250px|miniaturadeimagen|derecha|Soldados soviéticos avanzan durante la batalla de Kursk en julio de 1943
La historia militar de la Unión Soviética comenzó en los días que siguieron a la Revolución de octubre de 1917 que llevó a los bolcheviques al poder. El nuevo gobierno formó el Ejército Rojo para combatir a varios enemigos en la guerra civil rusa. A finales de los años 1930, el Ejército Rojo invadió Finlandia; luchó en una breve y nunca declarada guerra fronteriza (junto con su aliado Mongolia) contra Japón y su estado títere de Manchukuo; y, se desplegó cuando la Unión Soviética, de acuerdo con la Alemania nazi, participó en el reparto de Polonia, se anexionó los Estados Bálticos, Besarabia y Bucovina del Norte (perteneciente a Rumanía). En la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Rojo fue la fuerza militar más activa de las que participaron en la derrota de la Alemania nazi. Tras la guerra, ocupó militarmente parte de Alemania y otras muchas naciones del centro y el este de Europa, que se convirtieron en estados satélites del Bloque soviético.
La Unión Soviética se convirtió en superpotencia rivalizando con los Estados Unidos. La Guerra Fría entre las dos naciones las llevó a un aumento de la actividad militar, la carrera armamentística, y la carrera espacial. A principios de los años 1980, las fuerzas armadas soviéticas tenían más tropas y armas nucleares que cualquier otro país en el planeta, convirtiéndose así en una de las máximas superpotencias militares. La Unión Soviética cayó en 1991, pero no por una derrota militar, sino por factores internos políticos y económicos inducidos por los Estados Unidos y sus países aliados (véase Historia de la Unión Soviética).
El ejército soviético consistía en cinco grandes fuerzas. Estas fueron, por orden de importancia: las Fuerzas de misiles estratégicos, las Fuerzas de tierra, las Fuerzas aéreas, las Fuerzas de defensa aérea y las Fuerzas navales. Las otras dos fuerzas soviéticas militarizadas fueron las Tropas Internas, dependientes del Ministerio de Asuntos Internos, y las Tropas Fronterizas, dependientes del KGB.
Trasfondo zarista y revolucionario
220px|miniaturadeimagen|derecha|Manifestaciones durante la Revolución de Febrero de 1917
La Revolución de Febrero de 1917 reemplazó al Zar por el Gobierno Provisional Ruso, que a su vez fue derrocado por la Revolución Bolchevique de octubre de 1917. El Ejército Imperial Ruso, exhausto tras su participación en la Primera Guerra Mundial, estaba al borde de la desintegración y el derrumbe. A pesar de la fuerte influencia de los bolcheviques en el ejército, en el cuerpo de oficiales había muchos que se oponían ferozmente al bolchevismo. Los bolcheviques percibían el ejército zarista como uno de los cimientos del antiguo y odiado régimen, por lo que decidieron abolirlo en favor de unas nuevas fuerzas armadas leales a la causa marxista. Así, el núcleo del abolido ejército zarista se convirtió en el de las fuerzas armadas del Gobierno Provisional Ruso, que a su vez pasó a ser el núcleo armado del Movimiento Blanco. Este último, con la ayuda intermitente de fuerzas intervencionistas extranjeras (japonesas, británicas, francesas y estadounidenses), combatió al Ejército Rojo formado por los bolcheviques para luchar en la guerra civil rusa.
El 30 de enero de 1918, el líder bolchevique Vladímir Lenin decretó el establecimiento del Ejército Rojo, fusionando oficialmente a 20.000 Guardias Rojos con 200.000 marineros de la Flota del Báltico,La flota zarista fue ya desde principios de siglo núcleo constante de revueltas y malestar revolucionario, como la del acorazado Potemkin así como a un puñado de soldados de la guarnición de Petrogrado, simpatizantes de la causa. León Trotski fue nombrado el primer Comisario del Pueblo de Guerra del Gobierno soviético. thumb|left|250px|Miembros del Ejército Rojo se reúnen alrededor de Vladímir Lenin y León Trotsky en Petrogrado. En sus comienzos, el Ejército Rojo era igualitario aunque poco disciplinado. Los bolcheviques consideraban los rangos militares y los saludos como costumbres burguesas y los abolieron. Los soldados pasaron a elegir a sus propios jefes y votaban sobre las órdenes a seguir. Este experimento igualitario fue más tarde abolido bajo la presión de la guerra civil rusa (1918–1921), y tanto los rangos como la obligación de obedecer se restablecieron.Una situación análoga y con el mismo desenlace se vivió entre los anarquistas y colectivistas que formaban las milicias populares que combatieron por la República durante la Guerra Civil Española
Durante la Guerra Civil los bolcheviques combatieron a grupos contrarrevolucionarios, que llegaron a ser conocidos como los Ejércitos Blancos, así como a otros ejércitos patrocinados por los anteriores aliados de Rusia, como Gran Bretaña y Francia, que sintieron la necesidad de derrocar al gobierno bolchevique. El Ejército Rojo alcanzó inicialmente una serie de victorias sobre sus adversarios y, en un arranque de optimismo, Lenin ordenó al Ejército Occidental soviético avanzar hacia el Oeste tras el vacío creado por las fuerzas alemanas en retirada desde el área de Ober-Ost. Esta operación barrió las recién creadas República Popular de Ucrania y República Nacional Bielorrusa, y condujo finalmente a la invasión por Rusia de la Segunda República de Polonia, un estado que estrenaba su independencia del antiguo Imperio ruso. Al invadir Polonia e iniciar la guerra polaco-soviética, los bolcheviques expresaron su convicción de que finalmente triunfarían sobre sus adversarios, las fuerzas del capitalismo, tanto en casa como en el extranjero. Sin embargo, Polonia salió victoriosa de la guerra conservando su recién estrenada independencia.
225px|miniaturadeimagen|derecha|Guardia Roja de la fábrica Vulkán en 1917
La inmensa mayoría de los oficiales profesionales del ejército ruso pertenecían a la nobleza (dvoryanstvo); además, la mayoría de ellos se habían incorporado a los Ejércitos Blancos. Por tanto, el Ejército de Trabajadores y Campesinos se enfrentó al principio a la escasez de jefes militares experimentados. Para remediar esta situación los bolcheviques reclutaron 50.000 oficiales del antiguo Ejército Imperial para dirigir el Ejército Rojo. Al mismo tiempo, incorporaron comisarios políticos a las unidades para supervisar la actuación y lealtad de los mandos profesionales, llamados oficialmente “especialistas militares” (voyenspéts, contracción de voyenny spetsialist). Para 1921 el Ejército Rojo había derrotado cuatro Ejércitos Blancos y rechazado cinco contingentes armados extranjeros que habían intervenido en la Guerra Civil, pero comenzaron a sufrir reveses en Polonia.
Las fuerzas polacas lograron cortar en seco una larga serie de victorias bolcheviques lanzando una dura contraofensiva en la Batalla de Varsovia, en agosto de 1920. El Ejército Rojo sufrió en Varsovia una derrota tan aplastante e inesperada que cambió el curso entero de la guerra, y finalmente forzó a los bolcheviques a aceptar las desfavorables condiciones ofrecidas por el Tratado de Riga, firmado el 18 de marzo de 1921. Fue la mayor derrota del Ejército Rojo en toda su historia.
Tras la guerra civil, el Ejército Rojo se fue transformando progresivamente en una organización militar profesional. Con la mayor parte de sus cinco millones de soldados desmovilizados, el Ejército Rojo pasó a ser una pequeña fuerza regular, creándose milicias territoriales para movilizaciones en tiempo de guerra. Las academias militares rusas, instauradas durante la guerra civil, comenzaron a producir en grandes cantidades oficiales entrenados y leales al poder bolchevique. En un esfuerzo por incrementar el prestigio de la profesión militar, equiparable a la necesidad de mejorar los resultados frente a fuerzas armadas más disciplinadas, el Partido reintrodujo las graduaciones militares, rebajó el rango de los comisarios políticos y terminó restableciendo el principio del mando unipersonal.
Desarrollo de la estructura, ideología y doctrina del ejército soviético
Control del Partido
200px|miniaturadeimagen|derecha|Bandera conservada del 175.º Regimiento del NKVD
El Partido Comunista tenía una serie de mecanismos de control sobre las fuerzas armadas del país (llamado Unión Soviética desde 1922). Primero, a partir de cierto rango, solo un miembro del partido podía ser mando militar, y estaría sujeto a la disciplina de partido. Segundo, la cúpula militar fue sistemáticamente integrada en los más altos escalafones del partido. Tercero, el partido estableció una red de oficiales políticos por toda la estructura militar para vigilar e influir en las actividades del ejército.
Un comandante político sustituto (zampolit) servía como comisario político en las fuerzas armadas. Los zampolit supervisaban las organizaciones del partido y conducían los trabajos políticos del partido dentro de su unidad militar. Instruía a las tropas en el Marxismo-Leninismo, la visión soviética de los asuntos internacionales, y las tareas del partido para las fuerzas armadas. Tras la Segunda Guerra Mundial, los zampolit perdieron toda su autoridad de mando pero mantuvieron el poder de informar a sus superiores de las actitudes políticas y rendimiento del jefe de la unidad.
En 1989, alrededor del 20% del total de personal de las fuerzas armadas pertenecía al partido o a la juventud comunista (Komsomol). Esta cifra aumentaba a alrededor del 90% en el caso de los oficiales.
Contrainteligencia militar
A través de la historia del Ejército Soviético, la policía secreta soviética (conocida también como Cheka, OGPU, NKVD y KGB entre otros nombres) mantuvo el control sobre los Departamentos especiales (Особый отдел) de contrainteligencia que existían en todas las grandes formaciones militares. El más conocido fue el SMERSH (1943-1946) creado durante la Gran Guerra Patria. Aunque el personal del departamento especial de un regimiento era conocido públicamente, este controlaba una red de informantes secretos, tanto chekistas como militares ordinarios. OGPU y NKVD eran dos cosas diferentes. Lo primero era puramente inteligencia militar, la segunda era un policía que aunque desempeñaba alguna función de inteligencia era más bien un cuerpo con funciones parecidas a la Gestapo alemana.
Doctrina política
Bajo la dirección de Lenin y Trotski, el Ejército Rojo afirmó su adhesión a la proclamación de Karl Marx de que la burguesía solo podía ser vencida mediante una revuelta mundial del proletariado, y con vistas a ese fin, las primeras doctrinas militares soviéticas se centraron en extender la revolución en el extranjero y expandir la influencia soviética a través del mundo mediante la revolución mundial. Lenin proporcionó un experimento temprano de la teoría de Marx cuando invadió Polonia esperando generar un levantamiento comunista en la vecina Alemania. La expedición polaca de Lenin solo logró complementar su creación del Comintern en marzo de 1919, una organización con el único propósito de luchar "por todos los medios disponibles, incluyendo la fuerza armada, para el derrocamiento de la burguesía internacional y por la creación de una república soviética internacional como una etapa de transición para la completa abolición del Estado."
De acuerdo con la filosofía del Comintern, el Ejército Rojo reprimió por la fuerza la Revuelta de los Basmachí antisoviética en Asia Central a fin de mantener el Turquestán dentro del sistema de alianzas soviético. En 1921, la ocupación por parte del Ejército Rojo de la República Democrática de Georgia derrocó al gobierno representativo georgiano y lo reemplazó por una República Soviética. En 1920, la misma suerte habían corrido la República Democrática de Armenia y la República Democrática de Azerbaiyán. Georgia fue entonces unida por la fuerza con Armenia y Azerbaiyán a fin de formar la República Socialista Federativa Soviética de Transcaucasia, un estado cofundador de la Unión Soviética.