200px|derecha|miniatura|Los aviones Douglas A-1H sobrevuelan los tanques y las tropas terrestres survietnamitas, el 21 de noviembre de 1963, durante unas maniobras militares, en Vietnam del Sur. Las armas combinadas es una aproximación a la guerra que busca integrar las diferentes armas de combate de una fuerza militar para lograr efectos mutuamente complementarios (por ejemplo, usando infantería y blindados en un ambiente urbano, donde una apoya a la otra, o ambas se apoyan mutuamente). La doctrina de armas combinadas se contrasta con las armas segregadas donde cada unidad militar está compuesta únicamente de solo un tipo de soldado o sistema de armas. Las armas segregadas es el método tradicional de organización de unidad o fuerza, empleada para proporcionar máxima cohesión de unidad y concentración de fuerza en un tipo específico de arma o unidad.
Aunque las unidades de los escalones inferiores del equipo de armas combinadas pueden ser de tipos similares, una mezcla equilibrada de tales unidades son combinadas en una efectiva unidad de escalón superior, ya sea formalmente en una tabla de organización o informalmente en una solución ad hoc a un problema del campo de batalla. Por ejemplo, una división acorazada —el moderno parangón de la doctrina de armas combinadas— consiste de una mezcla de infantería, tanques, artillería, reconocimiento blindado y quizás incluso unidades de helicópteros, todos coordinados y dirigidos por una estructura de mando unificada.
También, casi todas las unidades militares modernas pueden, si la situación lo requiere, solicitar el apoyo de las otras ramas de las fuerzas armadas, tales como cazas o cazabombarderos o fuerzas navales, para asistir en sus operaciones. La mezcla de armas es algunas veces realizada a niveles donde la homogeneidad normalmente prevalece, por ejemplo, al asignar temporalmente una compañía de tanques a un batallón de infantería.
Guerra en la antigüedad Las operaciones de armas combinadas se remontan a la antigüedad, donde los ejércitos usualmente desplegaban una pantalla de escaramuzadores para proteger a sus piqueros durante la aproximación al contacto. Sin embargo, especialmente en el caso de los hoplitas griegos, el foco del pensamiento militar se concentraba casi exclusivamente en la infantería pesada. En situaciones más elaboradas los ejércitos de varias nacionalidades desplegaban en campaña diferentes combinaciones de infantería ligera, media o pesada, caballería, carros de guerra, caballería de camellos, elefantes de guerra y artillería (armas mecánicas); el antiguo ejército persa es un excelente ejemplo de esto. Las armas en este contexto era cono mejor usar las unidades que cooperaban, con variadas armas desde armas de mano, lanzas o armas arrojadizas con el propósito de coordinar un ataque en el tiempo y el espacio que lograra de mejor forma desordenar y destruir al enemigo.
Filipo II de Macedonia mejoró en forma importante las limitadas tácticas de armas combinadas de las ciudades estado griegas y las concretó en la nueva creación de las falanges macedonias con caballería pesada y otras fuerzas. La falange mantendría a la línea enemiga fijada en el lugar hasta que la caballería pesada pudiera aplastar y romper la línea enemiga logrando la superioridad local.
La legión romana previa a las reformas de Mario era una fuerza de armas combinadas y consistía en cinco clases de soldados. Los ligeramente equipados vélites que actuaban como hostigadores armados con jabalinas livianas. Los hastati y los príncipes formaban la fuerza de ataque principal de la legión con espadas y pilum, mientras que los triarii formaban el núcleo defensivo de la legión combatiendo como una falange con largas picas y grandes escudos. La quinta clase era los équites, la caballería, usada para explorar, la persecución y para guarnecer los flancos.
Después de las reformas de Mario la Legión notoriamente fue una unidad de infantería pesada armada solo con gladius y pilum y desplegada en campaña con una pequeña cantidad de tropas auxiliares lanzadoras de jabalinas y de hostigadores, e incorporaba una pequeña unidad de caballería.
Algunas veces la Legión también se integraba a una unidad de armas combinadas del escalón superior, por ejemplo en un período era costumbre que un general tuviera el mando de dos legiones además de dos unidades auxiliares de tamaño similar, unidades más ligeras útiles para pantallas o para el combate en terreno agreste.
El ejército de la Dinastía Han también es un ejemplo, desplegando infantería para combate cercano, ballesteros y caballería (que iban desde arqueros a caballo a lanceros pesados).
Civilizaciones como las de los Cartaginenses y la de los Sasánidas también eran conocidas por haber puesto en campaña una combinación de infantería apoyada por una poderosa caballería.
Edad Media En el , el emperador bizantino Mauricio I escribió el Strategikon, un manual de guerra que codificaba varias reformas militares de esa época. Estas reformas permanecerían relativamente sin cambios por 500 años. Actualmente, el Strategikon es considerado la primera formulación sofisticada de la teoría de armas combinadas.
Las victorias inglesas de Crecy, Poitiers y Agincourt fueron ejemplos de una forma simple de armas combinadas, con una mezcla de caballeros desmontado siendo una base para las formaciones de arqueros con arcos largos ingleses. Los ligeramente protegidos arqueros largos podían atacar a sus oponentes franceses a distancia, mientras que los hombres en armas con armaduras podían enfrentarse con cualquier francés que hubiera sido capaz de llegar a las líneas inglesas. Esto es el meollo de las armas combinadas: permitir la combinación de fuerzas para lograr lo que sería imposible para los elementos constituyentes hacer por sí mismos.
Durante finales de la Edad Media en Europa Occidental, los combatientes estaban principalmente organizados sobre la base de un equipo de armas combinadas o en una Lanza. La Lanza consistía de un terrateniente y los hombres a su servicio directo: los hombres con los cuales el iba a la guerra. El clásico ejemplo de una Lanza, como sucedía en la realeza francesa y las fuerzas opositoras burgundias, se caracterizaba por tener uno de caballería pesada noble, comúnmente conocido como un Caballero, apoyado por al menos dos Sargentos (soldados profesionales, en oposición al alto burgués, quien llevaba armas similares a los caballeros, solo que eran más ligeras y baratas), dos arqueros montados y entre dos y seis ayudantes de cámara o escuderos, tropas de apoyo no combatientes a servicio del caballero.
Como la vasta mayoría de la guerra medieval europea consistía en ejecutar incursiones y patrullas de largo alcance, la lanza era un importante método de proporcionar efecto de choque, poder de fuego de largo alcance y apoyo logístico para un séquito de caballeros preparado para el saqueo. Para la rara ocurrencia de una batalla campal, el más antiguo de los nobles separaría las lanzas, organizando a los hombres en una formación de bloque más familiar de armas individuales: los sargentos desmontados formarían la línea de batalla principal con arqueros y ballesteros en apoyo.
Los caballeros permanecerían montados y actuarían como exploradores, defensa de los flancos y en raras ocasiones, la fuerza principal de asalto frontal. Los sargentos, también conocidos como Hombres-En-Armas, principalmente eran soldados profesionales de origen común, aunque esto no siempre era el caso. Como la cantidad de soldados verdaderamente profesionales era muy baja, las Lanzas a menudo eran aumentadas por grandes cantidades de campesinos reclutados, milicias locales y mercenarios.
Las desventajas de las primeras armas de fuego forzaron al Ejército Español a adoptar las armas combinadas expresada en el Tercio. Los arcabuceros (armados con arcabuces) de disparo lento eran protegidos por los alabarderos (armados con picas) y los engorrosos alabarderos a su vez eran protegidos por los ágiles hombres de espada y broquel. El éxito del tercio inspiró que formaciones y tácticas similares fueran adoptadas por los ejércitos de otras naciones.
Por ejemplo el Ejército de Nuevo Modelo inglés consistía de mosqueteros mezclados con piqueros para formar una base de maniobra para la caballería.
El tercio reunido en masa declinó con las mejoras en la artillería, y evolucionó a unidades más pequeñas y flexibles. En la medida de que los mosquetes mejoraron, la proporción de picas a mosquetes declinó hasta que con la invención de la bayoneta, su número fue reducido a un puñado de partesanas acortadas que solo eran mantenidas como un símbolo de rango.
Siglos XVII al XIX
El vio el aumento en el uso de las armas combinadas a un nivel más bajo (regimental). El rey Gustavo II Adolfo de Suecia fue el proponente de la idea. Para el apoyo de fuego él asignó equipos de «mosqueteros comandados» a unidades de caballería y desplegó cañones ligeros de 3 libras (1 kilo) para proporcionar a las unidades de infantería artillería orgánica.
En Japón, en la batalla de Nagashino (長篠の戦い) en el año 1575, las fuerzas del clan Oda emplearon exitosamente las armas combinadas contra el ejército del clan Takeda que confiaba fuertemente en la caballería. El clan Oda construyó empalizadas para proteger a sus mosqueteros ashigaru que derribaron a la caballería de los Takeda mientras que sus samurái acababan con cualquier enemigo que lograra aproximarse a distancia de combate cuerpo a cuerpo.
En el , el concepto de la legión fue revivido. Ahora las legiones consistían de mosqueteros, infantería ligera, dragones y artillería en una fuerza del tamaño de una brigada. A menudo estas legiones combinaban soldados profesionales y milicia. Quizás el ejemplo más notable es el uso de la caballería ligera, infantería ligera y la artillería a caballo ligera en destacamentos avanzados por el Grande Armée francés durante las Guerras Napoleónicas. Esto no era una idea nueva, ya habiendo sido usada para los cosacos del Ejército Imperial Ruso.
El uso de tropas móviles ligeras para llevar acciones decisivas vio aplicación durante la guerra civil estadounidense donde ambos lados combinaron la velocidad de la caballería con el poder de fuego de la infantería al usar infantería montada para realizar profundas incursiones en la retaguardia enemiga, saboteando la logística (a menudo vías férreas) para afectar el abastecimiento de las tropas en la línea del frente.
La necesidad para maniobrar fue enfatizada por la guerra civil estadounidense, y fue usada muy efectivamente por el Estado Mayor General Prusiano combinando el uso estratégico de los ferrocarriles con el nuevo poder de fuego entregado por la artillería y las armas cortas de disparo rápido para derrotar a Francia en 1871.
Desarrollos en el El desarrollo de las modernas tácticas de armas combinadas comenzó en la Primera Guerra Mundial. A principios de la guerra, los combates se volvieron estáticos en lo que se conoció como la guerra de trincheras. Los generales de ambos lados aplicaron el pensamiento militar convencional a las nuevas armas y las situaciones que ellos enfrentaba. En estas etapas iniciales, normalmente las tácticas comprendían pesadas barreras de artillería seguidas por asaltos frontales en masa contra enemigos bien atrincherados. Estas tácticas fracasaron y resultaron en grandes pérdidas de vidas.