La población quechua-hablante de la región Lambayeque se ubica entre los 1000 y 4000 m, en ambas vertientes de la cordillera occidental de los Andes, ocupando parte de los distritos de Incahuasi, Cañaris y Salas (así como otros ubicados en los departamentos de Piura y Cajamarca). Existen también numerosos quechua-hablantes en las pequeñas ciudades de Ferreñafe (Lambayeque) y Pucará (Cajamarca). Este espacio de habla quechua en su variante Incahuasi-Cañaris se inicia en el ascenso a la sierra desde la zona costera de Lambayeque y se extiende en dirección noreste hasta a las vecinas regiones de Cajamarca y Piura. En Cajamarca, se encuentran en Andanga, Rumichaca, Tucto y Guayabo en el distrito de Miracosta (Chota), en torno al vecino valle del río Sangana, y en Querocotillo (Cutervo). Ambos se encuentran en límites del distrito de Incahuasi. También se habla este idioma en los caseríos de Tallas, Lishinas, Ninamaba, Pascapampa y Atunpampa (Jaén), ubicados en la vertiente Amazónica, a orillas del río Huancabamba, en límites con Cañaris. En Piura, los hablantes de quechua se ubican en Chilcapampa, en el distrito de Huarmaca (Huancabamba), un enclave formado por migrantes incahuasinos.Ministerio de Educación- DIGEIBIR 2013: 82, 288-290, 394-399 Los habitantes de la sierra se dedican principalmente a la agricultura de panllevar, la cría de ganado ovino y vacuno, y en menor medida a otras actividades como el comercio o el transporte de pasajeros y mercancías.INEI. 2008. Principales Indicadores Demográficos, Sociales y Económicos a nivel Provincial y Distrital: Lambayeque. Lima: Oficina Técnica de Difusión INEI. Este espacio de habla quechua es también el de unos rasgos culturales distintivos expresados, entre otros, en la organización comunal, las mayordomías religiosas, la música, las danzas, el curanderismo y el tejido, entre otros. thumb|Iglesia de Incahuasi durante la procesión de la festividad del Niño Dios de Reyes 2011
Historia
La historia y la etnografía de las comunidades quechua-hablantes de la sierra de la región Lambayeque es prácticamente inexistente y no se cuenta en la actualidad con ningún estudio sistemático sobre ellas.Con excepción de algunos aportes de Pedro Alva Mariñas (2008; 2009), Marieka Sax y Tatiana Gossuin para Cañaris; de Julio Cesar Sevilla Excebio (1998; 2005) para Penachí en el distrito de Salas; y para Incahuasi de James Vreeland (1993), de dos miembros del Instituto Linguístico de Verano (Shaver 1992a, 1992b, 2009; Groenewald 2002, 2009) y los estudios llevados a cabo por Juan Javier Rivera Andía, Alfredo Carrasco, Hipólito Cajo y Luz Martínez Santamaría (2011a; 2011b; 2012; 2014)
La sierra de Lambayeque en época prehispánica: el control del agua
Sobre la ocupación temprana de la actual serranía lambayecana contamos con algunas informaciones de conjuntos monumentales pertenecientes al periodo formativo (2000 a. C.-100 d. C.) como los ubicados en Chiñama (Alva Mariñas 1989) o sobre la cabecera del río La Leche en los caseríos de Sangana y Congona (Alva 2009). Estos conjuntos han sido interpretados como centros ceremoniales vinculados al culto de la fertilidad y el agua, por encontrarse estratégicamente ubicados en las nacientes de ríos que riegan los valles costeros y como rutas de paso entre la serranía y las tierras bajas, al ser el punto donde la cordillera andina alcanza su punto más bajo en territorio peruano (Alva 2009:10-13).Alva, W. 2009. "Lambayecano Perhispánico," en: Guia Educativa. Identidad Cultural Lambayecana. Chiclayo: Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo del Gobierno Regional Lambayeque.
Precisamente el control sobre el agua que nace en la cordillera es una de las claves para el estudio de la zona norte del Perú en época prehispánica. El agua, indispensable para la irrigación de los campos de cultivo que permitieron el desarrollo de las grandes culturas costeras de Moche, Lambayeque y Chimú (s. I al XV), habría impuesto una serie de especiales relaciones y tensiones entre los reinos costeños y los señoríos asentados en la serranía. La frontera entre estos dos espacios habría tenido una larga historia de fluctuaciones durante todo el periodo (Dillehay y Nethertly 1998: 85)Dillehay, T. y Nethertly, P. 1998. La Frontera del Estado Inca. Quito: Fundación Alexander von Humbolt-Editorial Abya-Yala cuyo resultado para las poblaciones de los flancos occidentales de la cordillera andina habría sido de intensos intercambios e influencias entre las tradiciones culturales costeñas y serranas.
Esta importante relación entre la costa y la sierra también fue entendida por los Incas quienes se expandieron sobre este territorio hacia 1470 bajo el mando de Topa Inga Yupanqui. Como lo relata Cabello de Valboa en su Miscelánea Antártica, los incas en su avance por los valles de Chimú Capac bajo el mando de dos tíos de Topa Inga, Auquiyupangui y Tilcayupangui, no se habrían encontrado con mayor resistencia a excepción de la de “unos Yndios bárbaros que vivían á las faldas de la sierra llamados Penachies”, quienes mataron a algunos de los del Cuzco. Como resultado, los capitanes incas apresaron al cacique costero de Jayanca y lo llevaron al Cusco por sospechar que había sido éste el que había ordenado el ataque ( 1951: 331),Cabello de Valboa, M. (1586) 1951. Miscelánea Antártica. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ediciones del Instituto de Etnología. sugiriendo una interdependencia político-militar entre estos dos espacios.
La dinámica entre la costa y la sierra en época prehispánica ha sido precisamente tipificado través del caso de los señoríos de Jayanca y Penachí (Dillehay y Nethertly 1998).Dillehay, T. y Nethertly, P. 1998. La Frontera del Estado Inca. Quito: Fundación Alexander von Humbolt-Editorial Abya-Yala Cuando Sebastián de la Gama visita Jayanca en 1540, cuenta que el agua con la que regaban sus tierras era ‘rescatada’ por los señores de este señorío, quienes enviaban sal, ají y algodón al cacique de Penachí a cambio del agua de la quebrada de Canchachalá, uno de los afluentes del río La Leche (Ramírez 2002:44).Ramírez, S. 2002. El mundo al Revés. Contactos y Conflictos transculturales en el Perú del siglo XVI. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad católica del Perú. La relación entre estos espacios complementarios ha sido interpretada más allá de un ‘intercambio’ de productos hacia el establecimiento de colonias permanentes de serranos en la costa y, en el otro sentido, de costeños en la sierra, formando enclaves o ‘islas’ de un solo archipiélago (Murra 2002:114),Murra, J. 2002. El mundo andino: población, medio ambiente y economía. Lima: IEP Ediciones. Pontificia Universidad Católica del Perú. con un asentamiento que se ha entendido en términos de ‘territorialidad’ o ‘dominio salpicado’, lo que habría significado la interdependencia entre las formaciones políticas de la costa y de la sierra (Ramírez 1987: 58).Ramírez, S. 1987. El “dueño de indios”. Reflexiones sobre las consecuencias de cambios en las bases de poder del “curaca de los viejos antiguos” bajo los españoles en el Perú del siglo XVI. HISLA. Revista Latinoamericana de la Historia Económica y Social 10:39-60.
Los penachíes y cañaris: el origen de los quechuas de Lambayeque
La documentación colonial temprana que conocemos da cuenta de la existencia del cacicazgo de Penachí por lo menos desde el inicio de la dominación inca a finales del . El ámbito del cacique de Penachí se habría extendido por un territorio similar al de la actual sierra lambayecana como lo recoge Don Cristóbal Vaca de Castro en 1548, en su descripción del Obispado de Quito, el cacique de Penachí estaría: “… consecutivamente por parte de la sierra, e hacia la sierra el cacique Penachí, que es de la jurisdicción de la ciudad de San Miguel, e parte términos con el cacique de los Guambos, el cual cacique de los Guambos es de la jurisdicción de Trujillo, e por más encima de la sierra el cacique de Huancabamba, con todos sus términos e limites” (Albuja Mateus 1998:XLII; Burgos G. 1995:40).Albuja Mateus, A. E. 1998. Doctrinas y Parroquias del Obispado de Quito en la segunda mitad del siglo XVI. Quito-Ecuador: Ediciones Abya-Yala., y Burgos G., H. 1995. Primeras Doctrinas en la Real Audiencia de Quito 1570-1640. Quito-Ecuador: Ediciones Abya-Yala. Es decir, el cacicazgo de Penachí habría estado ubicado en la sierra inmediata al señorío de Jayanca, hasta encontrarse por el sureste con el espacio de los guambos en Cajamarca y por el norte y noreste con los huancabambas, guayacundos y tabaconas de la sierra de piurana (Hocquenghem 1998:142-144).Hocquenghem, Anne-Marie (1989), Los guayacundos de Caxas y la Sierra Piurana : siglos XV y XVI (Lima: Centro de Investigación y Promoción del Campesinado : Instituto Francés de Estudios Andinos).
Sobre la procedencia o filiación de los pobladores sujetos a este cacique de Penachí no se sabe casi nada. Algunos autores, sin aportar pistas sobre la procedencia de sus informaciones, le han atribuido distintos orígenes. Sebastián Lorente en el asegura que “Aunque habitaban dentro de los límites naturales del mismo territorio [muchik], pertenecían a la raza de los Tallanes y procedían de la sierra los naturales de Motupe, Cañares, Ingahuasi, Chóchope, Colaya, Penachí, Copiz y Olmos…” (Lorente 2005:561).Lorente, S. 2005. Escritos Fundacionales de Historia Peruana. Lima: Fondo Editorial COFIDE. Igualmente, los quechuas de Lambayeque han sido considerados como descendientes de los muchik (Ibáñez Inchaústegui 1997: 277)Ibáñez Inchaústegui, E. 1997. Lambayeque : mitología y realidad. Chiclayo, Perú: Bracamonte Vera. o como una etnia propia (Sevilla Exebio 1998).Sevilla Exebio, J. C. 1998. "La Etnia de los Penachíes," in Actas del IV Congreso Internacional de Etnohistoria, vol. III. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.