Roberto II de Francia (Orleans, 27 de marzo de 972-Melun, 20 de julio de 1031), llamado «el Piadoso» (en francés: le Pieux), fue el rey de Francia desde 996 hasta 1031. Hijo de Hugo Capeto y de su esposa Adelaida de Aquitania, fue el segundo rey franco de la dinastía de los capetos.
Fue asociado al trono desde 987 y asistió a su padre en asuntos militares. Su sólida formación supervisada por Gerberto de Aurillac en Reims, le permiten ocuparse de cuestiones religiosas de las que se convierte en garante (dirige el concilio de Verzy en 991 y el de Cheles en 994). Desde 996 continúa la política de su padre, manteniendo la alianza con Normandía y Anjou para contener las ambiciones de Eudes II de Blois.
Luego de una larga lucha que comienza en abril de 1003, conquista el ducado de Borgoña cuyo duque anterior Enrique I de Borgoña -su tío sin descendencia legítima- había cedido a su hijastro Otón-Guillermo.
Los desórdenes conyugales de Roberto el Piadoso con Rozala de Italia y Berta de Borgoña (que le valieron la amenaza de excomunión), junto a la mala reputación de Constanza de Arlés, contrastan fuertemente con el semblante piadoso y al límite de la santidad que nos deja su biógrafo Helgaudo de Fleury en su obra La Vida del rey Roberto el Piadoso (Epitoma vitae regis Roberti pii). Allí se presenta su vida como un modelo a seguir, con innumerables donaciones a establecimientos religiosos, caridad hacia los pobres y sobre todo gestos considerados sagrados como la curación de leprosos: es el primer rey francés al que se le atribuyen milagros. Al fin de su reinado se evidencia la debilidad del mismo, debiendo enfrentar la revuelta de su esposa Constanza de Arlés y de sus propios hijos (Enrique y Roberto) entre 1025 y 1031.
Historiografía Su historiografía se consolida tiempo después de la época de Roberto el Piadoso y está vinculada a la instauración de la Paz de Dios, en torno al año mil, orientada a proteger los bienes de la iglesia y de los señores. Mientras desde Jules Michelet, los historiadores han sostenido que el pasaje del año mil estuvo pautado por un miedo generalizado al fin del mundo, esta tesis es refutada por el historiador Georges Duby y por Sylvain Gouguenheim, profesor de historia medieval de la Escuela Normal Superior de Lyon.Sylvain Gouguenheim, Les Fausses Terreurs de l’an mil, Picard, Paris, 1999.
De hecho, durante el fin del y principios del , se vivió el comienzo de un profundo cambio económico y social con un aumento de la producción agrícola y de los intercambios comerciales vinculados a la difusión del uso de la moneda de plata. Del mismo modo, la etapa final de las invasiones vikingas y las continuas guerras señoriales implicaron, a partir de 1020, la proliferación de castillos privados -contraviniendo la prohibición establecida- y la consolidación de la caballería como nueva élite social, cuyos orígenes se remontan al de los caballeros carolingios.
A diferencia de su padre, se conservan fuentes eclesiásticas contemporáneas de Roberto el Piadoso que evocan su vida. En primer lugar, la biografía escrita por Helgaudo de Fleury (Epitoma vitae regis Roberti pii, circa 1033), abadía de Saint-Benoît-sur-Loire,Edición ilustrada de la Vie du roi Robert le Pieux par Helgaud de Fleury, traducida del latín por François Guizot, disponible en línea . que constituye un panegírico del rey. Una fuente fundamental se encuentra en Historiarum libri quinque del monje borgoñón Rodolfus Glaber finalizadas en 1047. Rodolfus Glaber es la fuente más completa sobre el reinado de Roberto II, debido al uso de la red cluniacense con información de todo occidente. En segundo orden, también cabe mencionar la Histoire de Richer de Reims y el poema « Ascelin» del obispo Adalberón de Laon, que fue dedicado al rey Roberto y describe la sociedad de la época.
Biografía Juventud y Formación Artículos Principales: Dinastía Robertina, Hugo Capeto
Heredero del jefe de los Francos miniatura|izquierda|Moneda de Hugo Capeto, « Duque por la Gracia de Dios» (Dux Dei Gratia), atelier de París (Parisi Civita), finales del .
Al igual que con su padre Hugo Capeto, no se conoce con certeza ni la fecha ni el lugar de nacimiento de Roberto, aunque los historiadores se inclinan principalmente por el año 972 en la ciudad de Orleans, capital del ducado robertino desde el . Roberto fue el único hijo varón del duque Hugo y su esposa Adelaida de Poitiers; su nombre es igual al de su ancestro Roberto el Fuerte, quien murió enfrentando a los vikingos en 866. El resto de la familia real lo integraban sus hermanas Giselle, Eduviges y Adelaida.
Durante el , la dinastía robertina fue la familia aristocrática más poderosa e ilustre del reino Franco. Ya en décadas anteriores, dos integrantes del clan fueron elevados al trono, desplazando a la dinastía carolingia: Odón (888) y Roberto el Fuerte (922). El ducado robertino llega a su apogeo en 956 a la muerte de Hugo el Grande, abuelo de Roberto el Piadoso. Hugo Capeto quien sucede muy joven a su padre no logra imponerse de igual modo, mientras la figura del ducado y la familia comienzan a declinar, perdiendo vasallos que transfieren su lealtad directamente al rey Lotario.Sassier 2000, p. 183
La juventud de Roberto estuvo marcada por los incesantes intentos del rey Lotario para recuperar la Lorena, «cuna de la familia carolingia» de manos del emperador Otón II:
En agosto de 978, el rey Lotario lanza de improviso un asalto general a Aix-la-Chapelle donde residía la familia imperial, que escapa por poco de ser capturada. Después del saqueo del palacio imperial y sus alrededores, regresa a Francia Occidental trayendo consigo las insignias del Imperio. En venganza, Otón reúne en el mes de octubre un poderoso ejército e invade el reino de Lotario. Este por su parte, sin tropas suficientes para resistir la invasión se ve obligado a refugiarse en los dominios de Hugo Capeto, quien se convierte así en el salvador del reino carolingio. Este hecho marcará un giro en la situación de la dinastía robertina y del joven Roberto. El obispo Adalberón de Reims, que inicialmente era un hombre de Lotario se inclina progresivamente hacia la corte de Aquisgrán, por la que también siente simpatía y está unido por lazos de parentesco.
En el año 987, su padre había logrado de la nobleza el reconocimiento de su hijo Roberto como sucesor como rex designatus, iniciándose de esta forma el reinado de sus sucesores en Francia, que duraría en forma directa hasta 1328 e indirecta, con interrupciones por las repúblicas e imperios napoleónicos, hasta 1848.
Una educación ejemplar miniatura|izquierda|Moneda anónima atribuible a Reims y al arzobispo Gerberto de Aurillac o a Arnulfo de Francia, fin del .
Hugo Capeto, que era iletrado y no manejaba el latín, comprende que su destino requiere del apoyo del arzobispo de Reims. En vez de enviar a su hijo Roberto con el maestro Abón de Fleury cerca de Orleans, decide enviarlo a Reims con Adalberón en torno a 984, para que reciba su educación. A finales del , la escuela de Reims tenía la reputación de ser la más prestigiosa del occidente cristiano. Adalberón asigna la educación de Roberto a su propio secretario Gerberto de Aurillac, futuro papa Silvestre II y uno de los hombres más cultos de su época.
Las enseñanzas de Gerberto de Aurillac, debieron incluir bases de latín, además del trivium (gramática, retórica y dialéctica) y el quadrivium (aritmética, geometría, música y astronomía). Esta era la educación que en la época recibían los religiosos y eran muy contados los laicos que accedían al nivel de instrucción de Roberto, además del vínculo con la visión del mundo eclesiástico.
Después de unos dos años de estudios en Reims, vuelve a Orleans. Su nivel intelectual es destacado en el ámbito de la música por otro gran intelectual de la época, Richer de Reims. Según Helgaudo de Fleury, durante su adolescencia sufre una enfermedad grave, al punto de que sus padres temen por su vida. Es entonces que Hugo y Adelaida van a rezar a la iglesia de la Santa Cruz de Orleans, donde ofrendan un crucifijo de oro y un cáliz de oro de unos 30 kg. Milagrosamente, Roberto se cura.↑ de Fleury 1824, p. 366
Roberto es asociado al trono (987) Una vez convertido en rey de los francos, Hugo Capeto busca acabar con la alternancia entre Carolingios y Robertinos en el trono y propone a Adalberón de Reims la asociación de Roberto al trono. En principio Adalberón, en cuyos planes estaba la integración del reino de los francos en el imperio otoniano, se rehúsa; según Richer de Reims habría respondido al rey «no tengo el derecho a crear dos reyes el mismo año». Entretanto, el conde de Barcelona Borrell II había pedido el auxilio real para luchar contra Almanzor y al parecer fue Gerberto de Aurillac (anteriormente protegido de Borrell II) quien convenció al arzobispo de Reims, que accede bajo presión, con el argumento de inestabilidad en el reino si sucediera algo a Hugo Capeto durante la campaña.
miniatura|Moneda de Roberto II acuñada en Soissons
La consagración de Roberto, a diferencia de la de su padre, fue detallada con precisión por Richer de Reims. La ceremonia se realizó en la catedral de la Santa Cruz de Orleans el día de Navidad de 987. El joven Roberto de quince años, estaba vestido de púrpura bordada con hilos de oro y fue aclamado, coronado y consagrado por el arzobispo Adalberón Reims, el mismo que consagró a su padre unos meses antes.Parisse 1990, p. 32-33. Para algunos historiadores, la fecha de la consagración es el 30 de diciembre de 987, un día no religioso, debido a que Adalberón habría dudado mucho antes de ceder. R.-H. Bautier, « L’avènement d’Hugues Capet et de Robert le Pieux», Le Roi de France et son royaume autour de l’an mil, Picard, París, 1992, p. 35. El cronista subraya que Roberto es el rey «sólo de los pueblos del oeste, entre el Mosa y el océano», pero no «rey de los galos, los aquitanos, los daneses, los godos, los españoles (condado de Barcelona) ni los gascones» como su padre. Una vez lograda la asociación al trono de Roberto, su padre comienza a buscar una princesa real con quien casarlo. Inicialmente enfoca la búsqueda hacia Bizancio, lo que evitaría cualquier problema de consanguinidad y aportaría un enorme prestigio al linaje robertino. Con este fin envía al emperador de oriente, Basilio II, una carta escrita por Gerberto de Aurillac pidiendo la mano de su hija para el joven Roberto. Como no se recibieron respuestas de Bizancio, Hugo Capeto elige para su hijo a Rozala de Italia, viuda del conde Arnulfo II de Flandes e hija del rey de Italia, Berengario II, quien le dobla la edad. Roberto se casa en la primavera de 988 con Rozala quien aportó al dominio robertino Montreuil, Ponthieu y una posible regencia sobre el condado de Flandes, considerando la corta edad de su hijo y conde Balduino IV.P. Riché, Les Carolingiens, une famille qui fit l’Europe, Hachette, Paris, 1997, p. 303.
El episcopado, principal apoyo del rey Roberto dirige los asuntos religiosos Una vez casado y consagrado, Roberto colabora en la administración del reino, como lo prueba la presencia de su firma, junto a la de Hugo Capeto, en numerosos documentos oficiales. Las fórmulas utilizadas son variadas como «el muy glorioso rey Roberto» presente en una carta a Corbie fechada en abril de 988, o «filii nostri Rotberti regis ac consortis regni nostri» en una carta a Saint-Maur-des-Fossés de junio de 989.R.-H. Bautier (1992), p. 31 et 35. A partir de 990, su firma aparece en todos los oficios reales. Facilitado por la vasta formación recibida de Gerberto de Aurillac, su primera tarea fue presidir las reuniones episcopales: