agustino de Yecapixtla
Entre 1535 y 1540, los agustinos construyeron el monasterio de San Juan el Bautista y desde allí atendieron un grupo reducido de poblaciones. El monasterio se convirtió en el centro de la organización colonial regional.
A finales del , el monasterio comenzó a perder descendencia sobre la población a causa del predominio de los seculares y del surgimiento industrial en la región de Cuautla; los vecinos de Yecapixtla, abandonaron el monasterio y se contrataron en las haciendas.
El monasterio cuenta con elementos como un atrio monumental, una capilla posas, capilla abierta, templo monumental y convento y una huerta anexa en la que existen árboles de diferentes especies.
Lugares turísticos miniaturadeimagen|Zócalo de Yecapixtla, Letras Monumentales y Matacueros de Morelos, México
El Zócalo de Yecapixtla. Letras Monumentales de Yecapixtla Mercado Tradicional. El ex convento de San Juan Bautista, donde podrán encontrar el rosetón gótico único en el mundo Monumento al Matacuero Monumento al Cecinero Arcos de Bienvenidos a Yecapixtla Acueducto de Tecajec Mural de la Historia de Yecapixtla Cuexcomate Corredor Artesanal En Achichipico, comunidad perteneciente al municipio de Yecapixtla se encuentra las pinturas rupestres, un lugar de magia y tradición. Taller Artesanal de la Nieve Taller Artesanal de la Cecina de Yecapixtla Pozo de Viento en la comunidad de Aquiles Serdan Antigua Estación del Ferrocarril Capilla Abandonada de Calalpa Acueducto de San Pablo Taller de Crema y Queso
Tianguis grande left|thumb|Exconvento de Yecapixtla, foto nocturna, mayo de 2010.|367x367px El último jueves de octubre se celebra el tianguis grande o feria de la cecina con brinco de chinelo exposiciones de cecina y baile público.
Para el tiempo prehispánico, la fiesta del tianguis grande se realizaba en la veintena “Tlaxochimaco” (veintena corresponde al mes en el calendario náhuatl), aproximadamente del 18 de agosto al seis de septiembre; esta fiesta fue como un ritual de admiración y respeto al señor del comercio. Por ello se realizaba el gran tianguistli, donde los moradores podían intercambiar productos que consistían en semillas, flores, plumería, mantas, calzado, pieles de animales silvestres, utensilios para la caza, además de gozar de las danzas que realizaban los guerreros a la sagrada energía del cosmos; en ellas también participaban todos los moradores.
Tlaxochimaco es el nombre que designa “la ofrenda de flores”, ritual que se ofrecía a la fiesta de “Micailhuitzintli” (en esta fiesta se recordaba a las animas de los pequeños).
En ella veneraban el nacimiento del señor Yacapitzauac, cubriendo de flores la esfinge monolítica de la imagen que estaba en el Teopan de aquel Teocalli. Los habitantes y pochtecas le rendían homenaje del siguiente modo:
Se iniciaba la fiesta una noche anterior, con la vigilia de los guerreros que se formaban en este lugar. Les acompañaban los tlatoanis que se encargaban de instruir al pueblo, algunos eran invitados que venían de Tepoztlan, para ofrecer el xuchitl y las plegarias correspondientes.