Nadezhda Konstantínovna Krúpskaya (ruso: Наде́жда Константи́новна Кру́пская) (San Petersburgo, -Moscú, 27 de febrero de 1939), más conocida como Nadia Krúpskaya, fue una reconocida figura del Partido Comunista de la Unión Soviética y una de las principales responsables de la creación del sistema educativo soviético y pionera del desarrollo de las bibliotecas rusas. Su esposo fue el dirigente revolucionario Vladímir Ilich Uliánov, Lenin.
Nacida en San Petersburgo en el seno de una familia noble empobrecida, su madre era institutriz y su padre, oficial del Ejército con inclinaciones políticas radicales. A pesar de la penuria económica que sufrió la familia al fallecer su padre en 1883, logró completar su educación en un prestigioso gimnasio femenino de la capital rusa. Permaneció como profesora en esta institución hasta 1891. Convertida al marxismo a comienzos de la década, ingresó en el Grupo para la Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera, donde conoció a Lenin en 1894. Detenida en agosto de 1896 como otros miembros de este, en 1897 aceptó cumplir su condena de exilio interior junto a Lenin en Siberia, para lo que tuvo que casarse con él por imposición de las autoridades rusas. En abril de 1898, partió a Siberia, donde se convirtió en esposa y colaboradora de Lenin.
Más tarde pasó al exilio en Europa occidental y se convirtió en secretaria de la publicación socialista Iskra y luego en la del comité central del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. En el exilio escribió algunas obras sobre educación.
Tras la Revolución de Octubre, obtuvo importantes cargos en el Ministerio de Educación, presidido por Anatoli Lunacharski. A partir de mayo de 1922, con Lenin enfermo, redujo su trabajo en el ministerio para atenderlo. Parte de la oposición política a Stalin a mediados de la década, finalmente se unió a él en la campaña contra la oposición interna del partido. Se mantuvo como vicecomisaria de Educación entre 1919 y 1939 y como miembro del comité central del partido entre 1927 y 1939, año en el que falleció.
Origen familiar y primeros años Nació en el seno de una empobrecida familia de la pequeña nobleza Krupski, el en San Petersburgo. Era la hija única de un radical, Konstantin Ignatievich Krupski y de su esposa, Elizaveta Vasilevna Tristova, mujer emancipada. Su padre, originario de Kazán, había quedado huérfano muy joven, con apenas nueve años, y el Estado se había encargado de su educación, enviándolo a una escuela militar de la capital rusa. Tras graduarse como cadete, lo había destinado en Polonia, donde participó en el aplastamiento del Levantamiento de Enero de 1863. A continuación se lo mandó a estudiar derecho a la Academia Jurídico-Militar de la capital; en la urbe contrajo matrimonio y tuvo a Nadezhda —en ruso, «Esperanza»— en 1869. Tras graduarse en la academia, ingresó en la Administración del Estado y se le encomendó la de un distrito del Zarato de Polonia, Grojec. Las autoridades zaristas se disgustaron por las medidas progresistas que aplicó y lo llevaron a juicio en 1874. Condenado, se lo expulsó de la Administración Pública y, aunque la apelación de 1880 anuló la sentencia, nunca recuperó su antiguo puesto. La expulsión de la carrera administrativa sumió a la familia en la penuria económica. En 1883, cuando Krúpskaya apenas contaba con catorce años, Konstantin Ignatievich falleció de tuberculosis.
Elizaveta Vasilevna, nacida en 1841, había tenido una juventud similar a la de su marido: miembro también de la nobleza sin tierra, había quedado huérfana de madre a los tres años y de padre a los nueve. Recogida junto con su hermana mayor —era la menor de nueve hermanos— en el Instituto Pavloski, una moderna institución de enseñanza para muchachas nobles en situación de estrechez económica, en 1858 se graduó como institutriz. Casada con Konstantin Ignatievich tras casi una década de trabajar para distintas familias pudientes, compartía con su marido el rechazo a la autocracia imperial, aunque nunca perteneció a círculos revolucionarios y era una ortodoxa devota. Krúpskaya en 1876, con siete años. Tras unos primeros años de vida acomodada, la expulsión de su padre de la administración pública dio comienzo a continuos traslados familiares en busca de trabajo.|miniatura|right Después de la condena de Konstantin Ignatievich en 1874, Krúpskaya quedó a cargo de su madre, que se puso a trabajar como institutriz, mientras aquel buscaba trabajo por su cuenta. Elizaveta Vasilevna se encargó asimismo de la educación de la niña. La expulsión de Konstantin Ignatievich de la Administración pública cambió radicalmente la infancia de Krúpskaya: de vivir en un entorno acomodado de clase media-alta pasó a partir de 1874 a una situación de inseguridad económica y continuos traslados debidos a la búsqueda de trabajo de su padre. Durante los cinco años siguientes, apenas acudió a la escuela y fue una niña solitaria, sumida a menudo en la lectura. Con once años, conoció a una joven maestra de dieciocho con inclinaciones revolucionarias y que inspiraba gran respeto a los campesinos de la zona: para Krúpskaya se convirtió en un modelo a seguir.
Estudios, trabajo y primeras actividades subversivas A finales de 1880, la familia se instaló finalmente en San Petersburgo y en septiembre del año siguiente Krúpskaya ingresó en un gimnasio femenino, el Gimnasio Príncipe A. A. Obolenski, en el que el ambiente favoreció el desarrollo de sus aptitudes, al contrario que en los dos anteriores, que había abandonado pronto. Estudió en el gimnasio, con notas excelentes, hasta 1887 y luego permaneció en él hasta 1891 como profesora suplente. Realizó además el año opcional que la capacitaba como maestra.
La muerte del padre en 1883 hizo que Krúpskaya y su madre tuviesen que dedicarse a impartir clases particulares y realizar algún trabajo de oficina para ganarse el sustento, pero entre las dos conseguían suficientes ingresos para llevar una vida relativamente acomodada de clase media, que disfrutaron durante una década. Entre los catorce y los veinte años, se sintió parcialmente atraída —como una sección considerable de su generación y clase social— por el movimiento tolstoyano, especialmente por su rechazo a la riqueza, pietismo religioso y su ascetismo, que Krúpskaya adoptó, aunque no por el pacifismo o la hostilidad a la tecnología. Ni tampoco por la emancipación de la mujer, que Tolstói rechazaba.
En el otoño de 1889, ingresó en los cursos de Bestuzhev de la capital, los primeros que permitían a las mujeres rusas obtener formación de grado universitario, matriculándose en física y matemáticas, al tiempo que asistía también a conferencias de historia. Desilusionada por lo teórico de las materias a pesar de la excelencia de la enseñanza, abandonó las clases a comienzos del año siguiente. Ingresó entonces en los círculos revolucionarios de intelectuales que estaban resurgiendo en la capital tras la represión policial de la década anterior. Estas agrupaciones, formadas por intelectuales de orígenes y formación muy similar a los de la propia Krúpskaya, se dedicaban al estudio y debate de cuestiones políticas y económicas, aunque a menudo no pertenecían a una ideología particular, aunque solían ser reformistas.
El verano de 1890, se retiró como tenía costumbre al campo cercano a la capital, esta vez cargada de obras socialistas, tanto populistas como marxistas, para completar su educación revolucionaria. Por última vez, participó en algunas tareas campesinas con los habitantes del lugar, influenciada aún por las enseñanzas de Tolstói. A su regreso a San Petersburgo en el otoño, ingresó en un círculo marxista y continuó leyendo obras marxistas, de Federico Engels, pero en la primavera siguiente abandonó definitivamente todo esfuerzo de embeberse en la teoría marxista, a menudo compleja. Pasó por diversas agrupaciones socialistas tratando de encontrar una actividad revolucionaria que la satisficiese hasta que, gracias a una amiga, ingresó el 29 de agosto de 1891 en las escuelas dominicales para adultos, creadas la década anterior por algunos empresarios liberales para que los obreros que lo deseasen pudiesen adquirir una educación elemental las tardes de los domingos y otros días tras la jornada laboral. Krúpskaya pasó los cinco años siguientes, hasta 1896, dedicada intensamente a esta labor educativa, a la que se dedicaba tres días a la semana —dos noches y la tarde del domingo—. Gracias a la connivencia del empresario local, que toleraba la agitación entre los obreros, el personal de la escuela dominical estaba lleno de maestros populistas, liberales, tolstoyanos y, más adelante, marxistas. left|miniatura|Ficha policial de Lenin creada tras su detención a finales de 1895. Krúpskaya lo conoció en febrero de 1894, pero la relación entre los dos tardó en fraguar y solo se casaron después de la condena a exilio interior de ambos en 1898.
En febrero de 1894, conoció a su futuro marido, Vladímir Ilich Uliánov —Lenin—, llegado de la región del Volga, con quien se casó tardíamente, cuatro años más tarde. En el otoño de 1895, tras doce años de trabajar como profesora particular, decidió cambiar de empleo y se hizo copista del departamento de contabilidad de la administración estatal de ferrocarriles. Sin dejar las clases para adultos, que seguía impartiendo tres veces por semana, el nuevo trabajo era menos absorbente y le dejaba más tiempo para la actividad revolucionaria.
Al mismo tiempo, el círculo marxista a que pertenecía decidió convertirse en una organización más estructurada y fomentar la agitación entre los obreros de la capital, animando a la huelga. Diecisiete de los miembros del círculo formaron el Grupo para la Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera, encabezado informalmente por Lenin y Mártov. Krúpskaya fue uno de los cuatro miembros encargados de la agitación en el distrito obrero de Neva en San Petersburgo, con el que estaba mucho más familiarizada que muchos de sus correligionarios, todos ellos intelectuales. Entre sus tareas se encontraban las de recabar información sobre las condiciones en las fábricas que luego se pudiese emplear en los volantes del grupo y facilitar el contacto con los trabajadores, a menudo renuentes a tratar con los intelectuales.
Detención miniatura|right|Retrato policial de Krúpskaya, tomada tras su detención en 1896 como miembro del Grupo para la Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera. Si bien el dentista confidente de la policía que había denunciado a la mayoría del Grupo para la Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera no había identificado a Krúpskaya como miembro de este, otro agente de la policía, que se hacía pasar por artesano en un taller metalúrgico, acabó por denunciarla por aceptar enviarle a un intelectual socialista para que dirigiese un círculo clandestino de estudio para obreros. La policía la detuvo el 12 de agosto de 1896. A pesar de la delación de otro miembro de la organización, se la puso en libertad el 10 de octubre, pero se la volvió a apresar casi de inmediato, el 28 del mismo mes, después de que respaldase una huelga obrera en Kostroma. Trató en vano de negar su pertenencia a la organización subversiva, pero el testimonio de dos obreros que habían asistido a sus clases reforzó las sospechas de la policía. Así, la mantuvieron en prisión provisional a pesar de su mala salud —sufría de una enfermedad de tiroides que, entre otros síntomas, le daba a sus ojos aspecto de saltones— hasta el 12 de marzo de 1897 cuando, tras el suicidio de otra presa que se prendió fuego, las autoridades decidieron poner en libertad con cargos a las arrestadas que se hallaban enfermas.