Las cátedras ambulantes, también conocidas como cátedras nacionales motorizadas, fueron un proyecto de beneficencia y adoctrinamiento de la falange de la Sección Femenina móvil encargada de realizar la propaganda formativa en el ambiente rural en el periodo de posguerra.
Cada cátedra constaba de un grupo móvil de varios camiones con sus respectivos remolques y cada convoi contenía laboratorios, y material didáctico suficiente como para ofrecer las clases en diversos pueblos de menos de 5000 habitantes por un periodo de seis meses.(1970), La Cátedra Ambulante "Francisco Franco", Almena, págs: 1-2 Estas cátedras tenían la doble función de alfabetizar y formar a la población rural en diversos campos relacionados con la economía local además de establecer estrategias de control, adoctrinamiento e influencia sobre la población. Existieron igualmente cátedras fijas, de carácter estático y ubicadas en el ámbito urbano.
Historia Las cátedras ambulantes tuvieron su raíz en el proyecto de las misiones pedagógicas patrocinado por el Gobierno de la Segunda República Española.La diferencia principal fue una diferencia ideológica, ya que las cátedras ambulantes tenían la doble función de alfabetizar e intentar mejorar la vida de la gente del campo, a la vez que servía de instrumento propagandístico y de adoctrinamiento ideológico, tanto falangista como de género. Por encima de todo se quería influir en la conciencia, las ideas y la moral de la población para vincularla con el Estado y la ideología nacionalcatólica, así como inculcar en las mujeres una actitud de sumisión y de dedicación al cuidado de la casa y los hijos.
Paralelamente El Cuerpo de Divulgadoras Sanitario-Rurales, creado en julio de 1941, se dedicaba a recorrer poblaciones aisladas y a alfabetizar a las mujeres, realizar cursos de higiene, puericultura y medicina preventiva, formación política y cultura general de orientación nacionalsindicalista, además de realizar campañas de vacunación y alimentación infantil.
La primera cátedra ambulante fue organizada en 1946 y se asignó a las aldeas de las provincias de Guadalajara, Ávila y Teruel.Su número fue aumentando a lo largo de los años, pasando a una decena aproximadamente a finales de los años 50 y aumentando a 72 en el año 68. Aunque no hay un consenso sobre el número total de cátedras que se llegaron a organizar, según Pilar Rebollo llegaron a existir un total de 91 cátedras en toda España; ochenta de ellas ambulantes y once fijas. La mayoría de las cátedras fueron subvencionadas a través de los planes de desarrollo, de las diferentes diputaciones provinciales o por los Ministerios de Educación, Agricultura y Gobernación.El alcance de las cátedras fue aumentando de forma considerable a lo largo de los años, llegando a más de 67.000 personas en el curso 1970-71 según la misma organización.
La primera cátedra fija se creó en abril de 1964 en colaboración entre la SF y el Instituto Nacional de la Vivienda, que aportó los locales necesarios para instalarlas y el presupuesto necesario para su funcionamiento. A lo largo de los años funcionaron como centros sociales falangistas en las barriadas periféricas de las grandes ciudades como los barrios de chabolas Madrid como Canillejas, Villaverde, Fuencarral, Hortaleza, Vallecas, Entrevías o Pan Bendito.
Estuvieron en funcionamiento hasta la disolución de la Secretaría General del Movimiento en 1977, año en que también se celebraron las primeras elecciones democráticas desde las celebradas en 1936.
Organización Las cátedras ambulantes recibían todas el nombre genérico de Francisco Franco y las fijas el de Jose Antonio, y se diferenciaban entre ellas por orden numérico.
Las cátedras dependían del Departamento de Formación de la Sección Femenina, y además contaban con el asesoramiento de distintas personalidades. Los aspectos religiosos estaban asesorados por Justo Pérez de Urbel, y en lo político por Josefina Veglisón primero y por Julia Eseverri, Julián Pemartín, Javier Conde o Jesús Fueyo.
La organización y financiación de las cátedras podía darse a través de colaboraciones con otros departamentos de la SF y con otros organismos, que colaboraban con aportes económicos y con personal. El Instituto Nacional de Previsión organizó alguna cátedra a través de la Obra Maternal e Infantil. Otros departamentos de la Sección Femenina participaban en las cátedras como el Departamento de Cultura, que se materializó en la recopilación etnográfica de Coros y Danzas. Este departamento también mantenía bibliotecas ambulantes en las cátedras, con textos centrados en el fomento de la lectura religiosa, de textos de la historia de la patria y del Movimiento y guías de maternidad, enseñanza a los hijos y de cuidados del hogar.
Las mujeres que acompañaban las cátedras y se encargaban de impartir el contenido preparado por la SF erran las instructoras rurales, estructuradas en el Cuerpo de Instructoras Rurales Diplomadas. El Cuerpo de Divulgadoras Sanitario-Rurales, proyecto similar a las cátedras ambulantes creado tras la guerra civil, fue absorbido por el de las instructoras rurales en los años 50.
Funcionamiento Cada convoy estaba formado por cuatro o cinco camiones acondicionados para acoger distintas tareas (infermería, biblioteca, laboratorio, etc) y su composición variaba según el pueblo que fueran a visitar. En general podían contar con un camión vivienda con cocina, cuarto de estar, aseo y dormitorio con literas transformables, un camión sala de estar y exposición, un camión clínica con rayos X, autoclave, mesa de reconocimiento y un pequeño laboratorio y dos camiones convertibles en aulas con capacidad para 50 personas.
En cuanto a personal estaba dirigido por una jefa de cátedra y siempre tenía asignado una médica, profesoras e instructoras (de industrias rurales, de juventudes, de corte y de labores y trabajos manuales) y los conductores de camión. Además podía contar con una enfermera o divulgadora rural, una profesora de cocina, un profesor de Cámaras Agrarias del Sindicato Vertical y voluntarias del Sindicato Español Universitario. Puesto que las organizaban y subvencionaban distintas regidurías de la Sección Femenina el Reglamento Interno de Cátedras dejaba claro que debían acompañarlas una profesora representante de cada regiduría que formara el convoy. Los conductores de camión no se alojaban con el resto del convoy y podían viajar con su familia. Además de la conducción se encargaban de todas las tareas de montaje, desmontaje y mantenimiento de los vehículos, además de tareas como el correo o la vigilancia del material. Las mujeres que estuvieran realizando la fase de prestación del Servicio Social de la Mujer que lo solicitasen podían cumplir el servicio uniéndose a una caravana. Todas las personas que trabajaran en una cátedra recibían algún tipo de sueldo excepto las cumplidoras del servicio social.
En las cátedras se realizaban tareas específicas de propaganda enfocadas sobre el mundo rural. Los convoyes permanecían en el pueblo entre 45 y 60 días y se centraban en la alfabetización de la población. Normalmente constaban de una parte enfocada a las mujeres y otra enfocada al resto de personas que decidieran acercarse a participar. Además de la alfabetización las cuatro grandes áreas en las que enfocaban eran: el área de Formación que incluía religión, formación política del espíritu nacional, canciones y bailes regionales o gimnasia; el área Domésticas que incluía labores, cocina, corte y confección; el área de Industrias Rurales que incluía apicultura, cunicultura, realización de conservas, floricultura etc.; y el área de Conocimientos Sanitarios que enseñaba medicina doméstica y se realizaban vacunaciones en el coche clínica. Para los niños se impartía religión, formación del espíritu nacional, música con canciones de corro y romances populares).
El primer día de la llegada del convoy se celebraba una fiesta con la emisión de una misa solemne. Esta misa era celebrada por el párroco de la localidad. Este primer día se ofertaban las primeras clases a los miembros de la comunidad. Se establecía un concurso en el que el premio era generalmente lotes de libros. El desarrollismo despertó un interés por formar profesionalmente a las mujeres de las zonas rurales o elevar su nivel de preparación en las tareas agrícolas. Se llegaron a denominar: "escuelas rurales itinerantes de formación y asistencia integral e intensiva, integralidad acorde con la concepción antropológica del régimen".Pérez Moreno, H. (2004), Una escuela viajera: La Cátedra Ambulante de la SF de la Huelva (1956-1977). Huelva, Servicio de Publicaciones de la diputación de Huelva, p. 39
Folclore Durante el tiempo que duraba la cátedra el Departamento de Cultura de la SF realizaba una tarea de recogida de datos sobre el folclore del pueblo y de la región, como las características de su artesanía, costumbres y fiestas tradicionales, su romería, bailes y trajes regionales (del que acostumbraban a realizar un dibujo a color), canciones, rondallas y cocina típica. Esta información se recogió en publicaciones y libros, además de realizarse grabaciones como las de Coros y Danzas o publicarse libros recopilatorios de cocina. La artesanía fue rescatada con la creación del servicio de Ayuda al Hogar.
El folclore se utilizó como una de las herramientas que venían a subrayar la marginación de la mujer en relación con la educación, relegándolas al ámbito artístico en el caso de que salieran del ámbito del hogar. Pese a esto, a través de organizaciones como los Coros y Danzas o las exposiciones de artesanía muchas mujeres pudieron viajar y visitar otros lugares de España, o en algunos casos incluso del extranjero como fue el caso de Coros y Danzas de Granada.
Véase también Misiones pedagógicas
Referencias
Categoría:Historia de la gastronomía de España Categoría:Sección Femenina