El autor (en femenino, autora; del latín auctor, -ōris, «aumentador, productor, creador, autor, padre, abuelo, antepasado, fundador»)Blánquez Fraile, A. Diccionario Latino-español, español-Latino. Barcelona: Ramón Sopena, 1988, p. 217. es la persona que crea o incluso modifica una obra, sea artística, literaria o científica. En la literatura, el concepto de persona autora tiene que ver con el sistema literario, al igual que las ideas de lector, editor y obra literaria. Para Michel Foucault, el autor es una función presente en algunos discursos, es representado por el nombre propio (del autor), separado del sujeto empírico. Y, siendo una función del discurso, «permite reagrupar un determinado número de textos, delimitarlos, excluir algunos, oponerlos a otros».Foucault, M. ¿Qué es un autor? Buenos Aires: Ediciones Literales, 2010, p. 20. La noción de autor se ha transformado a lo largo del tiempo debido a las diferentes prácticas históricas y a la crítica literaria y teoría literaria;De Teresa Ochoa, A. (2010). “La función del autor en la circulación literaria”, en Circulaciones: trayectorias del texto literario, Adriana de Teresa Ochoa (coord.), México: UNAM /Bonilla Artigas Editores, 2010, p. 106. la concepción contemporánea de autoridad tiene sus orígenes en el Renacimiento, y se relaciona con la originalidad, la autoridad y la propiedad moral o intelectual y económica.
Antecedentes Antigüedad Como la noción de autoría es propia de la cultura de Occidente, encuentra sus antecedentes en la Antigüedad clásica; durante este periodo existen diferentes nociones sobre la causa de los textos.
Albert Lord advierte la conciencia anacrónica que se puede tener sobre un autor de la Antigüedad clásica, sobre todo, si se hace énfasis en que la poesía en esa época era principalmente transmitida mediante la oralidad. Por consiguiente, de la época Lord afirma que la realización de la poesía, en el momento de la recitación, era tradicional e individual. El poeta heredaba las formas lingüísticas, los temas y las técnicas de la tradición. Y cada realización equivalía a una composición nueva, en tanto que era única.Bennett, Andrew, The author, Oxford: Routledge, 2005, p. 33
Por su parte, Gregory Nagy asegura que cada cantor, era a la vez, coautor del poema: cada cantor iba aportándole algo nuevo a la composición. Los poetas, al tiempo que se alejaban del momento de creación, mitificaban a los poetas "originales"; y, de esta forma, la identidad del poeta (inventor) era absorbida por la mitificación que se hacía sobre él, y esta mitificación a la vez legitimaba los poemas y a los poetas (cantores) de una tradición. Homero sería, entonces, el nombre que utilizaría la tradición Homeridai para autorizarse a sí misma; y el nombre del autor sería la imitación de su figura. El resultado de esta acción fue que, si el autor no existía, la sociedad lo inventa por necesidad de creer en un origen unitivo.Bennett, Andrew; Op. cit. p. 35
Para Nagy, en la Grecia preclásica, el poeta o cantor era sinónimo de vidente. Mientras que en la Grecia clásica hay una ruptura distintiva: el poeta se convierte en un artesano de las palabras mientras que el cantante sigue siendo el vidente con inspiración divina. Y en la etapa posclásica de la cultura griega se pensaba en el poeta como alguien que tenía acceso a la inspiración divina, por un lado, y como un artesano quien tenía poder sobre las palabras, la historia y la retórica, por el otro. El poeta, iluminado por lo divino, quedaba fuera de la sociedad, era despreciado o incomprendido por el público. Esta concepción de hombre de letras "iluminado" y alejado del mundo sobreviviría en el inconsciente de la cultura occidental, y resurgiría en el Romanticismo.Bennett, Andrew; Op. cit., p. 35
Platón hace consideraciones sobre el poeta en los diálogos Ion, Fedro y Lysis. Como la poesía era la expresión de las musas o lo divino, el poeta estaba fuera de sí, y no utilizaba su razón, ni siquiera tenía acceso al conocimiento verdadero (episteme), sino que apenas podía poseer una opinión verdadera (eudaxia).Bennett, Andrew; Op. cit., p. 37De Teresa, Adriana, Op. cit., p. 107-108. Después, Platón, en el libro X de La República, considera que el autor, en tanto que imita la realidad, se aleja doblemente de la Verdad –y por lo tanto, los poetas deben ser expulsados de su República-.Platón, La República, México: Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana, 2ª ed., 2000. Aristóteles, en su Poética, consideraba que una obra era artística, en tanto realizaba una mímesis de la realidad. Esto quiere decir que lo artístico, se diferenciaba de lo natural y lo artificial. Lo natural tenía en su esencia las cuatro causas (eficiente, final, materia y formal) de su “actuar” o devenir. En lo artificial alguna de las cuatro causas ha sido modificada por el hombre. Y lo artístico, en la medida de que era mimético, solo aparentaba ser, pero no eran ; obviamente, gracias a la intervención humana.Aristóteles, Poética, México: Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana, 2ª ed., 2000.
Gérard Genette habla de las obras líricas no miméticas, en las que el autor se expresaba a sí mismo. Composiciones en verso, claramente diferenciadas por su forma de otros usos de la lengua, como el habla común.Genette, Gerard, Ficción y dicción, España: Lumen, 1993, p. 21
Edad Media San Jerónimo caracterizó al autor como un cierto nivel constante de valor, como un cierto campo de coherencia conceptual o teórica, como unidad estilística, y como un momento histórico definido y punto de confluencia de un cierto número de acontecimientos.Foucault, Michel Op. cit., p. 64
El fraile franciscano Buenaventura de Fidanza enlistó cuatro papeles que el sujeto podía adoptar al escribir un libro. El scriptor era el copista que no agregaba ni cambiaba nada; el compilator recopilaba pasajes cuya autoría no le pertenecía; después, el commentator podía agregar comentarios a textos que no eran propios; y, finalmente, estaba el auctor el cual escribía, en primer lugar, sus palabras y, en segundo lugar, las de otros, las cuales eran útiles para confirmar las suyas. Buenaventura grada el hecho de copiar, por un lado, y escribir (inventando), por el otro, sin establecer oposición en las acciones, como las concebiríamos actualmente.Bennett, Andrew, Op. cit., p. 39.
A.J. Minnis considera otra acepción para el auctor medieval: el autor, por haberse especializado profundamente, tenía una identidad privilegiada: tenía autoridad (auctoritas) y honor, su autoridad podría llegar a considerarse divina. No obstante, estas dignidades no se les atribuían a los contemporáneos, sino a los autores de la Antigüedad clásica, por ser los fundadores de disciplinas de conocimiento. En esta acepción, autor no era para quien escribía, sino para quien se debía leer.Bennett, Andrew, Op. cit., p. 40.
Los escritores vernáculos comenzaron a desear ser reconocidos como autores. Para serlo debieron demostrar gran elocuencia, y, por lo tanto, fueron leídos como herederos de una tradición. Para el , con el propósito de que su individualidad fuera reconocida, los escritores comenzaron a nombrar sus obras, a llamarse a sí mismos poetas y a asumir responsabilidades por las historias que contaban. Andrew Bennett ve los primeros vestigios de la concepción de autoría en Geoffrey Chaucer.Bennett, Andrew, Op. cit., p.43.
Modernidad: construcción de la noción de autor Renacimiento La noción de autor, como la conocemos hoy en día, surge en el Renacimiento, donde a diferencia de la Edad Media o la antigüedad, se concibe por primera vez al autor como creador responsable y origen de su obra. La nueva concepción surge con el cambio de la episteme (noción foucaultiana), por la cual la razón humana comienza a buscar el origen material de las cosas; este cambio viene acompañado por otras transformaciones, como la dignificación de la literatura profana y el nuevo énfasis en el individuo.
Michel de Montaigne en sus Ensayos concibe la relación entre la obra y él mismo, como la relación que existe entre un hijo y un padre.
Diferentes críticos han destacado la importancia que tiene el surgimiento de la imprenta en la conformación de la noción moderna del autor, la manera de circular de los textos cambió y esto influyó en el sistema literario en general, y fue debido a este nuevo modo de circulación que surgiría el derecho de autor, donde el autor como responsable de su obra sintió la necesidad al mismo tiempo de protegerla, en textos que tenían un alcance completamente diferente a aquel de los manuscritos medievales. Mark Rose incluso sitúa a la propiedad como característica principal del autor moderno.Rose, Mark. Authors and Owners. The Invention of Copyright. Massachusetts: Harvard University Press, 1994, p.1
Ilustración Las transformaciones del Renacimiento desembocan a finales del en el advenimiento de una nueva serie de valores y concepciones del mundo. En el panorama clasicista, con su doctrina apoyada en el poder de la razón humana y donde cada vez era más fuerte la emancipación de la literatura y la floración profana, se llegó a la exaltación del “hombre de letras”, cuya función principal era el ejercicio de la razón filosófica.
La noción de autor en el siglo de las luces se encontraba ya constituida en una amplia clasificación denominada “gens de lettres” que abarcaba a los filósofos, los sabios y escritores para el público en general; lo que sería hoy el intelectual.Bénichou, Paul. La coronación del escritor 1750-1830. Ensayo sobre el advenimiento de un poder espiritual laico en la Francia moderna. México: Fondo de cultura económica, 1981, p. 22
Los escritores literarios, por su parte, debían configurar sus obras según el gusto de la aristocracia: el humanismo neoclásico; ya que esta buscaba separar sus gustos del resto de las personas. Los mecenas aristócratas podían incidir a su gusto en las composiciones que patrocinaban. Mientras que, en la Época isabelina, los autores teatrales gozaron mayor libertad debido a que debieron responder a las demandas de muchos directores y públicos.Bourdieau, Pierre. Campo de poder, campo intelectual, Montressor, 2002, p. 10.
Gradualmente y gracias a la fundación de academias, del surgimiento del derecho de autor y el desarrollo del campo editorial, el campo literario fue cobrando autonomía para así consagrar a la figura del escritor como nueva autoridad espiritual, así sobre el hombre de letras diría Jean-François de La Harpe: “es aquél cuya profesión principal es la de cultivar la razón, para aumentar la de los demás”.Bénichou, Op. cit., p. 28.
Otro aspecto importante que destacaría Andrew Bennett es que las ideas de originalidad y del autor como responsable y garante de su obra, se fortalecen cuando “la autoría se convierte financiera y legalmente viable”.Bennett, Andrew. Op. Cit., p. 51.
Romanticismo El Romanticismo fue un movimiento cultural que se opuso a los cánones estéticos de la Ilustración, ocurrió un cambio de paradigmas que se enfocó en las cualidades subjetivas del hombre como los sentimientos y la imaginación; y les otorgó a estas un estatuto de mayor importancia. Mediante la imaginación, el poeta accedía a verdades superiores y divinas y, a la vez, tenía el poder de crear mundos que dialogaban y transformaban con y al mundo exterior.De Teresa, Adriana, Op.cit., p. 114.
Simultáneamente a la autonomización del campo intelectual, los autores buscaron la liberación de las limitaciones que el gusto del público podía ocasionarles en el proceso creativo. Es decir, el objeto de la literatura, del circuito literario debe especializarse. Algunos, incluso, despreciaban el gusto popular. Esta ruptura se intensificó en el Romanticismo y su encumbró a finales del y principios del , con el surgimiento de las vanguardias y del ideal del arte por el arte. De tal forma que los escritores fueron asumidos como creadores independientes y genios autónomos.