thumb|350px| Sello postal alemán conmemorativo de Strauss y Salomé. Salomé es una ópera en un acto con música de Richard Strauss y libreto en alemán del propio compositor. Fue estrenada el 9 de diciembre de 1905 en la Königliches Opernhaus de Dresde, y prohibida en Viena (hasta 1918), con Ernst von Schuch como director y Marie Wittich en el papel de Salomé. Se basa en la traducción alemana de Hedwig Lachmann de la obra en francés Salomé de Oscar Wilde. Strauss dedicó la ópera a su amigo Sir Edgar Speyer.

La ópera es famosa (en tiempos de su estreno, se consideró infame) por su "danza de los siete velos". Ahora se conoce mejor por la más sorprendente escena final (a menudo una pieza de concierto para sopranos dramáticas), donde Salomé declara su amor a la cabeza cortada de Juan el Bautista.

Historia Composición Strauss escribió el libreto basándose en el drama homónimo de Oscar Wilde, traducido al alemán por Hedwig Lachmann. Wilde se había inspirado a su vez en el pasaje bíblico del martirio de san Juan Bautista. Oscar Wilde originariamente escribió su Salomé en francés. Strauss vio la obra en la versión de Lachmann e inmediatamente se puso a trabajar en la ópera. La estructura formal de la obra era muy apta para la adaptación musical. El propio Wilde describió Salomé como conteniendo "estribillos cuyos motifs recurrentes (énfasis de Wilde) la hacen muy parecida a una pieza de música y la junta como una balada".

Strauss compuso la ópera en alemán, y esta es la versión que se ha conocido mundialmente. Sin embargo, en 1930, Strauss hizo una versión alternativa en francés, que es menos conocida hoy en día, aunque fue repuesta en Lyon en 1990,Holden, p. 869 interpretaciones que fueron grabadas por Kent Nagano con Karen Huffstodt en el rol titular y José van Dam como Jochanaan.Granaciones de la ópera en operadis-opera-discography.org.uk

Representaciones La combinación del tema bíblico cristiano, lo erótico y lo criminal, que tanto atrajeron a Wilde en la historia, horrorizó al público operístico desde la primera aparición. Algunos de los intérpretes originales eran reacios a manejar el material tal como estaba escrito y la Salomé, Marie Wittich, "rechazó representar la "danza de los siete velos", creando así una situación en la que una bailarina tenía que danzar en lugar de ella. Se representó por vez primera en la Königliches Opernhaus de Dresde el 9 de diciembre de 1905, y en los dos años siguientes, se dio en otros cincuenta teatros de ópera.

A pesar de la popularidad que disfruta en la actualidad, la ópera no fue bien recibida en su época. Salomé fue prohibida en Londres por la oficina del Lord Chambelán hasta 1907. Cuando se estrenó en el de Londres bajo la dirección de Thomas Beecham el 8 de diciembre de 1910, fue modificada, para gran enfado aunque posterior regocijo de Beecham. En Nueva York, el estreno tuvo lugar el 22 de enero de 1907 después de lo cual, debido a presiones de los ricos mecenas, el Metropolitan Opera House de Nueva York cancela todas las presentaciones después del estreno, incluso las que estaban contratadas para que las dirigiera el mismo Strauss. Estos patronos rogaron al visitante Edward Elgar que liderara las objeciones a la obra, pero él lo rechazó rotundamente, afirmando que Strauss era "el genio más grande de la época".Notas de Liner a la grabación de Salomé con Birgit Nilsson y la Filarmónica de Viena bajo dirección de Georg Solti. Decca Records, 19XX Gustav Mahler no pudo obtener el consentimiento del censor de Viena para representarla allí, pero al final se estrenó en 1918.

Hoy, Salomé es parte del repertorio más generalizado; hay varias grabaciones de audio y vídeo, y se presenta regularmente en los teatros de ópera. En las estadísticas de Operabase aparece la n.º 32 de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010, siendo la 3.ª en Alemania y la primera de Richard Strauss.

Personajes PersonajesTesituraElenco del estreno, 9 de diciembre de 1905Director: Ernst von SchuchSalomé, hijastra (y sobrina) de HerodessopranoMarie WittichHerodes, Tetrarca de Judea y PereatenorKarel BurianHerodías, su esposa (y cuñada) madre de SalomémezzosopranoIrene von ChavanneJochanaan (Juan el Bautista)barítonoKarl PerronNarraboth, Capitán de la guardiatenorRudolf Ferdinand JägerEl paje de HerodíascontraltoRiza EibenschützPrimer judíotenorHans RüdigerSegundo judíotenorHans SavilleTercer judíotenorGroschCuarto judíotenorAnton ErlQuinto judíobajoLéon RainsPrimer nazarenobajoTheodor KruisSegundo nazareno tenorFriedrich PlaschkePrimer soldadobajoFranz NebuschkaSegundo soldadobajoErwinUn capadociobajoErnst WachterUn esclavosoprano/tenorMaria KeldorferInvitados reales (egipcios y romanos), y su séquito, sirvientes, soldados (todos mudos)

Argumento thumb|Olive Fremstad sosteniendo la cabeza de Juan el Bautista en la producción de 1907 de la Metropolitan Opera. Una gran terraza en el Palacio de Herodes, por encima de una sala de banquetes. Algunos soldados se asoman a la balconada. A la derecha hay una gran escalera, a la izquierda, en el fondo, una vieja cisterna rodeada por un muro de bronce verdoso. La luna luce muy brillantemente.

Transcurre en una noche de luna llena en el palacio de emperador, durante el reinado de Herodes Antipas y narra la historia de Salomé y Juan el Bautista (Jokanaán).

Narraboth mira desde una terraza en el palacio de Herodes a una sala de banquetes a la bella princesa Salomé; está enamorado de ella, y la tiene divinizada, para gran temor y disgusto del paje de Herodías. Se oye la voz del profeta Jokanaán desde su prisión en la cisterna del palacio; Herodes le teme a él y ha ordenado que nadie contacte con él, incluyendo el Sumo Sacerdote de Jerusalén.

Hastiada de la fiesta que se celebra en palacio y sus invitados, la joven princesa de Judea, Salomé, huye de la terraza. Cuando oye a Jokanaán maldiciendo a su madre (Herodías), se suscita la curiosidad de Salomé. Pide ver al extraño prisionero que alojado en la cisterna proclama la llegada del Mesías. Los guardas del palacio no le obedecen sus petulantes órdenes, así que ella bromeando, consigue de Narraboth que le traiga a Jokanaán ante ella. A pesar de las órdenes que ha recibido de Herodes, Narraboth finalmente cede ante las promesas de ella de sonreírle.

Jokanaán sale de la cisterna y grita profecías en relación con Herodes y Herodías que nadie entiende excepto Salomé cuando el profeta se refiere a su madre. Al contemplarlo, Salomé siente un incontenible deseo por él, alabando su piel blanca y pidiendo tocarlo, pero él la rechaza. Ella entonces alaba su pelo negro, pidiéndole de nuevo tocarlo, pero de nuevo es rechazada. Al final ella pide un beso de los labios de Jokanaán y Narraboth, que no soporta oír esto, se suicida. Mientras devuelven a Jokanaán al pozo, reza por la salvación a través del Mesías.

Entra Herodes, seguido por su esposa y la corte. Se resbala en la sangre de Narraboth y comienza a sentir alucinaciones. Oye el batir de alas. A pesar de las objeciones de Herodías, Herodes mira fijamente y con lascivia a Salomé, quien lo rechaza. Jokanaán hostiga a Herodías desde el pozo, diciendo que es pecaminoso su incestuoso matrimonio con Herodes. Ella exige que Herodes lo silencie. Herodes se niega, y ella se burla de su temor. Cinco judíos discuten sobre la naturaleza de Dios. Dos nazarenos hablan de los milagros de Jesucristo; en un determinado momento, hablan de la resurrección de la Hija de Jairo de entre los muertos, algo que Herodes encuentra aterrador.

Herodes pide a Salomé que coma con él, que beba con él; indolentemente, ella lo rechaza dos veces, diciendo que no tiene hambre ni sed. Herodes entonces le pide que baile para él, Tanz für mich, Salome, aunque su madre pone objeciones. Él promete recompensar los deseos de su corazón, cualquier deseo que tenga, aunque sea la mitad de su reino.

Salomé le hace jurar que cumplirá su palabra, ella se prepara para la Danza de los siete velos. Esta danza, de una orquestación muy oriental, consiste en que ella lentamente se va quitando los velos uno a uno, hasta que queda desnuda a sus pies. Salomé pide su deseo: la cabeza del profeta en una bandeja de plata. Su madre se ríe socarronamente de placer.

Herodes intenta desesperadamente satisfacerla con otras cosas ofreciéndole joyas, pavos reales, y el velo sagrado del Templo. Pero ella está convencida de que lo único que desea es la cabeza del hombre. Permanece firme en su exigencia de la cabeza de Jokanaán. Finalmente Herodes accede.

La ejecución del Bautista es el punto álgido de la obra, no se ve en escena pero la orquesta es la encargada de registrar el momento. Después de un desesperado monólogo de Salomé, un guardia le entrega la cabeza en una bandeja. Salomé declara su amor a la cabeza cortada, besando finalmente los labios del profeta apasionadamente (Ich habe deinem Mund geküsst - "He besado tu boca") ante la mirada espantada de los presentes. En el momento en que la princesa besa la cabeza sangrante del profeta, disgustado, el aterrorizado y muy supersticioso Herodes ordena a los soldados que la maten.

Instrumentación La partitura está escrita para una gran orquesta formada por: Viento madera: 1 flautín, 3 flautas, 2 oboes, 1 corno inglés, 1 heckelfón, 1 clarinete en mi bemol, 2 clarinetes en si bemol y la, 1 clarinete bajo en si bemol, 3 fagotes, 1 contrafagot. Viento metales: 6 trompas en fa, do, mi, re, mi bemol y si, 4 trompetas en mi bemol, do, si bemol y fa, 4 trombones, 1 tuba. Percusión (8–9 intérpretes): 5 timbales, bombo, caja, platillos, triángulos, gong, pandereta, castañuelas, glockenspiel, xilófono. Teclados: celesta, armonio (fuera de escena), órgano (fuera de escena). Cuerda: 2 arpas y una sección de cuerdas con 16 violines I, 16 violines II, 10–12 violas, 10 violonchelos y 8 contrabajos.

Música thumb|right|275px|El leitmotif asociado con la propia Salomé. thumb|right|400px|El leitmotif asociado a Jokanaén o profecía.

La música de Salomé incluye un sistema de leitmotifs, o breves melodías con significado simbólico. Algunas se asocian claramente con personas como Salomé o Jakanaán (Juan el Bautista). Otros son de un significado más abstracto. online en (Google Libros) El uso que Strauss hace de los leitmotifs es complejo, pues tanto el simbolismo como la forma musical están sujetos a la ambigüedad y la transformación. Algunos leitmotifs, especialmente aquellos asociados a Herodes, cambian frecuentemente en forma y significado simbólico, haciendo inútil intentar darles un significado exacto. Strauss proporciona nombres para algunos de los leitmotifs, pero no de manera coherente, y otra gente ha asignado una variedad de nombres. Estos nombres a menudo ilustran la ambigüedad de ciertos leitmotifs. Por ejemplo, las etiquetas de Gilman tienden a ser abstractas (como "Ansiedad", "Enfado", y "Miedo"), mientras que Roese es más concreto (llama al tema "Miedo" de Gilman "la escalera de Herodes"). Considerando la importancia del leitmotif asociado con Jokanaán, que tiene dos partes, Gilman llama a la primera parte "Jokanaán" y la segunda parte "Profecía", mientras que Roese los etiqueta al revés. Los nombres de los leitmotifs son comunes, pero no hay una autoridad definitiva. Derrick Puffett previene contra la idea de darle demasiado significado a ninguna de esas etiquetas. Además de los leitmotifs, hay muchos usos simbólicos del color musical en la música de la ópera. Por ejemplo, una pandereta suena cada vez que hay una referencia a la danza de Salomé.