La Declaración Balfour (2 de noviembre de 1917) fue una manifestación formal pública del gobierno británico durante la Primera Guerra Mundial, para anunciar su apoyo al establecimiento de un «hogar nacional» para el pueblo judío en la región de Palestina, que en ese entonces formaba parte del Imperio otomano. La Declaración fue incluida en una carta firmada por el ministro de Relaciones Exteriores británico (Foreign Office) Arthur James Balfour y dirigida al barón Lionel Walter Rothschild, un líder de la comunidad judía en Gran Bretaña, para su transmisión a la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda. El texto fue publicado en la prensa el 9 de noviembre de 1917.

Durante el período de las discusiones del Gabinete de Guerra británico, que condujo a la declaración, la guerra más amplia había llegado a un período de estancamiento; las tropas estadounidenses aún no estaban desplegadas y los rusos estaban distraídos por la agitación interna. El secretario del Gabinete, Mark Sykes, inició conversaciones formales con el liderazgo sionista el 7 de febrero de 1917, y Balfour pidió a Rothschild y a Jaim Weizmann que presentaran un proyecto de declaración pública el 19 de junio. Otros borradores fueron discutidos por el Gabinete británico durante septiembre y octubre, con aportaciones de judíos sionistas y antisionistas, pero sin representación de la población local en Palestina, y la emisión de la declaración final fue autorizada para el 31 de octubre. La discusión del gabinete sobre la aprobación describió percibidos beneficios de propaganda entre la comunidad judía mundial para el esfuerzo de guerra aliado. Se lee:

La primera parte de la declaración fue el primer apoyo público al sionismo (el movimiento que buscaba que el pueblo judío a establecerse en la Tierra de Israel) por parte de una potencia mundial. El término «hogar nacional» no tenía precedentes en el derecho internacional, y era intencionalmente confuso en cuanto a si estaba contemplado un Estado judío. Los límites previstos de Palestina no fueron especificados, y el Gobierno británico confirmó más tarde que las palabras «en Palestina» no significaban que la totalidad de Palestina estuviera destinada a ser el hogar nacional judío.

La segunda parte de la Declaración fue añadida para satisfacer a los opositores de esa política, quienes afirmaban que de otro modo se perjudicaría la posición de la población árabe de Palestina y se fomentaría el antisemitismo contra los judíos en todo el mundo. Mientras que la declaración tenía como objetivo proporcionar la autodeterminación en Palestina para los judíos de todo el mundo, hizo una excepción a la regla de la autodeterminación de los árabes palestinos que formaban parte de la gran mayoría de la población local; hecho reconocido por el Gobierno británico en 2017.

La emisión de la declaración tuvo muchas consecuencias duraderas. Galvanizó el apoyo popular al sionismo, llevó a la creación del Mandato de Palestina, que más tarde se convirtió en Israel y los territorios palestinos, y fue el origen del conflicto israelí-palestino, aún en curso y considerado como el conflicto más intratable del mundo. Sigue habiendo controversia académica sobre varias áreas, incluyendo si la declaración contradice las promesas anteriores que los británicos pudieron haber hecho a Husayn ibn Ali, el jerife de La Meca, en la correspondencia McMahon-Husayn.

Antecedentes Apoyo británico temprano thumb|«Memorando a los Monarcas Protestantes de Europa para la restauración de los judíos en Palestina», de Lord Shaftesbury, como se publicó en el Colonial Times, en 1841. La base para el apoyo británico a un aumento de la presencia judía en Palestina estaba vinculado principalmente con los cálculos geopolíticos y la protección del canal de Suez, tan necesario para unir las colonias asiáticas de Inglaterra a la metrópoli, si bien también incrustado idealísticamente en las expectativas evangélicas dispensacionalistas que habían motivado a lord Shaftesbury y otros grupos de presión a inicios de la mitad del y creado un sentimiento de apoyo entre la élite política británica hacia la «restauración de los judíos» en Palestina, además de los sentimientos cristianos de que Inglaterra iba a desempeñar un rol en el advenimiento del Milenio y la segunda venida de Cristo.

El temprano apoyo político británico se precipitó a inicios de 1830 y fue dirigido por lord Palmerston, a raíz de la crisis del Este después de que Mehmet Alí ocupara Siria y Palestina. La influencia francesa como protectora de las comunidades católicas comenzó a crecer en la región, a medida que la influencia rusa comenzó a crecer como protectora de los ortodoxos orientales, dejando a Gran Bretaña sin una esfera de influencia. El Ministerio de Relaciones Exteriores británico trabajó para fomentar la emigración judía a Palestina, ejemplificada por las exhortaciones en 1841 y 1842 de Charles Henry Churchill a Moses Montefiore, el líder de la comunidad judía británica. Tales esfuerzos fueron prematuros, ya que el sionismo no surgiría dentro de las comunidades judías del mundo hasta las últimas décadas del siglo, gracias a los esfuerzos de Theodor Herzl, un periodista judío de Austria-Hungría, cuyos esfuerzos para obtener apoyo internacional para sus ideas no tuvieron éxito durante su vida.

Con la reorganización política ocasionada por el estallido de la Primera Guerra Mundial, los cálculos anteriores, que habían caducado desde hace algún tiempo (los propios intentos anteriores de Theodor Herzl para obtener apoyo internacional para su proyecto habían fracasado) dieron lugar a una renovación de las evaluaciones estratégicas y la negociación política con respecto al Medio y Lejano Oriente.

El sionismo temprano

thumb|El Programa de Basilea, aprobado por el Primer Congreso Sionista en 1897, en el cual la primera línea declara: «El sionismo busca establecer un hogar para el pueblo judío en Palestina garantizado por el derecho público». El sionismo surgió a finales del como reacción a los movimientos nacionalistas antisemitas y excluyentes en Europa. El nacionalismo romántico en Europa central y oriental en ese siglo ayudó a impulsar la Haskalá o «Ilustración judía», creando una división en la comunidad judía entre los que veían el judaísmo como su religión, y los que lo veían como su origen étnico o nación. Los pogromos antijudíos en el Imperio ruso de 1881-84 alentaron el crecimiento de esta última identidad, dando como resultado la formación de las organizaciones pioneras como Hovevéi Zion y la publicación de Autoemancipación, de León Pinsker.

En 1896 Theodor Herzl publicó Der Judenstaat (El Estado judío o El Estado de los judíos), en el que afirmaba que la única solución a la «cuestión judía» en Europa, incluyendo el creciente antisemitismo, era a través de la creación de un Estado para los judíos. Esto marcó la aparición del sionismo político. Un año más tarde, Herzl fundó la Organización Sionista Mundial, que en su primer congreso «instó al establecimiento de un hogar para el pueblo judío en Palestina garantizado por el derecho público». Las medidas propuestas para alcanzar este objetivo incluyeron el fomento del establecimiento de asentamientos judíos allí, la organización de los judíos en la diáspora, el fortalecimiento de la sensibilidad y la conciencia judía, y las etapas preparatorias para alcanzar esas subvenciones gubernamentales necesarias. Herzl murió en 1904 sin el prestigio político requerido para llevar a cabo su agenda de un hogar judío en Palestina.

El líder sionista Jaim Weizmann, más tarde presidente de la Organización Sionista Mundial, comenzó a vivir en el Reino Unido en 1904 y se reunió con Balfour durante su campaña electoral de 1905-1906 en una sesión organizada por Charles Dreyfus, su representante electoral judío. Durante el primer encuentro entre Weizmann y Balfour en 1906, Balfour preguntó a Weizmann sobre las objeciones sionistas al Plan de Uganda de 1903, que consistía en otorgar una parte del África Oriental Británica al pueblo judío como patria. El esquema, que había sido propuesto a Herzl por el secretario de Colonias Joseph Chamberlain después de su viaje a África oriental a principios del año, había sido posteriormente rechazado tras la muerte de Herzl por el Séptimo Congreso Sionista en 1905, después de dos años de intenso debate en la Organización Sionista.

En enero de 1914, Weizmann conoció al barón Edmond de Rothschild, un miembro de la rama francesa de la familia Rothschild y uno de los principales defensores del movimiento sionista, en relación con una proyecto de construcción de una universidad hebrea en Jerusalén. El barón no era parte de la Organización Sionista Mundial, pero había financiado las primeras colonias agrícolas judías durante la primera gran oleada de inmigración judía a Palestina en la década de 1880, y los trasladó a la Jewish Colonization Association en 1899. Esta conexión dio sus frutos más adelante ese año cuando el hijo del barón, James de Rothschild, pidió una reunión con Weizmann el 25 de noviembre de 1914, con el fin de que él y los sionistas se alistaran para influir en los que eran considerados receptivos dentro del Gobierno británico a su agenda de un «Estado judío» en Palestina. A través de la esposa de James, Dorothy, Weizmann se reunió con Rózsika Rothschild, quien le presentó a la rama inglesa de la familia, en particular a su marido Charles y su hermano mayor Walter, un zoólogo y exmiembro del Parlamento. Su padre, Lord Nathan Rothschild, jefe de la rama inglesa de la familia, tenía una actitud cautelosa hacia el sionismo, pero murió en marzo de 1915 y su título fue heredado por Walter.

Muchos judíos británicos en esta época no eran sionistas; antes de la declaración solo 8000 de los 300 000 judíos eran considerados sionistas.

La Palestina otomana Los otomanos habían aplicado una política restrictiva a la inmigración judía a Palestina ya en 1882, en el tiempo de la llamada Primera Aliyá, que puede ser considerada como las primeras llegadas sionistas. Aunque había cierta tensión con la población local (principalmente entre los comerciantes y las clases notables), en 1901 Constantinopla dio a los judíos los mismos derechos que los árabes para comprar tierras y el porcentaje de judíos en la población aumentó al 7 % en 1914. También en 1914, con la creciente desconfianza hacia los Jóvenes Turcos y la Segunda Aliyá, el nacionalismo árabe estaba en aumento y en Palestina, el antisionismo era una característica unificadora. Jonathan Schneer indica que «la Declaración Balfour no era, en sí misma, la fuente de problemas en una tierra que antes había estado más o menos en paz, pero tampoco era una simple señal en una carretera que se dirigía indudablemente hacia un acantilado. Nadie puede decir cuál podría ser el curso de los acontecimientos en Palestina sin ella. Lo que vino fue producto de fuerzas y factores enteramente imprevistos».

La Primera Guerra Mundial

1914-16: Discusiones iniciales entre el gobierno británico y los sionistas thumb|right|Memorando del Gabinete de Herbert Samuel, The Future of Palestine, como fue publicado en los documentos del Gabinete británico (CAB 37/123/43), el 21 de enero de 1915.