Diario 16 fue un periódico español, con sede en Madrid, que existió desde 1976 hasta 2001. Fundado por los editores de la revista Cambio 16 su primer número se publicó el 18 de octubre de 1976 lo que lo convirtió —después de El País— en uno de los primeros diarios creados al terminar la dictadura de Francisco Franco.

Su línea editorial se caracterizó por defender las libertades civiles y los derechos individuales, convirtiéndose en un símbolo de la Transición española. Por su redacción pasaron destacados periodistas como Juan Tomás de Salas, Miguel Ángel Aguilar, Gregorio Morán, Francisco Cerecedo, Pedro J. Ramírez, Federico Jiménez Losantos, Justino Sinova, Fernando Sánchez Dragó, Fernando González Urbaneja o José Luis Gutiérrez.

El diario se hizo popular gracias a sus reportajes de investigación destapando la Operación Galaxia y el caso GAL. Pero a comienzos de la década de 1990 empezó a sufrir dificultades económicas, afectado por la salida de Pedro J. Ramírez de la dirección y la creación del periódico El Mundo, que le arrebató buena parte de sus lectores. En 1997 presentó una declaración de quiebra voluntaria aunque el Grupo Voz adquirió la cabecera en enero de 1998 pero los problemas persistieron y Diario 16 dejó de publicarse el 7 de noviembre de 2001.

Historia

Nacimiento de Diario 16 (1977-1980) El origen del diario se encuentra en la publicación Cambio 16 editada por la empresa Información y Publicaciones, que con el tiempo devino en el denominado Grupo 16. Tras esa revista semanal vio la luz Diario 16 un periódico diario de información general con Luis González Seara como presidente y Juan Tomás de Salas como director general. El primer ejemplar salió a la venta el 18 de octubre de 1976, de edición vespertina y a un precio de doce pesetas. En su primer editorial se marcó el objetivo de «vigilar muy de cerca la marcha del Estado para impedir que esa enorme concentración de poder en manos de unos pocos arrase la libertad de los muchos y arrastre el país», en referencia al establecimiento de la democracia tras la muerte del dictador Francisco Franco. Para ello se apostó por una línea de trabajo similar a la de Cambio 16. En la campaña publicitaria se utilizó la canción «Libertad sin ira» del grupo Jarcha, que se convertiría en uno de los himnos de la Transición española. miniaturadeimagen|Miguel Ángel Aguilar director de Diario 16 entre 1977 y 1980 Durante los primeros meses, en los que Ricardo Utrilla ocupó la dirección, se sufrieron dificultades económicas y no se cumplieron las expectativas generadas en el lanzamiento, pues la tirada inicial se vio limitada por la falta de liquidez. Utrilla dejó la dirección en marzo de 1977 y su sustituto fue Miguel Ángel Aguilar que durante su mandato afrontó las dificultades aún existentes por la falta de libertad de prensa que todavía existía en el país. De hecho tanto el nuevo director como los periodistas Gregorio Morán y Francisco Cerecedo fueron procesados por una serie de artículos en los que se criticaba a Manuel Fraga, llegando incluso a su secuestro. Diario 16 también fue uno de diarios que apoyó la legalización del Partido Comunista de España a través del artículo conjunto «No frustrar una esperanza». El 26 de junio de 1977 su sede sufrió un atentado del grupo terrorista GRAPO.

Diario 16 ganó popularidad tras denunciar intentos de golpes de Estado contra la democracia como la llamada Operación Galaxia (1980). La cabecera logró consolidarse en los quioscos, asentó una base de lectores y primó el trabajo de investigación sobre otras consideraciones. Sin embargo, sus problemas económicos persistieron. Aguilar fue destituido en mayo de 1980 por el descenso de la tirada y la falta de ingresos publicitarios, dejando paso a Justino Sinova como director provisional. En esa época se vendían una media de 50.000 ejemplares y las deudas superaban los 40 millones de pesetas.

Etapa de Pedro J. Ramírez (1980-1989) thumb|right|Pedro J. Ramírez dirigió Diario 16 desde 1980 hasta 1989. El 17 de junio de 1980 la junta de fundadores aprobó el nombramiento en la dirección de Pedro J. Ramírez, procedente del periódico ABC, quien asumió la responsabilidad al día siguiente. Sus objetivos eran aumentar la venta de ejemplares, salir de los números rojos y competir con las grandes cabeceras. Diario 16 pasó a ser un periódico matutino y una de las primeras decisiones fue editar todos los días de la semana. Hasta la década de 1980 ningún diario publicaba los lunes, día en el que solo salían los diarios deportivos y la Hoja del Lunes, editada por las asociaciones de prensa. A pesar de que la publicación conllevó un expediente por parte de la Secretaría de Estado para la Información, los responsables mantuvieron la decisión —la denuncia contra el diario fue sobreseída el 4 de diciembre de 1980— y se abrió un debate para derogar la medida, lo que permitió hacer lo mismo al resto de diarios.

En el intento de golpe de Estado de 1981 Diario 16 publicó cinco ediciones especiales. La primera de ellas no salió hasta las 23:30 horas e incluía un editorial titulado «En defensa de la Constitución». Otro número especial fue el dedicado a la victoria del PSOE en las elecciones generales de 1982, con más de 700.000 ejemplares vendidos. Con el paso de los años se incrementaron los ingresos publicitarios y se editaron páginas en color de forma regular, hasta entonces reservadas a los acontecimientos especiales, así como suplementos temáticos. Uno de ellos fue el infantil Gente Pequeña, que se publicaba todos los domingos.

En 1987 llegó la etapa de mayor repercusión con la apertura del caso GAL y el descubrimiento de un zulo con información esencial por parte de Ricardo Arques, periodista que inició la investigación cuando trabajaba en el diario vasco Deia. La publicación se volcó en el asunto y sacó amplios reportajes sobre la trama y la implicación de personajes como el policía José Amedo. Sin embargo en 1989 surgieron discrepancias en la dirección del rotativo. El seguimiento del caso propició varias disputas entre el Pedro J. y Juan Tomás de Salas, que se oponía al tratamiento informativo e incluso escribió Hemos condenado a Amedo sin juzgarle. La gota que colmó el vaso fue la publicación del editorial «La rosa y el capullo», bastante crítico con el gobierno socialista, y las fotos de cuarenta presuntos asesinos pertenecientes a los GAL.

Juan Tomás de Salas despidió a Pedro J. Ramírez el 8 de marzo de 1989. En aquel momento Diario 16 vendía 150.000 ejemplares diarios y había multiplicado los ingresos publicitarios. En solidaridad con él, dimitieron de sus puestos Alfonso de Salas (hermano de Juan Tomás), Balbino Fraga y Juan González, quienes poco después reunieron 850 millones de pesetas para crear la empresa Unidad Editorial, editora de una nueva cabecera. Mientras que el ya exdirector denunció que su salida se debía a presiones del Gobierno el editor dijo que se había hecho por divergencias sobre la línea editorial:

Los periodistas que abandonaron Diario 16 crearon El Mundo del Siglo XXI el 23 de octubre de 1989, con Pedro J. Ramírez como director. Muchas firmas como Melchor Miralles, Alfonso Rojo, Juan Carlos Laviana y Forges se marcharon a la nueva publicación.

Crisis del Grupo 16 (1989-1998) miniaturadeimagen|Cabecera de Diario 16 entre 1984 y 1994 En sustitución de Pedro J. Ramírez, De Salas nombró director a Enrique Badía. Paralelamente, en abril de 1989 la editorial francesa Hersant (editora de Le Figaro) compró el 31% de Grupo 16 en una operación sorpresiva que De Salas consideró una «maniobra hostil». El paquete adquirido correspondía a las acciones de Romualdo de Toledo, César Pontvianne Alcántara y Alfonso de Salas, entre muchas otras minoritarias. No obstante, el director general de Grupo 16 pudo mantener el 60% de los títulos. En menos de doce meses Badía fue sustituido en la dirección por Justino Sinova.

Hersant alcanzó un preacuerdo en 1992 para asumir el control total de la cabecera pero las negociaciones se rompieron a las pocas semanas. Ese mismo año asumió la dirección otro histórico de Grupo 16, José Luis Gutiérrez, quien a su llegada tuvo que lidiar con una mala situación: a pesar de vender algo más de 180.000 ejemplares diarios, Diario 16 volvió a entrar en números rojos y cada vez le costaba más competir con El Mundo, por lo que adoptó una línea editorial crítica con el gobierno de Felipe González y reforzó su apuesta por la investigación. El ejemplo más conocido fue la publicación, en noviembre de 1993, de una información referente al patrimonio de Luis Roldán, director de la Guardia Civil, sobre el que se inició una investigación policial. Los redactores José María Irujo y Jesús Mendoza recibieron el premio Ortega y Gasset de 1995 por ese trabajo.

No obstante la situación en el seno de la empresa era muy complicada. Juan Tomás de Salas tuvo que ceder la presidencia del diario en 1993 al empresario Jesús de Ramón-Laca, a instancias del principal acreedor de la empresa, el Banco Central Hispano. El nuevo presidente llevó a cabo restricciones salariales, recortes de gastos y un expediente de regulación de empleo. La situación se complicó cuando los trabajadores dejaron de percibir sus nóminas e incluso fueron a la huelga. En julio de 1994 De Salas dejó las acciones que le quedaban en Cambio 16 y Diario 16 a Ramón-Laca aunque siguió vinculado al grupo como asesor editorial. La Asamblea de Madrid, presidida por Joaquín Leguina, aprobó por unanimidad un crédito de 360 millones de pesetas, que según el fundador nunca se concedió.

En septiembre de 1995 se confirmó la venta del Grupo 16 al empresario José Luis Domínguez anterior dirigente de Amstrad España. El editor pidió una quita del 80% de la deuda (8.000 millones de pesetas a Hacienda y la Seguridad Social), pagando Grupo 16 el resto durante un plazo de diez años. Sin embargo no se llegó a un acuerdo y en diciembre del mismo año se declaró la suspensión de pagos. José Luis Gutiérrez fue despedido en enero de 1996 y en menos de un año hubo hasta cuatro directores: Emilio Arrojo, su sustituto, fue cesado a los pocos meses por pedir el pago de las nóminas a la plantilla. Después llegó Fernando Reinlein, anterior director adjunto. Y tras una larga huelga debido a los sucesivos impagos, por la que incluso el periódico no se publicó, Domínguez cedió todas sus acciones a Juan Tomás de Salas, quien además de recuperar la empresa que había creado se convirtió en el nuevo responsable. En todo ese tiempo, la publicación pudo sobrevivir gracias a un aval del Instituto de Crédito Oficial.

La crisis del diario también influyó en su línea editorial. Durante esos meses salió adelante con medios más precarios que los acostumbrados y en 1997 se dio paso a portadas sensacionalistas, tales como la dedicada a Javier Gómez de Liaño durante el proceso judicial contra Sogecable, al cual tildaron de «loco» con un fotomontaje, o la portada dedicada al asesinato de Miguel Ángel Blanco, en la que se calificó a la banda terrorista ETA de «hijos de perra».

A pesar de que las revistas de Grupo 16 sí salieron adelante, el periódico siguió acumulando pérdidas. El 21 de mayo de 1997 Diario 16 publicó en portada un llamamiento de socorro a sus lectores, a quienes animaba a hacer donaciones. Además Juan Tomás de Salas acusó a Pedro J. Ramírez y al gobierno de José María Aznar de querer cerrar el periódico. En julio, la sociedad editora Impresa pidió la declaración de quiebra voluntaria, al deber 22.000 millones de pesetas (más de la mitad a los acreedores y 1.500 millones a sus trabajadores). Tras aprobarse el plan de viabilidad, De Salas abandonó la dirección y Diario 16 salió a subasta pública. En el momento de la declaración de quiebra la plantilla era de 193 trabajadores.

Venta al Grupo Voz y desaparición (1998-2001)