Las lenguas indoeuropeas son una familia de lenguas nativas al subcontinente indio, Europa y la meseta iraní. Además varias lenguas indoeuropeas como el español, francés, inglés, neerlandés, portugués y ruso se han expandido por muchas partes de América, África, Asia y Oceanía.
Las lenguas indoeuropeas se consideran la mayor familia del mundo en número de hablantes, incluyendo más de 150 idiomas hablados por alrededor de 3200 millones de personas (aproximadamente un 45 % de la población mundial). De estas, unos 1200 millones corresponden a hablantes de las lenguas indoiranias, unos 950 millones de hablantes de las lenguas romances y unos 820 millones de hablantes de las lenguas germánicas.
Identificación de la familia miniaturadeimagen|280px| Distribución aproximada de las lenguas indoeuropeas en América, por países:
Romance:
Germánico: miniaturadeimagen|280px|Lenguas indoeuropeas en Oceanía.
El jesuita francés Gaston-Laurent CoeurdouxGaston-Laurent Coeurdoux (en inglés) fue el primero en notar las similitudes entre el sánscrito, el latín y el griego, e incluso entre el alemán y el ruso, en una memoria enviada a la Académie des inscriptions et belles-lettres de Francia en 1767. A veces se atribuye erróneamente al filólogo británico sir William Jones haber sido el primero en notar las semejanzas entre el sánscrito, el latín y el griego, pues en The Sanskrit Language (1786), supone que esas tres lenguas tienen una raíz común y que, además, pueden estar ligadas al gótico, a las lenguas celtas y al persa. Franz Bopp apoyó esta hipótesis al comparar sistemáticamente estas lenguas con otras y encontrar múltiples cognados. Desde el , los estudiosos llamaron a esta familia «lenguas indogermánicas». Posteriormente pasó a emplearse el término «indoeuropeo» (excepto en alemán). Un buen ejemplo de la conexión indoeuropea es la enorme similitud descubierta entre el sánscrito y dialectos antiguos del lituano.
El idioma común ancestral se conoce como protoindoeuropeo. Existe desacuerdo en torno al punto geográfico en el que se originó (urheimat). Los principales lugares propuestos son el sur de Rusia, el óblast de Kurgán, el sudeste de Ucrania, Armenia o Irán.
Esta familia está formada por las siguientes subfamilias: albanesa, armenia, báltica, céltica, eslava, germánica, griega, indoirania (que incluye las lenguas indoarias y las iranias) e itálica (que incluye el latín y las lenguas romances). A ellas se suman dos subfamilias hoy desaparecidas: la anatolia (que incluye la lengua de los hititas) y la tocaria. Desde la segunda mitad del , y durante todo el , la lingüística histórica y la neogramática intentaron reunir datos suficientes para demostrar que este conjunto de lenguas, aparentemente diversas, formaban parte de una única familia.
Los documentos del sánscrito y del griego clásico (los más antiguos de las lenguas indoeuropeas si exceptuamos los hititas, que por entonces no estaban descifrados) presentan las formas características propias de las lenguas indoeuropeas, lo que demuestra la existencia de una lengua madre común. Las relaciones entre el sánscrito, el griego clásico y el latín se habían comprobado ya hacia principios del .
Por otro lado, los gramáticos de la India elaboraron una clasificación sistemática de los elementos que constituyeron antiguamente el sánscrito. El estudio realizado en la India se completa con otro estudio sistemático y comparativo de los sistemas fonéticos y gramaticales de las lenguas europeas.
La conclusión de este esfuerzo conjunto fue el establecimiento de la existencia del protoindoeuropeo, lengua madre común a los idiomas estudiados, efectuándose una reconstrucción de los rasgos fonéticos y gramaticales que este debía tener. El indoeuropeo es, pues, una lengua reconstruida y fechada hacia el 3000 a. C., puesto que hacia el 2000 a. C. ya se encuentran rasgos de diferenciación notables entre las lenguas nacidas del mismo.
En general, las lenguas indoeuropeas, muestran cierta pérdida progresiva de la flexión. Por lo que se supone, el protoindoeuropeo fue una lengua muy flexiva, como lo demuestran otras lenguas clásicas, como el sánscrito, el avéstico y el griego. Frente a esto, algunas lenguas modernas, tras un largo proceso evolutivo, están orientadas hacia una vía analítica, como por ejemplo el inglés, el francés y el persa, usando complementos con preposición y verbos auxiliares en lugar de la declinación nominal y la conjugación verbal; otras, como el español o el italiano siguen manteniendo una gran flexión en sus conjugaciones, tiempos y modos verbales aunque también han perdido la mayor parte de la flexividad en sustantivos y adjetivos que se daba en las declinaciones latinas; mientras que lenguas como el alemán o el ruso, en cambio, mantienen un sistema de declinaciones.
En gran parte, la pérdida de los elementos flexivos ha sido el resultado de un largo proceso que ha conducido a la pérdida de las sílabas finales de las palabras; así, muchas de las indoeuropeas eran más breves que las correspondientes protoindoeuropeas. Además, en otras lenguas ha tenido lugar el desarrollo de nuevos procedimientos gramaticales y ha habido numerosos cambios de significado en algunas palabras concretas.
Características comunes thumb|center|500px| Lengua(s) IE(s) habladas mayoritariamente. Alguna lengua IE es oficial. Lengua (s) IE(s) habladas por una minoría importante pero sin reconocimiento oficial. El protoindoeuropeo presenta muchos rasgos que han desaparecido de la mayoría de las lenguas indoeuropeas modernas. De hecho, entre las lenguas indoeuropeas se encuentran tipologías gramaticales que las hacen muy diferentes entre sí, no siendo cierto que todas las lenguas indoeuropeas conserven actualmente «parecido» entre sí, y su relación filogenética muchas veces solo es accesible mediante el estudio comparado profundo de las mismas y no por su aspecto superficial o las características gramaticales más evidentes. Esto se debe a que estas lenguas han seguido evoluciones marcadamente diferentes en cada región donde se hablan. Sin embargo, se reconocen algunas características casi universales en todas ellas:
Las lenguas indoeuropeas son lenguas altamente fusionantes. El alineamiento morfosintáctico es de tipo nominativo-acusativo. La categoría gramatical de número se marca obligatoriamente tanto en los nombres y pronombres como en las formas personales del verbo. La mayoría de las lenguas distinguen solo singular y plural, aunque algunas lenguas poseen también dual. La gran mayoría de las lenguas indoeuropeas poseen algún tipo de distinción de género gramatical, si bien algunas lenguas como el inglés restringen esta distinción a los pronombres personales y en otras lenguas, como el armenio y el persa moderno, las distinciones de género gramatical han desaparecido por completo.
Género gramatical El sánscrito, el latín y el griego clásico distinguían entre tres géneros gramaticales: masculino, femenino y neutro. Aunque muchas lenguas indoeuropeas más modernas han perdido alguno de estos tres géneros, en las lenguas romances (con la excepción del asturleonés), las lenguas celtas modernas y las lenguas bálticas, el género neutro se ha asimilado al masculino o al femenino. En neerlandés y algunas de las lenguas escandinavas, el femenino ha desaparecido manteniéndose la oposición entre masculino y neutro. En inglés, la distinción de género solo existe en los pronombres de tercera persona de singular (marginalmente cuando el referente es un vehículo o un país puede usarse she para referirse a ellos), aunque en inglés antiguo el género también existía en los demostrativos y el artículo. Algunas lenguas modernas, como el armenio, han perdido completamente la distinción de género tanto en el nombre como en el pronombre.Clackson, 2007, p.91 En muchas lenguas iranias modernas existen solo dos géneros: en persa moderno solo existe distinción entre género humano y no humano y en pastún entre masculino y femenino.Comrie, 1987, p. 140-142 También muchas lenguas índicas han perdido alguno de los tres géneros presentes en sánscrito, el hindi-urduComrie, 1987, p. 60-62 solo diferencia entre masculino y femenino, habiéndose perdido el neutro. En bengalí la pérdida ha ido más allá y la distinción de género ya no existe, o más exactamente no es morfológicamente productiva, aunque hay residuos en el léxico.
El número de géneros en el indoeuropeo más antiguo reconstruible es dudoso, ya que parece que las lenguas anatolias más antiguas solo reflejan una distinción entre género animado y género inanimado en el adjetivo. Rodríguez Adrados ha propuesto que esta es la distinción más antigua y secundariamente apareció en el resto de las ramas también el género femenino.Adrados, 1975, p. 481-3.
Número gramatical En el estadio más antiguo de las lenguas indoiranias, griegas, eslavas y celtas existían tres posibilidades para el número: singular, dual y plural. En las otras ramas de la familia se registran solo dos números: singular y plural (marginalmente en latín se tiene vīgintī '20' con terminación de dual). Actualmente el dual ha desaparecido de todas las ramas de la familia indoeuropea, excepto entre las lenguas eslavas.
Se ha reconstruido al antecesor de todo el indoeuropeo no anatolio (pIE-II) como una lengua en la que habrían existido tres números, como en las ramas indoirania y griega. Sin embargo, el anatolio solo testimonia dos números, por lo que probablemente el protoindoeuropeo común (pIE-I) habría sido una lengua con solo dos números, siendo la creación del dual una innovación posterior del indoeuropeo no anatolio.
Caso gramatical Las lenguas indoeuropeas más antiguas de todas las ramas de la familia (griego micénico, hitita, sánscrito, latín, antiguo irlandés, eslavo eclesiástico, ...) son lenguas flexivas con un sistema de 5 a 8 casos morfológicos. El número de casos del protoindoeuropeo es materia de debate porque no está claro que el sistema máximo de casos con caso nominativo, vocativo, acusativo, genitivo, dativo, ablativo, locativo e instrumental que encontramos en sánscrito se remonte enteramente al estadio más antiguo reconstruible. De hecho, algunos autores argumentan que existen residuos de un pre-protoindoeuropeo no flexivo anterior al protoindoeuropeo común.Rodríguez Adrados, 1975, pp. 1119
Muchas lenguas indoeuropeas modernas, sin embargo, han perdido gran parte del sistema de casos y la conjugación que caracterizaban a las lenguas indoeuropeas más antiguas. Así, entre las lenguas romances, derivadas del latín, solo el rumano conserva un sistema reducido de casos. Las lenguas germánicas igualmente han reducido el número de casos con formas distintivas, habiendo desaparecido en inglés por completo las marcas de caso específicas en el sustantivo. Las lenguas indoiranias han sufrido así mismo una acusada disminución del número de casos. El hindi-urdu posee un sistema de solo tres casos: directo o nominativo, vocativo y oblicuo o preposicional. Una situación similar se da en muchas lenguas iranias, como el pastún de Afganistán. El griego moderno también ha reducido el número de casos respecto al griego clásico, pero junto con las lenguas eslavas y el lituano forma parte de las lenguas indoeuropeas con una flexión nominal con mayor número de casos distintos.
Conjugación verbal El sistema verbal de la mayoría de las ramas del indoeuropeo parece haber sufrido más cambios que el sistema de flexión nominal. Por esa razón, la reconstrucción se ha basado más en las terminaciones y las marcas morfológicas que en las categorías representadas.
Antes del descubrimiento de las lenguas anatolias y su parentesco con las lenguas indoeuropeas, el sistema verbal reconstruido para el protoindoeuropeo se basaba ampliamente en el griego y en el sánscrito. Este sistema reconstruido constaría de: Cuatro modos: indicativo, subjuntivo, imperativo e infinitivo. Dos voces: voz activa y voz media.