Cayo Mario (en latín: Gaius Marius; 157 a. C.-13 de enero de 86 a. C.) o Cayo Mario el Viejo, fue un general y estadista romano, además de siete veces cónsul, incluyendo cinco veces consecutivas en el 104-100 a. C., lo que le convierte en la persona que más veces ha ejercido este cargo durante la época republicana de la historia romana. Realizó una reorganización del ejército romano, llevó a un final victorioso la guerra de Jugurta en 105 a. C., y derrotó en dos batallas a las tribus germánicas que intentaron invadir Italia. Como resultado, en los últimos años del siglo a. C., Mario se convirtió en el hombre más poderoso de Roma.
Durante un tiempo, Mario se alió con Lucio Apuleyo Saturnino, pero en un momento crucial desertó hacia el bando del Senado. Después de esto, estuvo en la sombra durante unos diez años. Participó en la guerra Social y obtuvo varias victorias, pero sus poderes no se ampliaron. Cuando estalló la primera guerra mitridática, Mario intentó hacerse con el mando, lo que desencadenó la primera guerra civil de la historia de Roma en 88 a. C. Derrotado por Sila y declarado enemigo del Estado, Mario huyó de Italia, pero regresó al año siguiente y, en alianza con Lucio Cornelio Cinna, ocupó Roma. A esto le siguió un gobierno de terror, descrito en las fuentes en los tonos más oscuros. Mario murió al principio de su séptimo consulado, en enero de 86 a. C.
Fuentes Se conservan pocas fuentes dedicadas principalmente a Cayo Mario. Se han perdido por completo los textos de las memorias de Lucio Cornelio Sila, Marco Emilio Escauro y Publio Rutilio Rufo, en las que Mario debió ocupar un lugar destacado. Cicerón escribió un poema llamado Marius, pero sólo se conservan pequeños fragmentos.
Una de las primeras fuentes que se conservan es la Guerra de Jugurta de Salustio. Los estudiosos la dividen en tres partes condicionales, más o menos iguales en longitud, siendo la tercera de estas (capítulos 79-114) la que narra el mando de Mario en Numidia y el final de la guerra. El autor de este ensayo utilizó ampliamente las memorias de Sila y Rutilio.
En la obra capital de Tito Livio, Ad Urbe condita, Mario fue, a juzgar por las períocas, el protagonista de varios libros. Al parecer, el libroLXI se dedicó principalmente a la etapa final de la guerra de Jugurta; el libroLXVIII a la derrota de los teutones y los cimbros; el libroLXIX a la colaboración de Mario con Lucio Apuleyo Saturnino; el libroLXXVII al conflicto de Mario con Sila; los librosLXXIX y LXXX a la venganza de Mario y Cinna. Sin embargo, de todas estas partes sólo se han conservado brevísimas paráfrasis del contenido.
La única biografía que se conserva de Mario fue escrita por Plutarco y está incluida en sus Vidas paralelas, junto con una biografía de Pirro. Sin embargo, el texto de la «comparación» no ha sobrevivido o no se ha escrito. También se conserva la biografía escrita por Plutarco de Sila, el principal enemigo de Mario. Otro escritor griego, Apiano de Alejandría, dedicó mucha atención a Mario en su Historia Romana (capítulos 29-76 del primer libro de las guerras civiles).
Los episodios individuales de la biografía de Mario se relatan con más o menos detalle en las colecciones latinas de anécdotas históricas de Valerio Máximo y Pseudo-Aurelio Víctor, y en una serie de resúmenes generales de la historia romana escritos por Veleyo Patérculo, Lucio Anneo Floro y Eutropio, y también por el cristiano Paulo Orosio.
En la historiografía, Mario aparece inevitablemente en todas las obras generales sobre la historia de la República romana, ocupando un lugar más modesto que su oponente Sila. Uno de los primeros trabajos especiales dedicados a Mario es un voluminoso artículo en la enciclopedia alemana Pauly-Wissowa, escrito por R. Weynand en 1935.Weynand R. Marius 17 // RE. Splbd. VI. 1935. pp. 1363-1425 (en alemán) Posteriormente se publicaron monografías sobre Mario, en inglés por R. Evans,Evans R. Gaius Marius. A Political Biography. Pretoria, 1994. 261 с. — ISBN 0-86981-850-3. (en inglés) francés por J. Van OoteghemVan Ooteghem J. Gaius Marius. — Bruselas, 1964. — 336 p. (en francés) y alemán por M. Labitzke.Labitzke М. Marius. Der verleumdete Retter Roms. — Münster, 2012. — 544 p. — ISBN 978-3-89781-215-4. (en alemán)
Biografía
Orígenes y primeros años Mario nació en la aldea de Cereatae, cerca de Arpino, en el sur del Lacio. Esta zona había sido conquistada por los romanos en 305 a. C., y en 188 sus habitantes habían adquirido todos los derechos de los ciudadanos romanos. Según Plutarco, los padres de Cayo —padre homónimo y madre llamada Fulcinia— eran personas humildes y pobres que se ganaban la vida trabajando, pero otras fuentes afirman que los Marios pertenecían al orden ecuestre. En la historiografía moderna, se acepta que la información sobre los bajos orígenes de los Marios proviene de una tradición hostil a él; de hecho, los Marios formaban parte de la aristocracia local no senatorial, desempeñando un papel bastante importante en la vida de su municipio. Estaban estrechamente relacionados con otras familias nobles de Arpino, como los Gratidios y los Tulios, y eran clientes de los Herenios y de la influyente familia senatorial romana de los Cecilios Metelos; sin embargo, se cree que no existía una relación cliente-patrón con los Metelos y que sólo había un apoyo puntual.
El nacimiento de Mario sólo puede datarse de forma aproximada a partir de los relatos de los historiadores antiguos sobre los últimos años de su vida. Por ejemplo, Plutarco informa de que en el año 87 a. C. Mario tenía «más de setenta años», y en relación con su muerte a principios de 86, dice que vivió setenta años. Según Veleyo Patérculo, Mario tenía setenta y tantos años en 88 a. C. Basándose en estos datos, la historiografía atribuye el nacimiento de Mario al año 158 o 157 a. C.; siendo el primer año el más probable.
Cayo Mario tenía un hermano menor, Marco, y también hermanas —se desconoce el número— que se convirtieron en esposas de aristócratas locales: Lusia, Gratidia y Bebia. Algunas fuentes informan de que Cayo no recibió una buena educación: no aprendió griego y permaneció indiferente a la cultura helénica durante toda su vida, «su mente, gracias a sus honestos estudios, intacta», maduró en el servicio militar. Es probable que de este modo los autores antiguos intentaran contrastar al máximo a Mario como «homo novus» con la nobleza romana de la época. De hecho, Mario debió haber tenido una buena educación en latín. Pasó su juventud en su tierra natal, y su vida tardía en la ciudad, aunque esta afirmación puede ser un homenaje a una tradición retórica que explota la imagen del aldeano modesto y virtuoso, alejado del bullicio de la ciudad.
Servicio militar Las primeras noticias sobre el servicio militar de Cayo Mario datan de 134-133 a. C., cuando Escipión Emiliano dirigió un asedio a la ciudad hispana de Numancia. Plutarco se refiere explícitamente a la guerra numantina como la primera campaña en la que participó Mario; sin embargo, según Salustio, Mario se alistó en el ejército «cuando apenas tenía edad para portar armas», es decir, a los 17 años, en el año 141 o 140 a. C. En ese caso, en Numancia debía ser un militar experimentado y con cierto mérito. Esto también puede explicar cómo Mario entró en el círculo íntimo del comandante y se ganó sus grandes elogios, que Plutarco atribuye únicamente al valor y la eficiencia que mostró en esta campaña: «Dícese que peleando con un enemigo le quitó la vida a presencia del general, por lo que, además de otros honores que este le dispensó, moviéndose en cierta ocasión plática entre cena acerca de los generales, como preguntase uno de los presentes, bien fuera porque realmente dudase, o porque hiciera por gusto aquella pregunta a Escipión, cuál sería el general y primer caudillo que después de él tendría el pueblo romano, hallándose Mario sentado a su lado, le pasó suavemente la mano por la espalda y respondió: “Quizás éste”».
Junto a Mario, el círculo íntimo de Escipión Emiliano incluía a muchos otros jóvenes que más tarde se convertirían en destacadas figuras políticas: Cayo Sempronio Graco, Quinto Fabio Máximo Alobrógico, Sempronio Aselión, Publio Rutilio Rufo, Cayo Memio —posiblemente un tribuno de la plebe en 111a.C.—, Cayo Cecilio Metelo, el rey numida Jugurta. Escipión logró restablecer la disciplina en el ejército y obligar a los numantinos a una rendición incondicional. Su estilo de mando en esta campaña pudo haber tenido una influencia significativa en Cayo Mario.
Más tarde, en una fecha inexacta, posiblemente de 131-124 a. C., Mario se presentó como candidato al tribunado militar y, aunque nadie lo conocía de vista, recibió los votos de todas las tribus gracias a sus hazañas militares. La lista de sus honores militares puesta en boca de Mario por Salustio también puede hablar de sus méritos en el campo militar: lanzas (hasta pura), banderas (vexillum), fáleras «y otros honores militares».
Inicio de la carrera civil Mario comenzó su carrera civil presentándose como candidato en las elecciones locales de Arpino, pero fue derrotado; sin embargo, más tarde ganó una cuestura en Roma e «irrumpió en el Senado». No se sabe nada sobre este primer paso de su cursus honorum, incluida la fecha; sólo se especula con que Mario fue cuestor no más tarde de 122 a. C. o de 121 a. C.
En el año 119 a. C., Mario se convirtió en tribuno de la plebe con el apoyo de uno de los Metelos, posiblemente Lucio Cecilio —más tarde Dalmático—, quien alcanzó el consulado ese mismo año, pero también hay otras hipótesis. Fue una época de aguda lucha política interna, que no cesó con la muerte violenta de Cayo Graco en 121 a. C. Mario propuso una ley que cambiaba el orden de las votaciones en las elecciones de forma que se redujera la influencia de la nobilitas, y superó la resistencia a esta iniciativa por parte de ambos cónsules, recurriendo incluso al arresto de su patrón Metelo. Sin embargo, al mismo tiempo consiguió negarse a dar pan a la plebe y se ganó así la reputación de político valeroso e independiente. Al mismo tiempo, se sugiere «que cualquier ley sobre el pan en este momento aclaraba las disposiciones de la ley de Cayo Graco y que Plutarco malinterpretó la acción, cuyo propósito era preservar la inviolabilidad de las generosas normas de distribución de grano existentes», es decir, que Mario estaba actuando precisamente en el interés del pueblo.
Más tarde —según Plutarco al año siguiente, aunque es más probable que fuese en 117 a. C.— Mario presentó su candidatura a edil, pero parte de la nobilitas adoptó una postura hostil hacia él. Cuando se dio cuenta de que no podía acceder al cargo de edil curul, Mario intentó presentarse al de edil plebeyo, sin embargo, sus intentos también terminaron en fracaso. En 116 a. C. ganó las elecciones al cargo de pretor, aunque solo quedó en sexto lugar en términos de número de votos recibidos, pero fue inmediatamente acusado de ambitus —corrupción electoral— y a duras penas consiguió que se desestimase dicha acusación. Mario pasó un año sin incidentes en Roma y al año siguiente fue enviado a Hispania Ulterior con el cargo de propretor o procónsul, donde luchó con éxito contra los «salteadores». No se sabe cuándo terminó su gobierno; es posible que regresara a Roma en el año 113 a. C.
En años posteriores, Mario se casó con Julia, miembro de una antigua familia patricia, cuyos hombres, sin embargo, no habían ascendido por encima de la pretura durante mucho tiempo. Este matrimonio, al parecer celebrado poco antes de 110 a. C., contribuyó a aumentar la influencia de Mario y le convirtió en miembro de la alta sociedad.
Guerra de Jugurta thumb|left|upright=1.4|África romana y Numidia oriental a finales del siglo a. C.