American Life es el noveno álbum de estudio de la artista estadounidense Madonna, publicado el 21 de abril de 2003 a través de los sellos Maverick y Warner Bros. Records. La grabación se desarrolló entre 2001 y 2003 en estudios de Estados Unidos y el Reino Unido, con producción a cargo de la propia Madonna, Mirwais Ahmadzaï y Mark «Spike» Stent. Su concepción se gestó tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, periodo en el que la cantante buscó dar sentido a aquellos acontecimientos y a la posterior guerra de Irak. Desde el punto de vista musical, el álbum se inscribe en la folktrónica, el eurotechno y el electroclash, géneros que combina con elementos de rock y música acústica. Concebido como un álbum conceptual, aborda temas como el sueño americano, el materialismo y la cultura de celebridad, al tiempo que cuestiona la imagen de «chica material» asociada a la artista desde la década de 1980. Algunas canciones profundizan en aspectos personales, como «Mother and Father», centrada en su infancia.
Tras su lanzamiento, American Life recibió críticas generalmente mixtas. Diversos comentaristas elogiaron su coherencia, aunque también lo describieron como un proyecto excesivamente centrado en la propia artista y, en ocasiones, confuso o de difícil escucha debido a su producción. Con el paso del tiempo, las valoraciones retrospectivas han sido más favorables, en las que se ha destacado su contenido lírico. En el plano comercial, el álbum obtuvo resultados positivos, aunque inferiores a trabajos precedentes. Alcanzó el número uno en catorce países, entre ellos Canadá, Italia, el Reino Unido y Estados Unidos, y se situó entre los cinco primeros en la mayoría de los mercados internacionales. En Estados Unidos debutó en la cima del Billboard 200 con 240 000 vendidas en su primera semana, si bien en la siguiente experimentó un descenso del 62 %. La Recording Industry Association of America (RIAA) lo certificó como disco de platino por la venta de un millón de unidades en ese país, mientras que la British Phonographic Industry (BPI) le otorgó la misma certificación en el Reino Unido por 300 000 copias distribuidas. A nivel global, fue el trigésimo segundo álbum más vendido de 2003, con alrededor de cinco millones de ejemplares vendidos. Además, recibió dos nominaciones en la 46.ª edición de los Premios Grammy en 2004.
Del álbum se extrajeron cuatro sencillos. El primero, «American Life», obtuvo una recepción crítica mayoritariamente negativa; la revista Blender la incluyó entre las peores canciones de todos los tiempos. Aun así, logró un desempeño comercial notable, con el primer puesto en países como Canadá, Dinamarca, Italia y Suiza, y el número 37 en el Billboard Hot 100. Su videoclip original, de temática bélica y tono satírico, fue retirado antes de su estreno oficial debido a su contenido violento, lo que motivó la publicación de una versión alternativa en la que la cantante interpreta el tema frente a banderas de distintas naciones. El segundo sencillo, «Hollywood», alcanzó buenos resultados internacionales, aunque se convirtió en la primera canción de Madonna desde 1983 en no ingresar en el Billboard Hot 100. Los siguientes, «Nothing Fails» y «Love Profusion», tuvieron una repercusión más discreta, si bien ambos lograron el número uno en España. En conjunto, los cuatro sencillos encabezaron la lista Hot Dance Club Play. Antes de la publicación del álbum, «Die Another Day» se lanzó como sencillo vinculado a la película homónima de James Bond, con resultados destacados en Estados Unidos y el Reino Unido.
Para su promoción, Madonna emprendió una breve gira promocional tras la salida del disco, lanzó «Nobody Knows Me» como sencillo promocional y realizó diversas apariciones televisivas. En los MTV Video Music Awards 2003, compartió escenario con Britney Spears, Christina Aguilera y Missy Elliott, con quienes interpretó un popurrí de «Like a Virgin», «Hollywood» y «Work It». Durante la actuación, besó en la boca a Spears y Aguilera, hecho que generó una amplia repercusión mediática. En 2004, la artista emprendió la gira Re-Invention World Tour, que se convirtió en la más exitosa de ese año, con una recaudación cercana a los 125 millones de dólares. Este recorrido quedó documentado en I'm Going to Tell You a Secret, producción que dio lugar al primer álbum en directo de su carrera, publicado bajo el mismo título.
Antecedentes thumb|left|upright|Los ataques del 11 de septiembre de 2001 influyeron a Madonna en el desarrollo del álbum.
A comienzos de la década de 1990, Madonna se centró en trabajos con temáticas sexualmente provocativas, como el libro de fotografías eróticas Sex, su álbum inspirado en el sadomasoquismo Erotica y la película de terror erótico Body of Evidence, todos publicados en 1992. Posteriormente, la artista atribuyó estos proyectos a la «gran furia y rabia» que experimentaba en su interior. Sin embargo, a comienzos del nuevo milenio llevaba una vida más tranquila, introspectiva y saludable junto a su esposo Guy Ritchie y sus hijos Lourdes y Rocco. De acuerdo con el biógrafo J. Randy Taraborrelli, la presencia de Ritchie ejerció un efecto calmante en Madonna, lo que contribuyó a que se volviera más madura y paciente.
Centrada en su carrera musical, la artista se enfocó en su gira Drowned World Tour en 2001. El 11 de septiembre de ese año, miembros de la organización terrorista Al Qaeda secuestraron aviones comerciales y los estrellaron deliberadamente contra el World Trade Center, lo que provocó la muerte de cerca de tres mil personas. Este acontecimiento tuvo un profundo impacto en la sociedad estadounidense: el clima cultural se volvió más sombrío, la bolsa experimentó una fuerte recesión y gran parte de la población quedó marcada por el trauma y la paranoia. En ese contexto, diversas figuras públicas, incluida la propia Madonna, comenzaron a cuestionar la cultura del país y el sueño americano, considerado durante mucho tiempo un ideal perdurable. Al iniciar la concepción de su noveno disco de estudio, la cantante buscó respuestas a estos interrogantes y una explicación para los atentados, así como para la posterior Guerra de Irak. Consideraba que el periodo posterior al conflicto generaría un entorno políticamente cargado en todo el país, circunstancia que quiso reflejar en el disco.
Al igual que en su trabajo anterior, Music (2000), Madonna colaboró con el disc-jockey y productor francés Mirwais Ahmadzaï. Interesada en adaptar su sonido a las tendencias contemporáneas, se inspiró en álbumes de Massive Attack y Lemon Jelly. La artista explicó que intentó «unir dos mundos, el de la música acústica y el de la música electrónica», y añadió que el proyecto suponía «un paso más» en su carrera, al tiempo que evitaba repetirse. American Life fue su último álbum con la discográfica Maverick, lo que puso fin a un contrato de once años con el sello. En una entrevista para el canal VH1, titulada Madonna Speaks, la cantante repasó sus veinte años de trayectoria en la industria musical y expuso las motivaciones detrás del álbum, además de reflexionar sobre la importancia que la sociedad concede a los bienes materiales. En ese contexto, afirmó que, tras dos décadas de carrera, había reconsiderado muchos de los valores que antes consideraba esenciales. Asimismo, en una entrevista con la revista Q, señaló que sus dos décadas en la industria le habían permitido desarrollar una visión más clara sobre la fama, la fortuna y los riesgos de la vida pública, aspectos que se verían reflejados en el disco.
Escritura e inspiración thumb|Madonna interpretando la quinta pista del álbum, «Nobody Knows Me», durante la gira Re-Invention World Tour de 2004.
Cuando Madonna comenzó a escribir las canciones para el proyecto, se inspiró en diversas situaciones: en ocasiones, durante una clase de guitarra surgía una idea; en otras, Ahmadzaï le enviaba una maqueta sin una progresión armónica definida. Todos los temas de American Life se compusieron y escribieron de esta manera. Al explicar su proceso de composición, Madonna comentó a la revista Q que; «La música tiene que tocar mi cerebro en términos de letras. A veces escribo versos sueltos. Tengo un diario en el que anoto las ideas que obtengo de periódicos y libros». Madonna también recordó la actitud existencialista de Ahmadzaï respecto a la condición de la sociedad que los rodeaba, así como las largas discusiones que mantenían hasta altas horas de la noche; ambos elementos terminaron reflejándose en las composiciones, en particular en la ansiedad que experimentaban. Algunos autores han considerado American Life como un álbum conceptual centrado en cuestiones políticas relacionadas con los Estados Unidos. Al respecto, Madonna explicó: «Creo que Estados Unidos ha cambiado con los años y que muchos de nuestros valores parecen estar orientados hacia lo material y resultar superficiales. Todos parecemos estar obsesionados con la fama sin motivo alguno, sin importar el costo; incluso vender el alma al diablo, si es necesario». La artista señaló que estas reflexiones influyeron especialmente en la composición de las tres primeras canciones: «American Life», «Hollywood» y «I'm So Stupid». John Norris, de MTV, describió estas canciones como una trilogía y como un indicador de la revaluación que Madonna hizo de su vida y de las cosas que deseaba dejar atrás. La cantante coincidió parcialmente con esta interpretación y añadió que cada tema es una extensión del anterior, y que juntos reflejan su deseo de dejar de dar importancia a aquello que no la merece, así como de salir de esa «ilusión». Madonna también habló con MTV acerca de la temática antimaterialista del álbum y de las experiencias personales que influyeron en su composición:
El glamuroso mundo de Hollywood también sirvió de inspiración, especialmente en la segunda pista del álbum, del mismo nombre. Descrita como una metáfora, Madonna declaró: «en Hollywood puedes perder la memoria y tu visión del futuro. Puedes perderlo todo porque puedes perderte a ti mismo». El inicio del álbum establece con claridad aquello que Madonna considera irrelevante, lo que le permite centrarse en lo que realmente le importa. En este sentido, y en contraste con las tres primeras pistas, las canciones posteriores de American Life abordan cuestiones más personales relacionadas con la situación de la artista, como su relación con sus padres en «Mother and Father». Su madre murió a causa de un cáncer de mama cuando Madonna tenía cinco años, y la artista afirmó que la canción fue «una forma de dejar atrás la tristeza y seguir adelante». De acuerdo con Lucy O'Brien, autora de Madonna: Like an Icon, otro concepto clave en American Life es el de «la nada». Esto se refleja en títulos de canciones como «Nobody Knows Me» y «Nothing Fails», así como en el uso del «no» en «Love Profusion». Al emplear un tono negativo, Madonna pudo recurrir al sarcasmo para cuestionar las suposiciones que el público tiene sobre ella y, al mismo tiempo, enfatizar su propio conocimiento sobre el romance.
Sin embargo, «Nothing Fails» se convirtió en la pieza central del tríptico de canciones de amor dedicadas a Ritchie, junto con «Intervention» y «X-Static Process». Aunque comenzó como una melodía sencilla compuesta por el músico y productor Guy Sigsworth para su esposa, «Nothing Fails» también incluye letras escritas por la cantante Jem Archer, quien fue invitada a colaborar con Sigsworth y Madonna durante las primeras sesiones de grabación. La pista es seguida por «Intervention» y «X-Static Process», ambas inspiradas en el sonido folk de Joan Báez, con letras de carácter reflexivo y emotivo. El tono introspectivo continúa con el último tema, «Easy Ride», inspirado en la alegoría de un ciclo vital y que simboliza la vida de la cantante.
Grabación y mezcla