El trastorno del procesamiento sensorial o TPS (en inglés; sensory processing disorder o SPD, también conocido como disfunción de integración sensorial) es una afección que existe cuando la integración multisensorial no es procesada adecuadamente para proporcionar respuestas apropiadas a las demandas del entorno.
Los sentidos proporcionan información de diversas modalidades: visión, audición, tacto, olfato, gusto, propiocepción, interocepción y el sistema vestibular, que los humanos necesitan para funcionar. El trastorno del procesamiento sensorial se caracteriza por problemas significativos en la organización de sensaciones provenientes del cuerpo y el medio ambiente, y se manifiesta por dificultades en el desempeño en una o más áreas principales de la vida: productividad, ocio y juego o actividades de la vida diaria. Diferentes personas experimentan una amplia gama de dificultades cuando procesan información proveniente de una variedad de sentidos, particularmente táctil (e.j. sentir que ciertas telas causen picazón y sean difíciles de usar, y otras no lo sean), vestibular (e.j. experimentar mareo al conducir un automóvil) y propioceptiva (e.j. dificultad para medir la fuerza aplicada para sostener un bolígrafo para poder escribir).
La terapeuta ocupacional Anna Jean Ayres definió la integración sensorial en 1972 como "el proceso neurológico que organiza la sensación del propio cuerpo y del entorno y permite utilizar el cuerpo de manera efectiva dentro del entorno". El trastorno del procesamiento sensorial está ganando reconocimiento, aunque todavía no está reconocido en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM). A pesar de sus defensas, todavía se debate si el TPS es realmente un trastorno independiente, o son síntomas observados de otros trastornos más reconocidos.
Clasificación Los trastornos del procesamiento sensorial se clasifican en tres categorías: trastorno de modulación sensorial, trastorno sensitivo-motor y trastorno de discriminación sensorial (como se define en la Clasificación Diagnóstica de la Salud Mental y los Trastornos del Desarrollo en la Infancia y la Primera Infancia).
Trastorno de modulación sensorial (TMS) La modulación sensorial se refiere a un complejo proceso del sistema nervioso central mediante el cual se ajustan los mensajes neuronales que transmiten información sobre la intensidad, frecuencia, duración, complejidad y novedad de los estímulos sensoriales. Los que padecen TMS presentan dificultades para procesar el grado de intensidad, duración y frecuencia. etc., de la información y pueden exhibir comportamientos con un patrón temeroso o ansioso, conductas negativas u obstinadas, comportamientos ensimismados que son difíciles de abordar, creativos, o buscando sensaciones de forma activa.
TMS consta de tres subtipos:
Hiper-responsividad sensorial. Hipo-responsividad sensorial. Interés o búsqueda sensorial.
Trastorno sensitivo-motor (TSM) El trastorno sensitivo-motor muestra una respuesta motora desorganizada como resultado del procesamiento incorrecto de la información sensorial que afecta el control postural, lo que resulta en un trastorno postural o un trastorno del desarrollo de la coordinación.
Los subtipos de TSM son:
Dispraxia Trastorno postural
Trastorno de discriminación sensorial (TDM) El trastorno de discriminación sensorial implica el procesamiento incorrecto de la información sensorial. El procesamiento incorrecto de la información visual o auditiva, por ejemplo, puede verse en falta de atención, desorganización y bajo rendimiento escolar.
Los subtipos del TDM son:
Visual: los ojos se utilizan para distinguir colores, luz, forma y tamaño; Auditivo: los oídos se utilizan para percibir los sonidos; Táctil: los receptores de la piel se utilizan para discernir la forma, el tamaño, la textura y la temperatura; Gustativo: la lengua se usa para determinar la textura y el sabor; Olfativo: la nariz se usa para interpretar los olores; Vestibular: el oído interno se usa para determinar la posición del cuerpo en relación con la gravedad y el suelo; Propiocepción: los receptores en los músculos y las articulaciones se utilizan para determinar dónde se encuentran las partes del cuerpo en el espacio
Cuadro clínico Los síntomas pueden variar de acuerdo al tipo de trastorno y el subtipo presente. TPS puede afectar uno o múltiples sentidos. Si bien muchas personas pueden presentar uno o dos síntomas, el trastorno del procesamiento sensorial debe tener un claro impacto funcional en la vida de la persona.
Señales de hiper-reactividad Desagrado con ciertas texturas como las que se encuentran en telas, alimentos, productos de aseo u otros materiales que se encuentran en la vida diaria, a los que la mayoría de las personas no reaccionarían.
Evitar las multitudes y lugares ruidosos Mareo por movimiento sin causa médica Negarse a besar, acariciar o abrazar debido a la experiencia negativa provocada por la sensación táctil (que no debe confundirse con timidez o dificultad social) Grave incomodidad, enfermedad o amenaza inducida por sonidos, luces, movimientos, olores, sabores o incluso sensaciones internas, como los latidos del corazón. Selectividad con la comida Trastornos del sueño (despertarse con sonidos leves, problemas para conciliar el sueño debido a la sobrecarga sensorial) Dificultad para calmarse, sintiéndose constantemente bajo estrés
Señales de hipo-responsividad
Dificultad para despertarse Lentitud y baja capacidad de respuesta Falta de conciencia del dolor u otras personas Sordera aparente incluso cuando la función auditiva ha sido probada Dificultad con el entrenamiento para ir al baño, falta de conciencia de si está mojado o sucio
Búsqueda sensorial
Inquietud Buscar o hacer ruidos fuertes e inquietantes Escalar, saltar y estrellarse contra algo Buscar sensaciones "extremas" Chupar o morderse los dedos, ropa, lápices, etc. Impulsividad
miniaturadeimagen|Mala postura con inclinación pélvica anterior
Problemas sensitivo-motores
Movimientos lentos y descoordinados Mala escritura Mala postura Tardanza en gatear, pararse, caminar o correr Verbosidad para evitar tareas motoras Problemas de discriminación sensorial Las cosas se caen constantemente Dificultad para vestirse y comer Se aplica una fuerza inapropiada al manipular objetos
Otras señales y síntomas
Pobre integración del equilibrio y reflejos de elevación Bajos patrones del tono muscular en los sistemas de músculos extensores y flexores contra la gravedad Tono central probre Bajo control postural Nistagmo deficiente Presencia de reflejos no integrados como el reflejo tónico asimétrico del cuello Seguimiento desigual del ojo Astereognosis táctil deficiente Praxis motora, ideacional o construccional inadecuada Dificultades al planificar el movimiento utilizando información de retroalimentación Dificultades al planificar el movimiento utilizando información retroactiva
Etiología La causa exacta de TPS es desconocida. Sin embargo, se sabe que el mesencéfalo y el tronco del encéfalo del sistema nervioso central son los primeros centros en la ruta de procesamiento para la integración multisensorial, estas regiones cerebrales están involucradas en procesos que incluyen la coordinación, la atención, la excitación y la función autónoma. Después de que la información sensorial pasa a través de estos centros, se dirige a las regiones cerebrales responsables de las emociones, la memoria y las funciones cognitivas de nivel superior. El trastorno del procesamiento sensorial no solo afecta la interpretación y la reacción a los estímulos en las áreas del mesencéfalo, sino que también afecta a varias funciones superiores. El daño en cualquier parte del cerebro involucrada en el procesamiento multisensorial puede causar dificultades para procesar adecuadamente los estímulos de una manera funcional.
Investigación La investigación actual en el procesamiento sensorial se centra en encontrar las causas genéticas y neurológicas del TPS. El EEG y la medición del potencial relacionado con eventos (ERP) se usan tradicionalmente para explorar las causas detrás de los comportamientos observados en el TPS. Algunas de las causas subyacentes propuestas por la investigación actual son: miniaturadeimagen|Monitoreo EEG
Las diferencias en la receptividad táctil y auditiva muestran influencias genéticas moderadas, con la sensibilidad táctil mostrando una mayor heredabilidad. El análisis genético bivariado sugirió diferentes factores genéticos para las diferencias individuales en la HRS auditiva y táctil. Las personas con déficits en el procesamiento sensorial tienen menos control sensorial electrofisiológico que la típica persona. Las personas con hiper-responsividad sensorial pueden tener una cantidad aumentada del receptor D2 en el cuerpo estriado, relacionado con la aversión a los estímulos táctiles y la habituación reducida. En modelos animales, el estrés prenatal aumentó significativamente la evasión táctil. Los estudios que usan potenciales relacionados con eventos (ERP) en niños con el subtipo sensorial hiper-responsivo encontraron una integración neural atípica del aporte sensorial. Diferentes generadores neuronales podrían activarse en una etapa más temprana del procesamiento de la información sensorial en personas con HRS que en individuos con desarrollo típico. La asociación automática de entradas sensoriales causalmente relacionadas que ocurre en esta etapa sensorial-perceptual temprana puede no funcionar adecuadamente en niños con HRS. Una hipótesis plantea que la estimulación multisensorial puede activar un sistema de nivel superior en la corteza frontal que involucra la atención y procesamiento cognitivo, en lugar de la integración automática de estímulos multisensoriales observados en adultos con desarrollo típico en la corteza auditiva. Investigaciones recientes encontraron una microestructura anormal de sustancia blanca en niños con TPS, en comparación con niños típicos y aquellos con otros trastornos del desarrollo como el autismo y el TDAH.
Diagnóstico El trastorno del procesamiento sensorial se acepta desde 1994 en la Clasificación Diagnóstica de Salud Mental y Trastornos del Desarrollo de la Infancia y la Primera Infancia (DC: 0-3R) y no se reconoce como un trastorno mental en manuales médicos como el CIE-10 o el DSM-5.
El diagnóstico se obtiene principalmente mediante el uso de pruebas estandarizadas, cuestionarios estandarizados, escalas de observación de expertos y observación de juego libre en un gimnasio de terapia ocupacional. La observación de las actividades funcionales también puede llevarse a cabo en la escuela y en el hogar. Algunas escalas que no se usan exclusivamente en las evaluaciones de TPS son usadas para medir la percepción visual, la función, la neurología y las habilidades motoras.
Dependiendo del país, el diagnóstico lo realizan diferentes profesionales, como terapeutas ocupacionales, psicólogos, especialistas en aprendizaje, fisioterapeutas y / o terapeutas del habla y el lenguaje. En algunos países, se recomienda una evaluación psicológica y neurológica completa si los síntomas son demasiado severos.
Pruebas estandarizadas
Las Observaciones Estructuradas de Integración Sensorial -Motor (SOSI-M) Las Observaciones Exhaustivas de la Propiocepción (COP-R) Test de Integración Sensorial y Praxis (SIPT) Test de Integración Sensorial DeGangi-Berk (TSI) Test de la Función Sensorial en Infantes (TSFI)
Cuestionarios estandarizados
Perfil Sensorial (PS) Perfil Sensorial para Niños de 3 a 5 años Perfil Sensorial Adolescente / Adulto Perfil Sensorial para Padres y Tutores (SPSC) Indicadores de riesgo del Perfil de Conductas de Desarrollo (INDIPCD-R) Medida de Procesamiento Sensorial (SPM) Medida de Procesamiento Sensorial Preescolar (SPM-P) Cuestionario para la Medición de la Responsividad Sensorial (CMSR/QMSR)
Otras pruebas