thumb|300px|Incipit del Libro de Alexandre, ms. O. La segunda estrofa de esta obra se ha tenido por la declaración de principios del mester de clerecía. El Libro de Alexandre es una obra en verso del primer tercio del ,Francisco Marcos Marín, «Libro de Alexandre» , en Carlos Alvar y José Manuel Lucía Megías (eds.), Diccionario filológico de literatura medieval española, Madrid, Castalia (Nueva Biblioteca de Erudición y Crítica, 21), 2002, cap. 93, págs. 754-762; véase pág. 754. ISBN 978-84-9740-018-3 escrito en romance, que narra, con abundantes elementos fabulosos, la vida de Alejandro Magno. Está escrito utilizando la cuaderna vía o tetrástrofo monorrimo alejandrino y se incluye en la escuela poética denominada mester de clerecía. Se compone de 2669 estrofas y 10 700 versos.
Trata uno de los grandes asuntos de la literatura europea occidental. La extensión del texto, que supera los diez mil versos, la relevancia de las fuentes y los asuntos tratados, la enorme erudición que se muestra y la internacionalidad del tema hacen que este libro sea, tal vez, el más interesante de su época.
El original, transmitido en dos copias, se atribuye a Juan Lorenzo de Astorga, de fines del o más probablemente del XIV, que introduce abundantes leonesismos en el original que transcribe, llamado manuscrito O; otra, descubierta a finales del en París, adopta rasgos del dialecto riojano, designado como manuscrito P, en cuyo texto aparece atribuida la obra a Gonzalo de Berceo.
Actualmente la crítica considera que ni Juan Lorenzo ni el autor de los Milagros de Nuestra Señora fueron los autores del Alexandre, por lo que la obra se considera anónima. Sin embargo el entorno geográfico del autor está situado en las actuales provincias de La Rioja o Soria. Y por su extensa preparación, debió estudiar en alguna universidad (Estudio General), que podría haber sido la de Palencia, aunque no se descarta otra cualquiera, por ejemplo París.
En cuanto a la datación, en la actualidad la fecha de mayor consenso estaría en torno a 1230, si bien no hay prueba concluyente y sí teorías basadas en el cálculo a partir de la estrofa 1799 que sitúan la obra en los primeros años del . Sicart estima que se encuentra entre los años 1208 y 1216 y Serverat propone un período ligeramente próximo, entre los años 1202 y 1205.
El manejo de las fuentes es mucho más elaborado que en otros poemas clericales, como los de Berceo. Utiliza fundamentalmente el Alexandreis de Gautier de Châtillon (un poema latino también de índole clerical compuesto hacia 1180), pero lo altera a su conveniencia e incorpora pasajes procedentes de otras fuentes, como la Historia de preliis —una adaptación medieval del Romance de Alejandro (), conjunto de informaciones biográficas atribuida sin base a Calístenes, un general del emperador macedonio, conocidas habitualmente como Pseudo-Calístenes— o el Li Romans d’Alixandre, un poema épico francés del . Para una extensa digresión sobre la guerra de Troya utiliza la Ilias latina (), resumen en hexámetros latinos de la Ilíada.Juan Manuel Cacho Blecua y María Jesús Lacarra Ducay, Historia de la literatura española, I. Entre oralidad y escritura: la Edad Media, José Carlos Mainer (dir.), [s. l.], Crítica, 2012, págs. 350-352. ISBN 978-84-9892-367-4 thumb|420px|Segunda estrofa del Libro de Alexandre, primer tercio del siglo XIII, tenida por la declaración de principios del mester de clerecía, distinguiéndolo orgullosamente del oficio del mester de juglaría:
Testimonios conservados Junto a dos versiones extensas (el manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid (ms. VITR/5/10 http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000008671&page=1) o manuscrito O (por haberse conservado en la biblioteca del Duque de Osuna), del o de muy a finales del , copiado en León por Juan Lorenzo de Astorga, que contiene numerosos leonesismos; y el de la Bibliothèque Nationale de París (Manuscript espagnol 488), del , con numerosos aragonesismos, manuscrito P, cuyo copista lo atribuye a Gonzalo de Berceo, divulgado por el hispanista Alfred Morel Fatio en su edición de Dresde, 1906), se han conservado también varios fragmentos menores, que tienen muy poca relación con los manuscritos largos, ninguno de los cuales, por su parte, está completo:
El fragmento del Archivo Ducal de Medinaceli es del y contiene los primeros veintisiete versos, es decir, llega hasta el verso c de la estrofa 7. Del perdido manuscrito en pergamino de Bugedo se conservan tres fragmentos, publicados en una obra póstuma de Francisco de Bivar (m. 1635): Marci Maximi Caesaraugustani, viri doctissimi continuatio Chronici omnimodae Historiae ab Anno Christi 430 (ubi Flav. L. Dexter desiit) usque ad 612 quo maximus pervenit... Madriti. Ex typ. Didaci Diaz de la Carrera. Anno M.D.C.LI, in fol.. El Victorial o Crónica de don Pero Niño, escrita en el por Gutierre Díez de Games, nos conserva también algunas estrofas, en dos versiones, una en la edición de Eugenio de Llaguno y Amírola, Madrid, 1762, págs. 221 - 222, y la otra en el manuscrito de la crónica, del que se conserva en la Real Academia de la Historia, con la particularidad de que en esta última están copiadas como prosa. Ambos contienen las estrofas 51-55, 57-58, 61, 66 y 67, 73, 75-76, 80-82 y 84; el fragmento manuscrito contiene además la 77, que falta en el impreso.
Caracterización lingüística y autoría thumb|250px|Libro de Alexandre. Manuscrito O, folio 45v, en que se representa a Alejandro Magno armado arengando a sus tropas.Marcos Marín, art. cit., 2002, pág. 756. Partidarios de un original leonés y autoría de fray Juan Lorenzo han sido Tomás Antonio Sánchez (1782), Emil Gessner (1867) y Ramón Menéndez Pidal.
Hacia una lengua occidental peninsular se inclinan Joan Corominas y Yákov Malkiel. Alfred Morel-Fatio (1875) parece ser el primero en señalar que un copista leonés habría añadido estos rasgos dialectales a un original castellano. El carácter castellano sería predominante, según Julius Cornu (1880), mientras que Gottfried Baist, en ese mismo año, habla de un castellanismo básico, que hay que matizar, puesto que defiende la autoría de Gonzalo de Berceo. Estas afirmaciones se producen antes del descubrimiento de P y su compra por la Bibliothèque Nationale, en 1887.
W. H. Chenery (1905), Emil Müller (1910) y Ruth I. Moll (1938) se encuadran en la teoría castellana, con puntualizaciones que van desde la negación de leonesismo por el segundo, inclinado a la tesis de un Berceo juvenil como autor de la obra, al apunte de rasgos orientales de la tercera, quien no acepta esta atribución. Emilio Alarcos (1948), tras resumir y discutir estas opiniones, se inclina también hacia un original castellano.
Pese a que no sabemos el nombre del autor, sí que podemos conocer detalles de su personalidad: se trata de un clérigo ("somos los simples clérigos errados e viçiosos", dice en 1824a) hombre muy culto (había leído mucho en latín y en francés y su obra posee múltiples fuentes y lecturas) y, aunque apreciaba el arte juglaresco, se sentía muy superior a él. Sus continuas intromisiones e intervenciones en la obra demuestran hasta qué punto se sentía autor-protagonista. Era un hombre de su siglo y, por lo tanto, exalta los valores más característicos y admirados de la época (el coraje de los guerreros, la fidelidad al señor natural, la creencia en Dios, la piedad religiosa) y rechaza todo cuanto significaba la transgresión del código moral (cobardía, deslealtad, los pecados mortales).
Fecha de composición Sobre esto tampoco hay acuerdo preciso, fuera de los límites muy generales de la primera mitad del : tiene que ser posterior a 1182, fecha del poema latino de Gautier de Châtillon, Alexandreis, que traduce en buena parte, y anterior a 1250, fecha aproximada del Poema de Fernán González, en el que influye. Sin embargo, Francisco Marcos Marín, a partir del propio texto (estrofa 1799) concluye que la fecha de composición debió ser entre 1202 y 1207, lo cual excluye la autoría de Gonzalo de Berceo, pues por esa época no debía tener más de nueve años. Este mismo autor, en su capítulo sobre el Libro de Alexandre del Diccionario filológico de literatura medieval española (2002), señala que hay datos del poema que reflejan acontecimientos posteriores a 1207 (aunque podrían deberse a interpolaciones posteriores) y se ha propuesto datar la obra hacia 1228, por una posible alusión al rey de Sicilia y la cruzada de ese año, por lo que actualmente la fecha de composición se situaría en todo caso en el primer tercio del .
La imagen del rey thumb|left|300px|Alejandro combate contra el rey persa Darío III en la batalla de Issos. Detalle del mosaico de la Casa del Fauno de Pompeya (Museo Arqueológico Nacional de Nápoles). El poema fue escrito para ser leído en la corte. No en vano, Raymond Willis ya lanzó en 1956 la idea de que la obra pudiera ser un speculum principis o espejo de príncipes dirigido a Fernando III el Santo o a su hijo Alfonso X. Por ello es fundamental la imagen que se dé del rey.
¿Cómo es caracterizado Alejandro Magno? Ya desde el comienzo, se nos dibuja en su doble faceta de guerrero (Quiero leer un libro de un rey pagano/que fue de grant esfuerço de coraçon loçano/conquiso todo el mundo metiolo so su mano) y letrado (que fue franco e fardido e de grant sabiencia. Esta segunda característica se desarrollará en las estrofas 14-19 y 38-45).
Otro rasgo que se destaca mucho es la de su liberalidad, porque un gran monarca debe ser muy generoso con los buenos sirvientes, aun a costa de su beneficio personal.
Aunque el autor de nuestro poema es consciente de que se trata de de un rey pagano, lo medievaliza y no duda en atribuirle actitudes anticipadoras del cristianismo, como puede verse en las estrofas 120-123 (reza a un solo Dios), 1161 (afirma que adora al Criador) o 2597 (alço a Dios los oios e las manos tendidas).
En resumen, es un hombre perfecto porque en él son aiuntados seso e clerezia/esfuerço e franqueza e grant palaçianía. (Estrofa 235)
Poema con visos de enciclopedia. Las fuentes thumb|Quinto Curcio, Historia de Alejandro Magno de Macedonia, en un incunable de Florencia de 1478. El texto básico que le sirve de modelo para entramar las sucesivas peripecias de la historia es el poema en hexámetros latinos Alexandreis de Gautier de Châtillon, que es de hacia 1180. Sigue esta obra en lo que constituye la línea argumental del poema, aunque —como su finalidad es deleitar y enseñar, según afirma el poeta al comienzo del libro— lo amplifica con extractos tomados de otras obras, como por ejemplo una novela griega de aventuras compuesta en el por el Pseudo-Calístenes o como la Historia de preliis en prosa latina atribuida al arcipreste León de Nápoles; sobre todo, el Li Romans d’Alixandre de Alexandre de Bernay y de Lambert li Tors, escrito en el dialecto picardo de la lengua de oïl francesa; la Ilias latina del Pseudo-Píndaro Tebano que inspira la famosa digresión sobre la guerra de Troya; la biografía de Alejandro de Quinto Curcio, que es el origen de la leyenda; el Epítome de Julio Valerio; las Etimologías de San Isidoro de Sevilla; las Antigüedades judaicas de Flavio Josefo; el Physiologus; los Disticha Catonis; las Metamorfosis de Ovidio y, naturalmente, la Biblia, especialmente, el «Génesis» y el «Éxodo». También se sirvió de la tradición oral y de las versiones orientales de la leyenda sobre Alejandro Magno. No podemos saber si fue influido por otra versión española de su historia, la contenida en el poema de clerecía perdido Los votos del pavón, aunque al menos sabemos su fuente: el poema francés Les voeux du paon.