Piotr Arkádievich Stolypin (en ruso: Пётр Арка́дьевич Столы́пин) (Dresde, -Kiev, ) fue un eminente político reformista ruso, primer ministro y ministro del Interior del zar Nicolás II de Rusia desde 1906 hasta 1911.
Relevancia histórica Para Solzhenitsyn, Stolypin fue la figura más trascendental en la historia rusa del . Representó un tipo de altos funcionarios rusos opuestos a cualquier reforma política que pusiera en peligro a la autocracia zarista, pero preocupados al mismo tiempo por la modernización de su país. No obstante, desde fines del , se mostró también convencido de la necesidad de reformas económicas que impulsaran la modernización del Imperio Ruso en sentido capitalista.
A diferencia de sus colegas, Stolypin admitía y lamentaba el atraso económico de Rusia, sobre todo en comparación con las potencias de Europa Occidental y Europa Central, juzgando negativamente las características de la economía del Imperio, basada en una agricultura deficitaria, el empobrecimiento de los campesinos, una industria poco desarrollada y una fuerte dependencia del capital extranjero, por lo cual el capitalismo no había transformado a Rusia en una potencia lo bastante fuerte en proporción a sus recursos naturales y humanos.
La introducción de ideas del socialismo y el comunismo en la Rusia de fines del generó una inquietud para Stolypin, quien comprendió, a diferencia de muchos otros burócratas rusos, que tales ideologías podrían estimular revueltas entre el incipiente proletariado y sobre todo entre los campesinos, siendo necesario atajar el descontento de las masas mediante mejoras sustanciales en su nivel de vida.
Stolypin consideró que el futuro de la economía rusa dependía del campesinado, mucho más numeroso que el proletariado urbano y potencialmente más leal al zarismo, por lo cual era preciso mejorar la situación de las masas campesinas mediante medidas económicas audaces que transformaran a los empobrecidos mujíks en pequeños propietarios a semejanza del campesinado de Europa Occidental al que Stolypin tomaba como modelo; tal propuesta era impensable para la conservadora aristocracia rusa que aun daba por descontada la fidelidad de los campesinos al zar y postulaba detener el descontento social con simple represión militar antes que con mejoras en la economía.
La entrada de Rusia en la Gran Guerra de 1914 frenó la recolección de los frutos de las póstumas medidas implementadas por Stolypin y como consecuencia de esto, el descontento del campesinado fue una de las bazas aprovechadas por el bolchevismo para iniciar la Revolución de octubre de 1917 y poco después aplastar la resistencia anticomunista en la guerra civil rusa.
Familia y juventud 180px|miniaturadeimagen|izquierda|Stolypin a los 14 años Stolypin nació en 1862 en el reino germánico de Sajonia (su padre era un diplomático ruso ante Dresde), en el seno de una familia rica y aristocrática de Rusia. La familia aparece mencionada por las crónicas por primera vez a finales del siglo . Su padre era militar y diplomático, alcanzó el grado de teniente general, fue edecán del zar Alejandro II, gobernador de Rumelia Oriental y alcaide del Kremlin. Su madre, Natalia Mijáilovna también tenía orígenes ilustres: era hija del príncipe Mijaíl Gorchakov, virrey del Zarato de Polonia y general en jefe de Crimea; era sobrina de Aleksandr Gorchakov, ministro imperial de Asuntos Exteriores durante casi un cuarto de siglo. Ambos eran personas cultas que conocían a algunas de las figuras literarias de la época, como León Tolstói. Piotr era el segundo de tres hijos varones.
Se sabe poco de la infancia y juventud de Stolypin. Los primeros años los pasó en la finca familiar de Srednikovo, cerca de Moscú. Luego la familia se mudó a Kovno. Recibió una buena educación, tradicional. Tuvo una institutriz inglesa de la que aprendió el idioma, un tutor francés y otro alemán, cuyos idiomas también asimiló. La casa de campo de la familia, en Kolberzhe, contaba con una amplia biblioteca de diez mil volúmenes y el joven Stolypin fue un voraz lector de obras de arte y literatura. En la adolescencia sufrió una enfermedad que le paralizó parcialmente de por vida el brazo derecho. Esto le impidió seguir la carrera paterna en el Ejército.
Heredó el conservadurismo paterno y el convencimiento de que Rusia debía contar con un monarca fuerte que la rigiese. Horrorizado por el asesinado de Alejandro II en 1881, tuvo siempre una desconfianza hacia la intelectualidad rusa, a la que culpaba del magnicidio y creía hostil a la monarquía. Físicamente parecido a su progenitor (alto y apuesto), no lo era en sus costumbres: no fumaba, apenas bebía, no jugaba y era de carácter serio, laborioso y piadoso. Era estricto en el cumplimiento de los rituales de la Iglesia ortodoxa rusa.
Ingresó en la Universidad de San Petersburgo en 1881 para estudiar Ciencias Naturales y se doctoró en ella con una tesis sobre el cultivo del tabaco en el sur de Rusia. Cuando aún no había cumplido los veintidós años se desposó con Olga Borísovna Neidgardt, que había sido la prometida de su hermano mayor, para entonces difunto. El matrimonio resultó feliz y tuvo seis vástagos: cinco mujeres y un varón.
Desde joven destacó por su inteligencia, estudió física y matemáticas en la Universidad de San Petersburgo y parecía destinado a destacar en el ámbito científico; pero también poseía un gran talento administrativo y volcó sus energías ingresando a la carrera de la administración pública del Imperio Ruso, destacando por su firme conservadurismo en cuestiones sociales y políticas, así como por su firme fe en la autocracia zarista.
Gobernador de Sarátov Llegó a la gobernación de Sarátov en marzo de 1903. Pese a sus dudas personales sobre los motivos de la guerra ruso-japonesa, públicamente se implicó en la campaña en favor de la guerra, en la que hizo sus primeros discursos notables y fue desarrollando su oratoria. Tuvo que enfrentarse al primer levantamiento violento de su gobierno en la provincia al volver de una visita a la capital a finales de mayo de 1904. Tanto en esta como en otras ocasiones posteriores, empleó un sistema característico: afrontar a los revoltosos, intentando evitar el uso de la fuerza, intentando convencerlos de que abandonasen su actitud. Pasó así gran parte del año, sofocando distintas revueltas y disturbios por toda la provincia. No dudó en ocasiones en utilizar amenazas y exceder sus prerrogativas de gobernador para sofocar algunas protestas.
En su informe al Gobierno sobre la situación de la provincia en 1904 que envió al año siguiente, afirmó que los obreros estaban siendo usados por los que consideraba verdaderos revolucionarios, el «tercer elemento» (los empleados técnicos de los zemstvos) y abogaba por crear un partido de terratenientes que constrarrestase su creciente influencia. Propugnó asimismo la eliminación de la comuna para favorecer el surgimiento de una nueva clase de medianos propietarios que esperaba que fuesen un nuevo sostén para el zarismo.
En su opinión, el sistema comunitario perpetuaba la pobreza y desincentivaba la inversión en el campo. La transformación de los labradores en propietarios de la tierra debía favorecer, a su parecer, la estabilidad política y privar a los revolucionarios del principal argumento con el que atraían a los campesinos: la tierra. Además de esta reforma, defendió la concesión a los gobernadores provinciales de mayores poderes para imponer el orden, incluido el de poder imponer condenas mediante nuevos tribunales administrativos. Para entonces, se estaba labrando ya fama de administrador eficaz, imaginativo y enérgico.
A diferencia de muchos otros gobernadores que ante la crisis de 1905 se limitaron a enviar contra los rebeldes a la policía y el ejército, Stolypin participó decididamente en aplastamiento de las protestas, incluso poniendo en riesgo su vida. Las protestas y disturbios se multiplicaron en la segunda mitad de ese año. Stolypin se hallaba lejos de la provincia cuando se produjo uno de los más graves, un pogromo en el que perecieron diez personas, que toleró su vicegobernador y al que Stolypin puso fin cuando regresó a comienzos de noviembre.
Las revueltas campesinas, en las que grupos de labradores robaban e incendiaban las haciendas, se agudizaron durante los dos últimos dos meses del año. La crisis se había agudizado tanto, especialmente en el campo, que Stolypin hubo de abandonar su tradicional método de mediación y amenaza de uso de la fuerza para lidiar con las protestas y comenzó a emplear al ejército para aplastarlas. Sin embargo, buscó que las tropas se limiten a detener revoltosos, pese a las directrices del ministro del Interior, más partidario de la violencia. Dejó la represión, que se intensificó a finales de año, en manos del general Víktor Sájarov, que terminó siendo asesinado.
En diciembre de 1905 logró desbaratar la huelga general, que se había extendido desde Moscú, mediante el uso de las tropas y el arresto de la mayoría de los dirigentes políticos socialdemócratas y campesinos. Pasó los cuatro meses siguientes tratando de restablecer el orden en la provincia y recabando el apoyo de nobles y terratenientes a sus medidas.
Ministro del Interior El zar lo nombró ministro del Interior del nuevo Gobierno presidido por Iván Goremykin el 8 de mayo de 1906. Asumió el cargo cuando su represión de los liberales le iba a granjear la hostilidad de estos en la nueva Duma y sus planes de reforma la de los ultraconservadores, que gozaban de notable influencia en la corte. El poder del nuevo ministro derivaba exclusivamente del apoyo del monarca, que se lo concedió en los primeros años. Debió el nombramiento tanto a su capacidad como administrador como a sus métodos novedosos —mezcla de persuasión y represión— para afrontar las protestas, a las propuestas de reforma del imperio y a la buena impresión que había causado al soberano.
Falto de experiencia en el Gobierno central, se mantuvo en un segundo plano en los consejos de ministros durante sus primeras semanas al frente del ministerio. Mantuvo, empero, su dedicación característica para adaptarse al nuevo entorno, aunque tendió a delegar la gestión de algunos departamentos en subordinados de escasa capacidad.
Pronto Stolypin ganó fama tras ser designado gobernador de Grodno en mayo de 1902 y luego de la gobernación de Sarátov en febrero de 1903, logrando que esta provincia se mantenga casi del todo pacífica durante la Revolución rusa de 1905, coordinando las actividades de su administración con los zemstvos locales, pero recurriendo de modo eficaz al espionaje policial (Ojrana) contra los agitadores externos. Asimismo propuso una agresiva reforma agraria local que mejoraba las condiciones sociales del campesinado. 190px|miniaturadeimagen|izquierda|Dacha de Stolypin en la isla Aptékarsi de San Petersburgo destruida en un atentado en 1906
En 1903, el Zar Nicolás II lo nombró gobernador de la provincia de Sarátov, la cual estaba convulsionada por numerosas sublevaciones y atentados contra el proletariado de la zona. La rudeza y eficacia de Stolypin para evitar disturbios en Sarátov, usando al mínimo la violencia, lo hizo conocido ante el zar Nicolás II, quien fue convencido por el príncipe Gueorgui Lvov y Aleksandr Guchkov para designar a un "técnico liberal" como Primer ministro. La designación para este cargo recayó en Stolypin desde el 21 de julio de 1906.
En ese mismo año, a tan solo un mes después de asumir su cargo, Stolypin sobrevivió a un atentado que mató a 33 personas e hirió de gravedad a otras 32 que esperaban para una audiencia en su casa-oficina, situada en la isla de Aptékarski, en San Petersburgo.