thumb|Tinaja portuguesa (talha, tinha, jarro, pote) en Vendas Novas Alentejo (Portugal). thumb|Tinaja almohade, Museo Arqueológico de Sevilla Una tinaja es un recipiente de barro con forma de vasija de perfil ovalado, boca y pie estrechos y por lo general sin asas.Algunos modelos medianos y pequeños presentan dos o cuatro asas en los hombros del cuerpo de la tinaja. La tinaja grande, también llamada tinajón, más profunda y panzuda, se ha utilizado tradicionalmente para almacenar vino, y los ejemplares medianos para aceite y granos de cereal. Las más pequeñas pueden ser vidriadas parcial o totalmente y utilizarse para todo tipo de líquidos y semillas, así como en la matanza del cerdo.
En España, los principales centros tinajeros de los siglos y han sido: Villarrobledo, Colmenar de Oreja y Arroyomolinos de Montánchez, para la producción industrial de grandes ejemplares, y Torrejoncillo, Torre de Santa María, Lucena, Lorca y Totana en tamaños más modestos.Desde el siglo XVII, Totana y Lorca se especializaron en la fabricación de las típicas tinajas que en las casas huertanas se colocaban en el tinajero del zaguán. Eran grandes piezas de barro rojo, de 70 a 140 cm, cubiertas exteriormente con almagre.
Iconográficamente, las tinajas se consideran símbolo emblemático de La Mancha.Seseña 1997, pp.208
Etimología y campos
El término tinaja, así como sus variantes tenaxa, tenalla o tanalla, proceden del latín tina;Nombre que recibía la botella de vino de cuello largo y provista de tapadera. Término enraizado con teneo-tenere, contener. pero, curiosamente, fue su diminutivo tinaculum-tinacula el que formó los términos de las lenguas romances en la península ibérica; en el Fuero de Alcaraz aparece como tenaia.Sánchez Ferrer (1989), p.244. Citando a Roudil, Jean: Les Fueros d'Alcaraz et d'Alarcón (2 vol.) Librairie C. Klincksieck. París, 1968. pp.540-541.
En las familias semántica y cultural de la tinaja se encuentran la "tinajería" o "tinajero", espacio o estructura donde se ponen o empotran las tinajas. En Murcia, Puerto Rico y Venezuela, se llama así a la dependencia de las casas donde se tienen las tinajas, cántaros y demás recipientes de agua potable. Por su parte, en Filipinas, se denomina tinaja a la medida de capacidad para líquidos, equivalente a 16 gantas (48 litros aproximadamente).Diccionario Enciclopédico Abreviado. Espasa-Calpe, Madrid 1957; tomo VII, p. 583.
En el Calendario republicano francés la tinaja (cuve) es el 10 de septiembre.
Historia
La industria tinajera en la cultura mediterránea puede rastrearse desde el final de la Edad del Bronce, con los pithos minoicos, hasta los regordetes dolium romanos, recipientes esféricos que se usaban para almacenar líquidos o granos.Un buen ejemplar de dolio romano se expone en el Museo Arqueológico de Alicante, procedente de las excavaciones de Lucentum. El mismo uso se les daba a las tenaias del medievo islámico y cristiano,Tinaja árabe en el Museo Arqueológico de Córdoba. vasijas abombadas de apenas un metro de alto capaces de contener de tres a quince arrobas.Si el líquido cuantificado es el aceite, la arroba equivale a 12,563 litros, mientras que si se trata de medir vino su equivalencia es de 16,133 litros. Seguirán aumentando su capacidad hasta finales del pero sin sobrepasar las cien arrobas,Así las que pintara Gustavo Doré en su viaje español para ilustrar el Quijote. lo que sí ocurriría en el último tercio del XIX, para compensar el crecimiento de la producción vinícola, alcanzándose las setecientas arrobas (casi ocho mil litros).
Referencias documentales En el «Ordenamiento de Menestrales y Posturas» del siglo XIV, para el Concejo de Madrid dictado en las Cortes de Castilla y León por Pedro I, se especifica el 'precio-capacidad' de las tinajas y el pago a percibir por sus artífices, llamados en esa época pegadores. No faltan en las Relaciones topográficas de Felipe II de 1575, con una referencia a su pasada fabricación en El Toboso, mención que más tarde usará Cervantes para documentar su fantasía. La producción de tinajas españolas en el siglo XVII se asocia a focos alfareros tradicionales como Úbeda, Talavera de la Reina y Chinchilla de Montearagón.García Gómez 1993: pp. 17.
Más tarde, las cita en sus Memorias políticas y económicas (1792) el ilustrado Eugenio Larruga y, ya en el siglo XIX, los Diccionarios de Sebastián Miñano y Pascual Madoz. Guillén Salaya y Natacha Seseña en sus estudios de la tinajería de Colmenar de Oreja, relatan que a principios del siglo XX, este pueblo madrileño contaba con 35 alfares y, más tarde, en 1933, funcionaban todavía tres grandes hornos; el último tinajero de la localidad fue Eugenio Crespo, activo hasta 1980.
Principales tipos de tinaja
A partir de la división de la tinaja en seis partes esenciales, boca, labio, cuello, hombros, panza y asas (si las tiene),Por su forma, las asas de las tinajas medianas y pequeñas, pueden ser: semicirculares, en ángulo recto, en o de oreja, cilíndricas o en tetón, en media luna, en aleta y en lengüeta; y por su disposición: transversales, oblicuas los etnólogos Romero y Cabasa,Romero y Cabasa 1999, pp. 42 y 43 han clasificado cinco modelos de tinajas partiendo de la forma de sus hombros, según sean éstos: altos y amplios, altos y estrechos, hombros medios, caídos e inexistentes. Y, a su vez, por su aspecto total las clasifican en diez tipos:thumb|350px|Tinajas (tipos morfológicos).
Ojivales estilizada o elipsoidales. Elipsoidales. Bitrococónicas simétricas. Troncocónicas panzudas. Troncocónicas estilizadas. Cilíndricas (primera mitad del siglo XX). Esferoides. Semiglobulares (elipsoidales). Troncocónicas invertidas panzudas. Troncocónicas invertidas estilizadas. Globulares achatadas.
Tipos de decoración
Pueden diferenciarse hasta siete técnicas decorativas: incisa, impresa (o estampillada), excisa, "tallada", enchinada (modelos arqueológicos), bruñida y pintada (éstas en ejemplares pequeños).
Firmas, sellos y marcas
Los cuños, firmas o sellos grabados en las tinajas, lejos de tener significado de autoría, han cumplido una función técnicamente mercantil, bien por imposición de los gremios artesanos a fin de controlar la producción y la calidad de las piezas, o incluso para preservarlas de imitaciones.Romero y Cabasa 1999, pp. 93-95
Los cuños en alfarería ya eran habituales durante el Imperio Romano y práctica corriente en el Medievo. Normalmente son sellos impresos fabricados a partir de un molde de barro, madera, hierro o escayola. En las tinajerías importantes era costumbre que el oficial del alfar añadiera a mano su nombre junto al cuño, y en muchos casos la fecha de fabricación.
El método más común para escribir el nombre era un palo, un clavo o simplemente el dedo (como en Salvatierra de los Barros), y el lugar habitual para imprimir el cuño y firmar, la parte superior de la panza. En Gundivós, parroquia de Sober (Lugo), era costumbre que cada alfarería urdiera en la base de la tinaja una inicial o símbolo diferenciador.
Otro método distintivo habitual en los hornos comunales era la «marca de alfarero», signos siempre sencillos, como los círculos de caña de Calanda, las depresiones hechas con los dedos del Rincón de Ademuz y Santo Domingo de Moya, o las rayas incisas de algunos alfares zamoranos. Estos signos eran colocados en lugares muy visibles como las asas o los labios de la tinaja.
La giganta de barro
Los barreros
Para fabricar una gran tinaja el primer paso, y el primer desafío en este caso, es conseguir el barro. Sirva como ejemplo el proceso seguido en la localidad manchega de Villarrobledo: Los pozos, denominados barreros o barreras, se abrían en campos de cebada, cuyos dueños vendían el subsuelo a los poceros mientras ellos mantenían la superficie dedicada a los cultivos. Se marcaban con un trípode de palos, en el que se colocaba la polea para subir y bajar las espuertas del barro extraído. El pozo, trabajado a pico, apenas tenía 80 centímetros de diámetro y una profundidad en función de la veta. A partir de ahí se construían galerías, cuyo tamaño dependía también del grosor de la veta de barro, algunas eran tan bajas que el trabajo debía hacerse casi reptando."Alfarería tinajera" en el sito de la Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Villarrobledo.
El obrador del alfar
Las tinajas manchegas de Villarrobledo o Colmenar de Oreja, originalmente ovoides, como las situadas por Cervantes en El Toboso, requerían un largo proceso de elaboración, así por ejemplo las de quinientas arrobas de capacidad podían necesitar nueve meses de trabajo. Se iniciaban en el "cuarto del obrador", donde el tinajero comienza torneando la talla,En Extremadura la base de la tinaja se llama el "tiesto" o "baño". el barro necesario para hacer el fondo de la tinaja, sobre las banquetas (trípodes de madera de chopo). Sobre esta tapa, el artesano, tirando del rollo de barro que tiene sobre la espalda, va urdiendo ("echando caminos"), es decir superponiendo y emparejando los rollos. Une las vueltas que se superponen con la arañera (peine metálico), controlando el grosor con los dedos, la paleta y el mazo: unos ocho centímetros que tras la cochura se quedarán en cinco o seis. Cuando la tinaja alcanza cierta altura se monta un andamio para continuar 'subiéndola'. Para terminar, se aboquicerra la tinaja poniendo un rollo más pequeño con la ayuda de un trapo mojado o un cuero viejo.García Gómez 1993: pp. 76-109 Tradicionalmente, desde el , ese es el momento en que el artesano firma su obra.Firmar la tinaja, marcar la historia. Marcas y grafitis en las cerámicas de Santa María de Alicante, estudio de José Luis Menéndez Fueyo, en Arqueología Medieval.com
Los hornos thumb|240px|left| Fabricación de tinajones en Colmenar de Oreja. Aguada de Ulpiano Checa en un grabado de 1882.
Finalmente, en invierno se secaban y en primavera o verano se cocían. Era necesaria una veintena de hombres para transportar la tinaja del patio del alfar al horno, bajo la dirección de un capataz.
Exteriormente cuadrados, los hornos tinajeros eran construcciones de mampostería de seis o siete metros de altura y con cúpula -la capilla- achatada y hecha de ladrillo; tenían dos bocas, contrapuestas, para la leña. Las tinajas se colocaban, base con base y boca con boca, alternando las pequeñas y las medianas con las más grandes, de hasta cinco metros.
Tras 24 horas de "cochura" (cocción), las tinajas se dejaban enfriar de tres a cuatro días. Luego se repasaban y fregaban para empegarlas (darles un baño de pez) si eran para vino, o ensebarlas (baño de sebo) si iban a contener aceite.
Villarrobledo llegó a tener, entre 1915 y 1930, 72 hornos en activo, un 90% de ellos con capacidad para tinajas de quinientas arrobas y un 10% con cabida para tinajas de 250 arrobas.Seseña 1997, pp.208-214 En 2008, uno de estos grandes hornos y su alfar aledaño se rehabilitaron como Museo de la Tinajería de Villarrobledo.
La competencia de los conos cilíndricos de cemento aparecidos a comienzos del provocaría la decadencia de la industria tinajera, a pesar de copiar la fea aerodinámica de los nuevos depósitos cónicos, menos panzudos y evocadores, para someterse a la política espacial de las grandes bodegas.En Villarrobledo las últimas tinajas cónicas tradicionales son anteriores a 1914; la fabricación de tinajas cilíndricas terminó en 1966, año en el que se hizo el último ejemplar, que indistintamente se atribuyen las cuatro últimas sagas tinajeras de la localidad: los Girón, los Gimena, los Herguetas y los Padilla.
En los últimos años del , las únicas "gigantas de barro" vivas, pero inútiles ya, dormían en los jardines municipales o particulares y en algunos cruces de carretera.
Tinajas cervantinas thumb|300px|Tinajas en la Venta de Don Quijote (Puerto Lápice). Cervantes, inicia así el capítulo XVIII de la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha: