miniatura|derecha|250px|Pintura del Sagrado Corazón de Jesús en óleo sobre lienzo de la escuela portuguesa, . miniatura|derecha|250px|Sagrado Corazón de Jesús. Antonio Illanes, 1944. Iglesia de la Concepción, Sevilla, Andalucía, España. El Sagrado Corazón de Jesús es una devoción católica referida al corazón de Jesucristo, como un símbolo de amor divino. La devoción al Sagrado Corazón tuvo su origen en una corriente mística centrada en la persona de Jesucristo, que concebía el corazón como centro vital y expresión de su entrega y amor total. En tal sentido, la devoción al Sagrado Corazón se refiere en particular a los sentimientos de Jesús, y en especial a su amor, según lo resume el Evangelio de San Juan:
Esta devoción insta a quienes la practican a tener, en palabras de San Pablo de Tarso, «los mismos sentimientos de Cristo» (Carta a los filipenses 2:5). Un número importante de congregaciones y de familias espirituales se conformaron en torno a la devoción al Sagrado Corazón.
Descripción En el arte cristiano a menudo se representa al Sagrado Corazón como un corazón en llamas, brillando con luz divina, atravesado por la herida de una lanza, rodeado de una corona de espinas, rematado en su parte superior por una cruz y sangrando. A veces, la imagen se representa brillando en el pecho de Cristo con sus manos laceradas señalando el corazón. Las heridas y la corona de espinas aluden a la forma de la pasión de Cristo, mientras que las llamas representan ua fragua de amor ardiente.
Historia de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús
miniatura|derecha|San Juan Eudes difundió la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María en el . miniatura|derecha|180px|El Sagrado Corazón como emblema de los chuanes en el . Para un israelita los pensamientos, sentimientos y decisiones, fuesen buenos o malos, procedían del corazón. Esto puede verse, por ejemplo, en , , y . Mediante el corazón se manifestaban las peculiaridades de cada uno, como se aprecia en y en . Para los pueblos antiguos, incluido el hebreo, el símbolo de uno mismo y su identidad era el corazón. Esto puede apreciarse en . El corazón era concebido como el lugar del pensamiento emotivo, lo que abarcaba el juicio, la comprensión, la perspicacia, la elección, el amor, el odio, la bondad, la maldad, la fe, la duda, la humidad, etc. Esto se aprecia en , , , , , , , o . El corazón era visto como un centro de reflexión y sensibilidad personal. Esto se aprecia en , , y . De este modo, se consideraba que por el corazón la persona aceptaba o rechazaba a Dios y a las otras personas.
En el Antiguo Testamento Dios dice, por medio del profeta Ezequiel:
Jesucristo dijo:
El papa Francisco dijo sobre este pasaje, en la Festividad del Sagrado Corazón de 2014, lo siguiente:
El sacerdote Luis Alonso Schökel comenta sobre esto:
San Pablo de Tarso, en su Carta a los filipenses, dijo:
El sacerdote Luis Alonso Schökel comenta sobre esto:
Existen varias teorías sobre de qué causa murió Jesús en la Cruz. Los Evangelios sinópticos indican que Jesús pegó un fuerte grito antes de morir en la Cruz. El doctor William Stroud, presidente de la Real Sociedad Médica de Edimburgo, propuso en el año 1847 en su «Tratado sobre la causa física de la muerte de Cristo» que la causa de la muerte fue la rotura del corazón con pericarditis. En la mayoría de los casos de esto, los moribundos emiten un fuerte grito. El obispo Giulio Ricci, estudioso del Santo Sudario de Oviedo, ha defendido esta teoría en varios congresos.
Jesús fue crucificado un viernes. El día de descanso de los judíos era el sábado. Según el Evangelio de Juan era el sábado "más solemne de todos" (Juan 19:31) y los muertos debían ser enterrados antes. A los crucificados se les rompían las piernas para provocarles la muerte. Rompieron las piernas a los dos crucificados junto a él, pero al llegar a Jesús vieron que estaba muerto. Entonces, un romano le asestó una lanzada, con el propósito de asegurarse de que estaba muerto. En el Evangelio de Juan se dice que, tras la lanzada, de su costado salió "sangre y agua" (Juan 19:33). Según Stroud, podría tratarse de sangre y suero procedentes del pericardio. En este supuesto, la lanzada habría atravesado el pulmón hasta el corazón. El médico francés Pierre Barbet cree que el "agua" que salió del costado de Jesús pudo ser líquido pericárdico.
Según el apócrifo Evangelio de Nicodemo, también conocido como las Actas de Pilato, escrito hacia el año 130, el romano se llamaba Longinos.
La tradición católica considera que la lanzada alcanzó el corazón de Jesús, por lo que este es representado con esta herida.
San Ambrosio escribió sobre el corazón traspasado de Cristo en la Cruz.
San Gregorio Magno (siglos -) dijo:
Esta devoción tuvo una gran divulgación en el . San Buenaventura de Fidanza, franciscano italiano y doctor de la Iglesia, fue un gran devoto del Sagrado Corazón de Jesús. Otro devoto fue el dominico y doctor de la Iglesia San Alberto Magno. La mística y estigmatizada belga Santa Lutgarda de Tongres fue la primera persona en reportar haber tenido visiones del Sagrado Corazón a finales del , cinco siglos antes de las visiones de Santa Margarita María Alacoque. Esta devoción fue divulgada por las monjas cistercienses alemanas Santa Matilde de Hackeborn y Santa Gertrudis de Helfta y estuvo presente en la espiritualidad de la terciaria franciscana Santa Ángela de Foligno.
En el , fueron grandes devotos del Sagrado Corazón la dominica y doctora de la iglesia Santa Catalina de Siena y el dominico beato Enrique Suso.
En el , el Sagrado Corazón estuvo presente en la espiritualidad del teólogo jesuita neerlandés San Pedro Canisio.
San Juan Eudes fue un gran devoto del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María. Es el autor del primer oficio litúrgico en honor del Sagrado Corazón de Jesús, cuya fiesta solemne se celebró por primera vez, con el beneplácito de muchos obispos franceses, el 20 de octubre de 1672. En 1681 se publicó su obra titulada «La devoción al Sagrado Corazón de Jesús».
miniatura|derecha|Escudo de la Orden de la Visitación de Santa María Francisco de Sales (siglos -) también fue devoto del Sagrado Corazón y la Orden de la Visitación de Santa María, que fundó en 1625, se hizo también para propagar esta devoción. El escudo de la orden es el Sagrado Corazón de Jesús con dos flechas.
Santa Margarita María de Alacoque entró en el convento de las visitandinas de Paray-le-Monial el 20 de junio de 1671. Tomó el hábito el 25 de agosto, día de San Luis, rey de Francia. A partir del 27 de diciembre de 1673 tuvo una serie de revelaciones de Jesús para promover esta devoción. El jesuita beato Claude la Colombiere le ayudó a difundirla.
En junio de 1675, tuvo una revelación en la cual Jesús le dijo que muchas personas, incluidas algunas consagradas a su servicio, no valoraban la devoción al Sagrado Corazón.
El 17 de junio de 1689 Margarita María escribió que Jesús quería que el rey consagrase el país al Sagrado Corazón:
Luis XIV no realizó la consagración y muchos han considerado que existe relación espiritual con el hecho de que cien años después, el 17 de junio de 1789, se crease la Asamblea Nacional de la Revolución Francesa, que dio lugar al fin a la monarquía en Francia. En relación con esto, en 1917 la Virgen María se apareció a tres pastores en Fátima, Portugal, y dijo que volvería para pedir la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María. En 1929 se apareció a Lucía dos Santos, uno de los tres videntes de Fátima, en Tuy, España, diciendo que había llegado el momento de realizar la consagración. Esta no se produjo entonces y, en 1931, Lucía dos Santos tuvo una aparición de Jesús que le dijo que le hiciera saber a sus ministros que, en vista de que seguían el ejemplo del rey de Francia, en la dilación de la ejecución de la petición, también lo habrían de seguir en la aflicción.
En agosto de 1689 Margarita María escribió que Dios quería que se construyese un edificio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús:
miniatura|derecha|Aparición del Sagrado Corazón a Santa Margarita María de Alacoque. 1888. Santa María de Alacoque comunicó doce beneficios espirituales de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús:
En una de sus revelaciones, Jesús le dijo a Santa Margarita María: "Yo reinaré a pesar de mis enemigos y a pesar de todo".
El teólogo jesuita Juan Croisset comenzó a escribirse con Santa Margarita María de Alacoque y llegó a ser su colaborador. Por petición de la Santa, publicó el libro «La devoción al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo» en 1689. También publicó una biografía de Margarita María en 1691. Los jansenistas se opusieron, sin éxito, a la devoción al Sagrado Corazón.
El jesuita José de Gallifet publicó la obra «Excelencia de la devoción al corazón adorable de Jesucristo» en 1735, que contribuyó mucho a que Clemente XIII concediese el 6 de febrero de 1765 a los obispos de Polonia y a la Archicofradía Romana del Sagrado Corazón de Jesús la celebración litúrgica del Sagrado Corazón.
Esta devoción ha sido propagada por los cartujos y los jesuitas.
El 3 de diciembre de 1844 el jesuita Francisco Javier Gautrelet fundó en Vals, Francia, el Apostolado de la Oración, que difunde la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
En 1861 el jesuita Henri Ramière fundó en Francia la revista «El Mensajero del Corazón del Jesús». En 1866 el Apostolado de la Oración en España creó una revista llamada «El Mensajero», que continúa publicándose. En 1915 se creó en España la editorial Mensajero, actualmente dentro del Grupo de Comunicación Loyola, que edita esta revista, libros católicos y, desde 1886, un calendario que lleva el título del Sagrado Corazón Jesús.
A finales del el padre Mateo Crawley-Boevey, de la Congregación de los Sagrados Corazones, ideó un movimiento de regeneración de las familias y de la sociedad a través de una cruzada moral, y para ello fundó la Obra de la Entronización del Sagrado Corazón en los Hogares en Chile. Posteriormente, abogó por esto en escuelas, colegios, fábricas, hospitales, oficinas públicas y privadas, incluso en las imprentas. Los obispos de Chile publicaron en abril de 1913 una carta pastoral colectiva recomendando la entronización y pidieron a Pío X que enriqueciera con indulgencias especiales dicha práctica. Pío X concedió esto a Chile y Benedicto XV extendió estas indulgencias a todo el mundo.
En 1917, en las apariciones de Fátima, el ángel y la Virgen enseñaron a los niños a como rezar y responder a los designios de los Corazones de Jesús y María.
En el , el capuchino italiano San Pío de Pietrelcina rezaba una oración en la que se mencionaba a los Sagrados Corazones.
Numerosos países se han consagrado al Sagrado Corazón de Jesús, como algunos países Hispanoamericanos, Uruguay (1875), Polonia (1920) y Brasil (1922).
Propagación en España
miniatura|derecha|Templo Expiatorio del Sagrado Corazón, Barcelona A través de los jesuitas, el culto y devoción al Sagrado Corazón llega a España (y a la América española).
Con la llegada de Felipe V de España, ésta se ve reafirmada por la carta que escribe a Benedicto XIII en 1727, pidiendo Misa y Oficio propio del Sagrado Corazón de Jesús, para todos sus Reinos y Dominios.P. Juan de Loyola S.I., Tesoro escondido en el Sacratísimo Corazón de Jesús, imprenta de Alonso del Riego, impresor de la Real Universidad. Página 99-100.
miniatura|izquierda|El beato Bernardo de Hoyos tuvo una aparición y revelación del Sagrado Corazón de Jesús que le prometió: "Reinaré en España y con más veneración que en otras partes"