Manuel de Falla y Matheu (Cádiz, -Alta Gracia, ) fue un compositor español del nacionalismo musical, uno de los más importantes de la primera mitad del , junto a Isaac Albéniz, Enrique Granados, Joaquín Turina y Joaquín Rodrigo, y uno de los compositores españoles más importantes de todos los tiempos.
Perteneció a una acomodada familia de comerciantes gaditanos y recibió formación musical desde su infancia, tanto piano como solfeo. Continuó sus estudios con varios profesores y, gracias a las amistades familiares, entró en los círculos culturales de la ciudad, particularmente en casa de Salvador Viniegra. Allí, conoció las obras de importantes compositores. Su primera interpretación pública fue con su madre en el recital para piano de Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz de Joseph Haydn. Posteriormente, se trasladó a Madrid, donde continuó su formación en piano con José Tragó y compuso obras para piano y música de cámara. Conoció a Felipe Pedrell, quien fue una notable influencia en su posterior carrera y despertó su interés por el flamenco y el cante jondo. Más tarde, se marchó a París, donde entabló amistad con diversos miembros de la sociedad cultural de la ciudad, como Paul Dukas, Isaac Albéniz, Claude Debussy, Ricardo Viñes (que lo introdujo en Los Apaches), Maurice Ravel, Ígor Stravinski o Joaquín Nin. A su regreso a Madrid en 1914, se estrechó su relación con el matrimonio formado por María Lejárraga y Gregorio Martínez Sierra y colaboraron en algunas de sus obras. Tuvo una destacada presencia en la vida cultural y política de la ciudad y creció su popularidad, y trabajó con Serguéi Diáguilev y sus Ballets Rusos. En 1919 se marchó a Granada, donde entabló relación con Antonio de Luna García, Federico García Lorca, Miguel Cerón, Fernando de los Ríos, Hermenegildo Lanz y Manuel Ángeles Ortiz, entre otros, y pudo conocer con mayor profundidad el flamenco y el cante jondo. En 1939 y finalizada en España la Guerra civil, se trasladó a Argentina, donde vivió hasta su fallecimiento en 1946.
Entre sus obras más célebres se encuentran la pantomima El amor brujo, el ballet El sombrero de tres picos, las Siete canciones populares españolas para voz y piano, la Fantasia Bætica para piano y Noches en los jardines de España, todas ellas compuestas al regreso de su estancia en París. Además, compuso la ópera La vida breve, una ópera para marionetas, El retablo de Maese Pedro, el Concierto para clave y cinco instrumentos, varias zarzuelas (aunque la única que se representó fue Los amores de la Inés) y varias obras vocales, para piano y música de cámara. Su última obra, Atlántida, la terminó su discípulo Ernesto Halffter y se publicó después de la muerte del compositor.
Ejerció una gran influencia sobre el Grupo de los Ocho y la Generación del 27. El Archivo Manuel de Falla, inaugurado en Granada en 1991, guarda numerosas fotografías, cartas, partituras, manuscritos y otros documentos del compositor.
Biografía Infancia y juventud
Manuel María de los Dolores Clemente Ramón del Sagrado Corazón de Jesús Falla y Matheu nació el a las seis de la mañana en el domicilio familiar de la plaza de Mina n.º 3, en Cádiz (España). Fue el hijo mayor del matrimonio formado por José María Falla Franco, un acomodado comerciante de origen valenciano, y de María Jesús Matheu Zabala, proveniente de una adinerada familia industrial catalana, aunque ambos eran de Cádiz. Tuvo cuatro hermanos: José María «Pepito» (nacido 2 años después que Manuel), María del Carmen (seis años más joven), Servando y Germán, los dos últimos eran gemelos y 13 años menores que él. Lo bautizaron en la iglesia católica de Nuestra Señora del Rosario el 26 de noviembre. Los fallecimientos de su abuelo materno —en 1884—, su tía Magdalena —durante la epidemia de cólera de 1885—, y sus hermanos Pepito —en la misma época— y Servando —al poco de nacer en 1889—, lo impactaron enormemente. Se dice que Manuel contrajo tuberculosis en su infancia. Todo ello, unido a su débil complexión, hizo que desarrollara una obsesión por la limpieza y miedo a contagiarse y enfermar. miniaturadeimagen|izquierda|Manuel de Falla en 1883, disfrazado del conde Raoul de Los hugonotes de Giacomo Meyerbeer. Manuel y sus hermanos recibieron una buena educación en casa. Recibió sus primeras lecciones de solfeo de su madre, intérprete de piano. Además, su nodriza, «La Morilla», le enseñó canciones de cuna y populares que estimularon su imaginación y dejaron huella en él. A los nueve años de edad, su madre decidió que tenía que estudiar más formalmente, por lo que continuó sus estudios musicales con una profesora de piano amiga suya llamada Eloísa Galluzo y cuyos métodos de enseñanza eran «muy severos». Después, estudió sucesivamente solfeo y armonía con Alejandro Odero y armonía y contrapunto con Enrique Broca. También realizaba prácticas de piano a cuatro manos de obras de Richard Wagner y Wolfgang Amadeus Mozart con una amiga de la familia. En esa época, Manuel asistía a las veladas vespertinas de música de cámara que se celebraban en casa de Salvador Viniegra, amigo de la familia, y tuvo acceso a la gran biblioteca musical que poseía. También asistía a otros eventos musicales en Cádiz, donde descubrió música como Fausto de Charles Gounod y obras de Mozart, Ludwig van Beethoven, Vincenzo Bellini y Edvard Grieg, que estaba de moda. Su primera interpretación pública fue con su madre en el recital para piano de Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz de Joseph Haydn en la iglesia de San Francisco.
miniaturadeimagen|Solicitud al Instituto Provincial de Cádiz para cambiar las asignaturas de francés y poética de «enseñanza oficial» a «enseñanza doméstica», 14 de octubre de 1891. En el Archivo Histórico Provincial de Cádiz se encuentra custodiado su expediente escolar, que estaba en posesión de los fondos del Instituto Columela donde estudió, hasta que fue transferido al Archivo en diciembre de 2003. En él, aparte de sus buenas notas, se destaca su manejo a la hora de resolver una operación aritmética y la excelente caligrafía que tenía a pesar de contar con sólo once años de edad.
A los doce años, sus intereses eran principalmente la literatura y el periodismo. En 1888, junto con un grupo de amigos, fundó y dirigió la revista literaria casera El Burlón y, en 1891, participó en una segunda titulada El Cascabel, que también terminó dirigiendo. En esa época, se especula que compusiera una ópera en cuatro actos llamada El conde de Villamediana, de la que no se conserva la música, pero sí el libreto, que estaba inspirado en obras del Duque de Rivas. Alrededor de 1892, cuando tenía 16 años, compuso su opus n.º 1, Gavotte et Musette para piano. A los diecisiete años, según confesó el propio Falla en una carta en 1928 a su biógrafo y amigo Alexis Roland-Manuel, decidió que su vocación era la música.
Estancia en Madrid
miniaturadeimagen|izquierda|Casa madrileña de la calle Serrano n.º 72 en la que vivió Falla de 1901 a 1907. A partir de 1896 comenzó a viajar con asiduidad a Madrid, donde asistió al Real Conservatorio de Música y Declamación. Allí estudió piano con José Tragó, que tenía muy buena opinión sobre su alumno y comentó que era «un joven muy estudioso, muy concienzudo; de buenos talentos artísticos y al cual seguramente le está esperando un prometedor futuro en este difícil arte». Hacia finales de ese año, se estableció definitivamente en Madrid. En 1897 se matriculó oficialmente en calidad de alumno libre del Conservatorio. Ese mismo año compuso Melodía, una obra para violonchelo y piano y dedicada a Salvador Viniegra. Al año siguiente superó, con altas calificaciones, el equivalente a tres años de solfeo y cinco de piano en el Conservatorio, y compuso Scherzo en do menor para piano. En 1899 terminó los estudios oficiales en el Conservatorio y obtuvo, por unanimidad, el primer premio de piano de dicho centro. En esos años, realizó viajes frecuentes a Cádiz y dio recitales en las casas de Viniegra y de Manuel Quirell, en los que interpretaba composiciones de Frédéric Chopin, Robert Schumann o Grieg, junto con obras propias. En casa de Viniegra, estrenó en 1899 obras como Romanza, Melodía para violonchelo y piano (dedicada a Viniegra), Cuarteto en sol y Serenata andaluza; en la de Quirell, estrenó Nocturno, y Mireya en el Teatro Cómico. En 1900 compuso Canción para piano y algunas piezas vocales y para piano. Estrenó Serenata andaluza y Vals-Capricho en el Ateneo de Madrid. Su familia se mudó con él, debido a problemas financieros en los negocios familiares, y los mantuvo con los ingresos que obtenía impartiendo clases de piano.
miniaturadeimagen|Falla conoció a Felipe Pedrell en 1901 en Madrid. Este fue una gran influencia para Manuel de Falla, ya que despertó en él el interés por el flamenco y, en especial, por el cante jondo. Hasta ese momento, Falla sólo había compuesto obras para piano o música de cámara. Alrededor de 1900, escribió su primera zarzuela, forma musical muy de moda en ese momento en España, La Juana y la Petra o La casa de Tócame Roque (inspirada en la popular casa madrileña). No llegó a estrenarse y su música se perdió, aunque en sus cuadernos el compositor apuntó que constaba de cinco números musicales. En 1901 conoció a Felipe Pedrell, quien fue una notable influencia en su posterior carrera, ya que despertó en él el interés por el flamenco y, en especial, por el cante jondo. Pedrell impartía clases en el Conservatorio y el Ateneo. Melquiades Almagro, un rico amigo de Falla, pagó las lecciones que recibió de Pedrell. Ese año Falla también compuso Cortejo de gnomos y Serenata, ambas para piano. El 12 de abril de 1902 se estrenó Los amores de la Inés, la única de sus zarzuelas que se representó, en el Teatro Cómico de Madrid y tuvo veinte actuaciones, realizadas por la compañía de Loreto Prado y Enrique Chicote. Ese mismo año conoció a Joaquín Turina y Federico Chueca, que lo ayudó y apoyó sus zarzuelas, y la Sociedad de Autores publicó Vals-Capricho y Serenata andaluza. Entre 1901 y 1902, escribió Limosna de amor, con libreto de José Jackson Veyán, otra zarzuela que no se representó.
Al año siguiente compuso Allegro de concierto y lo presentó a un concurso convocado por el Conservatorio de Madrid, que finalmente ganó Enrique Granados, y la Sociedad de Autores publicó las obras Tus ojillos negros y Nocturno. Ese mismo año, comenzó a trabajar con Amadeo Vives en las zarzuelas Prisionero de guerra, El cornetín de órdenes y La cruz de Malta, de las que sólo se conservan algunos fragmentos. Los años de estudio en la capital española culminaron con la composición, en 1904, de la ópera La vida breve, en colaboración con Carlos Fernández Shaw, que se hizo acreedora del primer premio de un concurso convocado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando al año siguiente. Aunque las bases del concurso estipulaban que la obra ganadora debía representarse en el Teatro Real de Madrid, Falla hubo de esperar ocho años para dar a conocer su partitura, no en Madrid, sino en Niza (Francia). En abril de 1905 obtuvo el premio como pianista en un concurso organizado por la firma Ortiz y Cussó. En esa época, se sintió fuertemente atraído por su prima María Prieto Ledesma y la última referencia a este asunto está fechada el 14 de noviembre de 1905.
Etapa parisina
miniaturadeimagen|izquierda|Claude Debussy ayudó a Falla durante su estancia en París y lo introdujo en los círculos musicales de la ciudad.