thumb|Pestsäule (columna de la Peste) conmemorativa de la Gran peste de Viena de 1679, Matthias Rauchmüller thumb|Altar mayor de la iglesia de San Carlos Borromeo (Viena). La Apoteosis central es de Alberto Camesina,Zendralli, fuente citada en Alberto Camesina y las piezas de estuco de Ferdinand Maxmilián Brokoff (1725) Escultura barroca es la denominación historiográfica de las producciones escultóricas de la época barroca (de comienzos del a mediados del ).

Características generales

Naturalismo, es decir, representación de la naturaleza tal y como es, sin idealizarla. Integración en la arquitectura, que proporciona intensidad dramática. Esquemas compositivos libres del geometrismo y la proporción equilibrada propia de la escultura del Renacimiento pleno. La escultura barroca busca el movimiento; se proyecta dinámicamente hacia afuera con líneas de tensión complejas, especialmente la helicoidal o serpentinata, y multiplicidad de planos y puntos de vista. Esta inestabilidad se manifiesta en la inquietud de personajes y escenas, en la amplitud y ampulosidad de los ropajes, en el contraste de texturas y superficies, a veces en la inclusión de distintos materiales, todo lo cual que produce fuertes efectos lumínicos y visuales. Representación del desnudo en su estado puro, como una acción congelada, conseguido mediante una composición asimétrica, donde predominan las diagonales y serpentinatas, las poses sesgadas y oblicuas, el escorzo y los contornos difusos e intermitentes, que dirigen la obra hacia el espectador con gran expresividad. A pesar de la identificación del Barroco con un "arte de la Contrarreforma", adecuado al sentimiento de la devoción popular, la escultura barroca, incluso en los países católicos, tuvo una gran pluralidad de temas (religiosos, funerarios, mitológicos, retratos, etc.) La manifestación principal es la estatuaria, utilizada para la ornamentación de espacios interiores y exteriores de los edificios, así como de los espacios abiertos, tanto privados (jardines) como públicos (plazas). Las fuentes fueron un tipo escultórico que se acomodó muy bien con el estilo barroco. Particularmente en España, tuvieron un extraordinario desarrollo la imaginería y los retablos.

La escultura barroca en Italia

thumb|Inocencio X, de Alessandro Algardi thumb|Éxtasis de Santa Teresa (1647-1651), de Bernini

En Italia, considerada la cuna del arte barroco, destaca el escultor Gian Lorenzo Bernini, que domina con perfección la técnica que aprendió de su padre Pietro Bernini, escultor manierista, y el estudio de los modelos clásicos y renacentistas. Su figura eclipsa al resto de artistas, y fue considerado el Miguel Ángel del . Acostumbraba a representar las figuras de sus obras en el momento de máxima tensión y a usar el desnudo en sus composiciones. Bernini es el intérprete de la Contrarreforma católica, de la Iglesia triunfante y su glorificación. Posee fuertes influencias helenísticas. Su escultura se caracteriza por la teatralidad compositiva, que resuelve en escenas. Gran arquitecto, pone la escultura al servicio de la arquitectura, creando espacios escenográficos en la ciudad de Roma. Busca efectos emotivos con el fin de conmover, para lo que emplea el escorzo y las posiciones violentas y desequilibradas. Tiene obras mitológicas (Apolo y Dafne, fuente de los Cuatro Ríos), religiosas (baldaquino de San Pedro, Éxtasis de santa Teresa) y retratos (bustos de Luis XIV,Chantelou, fuente citada en Buste de Louis XIV (Le Bernin) 1665, y del cardenal Borghese,Vaiani, fuente citada en Busto di Scipione Borghese. En realidad, dos bustos. Coliva, fuente citada en Two Busts of Cardinal Scipione Borghese 1632).

Alessandro Algardi fue un gran retratista de reyes, papas, aristócratas y burgueses, que utiliza una estética más clásica. En Nápoles trabajaron Nicolás Fumo y Giuliano Finelli (autor de las estatuas de los condes de Monterrey del Convento de las Agustinas de Salamanca); y en la Toscana Pietro Tacca, que se encargó de las estatuas ecuestres en bronce de Felipe III y Felipe IV (ambas en Madrid).

La influencia de Bernini se extiende al con escultores como Pietro Bracci (Fontana de Trevi, Triunfo de Neptuno), Filippo della Valle (Anunciación), Camilo Rusconi (San Juan, en San Juan de Letrán), o René Michel Slodtz (San Bruno).

La escultura barroca en Francia

thumb|Monument du cœur (1657), del cardenal Pierre de Bérulle, de Jacques Sarrazin thumb|Reloj del avant-cour del palacio de Versalles, con las estatuas de Marte, de Gaspar y Baltasar Marsy, y de Hércules, de François Girardon.

El Barroco francés se reconoce por su carácter cortesano, mitológico y decorativo. Predominan los bustos, las estatuas ecuestres, las alegóricas y la escultura funeraria. Tiene cierta tendencia al clasicismo.

Durante el reinado de Luis XIII destacan los retratos, casi siempre de carácter funerario, con escultores como Simon Guillain y Jacques Sarrazin.

A mediados de la Academia de Pintura y Escultura pasó a ser controlada por Colbert quien la puso al servicio de la monarquía. Dirigida por Charles Le Brun desde el año 1663, este impuso la ortodoxia clasicista que dictaban los encargos de la corte.Chilvers 2007, p. 22 La escultura entró a formar parte del arte oficial que exaltaba a la monarquía absoluta, con centro en el Palacio de Versalles. Allí trabajaron escultores como François Girardon, de gusto clásico (Apolo y las Ninfas, la fuente de las pirámides o el sepulcro del cardenal Richelieu, donde prescinde de toda integración con la arquitectura a favor del efecto teatral) y Jean-Baptiste Tuby (Fuente de El carro del sol o El carro de Apolo, El Ródano). Pierre Puget fue el más típicamente barroco, por su dramatismo, tensión y la violencia formal de sus obras, claramente influido por Bernini, por lo que tuvo dificultades para que sus obras fuesen aceptadas en la corte (Milón de Cortona, Alejandro y Diógenes, Andrómeda liberada por Perseo). Antoine Coysevox gran retratista en busto, realizó numerosas estatuas para el conjunto de Versalles y los mausoleos de Mazarino y Colbert. Nicolas Coustou y su hermano Guillaume Coustou (Caballos de Marly), sobrinos de Coysevox y formados en su taller, trabajaron para la corte, en ocasiones conjuntamente. El estilo de Guillaume, más vigoroso, denota la influencia del barroco italiano que conoció en su estancia en Roma.

Ya en el se produce un alejamiento de los dictados de la Academia destacando escultores, de gusto rococó, como François Dumont, Edme Bouchardon o Jean-Baptiste Lemoyne.

La escultura barroca en Alemania y en el Imperio de los Habsburgo

thumb|Monumento al gran elector Federico Guillermo I de Brandeburgo en el Palacio de Charlottenburg, de Schliuter, 1696-1708. En Europa Central la implantación del estilo barroco hubo de esperar al término de la Guerra de los Treinta Años que desde 1618 a 1648 asoló el territorio de los principados alemanes. Consecuencia del conflicto fue el debilitamiento del poder imperial en territorio alemán. Los prácticamente independientes principados se dotaron de palacios e iglesias en cuya decoración, pintura y escultura tuvieron un papel principal. Figura de la primera mitad del siglo Georg Petel, trabajó en Amberes y posteriormente en Italia antes de volver a Alemania, sobresaliendo en las obras de pequeño formato.

A partir de la segunda mitad del a la fuerte demanda de escultura religiosa en los principados católicos, se sumó la necesaria para decorar los numerosos palacios y jardines de nueva construcción. La escultura barroca encontró un clima muy apropiado para el desarrollo del estilo de Bernini, aunque también se acogió la influencia francesa. En territorio alemán destacaron Andreas Schlüter que también trabajó en Polonia, Balthasar Permoser quien dejó su obra más conocida en el Zwinger de Dresde, y los hermanos Asam: Egid Quirin, escultor y arquitecto y Cosmas Damian, arquitecto y pintor, estos últimos entre el barroco y el rococó en sus obras conjuntas consiguen el ideal del barroco, la obra total cuyo mejor ejemplo en la iglesia de San Juan Nepomuceno en Múnich.

En Austria Georg Raphael Donner presenta un estilo menos barroco de gusto clasicista. Por último, en el barroco final apuntando hacia el neoclasicismo hay que mencionar a Franz Xaver Messerschmidt y Balthasar Ferdinand Moll.

En la República Checa, la Moravia y Bohemia perteneciente al Imperio Habsburgo, el alto barroco llegó de la mano de artistas extranjeros como el sorabo Matěj Václav Jäckel y el alemán eslovaco Jan Brokoff cuyo hijo Ferdinand Maxmilián Brokoff fue una de las figuras más relevantes de la época en Praga. Como contrapunto, el otro gran escultor fue Matthias Braun de origen austriaco, cuyo estilo posee un mayor dinamismo y teatralidad que el de los citados anteriormente. A estos artistas se deben buena parte de los grupos escultóricos que adornan el Puente Carlos en Praga.

Unas de las obras más representativas del barroco en la zona fueros las Columnas Marianas, de la Santísima Trinidad, o de la peste, grandes estructuras combinación de arquitectura y escultura que adornan las plazas principales y que se erigieron como ofrendas en agradecimiento a la protección contra la guerra o contra las epidemias.

La escultura barroca en España

thumb|Piedad (1616), de Gregorio Fernández thumb|Inmaculada del facistol (1655-1656) de Alonso Cano (sacristía de la catedral de Granada) thumb|Retablo Mayor (1692) del Convento de San Esteban de Salamanca, obra de José de Churriguera. Prototipo de los retablos barrocos churriguerescos del arte español e hispano-americano de las primeras décadas del miniatura|Sagrario de la cartuja de Granada (1709-1720), de Francisco Hurtado Izquierdo miniatura|San Juan (1756), de Francisco Salzillo (Museo Salzillo de Murcia) thumb|Altar con la Venida de la Virgen (1762-1765), de José Ramírez de Arellano (Santa Capilla de Nuestra Señora del Pilar) La evolución de la escultura barroca en España tuvo un desarrollo propio apenas influido por las escuelas extranjeras, ya que ni los escultores más destacados viajaron al exterior, como sí habían hecho en el siglo anterior, ni fueron numerosos los escultores extranjeros que trabajaron en España —salvo el flamenco José de Arce, el portugués Manuel Pereira o el alsaciano Nicolas de Bussy— ni la importación de obras fue significativa.

La escultura barroca española dependió casi enteramente de los encargos de la Iglesia, por lo que la mayoría de las obras fueron retablos para adornar los altares y pasos procesionales para la Semana Santa. El retablo cobró un enorme protagonismo en los espacios religiosos, tanto por su tamaño, que se fue haciendo mayor con el tiempo, como por su complejidad y espectacularidad, que alcanza su punto máximo. En su realización intervienen prácticamente todas las disciplinas artísticas (arquitectura, talla, policromía, dorado). Tipologías específicas, como el retablo-relicario, el retablo-escenario, el baldaquino, etc., aunque no surgen en el Barroco, llegan entonces a su máxima expresión.En alguna fuente se identifica la imaginería española del Barroco como "escuela realista española", definida por la religiosidad, viva expresión y policromía, dividida en una "escuela castellana o del Norte" y una "escuela andaluza" con "grupos" sevillano y granadino. Naval y Ayerbe, op. cit.