La pollera es el nombre con que se conoce en América Latina, España y Panamá a una variedad de faldas y vestidos que se caracterizan por sus elaborados adornos. Las polleras están elaboradas de diferentes materiales como algodón o lana y suelen llevar decoraciones coloridas en diferentes técnicas, comúnmente bordados y encajes con diseños florales.
right|borde|250px|thumb|Pollera de Gala panameña
Se cree que la pollera deriva del vestido español del siglo XVI o XVII. Fue heredado pero de una forma más simple y sencilla por los substratos medios y bajos de la sociedad para sus faenas diarias o para ir a las celebraciones de las regiones donde vivían. En muchos países de Latinoamérica es usado actualmente como traje folclórico. En algunos países se le conoce como pollera solo a la parte inferior del vestido (el faldón), en Panamá, pollera se le llama a todo el vestido.
La pollera, en términos generales, es el producto de un arte anónimo que creció y se desarrolló al calor de los hogares campesinos, entre el ambiente más puro de la artesanía femenina. Es el traje típico de la mujer panameña no indígena que está compuesto de dos piezas separadas que consisten en una camisa y un pollerón, confeccionados con tela fina.
la camisa: a excepción de la pollera Basquiña, está formada, en su parte interior, por un armazón básico revestido de un tapabalazo y las mangas. En el exterior, por la boca de la camisa adornada con trencillas y dos arandelas, una superior y otra inferior levemente recogidas y trabajadas con labores variadas, trencillas y encajes. el pollerón: está compuesto de tres piezas: una pretina, el cuerpo y el susto de la pollera. Estas van trabajadas sobre tela blanca o estampadas con diferentes puntadas y enriquecidas con trencillas y encajes. - El tembleque es hecho a mano de perlas de plástico o de escamas de pescado y se usa como adorno en la cabeza.
Historia
El profesor e investigador Eduardo Cano explica que la primera mención de la palabra "pollera" en Panamá data de 1650, según los escritos del comediante español Pedro De la Rosa, quien relató que en Panamá se vendían polleras hechas de telas de Espolí, que aún se encuentran en las fallas valencianas, y de Tabí, un tipo de tela que ya no existe. En 1789 Alejandro Malaspina, durante su expedición, documenta en bocetos la vestimenta particular de la mujer panameña, describiéndola como una falda y una camisa, diferenciándose de otras vestimentas.
En 1862 Rafael Castro de Ordoñez toma la primera fotografía de una pollera en Panamá, en la Isla de Taboga. La imagen muestra a una mujer con pollera y flores en la cabeza, y su vestimenta se identifica como de moda europea.
Otra de las referencias gráficas más antiguas a la pollera panameña es un grabado de 1876-1878 del francés Armand Reclus en el Darién. En dicha ilustración, se observa a una mulata darienita con un tocado adornado por varias peinetas de oro. Reclus menciona en sus escritos que las mujeres de color llevan la pollera, "el antiguo traje de las criollas".
En el libro "Five Years at Panama", publicado en 1889, el escritor Wolfred Nelson menciona los complementos de la pollera panameña tales como cadenas de monedas y perlas, flores para la cabeza, mantillas y babuchas, estas últimas descritas como "zapatillas de los colores más chillones - rosa, verde o amarillo".
El folclorista Alex Ibarra señala que la pollera originalmente era una vestimenta regional usada por mujeres para tareas cotidianas como lavar, cocinar y protegerse del sol, con un corte más ancho y una falda casi al tobillo debido al clima.
Vestimentas denominadas polleras por región
Existe una variedad de polleras, con características peculiares de cada región de Panamá,y que cada una de las provicias se distinguen, entre las que se destacan por provincia:
Provincia de Los Santos
Los Santos es una provincia panameña, situada al sur de la Península de Azuero. La ciudad de Las Tablas es su cabecera y localidad más poblada. Está compuesta por los distritos de Los Santos, Guararé, Las Tablas, Macaracas, Pedasí, Pocrí y Tonosí.
La moderna provincia de Los Santos se constituyó en enero de 1945, sustituyendo a lo que antes se denominaba Provincia de Azuero, de acuerdo al Decreto de Gabinete N° 13, quedando su régimen territorial reglamentado por el capítulo segundo de la Ley 58 de 29 de julio de 1998.
Pollera de gala sin labor Las polleras blancas se usan por excelencia para las bodas religiosas, quinceaños y renovación de votos. Son parecidas a las que tienen labor, con la diferencia en que en su confección se usan varias clases de telas blancas, muy finas y diseños bordados con hilos también en color blanco. Se enjaretan comúnmente con cintas, aunque actualmente, se utiliza la lana y la mota. Hay algunas variaciones con encajes y trencillas de torchón, mundillo y al croché (tejidas). Con este tipo de pollera es obligatorio usar peinetas con perlas y entre las cadenas (no más de siete) y deben aparecer el rosario y el escapulario.
La novia santeña, tradicionalmente, lleva un ramo de flores de color blanco (jazmines, azahares, tulipanes, rosas blancas, claveles blancos, o la tradicional flor del naranjo o limón. En cuanto a sus tembleques, estos deben ser de perlas o de escama de pescado. Suele acompañarse con 12 pares de piezas básicas:
Tapa moños o tapa pelotas, por lo general son en forma de rama, las cuales cubren el moño. Las tapa orejas o ventarrones, colocados sobre las orejas, para protegerlas de la brisa. Las mujeres, se colocan encima de las Tapa pelotas. Las chicas asemejan a flores pequeñas para rellenar. Pencas, son flores más grandes colocadas en la parte lateral de la cabeza. Mosquetas y palmitas, se colocan cerca de las peinetas y en áreas visibles. Mariposas, pavitos, escorpiones y otros que se utilizan para simbolizar la fauna.
Los zapatos utilizados con esta pollera son forrados en seda o satén del color del enjaretado y el gallardete, también se debe colocar una hebilla de oro en la punta del zapato adornada con encaje valenciano.
Pollera de tela bordada
thumb|200px|Pollera de tela bordada.
Para la confección de esta clase de polleras, generalmente, la tela venía bordada de fábrica, usualmente de Holanda e Inglaterra. Se usa la tela de linón, la cual es bordada con florecitas, puntitos, motitas, entre otros. Actualmente ya no se consigue, en algunas regiones se limita su uso por la falta de tela con estos bordados, lo que ha motivado a elaborarse con bordados artesanales.
Su uso es muy extendido en Los Santos. Sus complementos son iguales a los de la pollera de gala, con la excepción de que se permite usar tembleques blancos o pimpollos al gusto.
Se utilizan zapatos de pana, terciopelo, raso o satén. En cuanto a los últimos, estos llevan una hebilla de oro adornada con cinta del mismo color del zapato y encaje blanco. Los zapatos pueden ser de cualquier color, siempre y cuando coincida con la cinta del pollerón, la lana y los pompones de la blusa.
Pollera montuna
thumb|200px|Pollera montuna santeña. Es considerada una de las polleras más valoradas y más apreciadas por los pueblos de la región de Las Tablas y sus alrededores, precisamente por sus llamativos colores y la delicadeza del trabajo realizado en su camisa, que siempre hace juego con el color del pollerón de zaraza. Este tipo de pollera se usaba, principalmente, en eventos campestres como las piladeras, juntas de embarre, matanzas, entre las más comunes.
La camisa se elabora con tela blanca y lleva labores en las mangas, la arandela y el tapabalazo, Utiliza tiras de lana para enjaretar, rematadas adelante y atrás por una mota o bellota, La falda está formada por tres partes: cuerpo, susto y picarona. Se elabora con tela de zaraza que haga juego con el diseño de la blusa y lleva gallardetes del mismo color que la lana y los zapatos. La enagua es sencilla y se adorna con trencillas y encajes de tachón.
Este tipo de pollera se complementa con otros aderezos: dos trenzas delanteras, de cuatro a seis pares de pimpollos, una o dos pares de peinetas de oro, aretes de zarcillos, dormilonas o argollas, tapahueso, cadena chata, guachapalí y un cordón (cola de pato, salomónica o media naranja). Otro complemento es el rebozo, que debe estar elaborado con el mismo diseño de la camisa, y debe llevar trencillas de mundillo, encajes y flecos.
Existe un tipo de variación, sobre todo para usar en los viales y a los campos, con sombrero de pajita en la cabeza y una flor natural en la oreja (derecha, cuando se es soltera). También se puede usar con sombrero de junco y de pepita de guate.
Pollera de gala con labor zurcida
thumb|200px|Pollera de gala santeña con labor zurcida. La pollera de gala con labor zurcida es la bordada. El bordado resalta el contorno y otros elementos del diseño como mariposas y pájaros. El zurcido en un tipo de bordado en el que se rellena completamente el diseño con hilo de color. Se estila completar las polleras sombreadas y zurcidas con calados, para lo cual se deshila parcialmente la tela sobre la que se realizan trabajos de aguja. La estructura y el aderezo de las polleras de gala santeña son iguales para todas las labores.
Entre los aderezos que se utilizan para adornar la cabeza de la empollerada, tenemos: tres juegos de peinetas, un peinetón, dos pensamientos, una pajuela y jazmines de oro. Entre diez y catorce pares de tembleques, la cantidad depende del tamaño de la cabeza de la persona que va a lucir la pollera. Su joyero incluye tradicionalmente un mínimo de siete cadenas, aretes, pulseras y anillos. Un rebozo adornado con la misma labor de la pollera. Los zapatos son de raso con hebillas de oro. La enagua, tejida al croché,(aunque en su mayoría son trabajados en la técnica de tejido llamado "pajita" en el cual se hace primero una especie de malla que luego se puede bordar a juego con la labor de la pollera), un pañuelo con bordes en croché, el cual va colgado a la pretina de la falda, al lado de los botones de oro. La camisa lleva dos arandelas rematadas con encajes valencianos, la cual se enjareta con lana, acompañada de una bellota (mota), una delantera y otra trasera. Se adorna con trencillas y piacillo de mundillo.
La falda dividida en cuerpo y susto, con trencillas y piacillos de mundillo. Encajes valencianos al final de la falda. Lleva dos enaguas, una más sencilla que la otra. En la pretina de la falda se colocan un gallardete frontal y otro trasero al centro, botones de oro, un monedero tejido totalmente en croché y el pañuelo.
Pollera de gala con labor sombreada
thumb|200px|Pollera de gala santeña con labor zurcida. Se considera que este tipo de pollera, fue la última en incorporarse al vestuario santeño. Hay dos clases de este tipo de pollera: Talco al sol, que lleva tela de color o blanca sobre el paño de la pollera. La pollera con labor sombreada a talco al sol de percal, estas polleras son poco comunes porque la tela es escasa. Sus trencillas y encajes de mundillo son pepiados. Este tipo de pollera tiene más de 400 calados, de forma diferente, las labores son espaciadas correctamente, no están apiñadas o en desorden. Para que las labores sean apreciadas, a este tipo de pollera no se le hacen pliegues. Talco en sombra, de tela blanca sobre voilé transparente, con calados y bordados, cosida por debajo (al reverso) del paño de la pollera. Usualmente se acompañan con calados y únicamente se permiten diseños florales. Suele acompañarse a la pollera con labor sombreada en talco al sol, de color blanco, por una abaniquera, cuyo uso se da más en la capital que en el interior. Las prendas (son las que utilizan todas las pollera de lujo), zapatos, las enaguas totalmente tejidas con gancho en diseños de tejido de pajarita o en talco en sombra y finalmente su rebozo elaborado también con diseños que lleva la pollera.
Pollera de labor marcada
thumb|200px|Polleras santeñas de labor marcada (punto en cruz).