Izalco es un distrito y cabecera municipal de Sonsonate Este en el departamento de Sonsonate, El Salvador. Tiene una población estimada de 77 529 habitantes para el año 2024.

Se encuentra ubicado en una región poblada desde la época prehispánica por grupos nahuas, que también se distinguió por la importante producción de cacao que se mantuvo hasta la etapa de la colonización española. En dicho periodo, coexistían los pueblos de Dolores y Asunción, cuyos habitantes eran ladinos e indígenas, respectivamente; aunque ambos acabaron reunidos en un gobierno municipal en el .

Izalco fue uno de los sitios más afectados por el Levantamiento campesino de 1932. Sin embargo, en el distrito se manifiestan diversas tradiciones populares, que son representativas del sincretismo entre la cultura prehispánica y la europea.

+ Población y cambio poblacional en Izalco Censo PoblaciónCambioPorcentaje 200770 959N/DN/D 202477 529 6 570 9.3%

Toponimia El topónimo de Izalco tiene su origen en el idioma náhuat, puede provenir de ītzcalco (itzkalku en el idioma náhuat) que significa literalmente: «En el lugar de las casas de obsidiana», sin embargo, su significado común es «En el lado derecho o izquierdo». Viene de las palabras itzti = obsidiana, kal = casa y ku = en el lugar de.

De acuerdo al historiador Jorge Lardé y Larín, Izalco proviene de las raíces itz (obsidiana); cal (casa), y co (lugar), lo que se traduce en «Ciudad de las casas de obsidiana». Se dice que el nombre primitivo era tecupan ishatcu, que quiere decir: «El asiento de los señores en un lugar de aguas cristalinas»; o también que la región era conocida como muchishatcu cuyo significado es: «El reino de los izalcos».Alcaldía Municipal de Izalco: Historia de Izalco

Otra versión establece que Izalco tendría los significados de: «en las arenas de obsidiana», «en las arenas negras», o «lugar de vigilancia o penitencia»; pues proviene de las voces itz (obsidiana), shal (arena), co (lugar) y cal (casa).

Historia Época prehispánica Según la versión tradicional de Juan de Torquemada, el último soberano de Tula, Topilzín Acxitl Quetzalcóhuatl II, se trasladó a la América Central debido al colapso de la cultura tolteca en el valle del Anáhuac. En aquella región fundó Escuintla, y posteriormente Tecpan-Izalco —o tecupan ishatcu— y además Cuscatlán. Por el contrario, y aunque la cronología exacta no es conocida, las investigaciones científicas establecen la llegada de los nahuas al territorio salvadoreño en varias migraciones entre los años 900 y 1500 d.C.

Precisamente, los izalcos eran una de las cuatro ramas de nahuas asentadas en el territorio junto a los cuzcatlecos, nonualcos y mazahuas. También conformaron un señorío con característica de ciudad-estado que sería llamado por los españoles Tecpán Izalco, y el cual comprendía quince asentamientos. Entre ellos sobresalían Izalco, Caluco, Nahulingo y Tacus-calco.

La región era una importante productora de cacao, que se pagaba como tributo a la autoridad del señorío y también servía como moneda para la adquisición de bienes y servicios, tales como la obsidiana y el jade del altiplano guatemalteco.

La colonización española 300px|thumb|Vestigios de la primera iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. De acuerdo al lienzo de Tlaxcala, el conquistador Pedro de Alvarado libró una de sus batallas en Tecpan-Izalco en el año 1524, cuya población se estimaba en 4500 habitantes para 1550, la mayor cantidad en un núcleo indígena en territorio salvadoreño para ese tiempo.FISDL: Izalco

Consumada la conquista, los izalcos continuaron pagando tributo a los encomenderos españoles con cacao. Precisamente, el fruto cobró notoria importancia en la economía de la colonia española. De hecho, muchos clérigos deseaban ocupar uno de los curatos de la próspera zona. Así lo hacía notar el obispo Francisco Marroquín en 1556: «Sé que se han quejado [de] que se vienen a este obispado muchos clérigos: yo no los llamo ni los regalo [halago]; y prometo a Vuestra Majestad que a algunos he echado muy contra su voluntad y a otros he [permitido] que se vayan. Como esta tierra en algunas partes es rica en el fruto del cacao, vienen a esta provincia y sirven a esta iglesia y en otros lugares de poco interés y confían que en algún año los aprovecharé [en las regiones cacaoteras]...». También los monjes del convento de Santo Domingo de Sonsonate decidieron trasladarse allí en 1572.

Entre los años 1571 y 1574, según Juan López de Velasco, se exportaron desde Acajutla «la cantidad de trescientos mil ducados» de cacao. Por su parte, el oidor don Diego García de Palacio, en carta el 8 de marzo de 1576, escribió al Rey Felipe II: «En efecto, era [en los tiempos precolombinos] la cosa más preciada que acá había; ha crecido y multiplicándose tanto, después que están [estos pueblos] en Vuestra Real Corona, con la libertad que tienen de verlo y tratarlo, que de esta provincia [de los Izalcos] principalmente y de su comarca se provee la Nueva España, de que hay mucho comercio y contratación de una a otra parte».

En la etapa de la colonización española, Izalco perteneció a la Alcaldía Mayor de Sonsonate. Para el año 1770, Pedro Cortés y Larraz describía que en el poblado coexistían la parroquia de Dolores Izalco, o «barrio de arriba», con población ladina que totalizaba 3455 habitantes; y la de Asunción Izalco, o «barrio de abajo», con población india que ascendía a 2212. Antes de su llegada, recibió una carta del cura párroco del lugar en el que se describe lo siguiente: «El idioma común que se habla en este curato es el castellano aunque los indios tienen su idioma nativo que es el Mexicano pero hablan bien el castellano, las indias si son algo mas remisas en hablarlo y se rehabitan mas al mexicano».

Época republicana Con la promulgación de la primera constitución salvadoreña en 1824, Izalco se agregó al nuevo departamento de Sonsonate, y para el 6 de abril de 1827 se erigió como cabecera de distrito con el título de villa, aunque Dolores Izalco y Asunción Izalco mantenían sus autoridades municipales.

En medio de los turbulentos años de la federación centroamericana, en 1827 se estableció en el poblado el cuartel general del presidente federal Manuel José Arce, quien mantenía un conflicto con el gobierno salvadoreño. Dicho lugar sirvió también para entablar pláticas de paz. Además, en el mes de noviembre de 1832 estalló una sublevación indígena promovida presuntamente por el religioso Pablo Sagastume en favor de la facción conservadora, y la cual era acaudillada por Felipe Vega y Manuel Amaya. Del motín resultó saqueada Sonsonate.

Para el 24 de febrero de 1838, y por Decreto Legislativo, Asunción y Dolores Izalco fueron fusionadas en una sola población que mantenía el título de villa. Sin embargo, la unión no prosperó, ya que la rivalidad entre ambos lugares era notoria. Por ello, en el año 1853 los pobladores de Asunción pidieron a las cámaras legislativas de El Salvador la creación de un gobierno municipal autónomo; dicho órgano delegó la decisión al poder ejecutivo. Francisco Dueñas, a la sazón presidente de la república, acordó nuevamente la división entre ambos lugares; además estipuló que Dolores debería nombrar dos alcaldes, cinco regidores y un síndico, y Asunción, un alcalde, cuatro regidores y un síndico. El mandatario fundó su resolución «atendiendo a que en la vida de los hombres influyen mucho las costumbres, a que es del gusto de ambos [pueblos] separarse».

Para el año 1859, Dolores contaba con 4543 habitantes, muchos de ellos indígenas a pesar del carácter ladino del lugar. Además, para ese tiempo se hacía notar en un informe que el café era cultivado con cierta «indiferencia», y el cacao, a pesar de carecer de incentivos para su producción, todavía era observado en los mercados locales. Por su parte, Asunción tenía una población de 2863 habitantes.

Por decreto del presidente Gerardo Barrios del 7 de febrero de 1862, nuevamente se dispuso la unión de ambos emplazamientos bajo un gobierno municipal; además, Izalco ostentaría el título de ciudad.

En el informe del gobernador del departamento de Sonsonate Antonio Ipiña hecho en el 25 de diciembre de 1865, notó que Dolores y Asunción habían compuesto sus edificios públicos. En Asunción se arregló casi completamente su cabildo que estaba "muy aseado", compuso una calle y estaba trabajando en la reparación de su iglesia parroquial. Dolores empedró 178 varas de calle de 10 varas de ancho y cuidaba de que las casas particulares se construyan a orillas de las calles para ir cerrando las manzanas. A la ciudad le faltaba un rastro y necesitaba ya que alumbrar sus calles por la noche y se le mandó a su municipalidad que presente arbitrios para procurarse fondos con que hacer esas obras.

A finales de 1865, inició la construcción de un nuevo puente sobre el río de Ceniza para reemplazar el que había sido destruido por una inundación. Este puente que conectaba a Izalco con Sonsonate y Sonzacate formaba una parte importante de la carretera de la capital a Sonsonate, y su reconstrucción era una obra muy importante al comercio del país; por tanto la construcción del puente fue hecha por orden y cuenta del gobierno. La construcción fue avanzando en diciembre de 1865 después de allanarse unos atrasos del empresario encargado de la construcción. Para el 22 de enero de 1866, el puente del río de Ceniza que conectaría a Izalco con Sonsonate y Sonzacate tenía su arco por comenzarse, teniendo ya la madera para su cimbra y se esperaba que se concluyera antes de las lluvias.

Después de que se reglamentó la Policía Rural con Jueces de Policía rural en el 16 de mayo de 1868, se nombró a don Francisco Machado como Juez de Policía Rural del Distrito de Izalco, cuya dotación era de 30 pesos mensuales.

Por decreto legislativo del 18 de febrero de 1869 se ordenó definitivamente la erección de un solo régimen municipal.

En el 14 de marzo de 1875 hubo un motín que terminó en la muerte del cabo 2.º Tránsito Romualdo y Candelario Pashaca; en el 27 de septiembre, el jurado de Izalco pronunció sentencia a los implicados, declarando como culpables de homicidio y autores principales del motín a Encarnación Lucero, Matías Teshe, Luis Quilizapa, Dolores Cúni, Dolores Ramón, Nazario Gómez y Lázaro Maye; a 5 otros como cómplices; y absolviendo a 11.

Para 1890 Izalco tenía una población de 8968 habitantes; y el geógrafo Guillermo Dawson describía la localidad con estos términos: «Sus calles son pintorescas. Sus alrededores bellísimos, y en toda la ciudad hay cierto no, sé qué que trae a la mente del visitador recuerdos históricos que datan de muchos siglos». Seis años después el botánico sueco Carl Vilhelm Hartman pasó por el lugar y tomó una serie de fotografías de los indígenas que le sirvieron para su trabajo Reconocimiento etnográfico de los aztecas en El Salvador de 1901.El Diario de Hoy: La memoria de los Izalcos