thumb|350px|Difusión de la agricultura desde algunos de los focos de desarrollo independiente inicial. thumb|Hacha de piedra pulida, el tipo de herramientas características del período Neolítico, de donde tomó el nombre. El Neolítico (del griego y ) es el último de los períodos de la Edad de Piedra (herramientas de piedra). El Neolítico es el periodo de la Prehistoria donde aparecen las primeras estrategias económicas agrícolas y ganaderas. Aparece en Oriente Próximo entre el tránsito del Pleistoceno Superior al Holoceno (ca.12.000-11.700 BP / ca.10.000-9700 BC), siendo el Neolítico Pre-Cerámico A (PPNA) (ca. 10.500/10.000-8800 BC) la primera fase cultural arqueológica del Neolítico Antiguo registrada en Oriente Próximo en el denominado «Creciente fértil»: Levante, Mesopotamia y Anatolia. El término, que quiere decir «piedra nueva», se refiere a las elaboradas herramientas de piedra pulida que caracterizan este período y lo diferencian de la «antigua» Edad de Piedra, o Paleolítico, con herramientas de piedra tallada sin pulir más toscas. No obstante, en la actualidad el término Neolítico hace relación a las primeras evidencias de agricultura y ganadería con independencia de la presencia de artefactos pulimentados y cerámicas, tal como aparece en el Neolítico Pre-Cerámico A (PPNA) de Oriente Próximo.

En la periodización americana, el Neolítico coincide aproximadamente con el Periodo Arcaico.

Es el período de la historia humana en el que apareció y se generalizó la agricultura y el pastoreo de animales (ganado), dando origen a las sociedades agrarias. Generalmente, pero no necesariamente, fue acompañado por el trabajo de cerámica. En el Neolítico aparecen los primeros poblados y asentamientos sedentarios humanos. El período Neolítico fue seguido, según las regiones, por la Edad de los Metales o directamente por la Edad Antigua, en la que surgieron la escritura y las civilizaciones agrícolas.

En el Neolítico se produce la sedentarización del ser humano. La agricultura y la ganadería garantizan la provisión de alimentos, y se construyen los primeros asentamientos permanentes. Se pasa de una «economía depredadora» (cazadores/recolectores) a una economía productora a causa de la revolución agrícola.

Introducción

La revolución neolítica se produjo de manera independiente a partir de al menos seis regiones del planeta, sin contacto entre sí, conocidas como las cunas de la civilización: Asia occidental, China oriental, Nueva Guinea, Mesoamérica, Cordillera de los Andes, Norteamérica oriental, y posiblemente también África subsahariana y Amazonia.

El término fue acuñado por John Lubbock en su obra Prehistoric Times (1865), debido a los hallazgos de herramientas de piedra pulimentada, en vez de tallada,http://sociedadytecnologiaculng4.wordpress.com/egipto/ que parecían acompañar al desarrollo y expansión de la agricultura.

Uno de los principales renovadores en el estudio del Neolítico fue sin duda el arqueólogo francés Jean Guilaine, para quien «la verdadera ruptura [en la historia] no fue la escritura, como se ha dicho con frecuencia, sino la agricultura. A partir del momento en que se introduce la agricultura, se queman los bosques, se transforma el paisaje y se depende del clima para las cosechas. Fue el momento en el que surgió la aldea y después la ciudad. Y también fue el momento en que aparecieron las enfermedades vinculadas con los animales que se fueron domesticando. En fin, ese fue nuestro mundo. Indudablemente somos los descendientes de quienes vivieron en el neolítico.

La agricultura y la ganadería empezaron a practicarse en diferentes lugares del planeta de manera independiente y en distintas fechas. La primera región donde se encuentran pruebas de la transición de unas sociedades de cazadores-recolectores a otras de productores fue Oriente Próximo, hacia el 8500 a. C., desde donde se extendió a Europa, Egipto, Oriente Medio y, quizás, el sur de Asia. Muy poco después los procesos productores se desarrollaron de manera totalmente independiente en el norte de China en los valles del río Amarillo y del Yangtsé (7500 a. C.). En Nueva Guinea también se dio un desarrollo temprano independiente de la horticultura, ya que algunos indicios sugieren que fue hacia el 7500 a. C., aunque esta fecha es todavía insegura. En África las primeras regiones donde se dieron las transformaciones neolíticas fueron el Sáhara, Sahel y Etiopía, aunque hay divergencia de opiniones: unos autores opinan que pudo haber existido algún tipo de influencia desde Asia y otros consideran que el desarrollo fue independiente dado que se domesticaron especies de plantas locales.Diamond, J. (1997), Armas, Gérmenes y Acero, cap. 5. Finalmente en América el desarrollo de la agricultura fue más tardío aunque se dio de manera independiente en tres regiones: primero en Mesoamérica y la región andina (no se sabe con seguridad si la horticultura en la Amazonia occidental estuvo influida por la región andina) y bastante más tardíamente en el este de Norteamérica. En Europa el desarrollo no fue independiente y la agricultura apareció entre el 6000 a. C. y el 3500 a. C. (dependiendo de las regiones) gracias a la llegada de especies procedentes de Próximo Oriente. Para una descripción más detallada de las diferentes regiones: Neolítico en Oriente Próximo Neolítico en Europa Neolítico en Asia Oriental Neolítico en América Neolítico en África

La etapa de transición entre el Paleolítico y el Neolítico se conoce como Mesolítico, mientras que las fases del Paleolítico tardío contemporáneas con el Neolítico y el Mesolítico en otras regiones del planeta se conocen como Epipaleolítico. Se denomina Subneolítico a un pueblo o comunidad de economía cazadora-recolectora que recibe algún influjo de tipo neolítico, típicamente la cerámica, de sus vecinos agricultores.

Aunque Neolítico se traduce literalmente como ‘de Nueva Piedra’, quizás sería más apropiado llamarlo ‘Edad de la Piedra Pulimentada’; sin olvidar que la principal característica que define actualmente el período no es otra que una nueva forma de vida basada en la producción de alimentos a partir de especies vegetales y animales domesticadas. Abarca distintos períodos temporales según los lugares. Se sitúa entre el 7000 a. C. y el 4000 a. C. aproximadamente. Este período se inició en el Kurdistán antes del 7000 a. C. (quizás hacia el 8000 a. C.) y se difundió lentamente, sin que en Europa pueda hablarse de Neolítico hasta fechas posteriores al 5000 a. C.

Influencia del cambio climático A partir del 8000 a. C., el cambio climático (época posglaciar) empujó a los rebaños de renos hacia el norte, provocando una disminución de la caza. Declinó la cultura, volviendo el hombre a las cuevas (aunque en algunos casos aislados se conservaron las chozas). El culto a los difuntos y los rituales funerarios se hicieron más complejos. Esta época es llamada «período de marasmo» y se sitúa en el final del Mesolítico y el principio del Neolítico. Este cambio de clima hacia el 8000 a. C (en que se pasó a un clima templado) hizo que el hombre modificara sus costumbres (lo que se vería facilitado por los cambios climáticos —templado, frío, templado, frío— del período entre el 12000 a 8000 a. C.).

Las diferencias culturales de una zona a otra son perceptibles pero resulta imposible dar otro calificativo a los hombres que pueblan extensas zonas que el de Homo sapiens u Hombre de Cro-Magnon, sin que puedan establecerse diferencias étnicas regionales que necesariamente hubieron de darse por el desarrollo separado de los distintos grupos, el ambiente geográfico distinto, la diversa climatología, los hábitos alimentarios diferentes y las múltiples costumbres locales.

Del establecimiento de la ganadería y de una economía de base ganadera surge la trashumancia, que pone en contacto a los pueblos y, consecuentemente, facilita la comunicación entre gentes de culturas, tierras y tribus diversas. La emigración de tribus y la difusión de técnicas, que cada grupo aprende del grupo vecino, va extendiendo las culturas neolíticas desde su foco originario hacia el resto del mundo. De estos contactos y del desarrollo simultáneo de la agricultura surgen, entre otras cosas, los primeros molinos manuales para moler los granos que se cultivan.

Fases del Neolítico El Neolítico se divide en tres fases: Neolítico inicial (I fase) Neolítico medio (II fase) Neolítico final (III fase).

Características de este período son la completa domesticación de algunos animales (el asno, el caballo, el reno, y otros), así como la sustitución de los útiles de piedra tallada por los de piedra pulimentada.

Neolítico medio o pleno Es en este período cuando la cerámica alcanza su mayor difusión, con la importancia que tuvo para la vida del hombre. La cerámica de entonces corresponde al tipo llamado de cerámica con acanaladura que da idea de un mayor desarrollo de la cerámica en general.

Llama la atención en este período la desaparición de los cultivos agrícolas, que adquirieron bastante desarrollo en la etapa anterior, y que en esta casi se extinguen o cuando menos retroceden de forma notoria. No se conoce la causa que motivó este fenómeno general.

Parece ser que este período provocó desplazamientos masivos de poblaciones que se asentaron en determinadas zonas geográficas. En Cataluña se percibe claramente el asentamiento de una población procedente seguramente de Suiza y del norte de Italia, que empujó a los primeros emigrantes orientales del período anterior más al sur. Los emigrantes instalados en Cataluña, que constituyen la Cultura de las sepulturas de fosa, aportaron una cultura de base agrícola y ganadera, que establecía sus poblados en cabañas en los llanos, enterrándose en fosas como sepultura, distintas de la sepultura en cuevas, lo que demuestra que no las utilizaban. Sin duda pasada la primera época de invasión, y asentada sólidamente la población, estos emigrantes pudieron adoptar nuevas costumbres funerarias, religiosas, económicas y sociales, influidos no solo por la cultura de donde procedían, sino también por los restos de la cultura mesolítica anterior a la primera emigración oriental, y por esta primera cultura oriental.

La trashumancia puso en contacto a los pobladores de diversas regiones. Así la cultura arcaizante, Asturiense, de la cornisa Cantábrica y Aquitania, la Cultura de las Cuevas en el Valle del Ebro (neolítica), y la Cultura de los Sepulcros de fosa en Cataluña.

En esta época ya aparecieron algunos elementos de cobre en Francia, hacia el final del período.

Vida en el Neolítico thumb|Plato del neolítico en Europa: piedra de molino, pan y restos carbonizados de alimentos, olla de barro, recipientes para beber de astas de ciervo y de madera. El cambio climático provoca una lenta conversión de la economía de subsistencia, basada en la caza, hacia una economía más estable de base pastoril y apoyada en los cultivos (agricultura). Se aprecia que el hombre deja las montañas para desplazarse hacia los llanos en persecución de sus presas de caza. El hombre vuelve a las cuevas aunque en algunos puntos pudo conservar la utilización de chozas en las cercanías de ríos. El desarrollo del pastoreo da lugar a la trashumancia y a los contactos relativamente frecuentes con gente de otras tierras, existiendo una mayor intercomunicación entre las diversas tribus.

Para las hachas y otros instrumentos se utiliza la piedra pulida y los útiles y algunas herramientas se fabrican frecuentemente con hueso. Aparecen también útiles de obsidiana.

Surgimiento de la agricultura y los poblados thumbnail|Utensilios agrícolas típicos del Neolítico y sus posibles empleos a través de antiguas representaciones egipcias.