miniatura|Ofelia, el atormentado personaje de Hamlet, reacciona con la locura y el suicidio; este y otros son temas universales de los que el teatro de Shakespeare es una fuente recurrente. Cuadro de John Everett Millais, quien sitúa la dramática escena en un idílico entorno natural (en sí mismo, otro tópico literario: la Arcadia feliz o el locus amoenus).
Un tópico literario es una frase hecha retórica y literaria que une contenidos semánticos fijos con expresiones formales recurrentes y se repite, con leves variaciones, a lo largo de la historia de la literatura. Su conjunto o corpus es una serie de constantes temáticas, tópicos o motivos comunes ya prefijados (debido a su uso reiterado) que utilizan, como recurso, los escritores y poetas, conscientes de estar usando fórmulas o clichés fijos y admitidos en esquemas formales o conceptuales. En el caso de la civilización occidental, provienen, en su mayor parte, de la cultura clásica grecolatina o de la tradición bíblica. Muchos se han mantenido desde la historia antigua hasta la actualidad.
A diferencia de la gnómica, es decir, de los refranes, sentencias o proverbios morales de tradición oral y origen popular, que pueden adquirir forma literaria (poesía gnómica, literatura sapiencial medieval en España) o incluso ser reutilizados en la literatura culta, los tópicos literarios tienen su origen en ese contexto o registro culto literario, aunque se popularicen posteriormente.
Para la perpetuación de los tópicos ha sido decisiva su reducción a las expresiones latinas que los contienen, por su concisión y rotundidad (lo que se conoce como "frases lapidarias" o dignas de ser cinceladas en piedra), pero son también muy eficaces las expresiones creadas en lenguas modernas. Su generalizado conocimiento es garantía de que su audición o lectura, para un espectador o lector culto, le remiten al tratamiento que les habían dado en origen los autores que las "acuñaron" (es decir, las emitieron por primera vez, como se hace con las caras de una moneda metálica) y los que los imitaron posteriormente. Ese proceso de imitación, que puede consistir en la simple referencia como homenaje, la paráfrasis que varía la forma para ajustarla a un contexto diferente, o incluso la contradicción o la inversión total del sentido; forma parte del proceso de creación artística y literaria, del mismo modo que la mímesis o imitación de la naturaleza, o el estudio y emulación de los modelos tenidos por clásicos o cánones.
La utilización inadecuada de un tópico literario puede incurrir en el vicio denominado lugar común, y en la carencia de originalidad; pero también la búsqueda inadecuada de esa originalidad tiene el peligro de caer en un tópico manido o descubrimiento del Mediterráneo. thumb|Todo es según el color del cristal con que se mira. Jesuitas en el Cuzco, de la Serie del Corpus, pintura barroca colonial del . No sólo las lentes, sino los hábitos eclesiásticos han sido también portadores de tópicos relativos a la apariencia: el hábito no hace al monje
Temas universales Aunque cualquier clasificación sería reduccionista, los tópicos literarios pueden agruparse temáticamente en los temas universales, plasmación de las experiencias vitales humanas de validez universal: Aplicándolo a Gustavo Adolfo Bécquer, Russell P. Sebold titula: Temas universales, temas ideales, temas vulgares, y abre con la siguiente cita de Boecio: ...omne quod sensibus patet, si ad rationem referas, universale est, si ad se ipsa respicias, singulare (De consolatione philosophiae, lib. V, prosa VI, 29). La enumeración "la vida, la muerte y el amor" tiene muy distintas variaciones y paráfrasis: Sólo veo tres temas esenciales: el amor, la muerte y la nariz de Cleopatra. Una variante de la misma sentencia la ofrece Monterroso: "Hay tres temas: el amor, la muerte y las moscas" (Enrique Vila-Matas, La nariz de Malraux, El País, 4/01/2010.)
miniatura|La representación pictórica, muy realista, de una pipa semejante a la de esta fotografía, configura el tema de Ceci n'est pas une pipe, de René Magritte, pero que queda totalmente incompleto sin el añadido de la frase rotulada con caligrafía infantil que le da título.<p>
La fotografía de una silla, junto a la silla real y a la escritura de la definición de la palabra silla tomada de un diccionario componen la instalación artística Una y tres sillas, de Joseph Kosuth (1965, MOMA), uno de los primeros ejemplos de arte conceptual. El artista afirmaba que las obras de arte son proposiciones analíticas. Es decir, si son vistas dentro de su contexto -como arte- no proporcionan ningún tipo de información sobre ningún hecho. Una obra de arte es una tautología por ser una presentación de las intenciones del artista, es decir, el artista nos está diciendo que aquella obra concreta de arte es arte, lo cual significa que es una definición del arte. Por eso, que es arte es ya una verdad a priori.Frase citada en la Ficha de la obra. Mónica Navia Arte y palabra aporta más reflexiones artísticas con el tema-excusa de la silla. miniatura|Cena de Emaús. Caravaggio, 1601 (National Gallery). La obra está llena de recursos visuales impactantes: luces y sombras violentas, escorzos exagerados y equilibrios precarios, que hacen que las figuras se salgan del cuadro. El propio tema del cuadro habla de la inadecuación de los sentidos para hallar la verdad: los discípulos de Emaús, apenados por la muerte de Cristo que han presenciado, no se percatan de que están ante el mismo Cristo resucitado hasta que reconocen su gesto al partir el pan (pan que ha dejado de ser pan para convertirse en el cuerpo de Cristo de la eucaristía). El mismo Caravaggio, que volvió a pintar el tema en 1606, se había enfrentado a un tema semejante con La incredulidad de Santo Tomás (1601, Potsdam). El tema de los sentidos es uno de los más tratados en la pintura barroca.
Vida. Tópicos filosóficos, sociales o políticos Mentira o verdad; sabiduría o ignorancia Optar entre el conocimiento que trae sufrimiento o la ignorancia que conlleve felicidad es uno de los temas más tratados en la literatura. Ya la Biblia indicaba que A mayor sabiduría, mayor dolor.Eclesiastés 1:18. Las traducciones varían: Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor. (versión RVA). Las distopías contemporáneas a los totalitarismos del proporcionaron ejemplos extremos de cómo una sociedad perfecta ha de ser necesariamente manipulada para mantener la mentira como verdad (1984, de George Orwell, 1948), o para convertir los propios cuerpos y las mentes en máquinas dóciles (Un mundo feliz, de Aldous Huxley, 1932). Por otro lado, el barroco del retorció hasta los mayores extremos las contradicciones propias del engaño, el secreto, los malentendidos, dobles sentidos, equívocos y el engañar con la verdad.Título de una novela de Alonso de Castillo Solórzano. También es usado por Lope de Vega en su Arte nuevo de hacer comedias, versos 319-337: el engañar con la verdad, el hablar equívoco... (citado en literaturacastellana.nirewiki.com ). Para el engañar con la verdad, procedimiento ingenioso que alaba Lope de Vega (Arte nuevo, 319-326), cf. Guzmán de Alfarache, I, I, 2, p. 132 y n., y F. Ynduráin [1983:696-697] (nota 410.62 al capítulo XXXIII de El Quijote).
Los tópicos literarios han expresado este amplio asunto de formas muy variadas, a veces opuestas entre sí:
Primum vivere, de forma completa Primum vivere deinde philosophari (primero vivir, luego filosofar). Atribuido a Hobbes, aunque ya se utiliza una expresión similar (opuesta) en El Quijote: Metafísico estáis. Es que no como (Diálogo entre Babieca y RocinanteTexto en cvc). La necesidad de buscar la satisfacción de las necesidades inmediatas o el interés material, postergando o despreciando lo trascendente, se expresa también en el pancismo o figura de Sancho Panza, cuyo materialismo en oposición al idealismo de Don Quijote ha sido no solo repetido como tópico, sino analizado, por ejemplo, por Miguel de Unamuno (Vida de Don Quijote y Sancho), quien a su vez desarrolló un tópico estrechamente relacionado pero opuesto: el ¡Que inventen ellos!. La gran profundidad del texto de Cervantes, sobre todo en la segunda parte, ha permitido señalar que la relación de sus dos protagonistas con sus estereotipos es muy dinámica, produciéndose progresivamente una quijotización de Sancho y una sanchificación o pancificación de Don Quijote, explicitadas al fin en el diálogo que mantienen ambos en el lecho de muerte de este. Panem et circenses (pan y circo): originalmente de Juvenal, que fue aplicado a la España del por León de Arroyal como pan y toros, luego utilizado por Unamuno. En el se parafraseó en pan y fútbol. De alguna manera es similar al tópico de Karl Marx: la religión es el opio del pueblo. Fallitur visus, o las apariencias engañan, tópico central para el barroco español, con origen muchas expresiones similares de la literatura clásica : Plinio el Viejo, Séneca (Fallaces sunt rerum species) o Virgilio en su referencia al caballo de Troya (Equo ne credite, Teucri -"No confiéis en el caballo, troyanos", muy a menudo citado por la parte siguiente, desconfiad de los griegos aun cuando traigan regalos o, más literalmente, temo a los dánaos incluso ofreciendo presentes-).<ref>Wikiproverbs . Para Séneca, De beneficiis, 4, 34, 1. Para Virgilio, Eneida, 2, 48), ambos, junto a muchos otros, en eutimius. Para Plinio Liber IX, XXIII, 56 tum maxime piscium fallitur visus El pasaje posterior de la Eneida: ¿Del enemigo pensáis que se ha ido? ¿O creéis que los dánaos pueden hacer regalos sin trampa? ¿Así conocemos a Ulises? O encerrados en esta madera ocultos están los aqueos, o contra nuestras murallas se ha levantado esta máquina para espiar nuestras casas y caer sobre la ciudad desde lo alto… Sea lo que sea, temo a los dánaos incluso ofreciendo presentes.” Libro 2, líneas 43-49, citado en bookrags.</ref> La descripción de las visiones de los místicos españoles, además de recurrir a figuras como el oxímoron para describir lo inefable de la percepción de la divinidad (cauterio suave... tiernamente hieres, etc.),San Juan de la Cruz Llama de amor viva. Canciones del alma en la íntima comunicación de unión de amor de Dios. prevenían de cómo la imaginación y los sentidos son un campo de batalla para el alma, incapaz muchas veces de discernir entre Dios y el demonio como el origen de sus visiones; o propicia a caer en el vicio de gula espiritual por conseguir el placer que le da el tenerlas.Santa Teresa de Jesús, Subida del Monte Carmelo 3 10: