Cortegana es un municipio español de la provincia de Huelva, en el parque natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, en Andalucía. El municipio cuenta con una población de . Su extensión superficial es de 174 km² y tiene una densidad de 28,39 hab/km². Se encuentra situada a una altitud de 689 metros y a 120 kilómetros de la capital de provincia, Huelva.

Geografía Clima De acuerdo con la clasificación climática de Köppen, Cortegana tiene un clima mediterráneo de tipo Csa.aemet.es, Atlas climático ibérico.

Historia Edad Media En la época visigótica aparece en la "Hitación de Wamba", CORTESA, coincidiendo en su posición con el pueblo actual, por ello debe referirse al nombre visigodo de Cortegana. En la época árabe aparece el nombre Cartsana, referido por el geógrafo árabe del Himyari. En 1231 el rey de Portugal Sancho II, apoyado por la Orden del Hospital de San Juan, intentó anexionar toda esta comarca del Reino de Taifa sevillano al Reino luso, conquistó toda la zona y pobló las vecinas villas de Aroche y Aracena. No obstante, la ocupación serrana abarcará un corto plazo. Tras varias vicisitudes en las que su pertenencia se alterna entre las coronas de Castilla y Portugal, esta franja acabaría formando parte de la Corona castellana, que nunca renunció formalmente a su tenencia. De hecho, Cortegana aparece con su actual nombre en el repartimiento de la ciudad de Sevilla por San Fernando. A finales del y principios del , toda la zona serrana será un territorio de disputa entre Castilla y Portugal. Ello va a ser decisivo para la construcción del castillo de la villa y los restantes de la zona.

Con fecha 6 de diciembre de 1253, el rey Alfonso X El Sabio confirmó los fueros otorgados por San Fernando a la ciudad de Sevilla. En ellos se nombra a Cortegana, Zufre, Aracena, Almonaster, Mora, Serpa, Aroche, Ayamonte, Andévalo y otros más. El día 10 de agosto de 1284, el rey Sancho IV el Bravo entra en la ciudad de Sevilla y confirma los privilegios otorgados por Fernando III y Alfonso X el Sabio a dicha ciudad. En ella se nombra a Cortegana como villa de Sevilla. El 4 de junio de 1293, estando el rey Sancho IV en Valladolid, concedió licencia para fabricar fortaleza en diversas partes de la frontera, que concedió y lo acrecentó después con un albalá dado en Toro el día 4 de noviembre. En dicha licencia, se ordenan entre otros los castillos de Cumbres, Santa Olalia, Aroche y Fregenal. Se ocluye el de Cortegana, pero para algunos autores la primitiva construcción del castillo de Cortegana pudiera tener el mismo origen. Es más aceptado que su origen es de finales del o primeros años del y que su misión era defender la frontera con Portugal en aquellos tiempos litigiosos. El primer documento en que aparece nombrado el castillo es de 1326 y en 1339 se menciona además la cerca que protegía el emplazamiento de la antigua población en lo alto del cerro. Sufrirán castillo y villa diversos ataques y asedios del reino vecino durante el .

Posiblemente a comienzos del , en un periodo de más estabilidad, la población comenzó a abandonar la protección de la cerca y a expandirse extramuros, ocupando paulatinamente el emplazamiento actual.

No obstante, los conflictos civiles del Reino de Castilla acabarían volviendo a otorgar mayor importancia estratégica a esta fortaleza. Como muestra de ello, los Reyes Católicos ordenaron a la ciudad de Sevilla en 1477 enviasen treinta lanceros a las villas de Aroche y Cortegana para defensa contra las incursiones de los portugueses. Además, promovieron dos importantes reformas. Una alrededor de 1480 con la construcción de la Torre del Homenaje y otra posterior en la que se llevó a cabo el acondicionamiento de la fortaleza a las nuevas tácticas pirobalisticas.

Edad Moderna Juan de Ledesma, en el año 1633, nos habla del Santuario de Nuestra Señora del Castillo y de la devoción que la villa siente por una de las imágenes que acompañan a Nuestra Señora del Castillo, Nuestra Señora de la Piedad, a la que achacan muchos milagros y acciones. Posteriormente, desbancaría a la primera, convirtiéndose en patrona de la villa, y lo es actualmente.

Establecida definitivamente la paz y acotada la frontera con Portugal, Cortegana entra en sombra histórica, no encontrándose en los documentos consultados más datos que cambios de alcaide, reformas en el castillo, pleitos entre sus habitantes o asuntos eclesiásticos.

Edad Contemporánea miniatura|Paisaje de Cortegana

En la nueva división provincial del siglo , después de más de un milenio de dependencia administrativa del Reino de Sevilla —solo interrumpida por el breve periodo de dominación portuguesa de mediados del siglo —, se decide que, junto al resto de las localidades de la sierra de Aroche y sierra de Aracena, quede enclavada en una provincia de nueva creación con capital en Huelva. A finales del siglo se produjo la llegada del ferrocarril al municipio con la inauguración de la línea Zafra-Huelva en 1889. De forma paralela, en el área de Valdelamusa se produjo una incipiente industrialización con motivo del auge de la minería, con una importante presencia en la zona. Sobresalían en este sentido varias explotaciones, como la mina Confesionarios o las minas de San Telmo.

La actividad minera entró en declive la segunda mitad del siglo , lo que sumió al municipio en una profunda crisis económica y demográfica.

Demografía

Cortegana cuenta con una población de .

Aldeas y poblaciones mineras Valdelamusa La Corte Puerto Lucía La Pica San Telmo

Economía La mayor parte de los habitantes viven directamente del sector agrario, principalmente de la ganadería en régimen extensivo, destacando el porcino y el vacuno.

En la artesanía destacan la orfebrería, los encajes de bolillos, los bordados, la cerámica de cuchara (con una técnica de pintura única, solo se realiza en esta población), antiguos talleres de forja, que perviven en estas tierras, manteniendo el ambiente tradicional de siglos atrás, con talleres de fabricación de las famosas romanas de Cortegana. Reconvertidos hoy en talleres de guarnicionerías con apellidos como López y Roldan, que fabrican y exportan accesorios ecuestres a un buen número de países.

Como producto forestal más característico destaca el corcho, corteza producida por el alcornoque que se extrae cada nueve años. La industria corcho—taponera se ha venido desarrollando en esta localidad desde la primera mitad del , llegando a su máximo esplendor a comienzos del . En la actualidad la familia Benítez mantiene esta actividad tradicional.

La industria del cerdo ibérico de Cortegana, junto con la de Jabugo, es la más conocida internacionalmente. Marcas como MICSA, F y G o LAZO, entre otras, han venido siendo referentes históricos del sector.

El turismo también desempeña un papel importante en la economía de Cortegana, ya que deja importantes ingresos a bares, tiendas, puestos de frutas, arrendatarios, etc. Evolución de la deuda viva municipal

Patrimonio

Edificios civiles

Castillo miniatura|El castillo durante la celebración de la Feria Medieval

El principal edificio de la ciudad es el Castillo de Cortegana. Construido a finales del como parte de la llamada Banda Gallega, línea defensiva paralela a la frontera portuguesa. En este punto concreto se defendía a la ciudad de Sevilla ante posibles invasiones desde el país vecino, ya que en la época existió una fuerte disputa sobre las fronteras de ambos reinos. Hay que destacar que el castillo no fue asentamiento feudal, sino que está más en la línea de fortificaciones construidas en apoyo de la reconquista, o para estabilizar las fronteras entre reinos peninsulares. Estuvo regido por un Alcaide, y a lo largo de su historia sufrió numerosos deterioros, motivados unos por el progresivo abandono en que fue cayendo al cesar su finalidad militar, y otros, debidos a causas naturales, como los ocasionados por el terremoto de Lisboa a mediados del (1755). Está declarado bien de interés cultural, con la categoría de monumento. Bajo la protección de la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. En 1993 la Junta de Andalucía otorgó un reconocimiento especial a los castillos de la comunidad autónoma de Andalucía. Dicha fortaleza fue recuperada para la localidad en 2006, cuando el Ayuntamiento de Sevilla (anterior propietario) devolvió su gestión a esta localidad. El aspecto actual del Castillo de Cortegana es fruto de un dinámico proceso histórico que ha incluido reformas, restauraciones y modificaciones en varios momentos de su existencia. Es un deleite sentir la magia que impregna el edificio y su entorno, acceder al conjunto por cualquiera de sus dos entradas y disfrutar del plácido ambiente que ofrecen sus paseos y miradores, rodeados por una cerca exterior con sus torres, un muro que en algunos puntos conserva tramos originales. El alcázar es, sin duda, el elemento más significativo y reconocible del conjunto.

Consta de un único acceso en su cara sur por medio de una escalinata que se adentra en el patio de armas. Dentro de éste, y soterrado, destaca el aljibe, un depósito de agua abovedado que ejerció funciones de subsistencia para los moradores del castillo: el alcaide y sus servidores. La cara este de dicho patio aparece flanqueada por la fachada del palacio, un conjunto de varias salas articuladas en dos plantas superpuestas. En la planta inferior se encuentra la recepción del inmueble y otras habitaciones como la capilla o la cárcel, hoy habilitada como muestrario de varias piezas de valor arqueológico.

En la planta superior hay otras instancias, cobrando protagonismo la habilitada como sala del alcaide. La planta del alcázar se encuentra dominada por cuatro torres en los ángulos y dos intermedias en las paredes de sus lados largos. Están unidas entre sí por un adarve o paseo de ronda, al que se accede por una escalera desde el patio de armas. Hoy día, el paseo de ronda no presenta un recorrido continuo, al ser descartada en la restauración de 1971 la rampa que unía el tramo norte del adarve con la terraza alta. Esta consiste en un espacio abierto que actúa de tránsito para penetrar en la torre del homenaje, la de mayores dimensiones de todo el edificio y fechada a finales del , en tiempos de los Reyes Católicos. Todas las torres y lienzos del alcázar están actualmente rematados por una línea de almenas y merlones, a excepción del borje, torresemicircular de la cara oeste, y sus muros adyacentes.

Hoy día, el castillo tiene nuevos usos, principalmente culturales, como la celebración de las Jornadas Culturales de la Asociación Amigos del Castillo de Cortegana o de las populares Jornadas Medievales que organiza el Ayuntamiento. También se organizan visitas guiadas y dinamizadas y bodas medievales.

Plaza de toros Construida en 1854, presenta mampostería de piedra en sus paramentos y está reforzada con potentes contrafuertes de la misma fábrica. En su interior, tanto el graderío como el muro perimetral del ruedo también estaban construidos en mampostería, aunque la reciente reforma del edificio ha sustituido estos materiales por ladrillos modernos y hormigón para otorgarle consistencia, dado que presentaba un peligro inminente de derrumbe.

En ese año en el que se constituyen las escrituras de la sociedad y, es que esta plaza, al igual que muchas otras en la sierra, es propiedad de un conjunto de accionistas que decidieron acometer las obras de la construcción en aquellos años.