thumb|80px|Monograma. María Teresa de Austria y Borbón (en francés: Marie-Thérèse d'Autriche; San Lorenzo de El Escorial, 10 de septiembre de 1638-Versalles, 30 de julio de 1683) fue infanta de España y de Portugal por nacimiento. Al casarse con Luis XIV, también conocido como el Rey Sol, se convirtió en reina consorte de Francia desde 1660 hasta su muerte en 1683.
Biografía borde|izquierda|miniaturadeimagen|La infanta María Teresa durante su infancia. Nació el 10 de septiembre de 1638, en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, durante el reinado de su padre. María Teresa de Habsburgo y Borbón, era hija del rey Felipe IV de España, y de su primera esposa, la princesa Isabel de Francia. Por línea materna, era nieta del rey Enrique IV de Francia y de María de Médici. Mientras que por línea paterna, era nieta de Felipe III de España y de Margarita de Austria-Estiria. Esta doble ascendencia, la situó en el centro de la política dinástica europea y convirtió su futuro matrimonio, en un asunto de primer orden para las relaciones entre Francia y España.
El matrimonio de sus padres, formó parte de la política de alianzas dinásticas entre las coronas de España y Francia. Celebrado en 1615, consolidó temporalmente las relaciones entre ambas monarquías. Fue hermana de Baltasar Carlos, príncipe de Asturias. Su madre, Isabel de Borbón, falleció el 6 de octubre de 1644, a los 41 años, como consecuencia de las complicaciones derivadas de un parto prematuro, tras varios embarazos malogrados. Aunque nunca llegó a ser madre de un rey, sus restos fueron depositados en el Panteón de Reyes del Monasterio de El Escorial, una distinción reservada a los monarcas y a las reinas consortes que hubieran sido progenitores de reyes. Su inhumación en este lugar, se justificó por su condición de madre de María Teresa, de cuya descendencia procede la casa de Borbón reinante en España, desde la proclamación de Felipe V, en 1700.
Tras el fallecimiento de la reina Isabel de Francia, el rey Felipe contrajo un segundo matrimonio con su sobrina, Mariana de Austria, en 1647. De esa unión, nacieron, entre otros, la infanta Margarita Teresa de Austria y el futuro rey Carlos II de España. La nueva madrastra de María Teresa, era además su prima hermana por línea paterna y materna, reflejo de la intensa consanguinidad que caracterizó a la dinastía de los Habsburgo españoles. Sus efectos se manifestaron con especial intensidad en la generación siguiente, particularmente en su medio hermano Carlos II, cuya frágil salud y esterilidad han sido relacionadas por la historiografía con el elevado grado de endogamia de la dinastía.
Baltasar Carlos, heredero de la Monarquía Hispánica, falleció en 1646, como consecuencia de la viruela. La muerte de su hermano, convirtió a María Teresa en la principal descendiente legítima de Felipe IV, durante varios años, circunstancia que incrementó considerablemente su importancia dinástica. Sin embargo, esta situación cambió con el nacimiento del infante Felipe Próspero de Austria, en 1657, quien pasó a ocupar el primer lugar en la línea de sucesión, hasta su prematura muerte en 1661. Tras el fallecimiento del infante Felipe, el 1 de noviembre de 1661, su hermano menor Carlos, nacido 6 de noviembre del mismo año, lo convirtió en el nuevo heredero de la Corona. Conforme a las normas sucesorias vigentes en la Monarquía Hispánica, las mujeres podían heredar la Corona, aunque quedaban pospuestas en presencia de un descendiente varón legítimo del mismo grado. Por ello, el nacimiento de Felipe Próspero y, tras su muerte, el de Carlos, redujo de manera decisiva las posibilidades de María Teresa de acceder al trono, al quedar desplazada en el orden de sucesión por sus hermanos varones.La muerte de Carlos II sin descendencia, consecuencia en parte de los graves problemas de salud que afectaron al último monarca Habsburgo de España, provocó la extinción de la rama española de la dinastía y dio origen a la guerra de sucesión española (1701-1714), uno de los conflictos europeos más trascendentales del .
Su desplazamiento en la línea sucesoria no supuso una pérdida de influencia dentro de la política europea. Desde finales de la Edad Media y durante la Edad Moderna, las monarquías de Francia y España, reforzaron sus relaciones mediante una política de alianzas matrimoniales entre sus respectivas casas reinantes. Estos enlaces dinásticos perseguían consolidar tratados de paz, fortalecer vínculos políticos y asegurar la continuidad de ambas dinastías mediante el nacimiento de herederos. La infanta pasó a ser contemplada como la futura esposa de Luis XIV, en el marco de las negociaciones destinadas a poner fin al conflicto entre Francia y España.
Las fuentes contemporáneas describen a María Teresa, como una joven de tez muy clara, ojos azules y cabello rubio, rasgos que fueron destacados por varios observadores de la época. Entre ellos, el duque de Gramont, enviado por Luis XIV a Madrid, en 1659, para solicitar oficialmente su mano, informó favorablemente al monarca sobre el aspecto de la infanta. En una de sus cartas elogió su belleza, la blancura de su piel, sus ojos azules y su elegancia. Añadió con ironía, que no podía juzgar su figura porque «llevaba un guardainfante de dos metros de ancho».
Matrimonio miniaturadeimagen|Alegoría del matrimonio de Luis XIV y la infanta María Teresa de Austria (Allégorie au mariage de Luis XIV et de l'infante Marie-Thérèse d'Autriche), es una pintura al óleo sobre lienzo realizada por el artista francés, Jean Nocret, entre 1660 y 1664. La obra se encuentra en el Musée Basque de Bayona, Francia. En este contexto, se concertó el matrimonio de la infanta María Teresa de Austria, con Luis XIV de Francia, como una de las cláusulas principales del Tratado de los Pirineos de 1659, acuerdo que en efecto puso fin a la prolongada guerra franco-española, iniciada en 1635. Los futuros esposos, estaban estrechamente emparentados, ambos eran nietos de Enrique IV de Francia y compartían ascendencia por la Casa de Habsburgo, siendo primos hermanos por partida doble. En varias ocasiones, la entrega de las princesas destinadas a contraer matrimonio, se realizó en la Isla de los Faisanes, un islote situado en el río Bidasoa, que adquirió un destacado valor diplomático como lugar neutral para los intercambios ceremoniales entre ambas coronas.
Tras la firma del Tratado de los Pirineos, el 3 de junio de 1660, se celebró el matrimonio por poderes, entre María Teresa y Luis XIV, en Fuenterrabía. Luis de Haro fue el encargado de representar al Rey de Francia en la ceremonia. Cuatro días después, el 7 de junio, tuvo lugar en la Isla de los Faisanes, la ceremonia oficial de entrega de la infanta a la delegación francesa, acto que simbolizó su salida definitiva de la Monarquía Hispánica y su incorporación a la corte de Francia. Ese mismo día cruzó la frontera acompañada por su nuevo séquito. Finalmente, el 9 de junio de 1660, los esposos se encontraron por primera vez como marido y mujer, y celebraron la ceremonia nupcial solemne, en la iglesia de San Juan Bautista de Saint-Jean-de-Luz.
Las capitulaciones matrimoniales, establecían que María Teresa renunciaba a sus derechos sucesorios sobre la Monarquía Hispánica, sin embargo, dicha renuncia estaba vinculada al pago de una cuantiosa dote por parte de España. La dote ascendía a 500,000.00 escudos de oro, una suma extraordinariamente elevada para la época, que la Hacienda española, debilitada por décadas de conflictos bélicos y una profunda crisis financiera, nunca llegó a satisfacer íntegramente. El incumplimiento de esta cláusula, fue invocado posteriormente por Luis XIV, para sostener que la renuncia de María Teresa carecía de validez, y fundamentar así sus pretensiones sobre diversos territorios territorios españoles.
Guerra de Devolución izquierda|miniaturadeimagen|Luis XIV (Luis XIV de Francia; Saint-Germain-en-Laye, 5 de septiembre de 1638-Versalles, 1 de septiembre de 1715), conocido como el Grande (le Grand) o el Rey Sol (le Roi Soleil), fue rey de Francia, desde 1643 hasta su muerte, en 1715. Su reinado, de 72 años y 110 días, fue el más largo de la historia de Francia y uno de los más prolongados de Europa. Pese a las expectativas iniciales, el matrimonio de María Teresa con Luis, no supuso el fin de la rivalidad entre las monarquías francesa y española. Pocos años después de la boda, las relaciones volvieron a deteriorarse. La muerte de su padre, Felipe IV, ocurrida en Madrid, el 17 de septiembre de 1665, modificó profundamente el escenario político. En 1667, María Teresa acompañó a Luis XIV, en la campaña de Flandes, durante la Guerra de Devolución, iniciada para hacer valer sus derechos sucesorios derivados de la herencia de Felipe IV. Luis XIV invadió los Países Bajos españoles, dando comienzo a la Guerra de Devolución (1667-1668). El monarca francés, justificó sus pretensiones precisamente en los supuestos derechos sucesorios de su esposa, alegando que el incumplimiento de las condiciones económicas de sus capitulaciones matrimoniales restaba validez a la renuncia que esta había efectuado al casarse. Paralelamente, la rivalidad entre Francia y España, se trasladó también a sus dominios coloniales en el Caribe. Durante este período, Francia fue consolidando su presencia en la parte occidental de la isla de La Española y favoreció, en distintos momentos, las actividades de filibusteros establecidos en la isla de la Tortuga, cuyas incursiones se dirigían principalmente contra las posesiones y el comercio marítimo españoles.
La guerra colocó a María Teresa en una situación particularmente compleja dentro de la política dinástica europea. Mientras su esposo reclamaba en su nombre parte de los territorios de los Países Bajos españoles, su madrastra Mariana de Austria, viuda de Felipe IV y regente de España, durante la minoría de Carlos II, se encargaba de hacer frente a la ofensiva francesa. Para Luis XIV, la campaña constituyó además su primera gran experiencia militar, aunque el principal ejército francés estuvo bajo el mando del experimentado vizconde de Turena.
Invocando el denominado derecho de devolución, vigente en algunas provincias de los Países Bajos españoles, Luis XIV reclamó para María Teresa, la posesión de dichos territorios y ordenó la invasión de Flandes y del Franco Condado. La rápida ofensiva francesa alarmó a las potencias europeas, lo que llevó a Inglaterra, las Provincias Unidas y Suecia a formar la Triple Alianza, con el propósito de contener la expansión de Francia. Ante la presión diplomática y militar de esta coalición, Luis XIV aceptó negociar la paz, formalizada mediante el Tratado de Aquisgrán (1668). En virtud de este acuerdo, Francia restituyó el Franco Condado a España, aunque conservó varias plazas fortificadas de los Países Bajos españoles, consolidando así su frontera septentrional y reforzando su posición estratégica en Europa.
Reina consorte y regente miniaturadeimagen|El Medallón en retrato de María Teresa de Austria, es una destacada escultura de mármol del , resguardada en el Palacio de Versalles.