El mandeísmo o mandeanismo (en mandeo: mandaiia; ) es una religión monoteísta del Cercano Oriente, originaria de la región del río Jordán. Es una religión gnóstica con una cosmología fuertemente dualista. Según la teología mandea, el Dios que habló con Abraham (denominado Adunay) no es el Dios Supremo (Hayyi Rabbi), sino un demiurgo o divinidad inferior vinculada al mundo material y a las esferas planetarias.La antropóloga E. S. Drower documentó que los textos mandeos presentan una marcada crítica a los patriarcas bíblicos, considerando que la revelación dada a Abraham proviene de entidades astrales e inferiores.

Sus adherentes, llamados mandeístas o mandeos, veneran a Juan el Bautista, a quien consideran el mayor de los profetas y el definitivo.

Se cuenta a los mandeístas entre los pueblos semitas y ellos hablan un dialecto del arameo oriental conocido como mandeo.

Se cree que hay entre 60 y 70 mil mandeístas en el mundo, su mayor población se encuentra en Irak en Juzistán, Irán.

Nombre Se dice que el nombre de mandeísmo proviene del término ([nosotros] sabemos), que significa «conocimiento», como la palabra griega γνῶσις (gnosis). Entre sus adherentes, el término mandeo se refiere sólo a los laicos, en tanto que los sacerdotes son a veces llamados nasoreanos. Dentro del medio oriente, pero fuera de su comunidad, se les conoce comúnmente como los subba (; en singular ṣubbī) o sabianos o sabeos. El término ṣubba se deriva de la raíz aramea relacionada con el bautismo, que en neomandeo es sabi. A raíz de ello, las comunidades mandeístas en la diáspora se autodenominan con frecuencia «sabeos mandeos». Ocasionalmente, los mandeístas son llamados «cristianos de San Juan» tras su encuentro inicial con misioneros católicos portugueses a mitad del , pero los mandeístas nunca han aceptado a Jesús, a quien consideran un traidor que fue crucificado por Dios como castigo por volverse contra Juan el Bautista.

En el Corán, los sabiún () son mencionados tres veces junto con judíos y cristianos. La mayoría de estudiosos contemporáneos consideran que este término se refiere a los sabeos, un grupo religioso abrahámico que seguía a Jesús y que no estaba relacionado con los mandeístas. La confusión entre los dos grupos ocurre principalmente entre quienes no hablan árabe, para los cuales la palabra coránica aṣ-Ṣābiʾūn (de la raíz ) es similar a la palabra ṣubba (de la raíz ). Estos dos grupos no tienen relación alguna con el antiguo pueblo (y lengua) de los sabeos, que habitaban entonces el Yemen, y que esta confusión tampoco existe en lengua árabe: ( ). En todo caso, entre los estudiosos modernos de habla hispana se ha tendido a mantener la ambigüedad del término "sabeos", usándolo como sinónimo del etnónimo de los actuales "mandeístas".

Origen De acuerdo con la mayoría de estudiosos, el mandeísmo se originó en algún punto en los primeros tres siglos después de Cristo, en Mesopotamia sudoccidental o en el área siro-palestina, pero son pocos los datos seguros respecto a sus orígenes. Sin embargo, algunos estudiosos consideran que el mandeísmo es más antiguo y data de tiempos precristianos.

Según la tradición mandeísta el origen de su comunidad se formó entre los seguidores de Juan el Bautista. En especial según el Haran-Gawaita,Lester L. Grabbe, Judaïsm from Cyrus to Hadrian, Vol. II, Fortress Press, Minneapolis, 1992, . su comienzo habría sido entre los años 37 y 38.Robert Eisenman, James the Brother of Jesus And The Dead Sea Scrolls, The Historical James, Paul as the Enemy, and Jesus' Brothers as Apostles, tomo II, ed. GDP, Nashville, 2012, .

Esta religión ha sido practicada principalmente alrededor de los ríos Karun, Éufrates y Tigris y los ríos que rodean el canal del río Shatt-al-Arab, parte del sur de Irak y de la provincia de Juzestán en Irán.

Los mandeístas se han mantenido separados e intensamente reservados. Los informes sobre ellos y su religión han provenido principalmente de autores ajenos a la comunidad, particularmente Julius Heinrich Petermann, un orientalista así como de Nicolas Siouffi, un cristiano sirio que fue vicecónsul francés en Mosul en 1887, y la antropóloga cultural británica Lady E. S. Drower. Existe una descripción más antigua hecha por el viajero francés Jean-Baptiste Tavernier en la década de 1650.

Fundada sobre bases gnósticas, la religión mandeísta incorporó otros elementos. Cuenta con creyentes en ciertas zonas de Irak, Irán, y otros países donde ha llegado por las persecuciones. Está dirigida por la casta sacerdotal de los nasoreanos. Esta casta sacerdotal se divide en dos tipos, los iniciados al más alto nivel denominados ganzibra (tesoreros) y otros con menor rango de iniciación, llamados tarmidia (discípulo) y utilizan como lengua litúrgica un dialecto arameo oriental hoy ya sólo entendido por sacerdotes. El alfabeto mandeo guarda el más estrecho paralelismo con las inscripciones elymaicas de Tang-i-Sarwäk en Juzestán ().

Textos sagrados

Los manuscritos de los libros sagrados mandeístas más antiguos son posteriores al , aunque parte del material recogido puede datarse al menos hasta el 700 d. C.. Sin embargo, partes considerables, por ejemplo, del Guinza y El libro de Juan son fechables en época islámica, ya que mencionan a Mahoma y la expansión del islam. Sus libros litúrgicos y sagrados son:

Ginza (‘tesoro’), llamado también El gran libro y, en Europa, Libro de Adán. Comprende dos partes principales: Ginza de derecha (compuesto por dieciocho opúsculos de mitología y cosmología principalmente) y Ginza de izquierda o Libro de las almas (más reducido, y que trata de la ascensión del alma al reino de la luz; sus himnos son recitados en la misa de difuntos o masiqta). Todavía no existe edición crítica del texto. El libro de Juan o Libro de los ángeles, heterogénea colección de 37 obras de contenido muy mitológico, en el que se destaca un opúsculo sobre Juan el Bautista y otro referente a la llegada de un mensajero celestial (Amos) a Jerusalén. Qolasta (‘antología’), también llamado Cantos e himnos para el bautismo y la ascensión, un libro de himnos religiosos, cantos y oraciones acompañados de las instrucciones para los ceremoniales para el bautismo y la misa de difuntos, dos de los ritos más importantes de esta religión.

Otros escritos importantes, los llamados Rollos secretos, fueron publicados por E. S. Drower: Diwan Abatur (Ciudad del Vaticano, 1950); se trata de una descripción de la esfera demoníaca de los planetas; el Diván de la gran revelación, llamado también The Haran Gawaita and the Baptism of Hibil-Ziwa (ibid. 1953); las voluminosas Mil y doce cuestiones (The Thousand and Twelve Questions, 1960), compilación en siete partes destinada a los religiosos y novicios; un ritual para ordenación de sacerdotes (o coronación): The coronation of the great Niflam (Lei, 1962); un tratado de astrología, Sfar Malwase; los rituales del bautismo y del matrimonio y A pair of nasoraean commentaries (Lei 1963), comentarios divididos en dos partes: el Primer gran mundo y el Primer pequeño mundo.

Historia

La más temprana alusión literaria a esta religión se debe a Teodoro Bar Khonai (792 d. C.), heresiólogo de Siria oriental que en su Libro de los escolios extrae varias citas del Ginza. En esta religión se oponen un reino de la luz y un reino de la oscuridad. El demiurgo de esta religión es Ptahil, hijo de Abathur y enfrentado a Ruha y sus hijos, los signos del Zodiaco, y los demonios. Ptahil hizo un mundo que contiene mucha luz, pero las continuas interferencias de Ruha y sus hijos estropearon su trabajo. El teólogo Richard August Reitzenstein consideraba que el mito redentor surgió de las religiones iranias, entre las que se incluía el mandeísmo. Mark Lidzbarski consiguió demostrar que se habla de un redentor en el Ginza del mandeísmo. Es el «conocimiento de la vida» (manda da hayye), que baja a la Tierra para redimir a las almas que han sido cautivadas por el poder de las tinieblas y encerradas en el cuerpo del hombre, elaborado por las fuerzas de la oscuridad, Ruha, los signos del Zodiaco y los demonios y por lo tanto perteneciente al reino de lo oscuro, y así devolverlas al reino de la luz, a donde pertenecen. En su retorno, las almas deben asimilar este mito y superar una gran serie de puestos de guardia (mattaratha), montados por los demonios para secuestrarlas e impedirlo; sólo se pueden superar con la preparación que usa el ritual mandeo, cuya parte central es el recitado del mito y el bautismo en agua viva, es decir, que corra, porque fluye del reino de la luz, bautismo que se repite cada cierto tiempo, pues solo por él el alma se mantiene limpia de la mancha de la materia. Otros elementos simbólicos, como entre ellos una túnica blanca, una corona y un báculo, se usan en el rito. El sacerdote al final saca del agua al alma con la mano derecha.

No se encontraron referencias anteriores al ; pero el egiptólogo sueco T. Säve-Söderbergh ha podido probar que algunas partes de los himnos mandeístas ya existían en el comparándolos con textos maniqueos paralelos. También es probable que la redacción más antigua de los himnos date de los siglos  o  según R. Macuch. Posterior parece la tradición de considerar a Juan el Bautista como el verdadero Mesías y a Jesús de Nazaret como un falso mesías. Un símbolo del mandeísmo es la "darfash", una cruz con cintas de tela.

Hasta la guerra de Irak, casi todos vivían en Irak. De una cantidad mundial estimada de 60 000 a 70 000 fieles antes de esta guerra sólo quedan en Irak e Irán entre 5 000 y 7 000 mandeos. Muchos han emigrado desde entonces y en los Estados Unidos son más de mil, según un informe difundido recientemente por la Sociedad Mandeísta de Estados Unidos, con sede en Nueva Jersey.

Creencias miniaturadeimagen|El Ginza Rabba editado en árabe.

El mandeísmo es una religión sincrética en la que aparece un dualismo de tradición mazdeísta que presenta el mundo de la luz y el de las tinieblas y otros elementos de las tradiciones mesopotámicas también presentes en los relatos bíblicos. Los mandeístas se consideran como los primeros monoteístas así como la primera religión universal.

Como la religión del pueblo mandeístas se basa más en la herencia común que en un conjunto particular de credos y doctrinas religiosas. El corpus de la literatura mandea, si bien extenso, abarca temas como la escatología, el conocimiento de Dios y la vida después de la muerte, pero de una manera no sistemática. Más aún, solo es conocida a la clase sacerdotal y a algunos laicos. De esta manera, como afirma Häberl, la compleja teología de los mandeístas evita cualquier intento de generalización, si bien hay algunos rasgos de su fe que permiten compararlos y contrastarlos con otras fes de la misma región.

Los orígenes de los mandeístas como una comunidad religiosa distinta y su historia temprana permanecen envueltas en mitos y leyendas que ocurren en un territorio que es familiar a judíos, cristianos y musulmanes. De acuerdo con sus propias tradiciones, la suya fue una fe revelada primero a Adán, el primer hombre, y preservada por una parte de sus descendientes hasta el día de hoy a través de una serie de destrucciones periódicas, de las cuales el diluvio fue el tercero y más reciente. Como en la Biblia y en el Corán, Noé y su familia inmediata fueron los únicos supervivientes humanos del diluvio, y es a través de su hijo Sem que desciende la comunidad contemporánea, todas las demás razas derivando de sus otros hijos. Los mandeos también cuentan a los egipcios entre sus ancestros, son los israelitas y no los egipcios los que hacen el papel de villanos en su narración del éxodo de los israelitas de Egipto.

Principios fundamentales miniaturadeimagen|Sacerdote mandeísta lee un texto religioso, Bagdad, Irak, 2008 Según la antropóloga E. S. Drower (1960), la gnosis mandeísta se caracteriza por nueve rasgos, que aparecen en formas varias en otras sectas gnósticasː