El Partido Comunista Mexicano (PCM) fue un partido político de México activo entre 1919 y 1981, periodo en el que alternó fases de legalidad con etapas de clandestinidad. Obtuvo su registro oficial en tres intervalos: 1922-1929, 1935-1951 y 1978-1981. Esta última fase concluyó con su integración en otras coaliciones políticas de izquierda.
Considerado el organismo fundacional de la izquierda en México, el PCM mantuvo una trayectoria de 62 años, lo que lo posiciona como la fuerza opositora de mayor continuidad histórica en el país. Su evolución institucional estuvo marcada por escisiones, procesos de unificación y la confrontación con el aparato estatal durante el periodo conocido como la «guerra sucia». Asimismo, el partido ejerció una función catalizadora en la estructura social mexicana mediante la promoción de sindicatos industriales estratégicos y la organización de movimientos campesinos y populares de carácter independiente.
Historia
Antecedentes miniaturadeimagen|200x200px|Variante del emblema del partido. Diversas corrientes y pensamientos de izquierda (progresismo, socialdemocracia, socialismo, comunismo y anarquismo) ya habían tenido algún tipo de presencia en la Historia de México desde el principio de su vida independiente; algunas de ellas encontraron refugio en el ala radical del Partido Liberal (como el pensamiento social de Ignacio Ramírez). Sin embargo la primera organización política de dicha tendencia fue el "Gran Círculo de Obreros de México", fundado en 1871, en el contexto de una minoritaria clase obrera en el país, pero en el marco de la influencia del movimiento obrero y sindicalista que ya existía en Europa y los vecinos Estados Unidos. No obstante dicho organismo fue cooptado por el régimen de Porfirio Díaz, que diluyó la vocación pro-clase proletaria, cuando hizo parte de este instituto a los factores dominantes de la producción (gobierno y empresarios). El crecimiento de la clase obrera y de los conflictos sociales vinculados a ella en el Porfiriato, permitió el surgimiento de distintos partidos minoritarios apoyados en las corrientes del anarquismo, el socialismo o la socialdemocracia; los más relevantes fueron el Partido Liberal Mexicano (encabezado por el anarquista Ricardo Flores Magón) fundado en 1906 y el Partido Obrero Socialista fundado en 1911, durante la primera etapa de la Revolución Mexicana.
El desenvolvimiento de los acontecimientos de la lucha revolucionaria trajo consigo el incremento de movimientos de masas inspirados en pensamientos de orden social y colectivo. A la clase trabajadora respaldada por la Casa del Obrero Mundial, se unió la clase campesina; que había encontrado en el movimiento agrarista de Emiliano Zapata (lucha influenciada por corrientes comunalistas, indigenistas y anarquistas, desarrolladas por personajes como Antonio Díaz Soto y Gama) su punto de representación; también comenzaron a surgir movimientos populares urbanos especialmente de estudiantes, intelectuales y periodistas. Algunos de los personajes impulsores de los movimientos anteriores fueron parte del Congreso Constituyente que redactó la constitución de 1917, interviniendo principalmente en los denominados derechos sociales. Ese mismo año se produjo el triunfo de la Revolución de Octubre en Rusia por manos de los bolcheviques; esto generó una reacción de apego, fundamentado en el concepto del internacionalismo, de los distintos organismos socialistas en diversas partes del mundo, para iniciar, desde su propio territorio, la conformación de movimientos consecuentes con el triunfo bolchevique, en el marco de la influencia de la Segunda y la Tercera Internacional (agrupaciones de partidos políticos de tendencia socialista o comunista en el mundo).
Asimismo, es preciso tener en cuenta la entrada de los EE. UU. a la Primera Guerra Mundial en abril de 1917, situación que provocaría el exilio en México de diversos desertores norteamericanos (despectivamente conocidos como "slackers") y otros personajes políticos de tendencias socialistas que serían clave para la formación del PCM.
Fundación y primeros años derecha|miniatura|200px|Manabendra Nath Roy, revolucionario indio bengalí, teórico político y activista internacionalmente conocido, fundador de los partidos comunistas en México e India, agente del Komintern.
La formación del Partido Comunista Mexicano tiene su origen en diversas maniobras políticas del bengalí Manabendra Nath Roy, partidario de la independencia de India y refugiado en México ante la persecución del Gobierno estadounidense por sus nexos con Alemania; quien durante su estancia en el país socializaría con personajes como Adolfo Santibáñez y Adolfo Cano, ambos miembros del Partido Obrero Socialista (POS), así como con un grupo de izquierdistas estadounidenses exiliados en México para evitar el reclutamiento militar obligatorio. Con ellos, Roy se dio a la tarea de formar un partido socialista de masas y un buró latinoamericano capaces de luchar ante una posible intervención estadounidense contra el Artículo 27 de la Constitución mexicana, referente a la soberanía del subsuelo. Según el propio Roy, todo esto con la venia y apoyo del entonces presidente Venustiano Carranza, a quien había logrado contactar a través de Manuel García Vigil, presidente de la Cámara de Diputados y amigo de Adolfo Santibáñez
En diciembre de 1918 tiene lugar la conferencia de "constitución del Partido Socialista", convocada a través de la prensa del POS a propuesta de Roy, la cual acabaría con la constitución del Partido Socialista de México (PSM) y la elección de Roy como su secretario general.
En marzo de 1919 el PSM lanzó la convocatoria para realizar el Congreso Nacional Socialista, firmada por el Comité Organizador del mismo que integraban Adolfo Santibáñez, Francisco Cervantes López, Felipe Dávalos y Timoteo García. El Congreso realizó sus actividades del 25 de agosto al 4 de septiembre en la Ciudad de México, y contó con la participación de todas las corrientes de izquierda.
Los resultados del congreso fue la adopción de posturas radicales en torno al proyecto político, que finalmente sería socialista; pero también se fijó postura ante la inestabilidad política del régimen (al que se acusó de burgués) surgido de la revolución.
Producto del congreso fue el Partido Nacional Socialista (PNS), con el mexicano-estadounidense José Allen como secretario general. Este último, agente secreto del gobierno de los Estados Unidos que a finales de 1918 había sido reclutado y recibido la orden de infiltrarse en el Gran Cuerpo Central de Trabajadores (GCCT).
No obstante, a los pocos días de constituido el nuevo partido se produciría su primera escisión. Un grupo dentro del que destacan el estadounidense Linn Abel Gale y Adolfo Santibáñez, se separaría y formaría el 7 de septiembre el Partido Comunista de México, el primero con ese nombre en el país, quedando Santibáñez como su secretario general. El PNS (presentado aún como PSM), alegaría el 13 de septiembre de 1919 en periódico El Heraldo de México, que la expulsión del grupo de Gale se debió a sus nexos con el entonces secretario de gobernación Manuel Aguirre Berlanga.
El 16 de septiembre se funda la Federación de Jóvenes Comunistas liderada por Felipe Carillo Puerto, Rosendo Gómez Lorenzo y Jesús J. Bernal.
El Partido Comunista Mexicano (PCM) no se fundaría sino hasta el 24 de noviembre de 1919, después de la llegada a México del emisario ruso Mijail Borodin, quien entablaría contacto con M. N. Roy y Venustiano Carranza, asegurando a este último el apoyo de la naciente Rusia soviética y la Comintern a su gobierno.
Al respecto, el historiador González Casanova rescata y traduce un fragmento de las memorias de Roy, donde este relata el cambio de planes, con la respectiva aprobación gubernamental:
Es así como el 24 de noviembre de 1919, Roy, Allen y el estadounidense Charles Phillips se reúnen y deciden crear el Partido Comunista Mexicano y asociarse a la Comintern, acción que provocaría la molestia de la mayoría de los mexicanos dentro del PNS, pues no fueron consultados para el cambio.
Las primeras acciones del partido estuvieron ligadas al trabajo de base, es decir constituir comités del partido en todo el país y vincularse a todas las nacientes organizaciones obreras, entre ellas la Confederación Regional Obrera Mexicana; cuyo líder Luis N. Morones había participado en el Congreso Nacional Socialista, pero salió de él ante las diferencias ideológicas. Dado su trabajo de base, rehusó participar de cualquier actividad electoral, por lo que no contendió por ningún cargo público en las elecciones de 1920. No obstante, algunos sectores moderados del partido, especialmente los ligados a la corriente del nacionalismo popular, abiertamente apoyaron la candidatura presidencial de Álvaro Obregón, postulado por el Partido Laborista Mexicano, fundado por Morones y de tendencia izquierdista.
El PCM se autodefinió como un partido de izquierda internacional de carácter comunista alineado con la Internacional Comunista. Se consideraba como sección de un partido internacional en México. Ante ello, se asumió desde un principio como un partido opositor al régimen; condición que manifestaba al influir en las organizaciones campesinas y obreras que le fueran contrarias, tanto al gobierno, como a la CROM, e incluso en secciones dentro de ella.
El 15 de enero de 1920 comienza a publicarse Vida nueva, órgano del Comité Central del PCM.
En 1921 el gobierno de Álvaro Obregón comenzó una serie de medidas persecutorias contra grupos opositores sin distinción ideológica; cuando estos tomaban acciones de rechazo al Estado. El PCM fue víctima de esta represión, cuando varios de los miembros extranjeros del instituto fueron expulsados del país, entre ellos el secretario general José Allen.
Esto llevó a la realización del 25 al 31 de diciembre, de un Primer Congreso Ordinario que fijó la postura definitiva del organismo, como actor de la vida pública del país. Entre las determinaciones estuvo la de modificar el nombre a Partido Comunista Mexicano; seguir absteniéndose de participar en procesos electorales; no participar de los constantes movimientos militares opositores; ampliar la base partidaria en el campo, para fomentar la colectivización (esto debido a la carencia de organizaciones de campesinos y a la poderosa influencia de sindicatos alineados a la CROM, que limitaban la vocación obrera del partido); abandonar la postura anarcosindicalista para tener mayor aceptación entre los miembros moderados de la clase obrera; asumir y apoyar luchas populares urbanas como los movimientos inquilinarios, estudiantiles, de oficios, y de burócratas.
Los resultados del Congreso permitieron la consolidación del organismo, que obtuvo algunas victorias en la lucha sindical en fábricas donde su presencia, aunque clandestina, fue determinante. La influencia de líderes campesinos comunistas como Úrsulo Galván en Veracruz, Primo Tapia en Michoacán y José Guadalupe Rodríguez en Durango, atrajo simpatías al partido en zonas rurales. El impacto fue tal, que las primeras organizaciones campesinas fueron dirigidas por los anteriores, siendo estas las Ligas de Comunidades Agrarias y la Liga Nacional Campesina. En tanto en las zonas urbanas aparecieron la Federación Comunista del Proletariado Mexicano y las Juventudes Comunistas, con lo que comenzó a hacerle frente a la CROM.