José María Blanco y Crespo (Sevilla, 11 de julio de 1775-Liverpool, 20 de mayo de 1841), más conocido como José María Blanco White, fue un escritor español. Se estableció en el Reino Unido, donde formó parte de la reforma radical y escribió a favor del liberalismo.

Fue ordenado sacerdote católico en 1799. Se fue voluntariamente a Inglaterra en 1810, donde publicó el periódico El Español desde este año hasta 1814. Esta publicación fue muy crítica con la moderación de las Cortes de Cádiz españolas. En 1814 se hizo reverendo anglicano. Entre 1821 y 1822 escribió sus costumbristas y mordaces Cartas de España. También fue crítico literario y poeta. Publicó libros que cuestionaban el catolicismo. En 1834 abjuró del anglicanismo y se hizo unitarista.

Era hermano mayor del militar Fernando Blanco White (1786-1849).

Orígenes familiares

El propio Blanco narra en su autobiografía que su bisabuelo paterno era un católico irlandés que, tras la victoria de Oliver Cromwell en 1690, tuvo que marcharse de Dublín a Waterford, donde fue comerciante.

Su abuelo, William White, nacido en 1689, Se trasladó con sus hermanos Thomas y Paul de Waterford a España. Thomas y Paul abrieron casas de comercio en Cádiz y Huelva, mientras que William se instaló en Sevilla antes de 1732, donde trabajó con su tío materno Philip Nangle, que había emigrado tiempo atrás. Cuando Philip murió sin hijos, William heredó su negocio. Obtuvo carta de hidalguía, dada por Felipe V en 1732.

Su abuelo se casó con Ana Andrea Morrogh, sevillana de nacimiento, pero de la estirpe de los reyes de Irlanda. Consta que solía firmar como Blanco White o como White Blanco aunque, en 1730, firmó simplemente con el nombre hispanizado de Guillermo Blanco.

Su padre, William White y Morrogh, también firmaba a veces con el apellido en español y en inglés, aunque tendía más a usar la forma completamente hispanizada. En 1771 se casó con María Gertrudis Crespo y Neve. Fue vicecónsul y único representante de Inglaterra en Sevilla.

Sus padres eran personas profundamente religiosas. Durante muchos años, su padre iba a cuidar enfermos al hospital, lo que le llevó dos veces a estar a punto de morir por haberse contagiado.Cartas desde España, III. Todos los domingos iba a confesarse, acompañado de su hijo José María, al convento de San Pablo de los dominicos, donde dos veces al mes se confesaba también José María, quien lo consideraba una experiencia desagradable.

Biografía

José María Blanco y Crespo, el primogénito, nació en 1775 y fue bautizado en la iglesia de Santa Cruz. Tuvo como hermanos a: Ana María, que falleció de niña; Teresa, que entró en el convento de Santa María de las Dueñas; María de la Salud Fernanda, que entró en el convento de Santa María de las Dueñas primero y luego en el convento de Santa María de los Reyes; Guillermo, que también murió en la infancia; y Fernando, que sería militar.

En 1781 Blanco presenció la muerte por garrote vil y la posterior quema de una mujer ciega llamada Dolores López por parte de la Inquisición.

Hacia 1782 leyó Las aventuras de Telémaco de Fénelon, lo que le indujo a dudar sobre la religión:

Tras esto se confesó del pecado de dudas contra la fe con su confesor dominico, que le absolvió y le recomendó que no se preocupase de esas cosas.

Otras lecturas de las que disfrutó en su infancia fueron Las mil y una noches y El Quijote.

En 1783 pasó a acudir diariamente a la oficina del negocio familiar, donde se le enseñó a hacer cuentas. También se dedicó a copiar la correspondencia. Aquí aprendió suficiente inglés como para comunicarse con el resto de los empleados, que eran todos irlandeses.

En 1785, por insistencia de su madre, se le puso un preceptor de latín. Durante su infancia, su tío Thomas Cahill le enseñó a tocar el violín.

Como aborrecía el trabajo de comerciante, en 1787 manifestó que quería ser sacerdote, para lo cual hay que estudiar Filosofía y Teología. En 1789, como persistía en esta idea, le hicieron comenzar los estudios de Filosofía en el Colegio de Santo Tomás, de los dominicos.

En 1790, por determinación de su madre, se sometió a la Primera Tonsura en la iglesia del convento de San Pedro de Alcántara. Con esto entraba en estado clerical y se veía obligado por la ley canónica a rezar el oficio del día señalado en el Breviario, lo que le llevaba más de una hora y cuarto al día y le parecía una labor muy pesada. Dejó de hacerlo a los 27 años cuando, por un tiempo, dejó de creer en el cristianismo. Además, durante buena parte de su juventud, su confesor le recomendó que emplease una hora al día en la meditación, lo que también le parecía muy duro.

En 1790 leyó obras del benedictino Benito Jerónimo Feijoo, que se encontraban en la casa de su tía y madrina Ana Gabriela Blanco. Le supusieron un gran revulsivo intelectual.

En 1790 continuó sus estudios de Filosofía en la Universidad de Sevilla. Ese curso conoció a un estudiante de Teología llamado Manuel María del Mármol, que se convirtió en su tutor particular.

En 1791 obtuvo el bachillerato en Filosofía. Entre 1791 y 1792 comenzó con el estudio de la Teología en esta universidad. Entre sus compañeros estaba Manuel María de Arjona, que tomó la decisión de mejorar la educación universitaria pública mediante lecturas y discusiones. Él y un par de compañeros suyos fueron los escogidos. Comenzaron a estudiar Retórica con Quintiliano, pero dos de los alumnos se aburrieron posteriormente y solo quedaron Arjona y Blanco, que se hicieron amigos.

Arjona leía muchos libros en francés y le recomendó a Blanco que aprendiese ese idioma. Gracias a varios libros, pudo aprender a escribir en francés correctamente durante su estancia en España, aunque no llegó a saber hablarlo. Posteriormente, Arjona le recomendó que aprendiese italiano, y también se animó a hacerlo con diversas obras, aunque su conocimiento de esta lengua no llegó a ser tan profundo.

Durante su estancia en la universidad se relacionó con dos estudiantes de Teología, Félix José Reinoso y Alberto Lista, que presentó a Arjona. A partir de 1792 se reunían para charlas literarias. A estas se sumó el poeta José María Roldán. En este contexto se fundó en 1793 la Academia de Letras Humanas de Sevilla. Blanco y Lista se incorporaron oficialmente a la misma en 1794 y Arjona en 1795, a propuesta de Blanco. Entre 1796 y 1797 las sesiones se celebraban en la casa del joven Blanco. Otro de los asistentes a esta academia fue Justino Matute y Gaviria. En este entorno, Blanco usó el seudónimo de Albino. En la academia, se convocaban concursos de poética y retórica sobre temas sacros y profanos y el encargado de juzgar era Juan Pablo Forner. El primer texto en prosa escrito por Blanco fue en el seno de esta academia y se titulaba Censura de la oración que, en alabanza a la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora leyó en la Academia de Letras Humanas de Sevilla don Félix José Reinoso el día 8 de diciembre de 1794, presentado en 1795. En 1799 Reinoso ganó un concurso de esta academia con su obra La inocencia perdida. Otras obras de Blanco leídas en el seno de esta academia son A Carlos III, restablecedor de las Ciencias en España (1795), Oda pidiendo a Apolo que restablezca sus altares en Sevilla (1796) y Oda a las musas (1796). Esta academia fue disuelta en 1801.

En aquel entonces, los mejores estudiantes de la universidad frecuentaban el Oratorio de San Felipe Neri. Blanco empezó a acudir y escogió como confesor a un filipense. Frecuentemente, tocaba el violín en el oratorio junto con músicos profesionales, que no cobraban por este servicio.

En 1793 obtuvo la licenciatura en Filosofía.

En 1794 recibió las cuatro órdenes menores en la iglesia del convento de San Pedro de Alcántara.

En 1794 se trasladó, con la familia Pastoriza, a pasar un mes en Sanlúcar de Barrameda. Una de estas semanas la pasaría en la ciudad de Cádiz. Después de esto, empezó a sentirse menos dispuesto al sacerdocio. Sin embargo, puso remedio a esto realizando en Sevilla, con el filipense Teodomiro Díaz de la Vega, los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola.

En 1795 publicó su primer texto, una traducción del latín de Alexis, del jesuita alemán Andrés Triz. Ese mismo año viajó nuevamente a la ciudad de Cádiz, a visitar a sus parientes, y volvió de nuevo con dudas sobre su futuro como sacerdote. Por esta época su hermana María de la Salud Fernanda, que había entrado con seis o siete años en el convento de Santa María de las Dueñas, se salió a los diecisiete años y regresó al hogar familiar. Poco antes, Teresa había entrado en ese mismo convento.

En 1796 obtuvo el grado de bachiller en Teología. Ese mismo año, recibió el subdiaconado en la iglesia del convento del Espíritu Santo.

En 1797 publica algunas de sus obras en Poesías de una Academia de Letras Humanas junto a las de Lista y Reinoso, incluyendo dos odas suyas la Inmaculada Concepción escritas en 1794 y 1795.

La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Sevilla, fundada en 1775, se encontraba en 1797 en estado de decaimiento. Arjona hizo elegir para ella a gente de su grupo, como Blanco.

En 1798 fue admitido como colegial con beca teóloga en el Colegio de Santa María de Jesús de Sevilla y, según la costumbre de los colegiales desde la separación de la Universidad de Sevilla del citado colegio en 1769, se licenció en Teología en la Universidad de Osuna.

En 1798 escribió su égloga El mesías y el canto didáctico La belleza.

En 1798 se enamoró de una joven viuda de Sevilla. Sus padres, conocedores de la situación, lo enviaron a Cádiz con su amigo Eduardo Adrián Vacquer para separarlo de la joven. Estuvo allí seis meses.

Un comerciante francés establecido en Sevilla, que estaba indispuesto contra Inglaterra, solicitó al gobierno francés que actuase contra el vicecónsul inglés de Sevilla y el gobierno francés consiguió que el gobierno español desterrase a su padre a setenta u ochenta millas de la costa el 6 de febrero de 1799. Las autoridades locales le dijeron que obedeciese la orden para, tiempo después, instalarse en algún pueblo cercano a Sevilla, donde dijeron que no lo molestarían. Sucedió que, aquel año, José María tenía que ir a Olvera, en la sierra de Cádiz, para informar a su colegio de la limpieza de sangre de un candidato. Un sacerdote, pariente de su madre, era párroco en Cañete la Real, en las estribaciones de la serranía de Ronda, y el padre decidió acompañar en el viaje a José María y quedarse luego en casa de este pariente. La madre y la hermana se instalarían en Alcalá de Guadaíra, provincia de Sevilla, donde se les uniría el padre poco después.

El 21 de diciembre de 1799 fue ordenado sacerdote. Ejerció frecuentemente de confesor, sobre todo en el convento de Santa Inés. En el año 1800 entró como miembro en la Escuela de Cristo de la Natividad.

Entre 1799 y 1800 se produjo un desbordamiento del río Guadalquivir que inundó las habitaciones de la planta baja del colegio. En 1800 fue ascendido a rector. Ese verano, Blanco y la servidumbre eran los únicos residentes en el colegio. Se produjo una epidemia en la ciudad de fiebre amarilla y Blanco enfermó. Todos los sirvientes murieron menos el portero. Blanco se trasladó entonces lejos de ese ambiente insalubre a vivir con su familia a Alcalá de Guadaíra hasta el 31 de diciembre. El 1 de enero de 1801 traspasó el cargo de rector a un sucesor.

En febrero de 1801 se trasladó a Cádiz a presentarse a un concurso para ser canónigo de la catedral. Finalmente, el escogido fue Antonio Cabrera y Corro.

Al llegar a Sevilla, se presentó a un concurso para ser capellán magistral de la capilla Real de la catedral. En el , Fernando III de Castilla había fundado esta capellanía con un deán y doce capellanes. Blanco obtuvo el puesto y, el 15 de agosto de 1801, Carlos IV firmó el título en el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso.

Ese mismo año fue nombrado académico de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, donde leyó sus Reflexiones sobre la belleza universal.