El «Himno de Riego» es el himno que cantaba la columna comandada por el teniente coronel Rafael del Riego durante el pronunciamiento que lleva su nombre y que empezó el 1 de enero de 1820 en Las Cabezas de San Juan. La letra es de Evaristo Fernández de San Miguel y la música es de Trinidad Huerta, aunque alguna versión atribuye su autoría a José Melchor Gomis.

A semejanza de «La marsellesa», era un chant de guerre para motivar a la tropa, y que, según Juan José Carreras, se convertiría en un «excepcional símbolo acústico —auténtico lugar de memoria democrática— que ha perdurado a través del tiempo».

Antonio Alcalá Galiano dejó testimonio de la continua presencia e influencia del «Himno de Riego» durante el Trienio Liberal cuando afirmó en sus memorias: «Quítese desde 1820 a 1823 el «Himno de Riego», y los sucesos contemporáneos apenas pueden ser comprendidos».

Las Cortes del Trienio Liberal declararon al «Himno de Riego», sin letra, «marcha nacional de ordenanza».A pesar de la creencia popular, nunca fue oficialmente el himno de la Primera República, si bien lo fue durante durante el Trienio Liberal (1820-1823), de facto durante la Segunda y de nuevo adoptado por el gobierno en el exilio.

Antecedentes: el canto patriótico En España el canto patriótico apareció durante la Guerra de la Independencia. El primer caso documentado fue la orden que dio en 1810 el capitán general de Valencia Luis Alejandro de Bassecourt de que «los tambores mayores enseñen a sus bandas las canciones patrióticas que he repartido con esta orden, para que las canten al ir marchando las columnas al ataque, cuidando los jefes y oficiales de que las tropas repitan el coro». Pero el canto patriótico por excelencia aparecerá al principio del Trienio Liberal y será conocido como el «Himno de Riego».

Fue la Revolución Francesa la que descubrió el enorme potencial político del canto hecho al unísono como eficaz expresión colectiva: «su flexibilidad, sencillez de factura musical y fluido intercambio entre cultura oral e impresa permitieron que este tipo de canciones desempeñase un extraordinario papel en la movilización política, realizando el ideal rousseauniano de la "comunión de las almas, representada por el unísono de las voces"». El canto patriótico más célebre e influyente fue el chant de guerre del ejército del Rin, que será conocido como «La Marsellesa».

El liberal moderado español Antonio Alcalá Galiano advirtió la novedad que suponían estos cantos patrióticos: «Que una canción lograse no solo fama, sino influencia en los sucesos; y que cantada alentase a los guerreros en la pelea, o a los sediciosos en sus actos de violencia, cosa era que apenas había ejemplo en los tiempos modernos hasta que llegó el día de la Revolución de Francia». El editor liberal exaltado Mariano de Cabrerizo en el prólogo a su Colección de canciones patrióticas (1823) dejó escrito lo siguiente:

Las canciones patrióticas producen la doble ventaja de servir a un tiempo mismo de incentivo eficaz, y agradable desahogo a los buenos patriotas. A su impulso se aprestan denodados al combate; el fuego del civismo electriza sus corazones, olvidan los más caros intereses, y solo ven, oyen y anhelan la salud de la Patria, y el exterminio de los enemigos de la libertad.

Historia thumb|Rafael del Riego. En la proclama que Rafael del Riego hizo en dicho pronunciamiento, entre otras cosas reivindicaba principalmente la Constitución de 1812 (conocida como «la Pepa») y una monarquía constitucional. Bajo estas mismas premisas, el teniente coronel Evaristo San Miguel, amigo y compañero de Riego en la insurrección, escribió un poema en forma de himno inspirado en textos anteriores de la guerra de la Independencia (entonces se entendía por himno, principalmente, lo que era el texto, dándose la circunstancia de que un mismo himno podía tener diferentes músicas, hecho que también ocurrió con este «Himno de Riego»). Cuenta Evaristo San Miguel que «la columna continuó su marcha tranquila y lentamente. Resonaron por toda ella las voces de "¡Viva la Constitución y Viva la Patria!", como era de costumbre, y se entonó la canción patriótica y guerrera que se había compuesto en Algeciras» (la columna había llegado a Algeciras a las 7 de la tarde del 1 de febrero y salió de allí el día 7 del mismo mes). Un testigo de los hechos, A. Grimaldi, escribía bastantes años después una carta enviada al periódico El Averiguador, n.º 12 de 1871, contando que la letra «estaba impresa en San Fernando; y San Miguel la llevaba formando paquetes, metidas en las pistoleras, de donde sacaba ejemplares para repartirlos».

Si el texto está claro que lo escribió Evaristo San Miguel, no ocurre lo mismo con la música que hoy día conocemos, ya que no se sabe a ciencia cierta quién la escribió a pesar de las numerosas investigaciones realizadas desde el (principalmente por Francisco Asenjo Barbieri y Felipe Pedrell) hasta nuestros días.

Existieron, durante el Trienio Liberal, muchos himnos de Riego, es decir, obras con la letra de Evaristo San Miguel y diferentes músicas. Como ejemplo, el 21 de abril de 1820, el Diario de Madrid anuncia en el Teatro del Príncipe «el fin de fiesta La Palabra Constitución, adornada de bailes, canciones patrióticas, y del Himno del inmortal D. Rafael del Riego, música nueva, compuesta por D. Esteban Moreno, maestro de este arte en el referido teatro». De todos estos himnos se significaron dos, especialmente, y a ellos se refiere el Diario de Madrid en diferentes números, a partir del n.º 119 del 28 de abril de 1820, cuando, refiriéndose a la programación del teatro de la Cruz, señala “y dos himnos, el primero conocido por el de Riego, y el segundo con la música original que cantaban las tropas del citado héroe”. Mesonero Romanos y otros dicen que ese primero es el que quedó como «Himno de Riego», mientras que Alcalá Galiano, uno de los protagonistas civiles del pronunciamiento, sostiene que fue el segundo. A día de hoy, todavía no se ha podido esclarecer si la música que conocemos es la perteneciente al primero o al segundo himno.

La música que ha llegado hasta nosotros como «Himno de Riego», al igual que ocurre con la mayoría de los himnos de la Guerra de la Independencia, está basada en el ritmo en 6/8 de la contradanza, siendo el antecedente más importante el famoso «Himno de la Victoria» que, tras la batalla de Bailén, escribió Juan Bautista de Arriaza y puso en música Fernando Sor. En el caso del «Himno de Riego», lo más probable es que la música fuera compuesta, poco después del texto, por el músico mayor (lo que hoy día llamamos director de la banda) del Regimiento de Asturias, el regimiento de Riego, o por algún otro músico cercano. Tradicionalmente se ha dicho que fue compuesta por el músico valenciano José Melchor Gomis, ya que en 1822 se publicaron bajo su firma varias versiones del himno en el libro Colección de canciones patrióticas que dedica al ciudadano Rafael del Riego y a los valientes que han seguido sus huellas el ciudadano Mariano del Cabrerizo; además, en su pueblo de Onteniente se habría conservado hasta hace poco un manuscrito suyo (a fecha de 2012 en paradero desconocido) de una versión del himno para solistas, coro y orquesta; por otro lado, en 1830 Gomis compuso la ópera Le diable à Séville, que se estrenó en París en enero de 1831, cuyo argumento principal es precisamente la insurrección de Riego contra Fernando VII aunque contada de una forma que no tenía ninguna correlación con los sucesos históricos originales (el título de El diablo en Sevilla se refiere a la contraseña utilizada por la Inquisición, en el inventado argumento de esta ópera, para advertir a sus espías de que Riego ha llegado a Sevilla). Sin embargo, a pesar de estos datos, la mayoría de los musicólogos opinan hoy en día que Gomis no compuso esta música, sino que solo realizó diferentes versiones y arreglos del himno en su condición de músico mayor de la banda de la Milicia Nacional, cargo que desempeñó entre 1822 y 1823.

A. Grimaldi, citado más arriba, cuenta también en su carta de El Averiguador que «la música fue compuesta en Morón por el profesor Manuel Varo, músico mayor de la charanga de caballería que llevaba la columna. En su origen la música de dicho Himno fue un rigodón del maestro Varo, que él mismo acomodó a la letra añadiendo las notas del coro, que tienen diferente ritmo. Debo esta noticia al benemérito coronel retirado D. Pedro de la Cruz Romero, subteniente entonces en aquella columna, y a un discípulo del profesor Varo, que la oyó varias veces referir a su maestro».

Otros músicos que, según diferentes documentos y testimonios, han podido ser autores de la música son: José María Reart y Copons, Fernando Miranda, José Baró y Saavedra, Francisco Sánchez, el músico francés Bisop, Antonio Hech, el alemán Enrique Kietkmariket y el guitarrista alicantino Trinidad Huerta (aunque este último es el más improbable de todos).

Otros musicólogos sugieren que la música puede estar tomada de la Dance de Guayente y el Ball de Benàs (también llamada Dance de los mayordomos) que se baila en el valle de Benasque (Huesca), ya que la música de la segunda parte de la danza es exactamente igual que la del «Himno de Riego», a lo que añaden que Riego la pudo conocer mientras estuvo preso en Jaca durante la guerra de la Independencia y después utilizaría como música de su «Himno». Sin embargo, esta misma semejanza de la música del «Himno de Riego» con segundas partes de danzas populares la encontramos también en danzas de otras regiones españolas, como en una contradanza del pueblo de Arnedo (La Rioja) y un Agudillo de la provincia de Burgos. Otras vinculaciones de la música del «Himno» con músicas populares, como las que sostienen que proviene de una canción del famoso Llivre Vermell (libro catalán del recopilatorio de músicas medievales) o de la variante valenciana de la canción popular catalana «El testament d’Amelia», no tienen ningún rigor musicológico ni histórico, ni superan, por falta de relación en los parámetros musicales, un análisis comparativo serio de ambas músicas.

Durante el Trienio Liberal (1820-1823) el «Himno de Riego» fue nombrado himno oficial de la monarquía constitucional española según decreto firmado por Fernando VII el 7 de abril de 1822 y leído ese mismo día en la sesión de las Cortes, decreto que fue publicado en la Gaceta de Madrid el siguiente domingo 14 de abril y que en su Art. 1.º se dice: «Se tendrá por marcha nacional de ordenanza la música militar del himno de Riego que entonaba la columna volante del ejército de S. Fernando mandada por este caudillo».https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1822/106/A00564-00564.pdf A pesar de la creencia popular, nunca fue oficialmente el himno de la Segunda República Española (1931-1939); en 1931, poco después de su proclamación, se organizó una gran polémica sobre su validez como Himno Nacional en la que terciaron numerosos políticos, intelectuales y músicos: entre otros fue famoso un artículo de Pío Baroja en su contra, ya que lo consideraba demasiado callejero e impropio de los ideales de la nueva República. Anteriormente tampoco había sido himno oficial de la Primera República, período en el que coexistieron varios himnos, entre ellos la «Marcha Granadera», base del actual Himno Nacional español.