El libro de los cinco anillos (en japonés [Go-rin no sho]) es un tratado sobre el kenjutsu escrito por Miyamoto Musashi en su vejez —durante su retiro de ermitaño en la cueva de Reigandō en 1643— y finalizado el 19 de mayo de 1645, pocas semanas antes de su muerte. El libro está dedicado a su pupilo Terao Magonojo.

Se considera un tratado clásico sobre la estrategia militar de Japón, en una línea semejante a El arte de la guerra, escrito por el estratega chino Sun Tzu.

A diferencia de otros samuráis o ronin, Musashi desechó en su día la idea de fundar una escuela de kenjutsu (la cual más tarde perfeccionaría y llamaría como Niten Ichi Ryu) aprovechando su fama y prestigio en todo Japón de la época, y prefirió una vida más espartana de dedicación exclusiva al estudio del arte de la espada mediante constantes viajes y vagabundeos por todo el país.

right|thumb|364x364px|Miyamoto Musashi practicando con un bokken en cada mano. Con este entrenamiento, Musashi simula combatir con una katana y un wakizashi.

Transcurso

Musashi desarrolla su técnica a partir de la nada. En sus dos primeros duelos contra Arima Kihei de la Shinto Ryu, y en su duelo con el Maestro Akiyama de la provincia de Tajima es cuando Musashi se da cuenta de la verdadera potencia de su técnica, es por esto que comienza a estudiar con más profundidad su propio estilo y el de sus contrincantes, desarrollando así una técnica superior. Con los años fue aprendiendo el arte de la estrategia mientras pulía su técnica y aprendía sobre de la espada. Finalmente en su retiro decide recopilarlo todo en un único libro, uno de los manuales más completos que existen sobre esgrima y estrategia.

Sobre el autor y la obra

Miyamoto Musashi nació para transformarse (presuntamente) en el mayor samurái de su época. Dado que era huérfano, su tío se hizo cargo de su crianza. Desde joven se interesó por las artes militares inspiradas por el Zen, el Sintoísmo (la religión tradicional de Japón) y el Confucianismo. En ellas, estudió Kenjutsu, el arte de la espada japonesa, cuyos virtuosos ideales fueron adoptados por Musashi toda la vida.

Se familiarizó con el sabor de la victoria desde su primer enfrentamiento a los trece años. A los 17, como era común en la época, emprendió el Musha Shugyo, una jornada de auto-perfeccionamiento en la que los samuráis viajaban de ciudad en ciudad buscando oponentes fuertes para probar su habilidad.

El Musha Shugyo de Musashi lo llevó a tener más de 60 combates entre los 13 y los 30 años. Nunca fue derrotado. Estas disputas siempre se decidían con la muerte del rival. Con el fin de conservar el honor de los derrotados, estos encaraban a la muerte con naturalidad y calma. De hecho, a los samuráis se les presentaba las artes militares, para que se transformaran en buenos estrategas, valientes y aptos a tomar decisiones extremas, rápidamente. En guerras y disputas, su actitud era serena, aún frente a la muerte. Aquel que encontraba la iluminación por medio del Kenjutsu, desarrollaba una decisión precisa de la realidad, premiada con una conducta digna y honesta. Musashi fue un maestro en el Camino de la Espada. Buscó la perfección en el arte de la esgrima, hasta que su fama alcanzara las principales cortes de Japón.

A los 30 años, después de vencer a Sasaki Kojirō, considerado uno de los más hábiles samuráis de la época, Musashi pasó por una gran mudanza espiritual. Conforme escribiría años más tarde en su obra, Musashi sentía que venció en estos duelos no por haber dominado la estrategia, sino que por ser más fuerte, preparado o simplemente por suerte. Pasa entonces a buscar el significado más profundo del Camino de la Espada, que lo lleva a entrar en contacto con otras formas de arte como escultura, pintura, caligrafía y también meditación Zen.

Fue a los 50 años que finalmente Musashi alcanzó su objetivo de comprender los principios del camino, conforme escribió en la introducción del libro. Cerca de esta época estableció también su estilo, el Niten Ichi Ryu.

Al final de su vida, sintiendo la proximidad del fin, Musashi se aisló en la cueva de Reigandō, en la isla de Kyushu, donde se quedó durante un año y ocho meses, dejando registrado su enseñanza para las futuras generaciones. El resultado fue el Go-rin no sho, o "El Libro de Los Cinco Anillos", como se conoce en el Occidente.

Musashi-sensei dedicó el libro a su discípulo Terao Magonojo. Poco tiempo después de concluir la obra, Musashi falleció a los 61 años de causas naturales. Desde entonces pasaron diez generaciones de discípulos, que continúan preservando su enseñanza en el Kenjutsu.

El Libro de Los Cinco Anillos no se restringió solo a los practicantes del arte de la espada. Hoy es referencia para hombres de negocios y de marketing de Japón. Desde la década del 80, publicado también en el Occidente, se considera como uno de los mejores guías psicológicos de estrategia, excelente para profesionales que necesitan imponer su marca, por medio de campañas y tácticas de ventas en el competitivo mundo de hoy.

Esta obra de estrategias militares que podría ser aplicada en “cualquier situación que exija planificación y táctica”, fue concebida por Musashi, el santo de la espada, poco antes de morir. Sus últimos dos años de vida fueron dedicados a inmortalizar la filosofía que desarrolló mientras trillaba el Camino de la Espada.

División de la obra

El Libro de los Cinco Anillos comienza con una introducción, donde el propio Musashi hace una breve presentación de él mismo, expone su experiencia como guerrero y su dedicación por adquirir los principios del Camino de la estrategia del Niten Ichi Ryu. Bajo esta escuela se basa el libro, el cual se divide en cinco volúmenes siguiendo este orden: El Manuscrito de la Tierra El Manuscrito del Agua El Manuscrito del Fuego El Manuscrito del Viento El Manuscrito del Vacío

Los nombres de estos manuscritos están inspirados en los nombres de algunos de los elementos que conforman la naturaleza de acuerdo a la filosofía budista.

El Manuscrito de la Tierra

Este apartado trata sobre la importancia de la estrategia militar, o como él lo llama: el “Camino de la estrategia”. En este manuscrito establece cuál es el espíritu y los requisitos morales para aprender este Camino. Recalca que su escuela enseña la ventaja que ofrece el estilo de combate con dos sables al mismo tiempo: el sable largo (katana o tachi) y el corto (wakizashi o kodachi).

Hace comparaciones del camino estratégico del guerrero con el camino de otros oficios tales como el del agricultor, del comerciante, etc.

También en este manuscrito, Musashi hace un preámbulo de éste y los demás manuscritos. Aquí Musashi explica de qué trata su obra y cómo se divide.

Musashi compara las características del sable con las de otras armas tales como la lanza, el arco y la alabarda. Se explica también la importancia de manejar adecuadamente los tiempos y ritmos en la estrategia. Esto implica hacer las cosas en el tiempo preciso u oportuno para triunfar.

Musashi también trata sobre la planificación, organización y liderazgo usando comparaciones metafóricas. Una de las metáforas más destacadas es la del “carpintero”. Aquí se explica con mejor detalle cómo debe ser aplicada la estrategia. En el antiguo Japón le llamaban “carpintero” al arquitecto o al constructor de edificios y no al que hace solo muebles, porque en aquel tiempo las edificaciones comunes eran de madera y solo las fortificaciones o castillos eran de piedra y madera. Así que cuando Musashi trata sobre el “Camino del Carpintero” en realidad se refiere al “Camino del Arquitecto”.

Usando la comparación del arquitecto, Musashi establece cómo debe ser aplicada la estrategia: así como un arquitecto planifica poniendo el proyecto en su medida correcta y basándose en este plan realiza el trabajo, así se debe aplicar la estrategia en el campo militar o en otros oficios. Luego, Musashi describe que aquel que dirige correctamente la construcción, selecciona la madera buena y fuerte para las columnas o pilares, la madera menos fuerte para umbrales, puertas. Las maderas nudosas o de mala calidad sirven para ayudar a la construcción como hacer andamios, y luego para hacerlos leña. Con esta descripción, Musashi enseña que en toda empresa o proyecto se debe colocar todo el material con que se cuenta, en el lugar que le corresponde para lograr el éxito. Es decir, si no se logra distribuir todos los recursos apropiadamente para lograr una meta, entonces simplemente se fracasará. O dicho figuradamente: si se usa madera nudosa para construir columnas, éstas tarde o temprano fallarán y caerán, y toda la construcción se irá a pique.

Después Musashi sigue usando la comparación de la arquitectura con el "Camino de la Estrategia" y dice que el jefe de construcción designa sus hombres adecuadamente: los especialistas para fabricar las distintas capas de pisos, especialistas para construir puertas, umbrales, dinteles, techos etc. La gente menos preparada es usada para ensamblar, fabricar cuñas y trabajos diversos. Con esta comparación Musashi enseña que el líder debe seleccionar apropiadamente el personal que reúna el perfil adecuado para lograr la realización de sus proyectos. El líder debe conocer las habilidades de cada uno de sus subordinados y por lo tanto saber delegar. Aquel dirigente que no conozca las características de su personal, tiende al fracaso. Un líder debe saber discernir quién de su personal puede ayudar o desempeñarse mejor en una determinada labor.

Musashi sigue haciendo más comparaciones de la arquitectura con la estrategia, que ya no cabrían en este artículo, pero estas comparaciones contienen principios muy valiosos para lograr el éxito. Musashi remata la sección de las comparaciones con esta frase: “Inserte estas palabras (del libro) en su corazón, hay que investigar más sobre esto”.

El maestro Musashi establece los principios para alcanzar este Camino: Piensa honestamente. Entrena constante y mentalmente. Ponte al tanto de varias artes marciales. Conoce los Caminos de otras profesiones. Distingue las ventajas y desventajas de cualquier asunto Aprende a ver las cosas con un enfoque preciso. Percibe y comprende aquellas cosas que a simple vista no se pueden ver. Presta atención aún en los pequeños detalles. Haz cosas útiles.

Sobre lo anterior, Musashi añade: “Pon estos principios en tu corazón para entrenarse en el camino de la estrategia. Si no miras las cosas desde una amplia perspectiva será difícil que llegues a ser un experto en la estrategia”.

Más adelante afirma que el que domina este camino es capaz de doblegar a más de veinte enemigos, el líder que aplica el camino de la estrategia es capaz de dirigir competentemente a sus subordinados. Finalmente, culmina las lecciones de este manuscrito con esta frase: “Saber cómo se gana, ayuda a uno mismo y al prestigio, esto es el Camino de la Estrategia”.

El Manuscrito del Agua

En este apartado se explican los métodos para alcanzar la victoria, usando ciertas posturas, técnicas para empuñar el sable correctamente, para mover el cuerpo, diferentes técnicas de corte, el manejo de ritmos, tiempos, de cómo combatir contra varios adversarios a la vez. El interés de Musashi se centra en que quiere que el practicante aprenda a moverse adecuadamente adquiriendo una flexibilidad natural adaptándose a las circunstancias con una fluidez como la del agua que se adapta a la forma del recipiente o del cauce que lo contiene. Dice Musashi: “siguiendo al agua como modelo, el espíritu debe ser como el agua”.

Pero antes de comenzar formalmente las lecciones, Musashi recomienda enfatizando que su libro debe leerse con mucho detenimiento: “Si interpretas estos textos a la ligera, cometerás muchos errores en el Camino”. Más adelante recalca: “No leas por leer, ni imites, sino que debes tener interés por descubrir tú mismo estas cosas, se debe reflexionar”.